Estructura interna
El proceso del alumnado en el interior de la Escuela de la Rosacruz Áurea se realiza en una secuencia de siete "grados" o estados psíquicos y físicos que se construyen orgánicamente uno sobre otro. Aunque en realidad deberíamos pensar en siete esferas concéntricas, en función de su estructura la Escuela puede ser comparada con una pirámide escalonada en siete grados, cuya base esta formada por los interesados.
El primer escalón está formado por los simpatizantes y los jóvenes.
El segundo escalón es el formado por el alumnado preparatorio, probatorio y confesional. Estos dos primeros escalones constituyen la “escuela exterior”.
A partir del tercer escalón se penetra en la “escuela interior”, la verdadera Escuela de Misterios. Es a partir de este tercer grado que comienza la auténtica transformación de la antigua personalidad y el trabajo sobre una nueva conciencia que viva a partir de fuerzas de naturaleza espiritual.
Las fuerzas del campo espiritual cósmico fluyen desde arriba hacia abajo, a través de todos los grados, estimulando las fuerzas espirituales individuales de cada alumno o alumna, y apoyándoles en su desarrollo. Estas fuerzas se adaptan al estado de los alumnos en cada grado, según la intensidad y el contenido, de modo que puedan recibirlas y sacar provecho de ellas.
Estructura externa
Aunque el método de “autoiniciación” rosacruz debe ser realizado de manera individual y autónoma por cada uno, es aplicado en grupo para garantizar que un gran número de candidatos, aún poseyendo individualmente escasas posibilidades, puedan efectuar el desarrollo espiritual interior a su propio ritmo y, ayudados por el grupo, conducirlo a buen fin.
Así pues, el grupo precisa de una organización externa, la cual solo es un medio para lograr un fin, un marco que permite al grupo de alumnos recorrer su camino y así transmutar las fuerzas espirituales en el mundo material, en beneficio de la humanidad.
El ser verdadero de los alumnos obtiene cada vez más participación en las fuerzas del Espíritu y las emplea al servicio de los demás. Estas fuerzas son: Unidad, Libertad y Amor. Los problemas de la organización externa siempre encontrarán solución actuando conforme a estas leyes espirituales.
La Escuela de la Rosacruz Áurea trabaja a partir del campo del Espíritu Séptuple Universal, donde no tienen cabida intereses personales.
Por ello todos los alumnos, colaboradores y cargos directivos tienen la obligación de comportarse de modo que los intereses personales no sean colocados en primer plano.
Cuando Unidad, Libertad y Amor impregnan a todos, y cada cual progresa en su desarrollo, no puede tener lugar un abuso de competencias ni un mal uso de la libertad.
Por otra parte, la dirección de la Escuela del la Rosacruz Áurea se establece de forma impersonal, únicamente en correspondencia con la semilla del ser verdadero inmortal, latente en el interior de cada uno, y sobre la base de su unión con el Espíritu.
De modo que ningún alumno se vincula personalmente a un maestro, ni admite indicaciones especialmente diseñadas para él.
El único maestro de cada alumno y colaborador es el campo de fuerza cristocéntrico, que actúa en el interior y en el exterior del ser humano para que la Eternidad pueda ser experimentada en el mundo del espacio-tiempo.
Así, una Escuela Espiritual surgida de las leyes y fuerzas del campo espiritual puede volverse una comunidad que muestre una verdadera unidad, siendo un ejemplo de la fraternidad a la que está destinada toda la humanidad.



