Servicialidad y corresponsabilidad

Servicialidad y corresponsabilidad

El espíritu cambiante del tiempo nos enseña y nos revela importantes posibilidades de cambio interior. Observamos que la gente ya no tiene el deseo ni la capacidad de unirse a largo término. Sin embargo, grupos espontáneos y de breve duración se forman con vistas a poner el acento sobre tal o cual tema. Pero tras haberse consagrado a un tema determinado, las personas se separan nuevamente. La individualización y también la atracción con relación hacia todo lo que es diferente ganan cada vez más importancia. La auto-responsabilidad remplaza progresivamente, o a veces también bruscamente, la orientación en el seno de un ambiente conocido, sobre una estructura fija o el liderazgo personal.

 Servicialidad y  corresponsabilidad

Estos ejemplos ilustran nuevos caminos de desarrollo. Aunque numerosas personas sienta ya la influencia de la era nueva, sus reacciones siguen siendo inconscientes y no se elevan aún por encima de la ignorancia. Todavía no son conscientes de la posibilidad de Salvación, de la Liberación que se ofrece. Todo buscador consciente, no obstante, se plantea un cierto número de preguntas:

¿Cuál puede ser el impacto del nuevo espíritu del tiempo, ahora y posteriormente, sobre un trabajo a la vez interior y exterior, emprendidos en común? ¿Percibimos ya qué antiguas estructuras no se han adaptado y desaparecerán al no corresponderse con la actualidad? ¿Acaso experimentamos los impulsos espirituales que quieren revelarse a través de nosotros? ¿Es que no nos damos cuenta que una fase cósmica de desmaterialización ha comenzado?

Semejantes preguntas serán frecuentes en el futuro. ¡Ellas exigen de todos los que están en camino un examen justo y honesto! Allí donde, hasta el presente, podíamos estar todavía atados a marcos muy fijos, acabaremos por abandonarlos como consecuencia de las nuevas circunstancias que rápidamente se propagan. La renovación en un sentido liberador descansa, por una parte, en el reconocimiento de una relación entre la estructura de nuestro ser y la profunda percepción de una misión de vida, por otra, en la comprensión de que la vida es movimiento y constante evolución.

El espíritu del tiempo, la mentalidad de hoy, coloca al ser humano moderno ante la tarea de desatarse de los marcos fijos opresores y participar en el nacimiento y en el crecimiento en él de lo que es del Espíritu. Desde entonces, ¡todo lo que es terrestre ya no es tanto de naturaleza ilusoria sino transitoria, con vista a comprender mejor, a mejor aprender a amar! ¡Exactamente tal cambio en el microcosmos es lo que implica la Transfiguración!

El proceso de deliberación de la influencia de la materia conlleva muchos niveles y matices:

– Abandonar un punto de vista obstinado, el esto «o» lo otro, por la no combatividad, y dejar el lugar al esto «y» lo otro, es decir, «tanto el sí como el no», por así decir, ambos:

– Abandonar todo saber pretendidamente mejor y adquirir humildad.

– Liberarse de toda forma de forcing (imposición), de instinto de conservación egoísta con el fin de que se desarrollen amor e inteligencia activa.

– Abandonar la conciencia inferior basada en la fórmula «ojo por ojo…» y reemplazarla por la conciencia superior: «Yo le presento igualmente la mejilla derecha».

Transmutar el plomo en oro constituye un proceso superior de transformación de nuestro ser interior. Esto sólo será posible si aniquilamos las ilusiones e imágenes que habíamos creado y si, más allá de nuestros límites, llevamos nuestra mirada sobre el Universo. Si lo conseguimos, en nuestra ‘cabaña’ se abrirán grandes ventanas y amplias puertas por las que se pueda entrar, pero también salir. El Espíritu podrá desde entonces soplar libremente.

Este cambio esencial que sobreviene en el camino y que experimentamos en nuestro ser, se reflejará inevitablemente en el exterior.

Así se explica el hecho de que la Escuela Espiritual abra ampliamente sus puertas y facilite los encuentros que, en nuestros días, son probablemente muy diferentes de los de ayer.

Esta nueva orientación necesita, de parte de todos los que trabajan en su vibración, una corresponsabilidad.

Ser corresponsable induce a la servicialidad. Ésta difiere del derecho de control o de poder del que nosotros, seres humanos, gustamos tanto de hacer uso para salvaguardar nuestros propios intereses.

El término ‘corresponsabilidad’ lo expresa claramente: implica que uno se encuentra en una comunidad, en una convivencia. Esto comporta algo delicado, sutil, prudente, protector. En el seno del conjunto, se requiere cierta sutilidad de espíritu para reconocer exactamente lo que se espera de nosotros y qué muro interior, qué estructura rígida, que nosotros debemos romper, pueden estar todavía presentes.

Corresponsabilidad significa igualmente que se reconoce el lugar y el papel de cada uno.

Esto sólo es posible si se trabaja a partir de la comprensión de la tarea y de la misión del conjunto del grupo. Quien quiere ser corresponsable dará a su tarea la forma que requiere, utilizará todas sus capacidades y, finalmente, ofrecerá los resultados al conjunto del grupo.

Pentagrama nº3-2014: Serviciabilidad y corresponsabilidad

Jornada de puertas abiertas Escuela y Fundación Rosacruz Áurea

BARCELONAJornada Portas Obertas Castellano

“ARTE Y FUEGO”
Los cinco elementos

DIA 5 DE ABRIL DEL 2014

El objetivo de esta Jornadas de Puertas abiertas es el de abrir y poner al servicio del barrio la Fundación Rosacruz y el Centro de Estudios Cátaros con  sus amplios fondos literarios, dar a conocer las actividades públicas, las actividades para jóvenes y para niños de la Escuela Rosacruz Áurea.

PROGRAMA DE ACTIVIDADES SIMULTÁNEAS

16,00 h.   Visita a la Biblioteca de la Fundación Rosacruz, Centro de Estudios Cátaros y espacio de actividades públicas de la Escuela Rosacruz Áurea, y actividades para los jóvenes y niños.  (1ª visita).

Inicio del Taller de “Rakú”.
El Rakú es un arte que nace en Corea y se integra en una de las modalidades de la ceremonia del té en Japón. Cada invitado decora con esmaltes cerámicos un cuenco que se introduce en un horno diseñado especialmente. En pocos minutos. La temperatura asciende a 1000ºC llegando al punto de fusión de los esmaltes, transformándose en una capa vítrea. En ese instante se extraen los cuencos  incandescentes. Al enfriarse se observa la transformación de los materiales y colores. Cada participante   dispone de su cuenco.

Rakú significa felicidad, facilidad, celebración…Está ligada a la filosofía ZEN que nos invita a estar presentes, e invita a gozar de cada instante.
En su proceso intervienen los 5 elementos.

16,30 h.   Talleres para los niños:

–  Taller de postales con los 5 elementos
–  Taller de títeres: Construcción de un pequeño dragón “El Drac Pascual” que será el  protagonista del cuento que escucharemos más tarde”.

Visita a la Biblioteca de la Fundación Rosacruz, Centro
de Estudios Cátaros y espacio de actividades públicas de la Escuela Rosacruz Áurea y actividades para los jóvenes y niños.  (2ª visita).

17,00 h.   Cuento  “El Poble Niu”
La historia de un dragón de agua nacido en la playa del Poblenou, en el tiempo en que nuestro  barrio se estaba formando. Adoptado y protegido por dos niños y  por un personaje muy singular, Quim Misto, el “adroguer” del barrio. El dragón Pascual tiene que descubrir quién es y encontrar  su lugar en el mundo. Por el camino será fuente de inspiración de artistas.

18,00 h.   “Chocolatada” Chocolate para todos.

19,00 h.   Cuento  “El Poble Niu”

19,30 h.   Visita a la Biblioteca de la Fundación Rosacruz, Centro
de Estudios Cátaros y espacio de actividades públicas de la Escuela Rosacruz Áurea, trabajo con los jóvenes y niños.(3ª visita).

20,00 h.  Charla – coloquio “ARTE Y FUEGO”
Simbolismo del arte y de los 5 elementos, como impulsores en  el proceso del desarrollo humano.

21,00 h.  Malabares de fuego y horneada final del Rakú.
21,30 h.  Cierre.

 

Arte, Ciencia y Religión

Alquimia1«En lo concerniente al arte, nosotros nos concentramos, escribió Jan van Rijckenborgh, en un punto de vista esotérico, científico y religioso, basado en normas que la sociedad ha olvidado. El arte representa el aspecto de la realidad, el aspecto visual de la vida. El arte jamás es algo aislado. Nosotros consideramos el arte como el eslabón de una cadena triple: religión, ciencia y arte son uno. La ciencia es la idea: la idealidad. La religión es la fuerza que se une a la idea y se vuelve vitalidad. El arte realizado en la vida se vuelve realidad. Cada ser humano posee cierta idea, cierta fuerza. Desde este punto de vista se puede considerar que cada uno es un artista. Lo que bajo forma de idea y de fuerza, vive en él de forma abstracta, se exterioriza en su arte. El arte es el aspecto concreto de lo abstracto. […] El buscador aplicado sabe que si trabaja en su cuerpo celeste integra un campo de vida nuevo, un mundo en el que religión, ciencia y arte son uno».

(J. van Rijckenborgh, Pentagrama 2005, n° 1, p. 32)

En ese sentido, el arte constituye el desarrollo y la tarea de formación más elevada. El conocimiento y la energía universales mueven a los seres humanos que buscan manifestar en ellos mismos, concretamente y con toda libertad, el ser humano divino auténtico en su realidad. Sin embargo es evidente que la idea que predomina en el arte actual no participa ya del conocimiento de esta triple unidad: ciencia (comprensión), religión (fuerza, energía) y arte (realización); ella se ha desatado y liberado.

El unilateralismo creciente, el empobrecimiento que de ello resulta son claramente perceptibles a través de las numerosas facetas del arte moderno.

Esencialmente, el vacío ilustra la ausencia de dimensión espiritual. J. van Rijckenborgh escribió también: «Reconozcamos con sinceridad que nos hemos vuelto personas superficiales. Nuestra cultura occidental sigue una línea horizontal. No conoce las inmensas alturas de la radiante realidad y carece de la profundidad de una vida interior. […] Los seres humanos buscan y buscan, pero se entregan sin condiciones a esta civilización, a esta cultura, y esto es algo estéril.(El Testimonio de la Fraternidad Rosacruz)

Pero es cierto que religión, arte y ciencia son factores culturales que no hacen más dichosos al ser humano. […]Usted puede muy bien cultivar la vida, subir en espiral de mil y una maneras, no obstante, esta cultura no puede liberarle. El cultivo de su vida le ocupa quizás incluso febrilmente. Usted es instruido y usted instruye a su vez, pero no se puede hablar de un reino celeste, acerca del cual especula toda la cultura metafísica».

(J. van Rijckenborgh, La Nueva Señal, página 133)

Si arte, ciencia y religión forman una unidad, la realización de esos tres impulsos de luz liberadora da nacimiento al arte verdadero: el impulso ideal, el conocimiento universal; el impulso vital, la energía universal; el impulso realizador, el arte universal. El artista, de hecho cada ser humano que parte de esos tres impulsos y así da testimonio del Reino de la Luz, aunque solo sea por la forma, el color o el sonido, manifiesta en el mundo algo de la vida original, crea así un puente.

Cuando, no obstante, el arte se desata de su triple unidad con la ciencia y la religión, se emancipa y se vuelve autónomo, pierde el brillo de lo real y se convierte en un método de cultura sin aspecto liberador. No obstante, este método de cultura es inútil, tiene un efecto demoledor. A través del arte, de la ciencia y de la religión natural, y de todas sus combinaciones, la humanidad es impulsada de una crisis a otra. Esto agudiza la conciencia del ser humano hasta que, llegado a la cumbre de la evolución de su conciencia, experimenta e identifica con una certeza inquebrantable los límites del método de la cultura fundado en el cultivo del yo.

De la unión del Sol y de la Luna nace el Mercurio de los filósofos. El arte alquímico lo representa con una joven cuyos pies reposan sobre el Sol y la Luna; y sobre su cabeza coronada se ve elevarse un pájaro azul, símbolo de una nueva conciencia. En una mano, tiene una copa con serpientes, en la otra una Luna creciente. Es la expresión de la sabiduría: las fuerzas lunares o astrales son dominadas.

CADA SER HUMANO ES UN ARTISTA En este contexto, consideremos un instante uno de los artistas más influyentes del último siglo, a saber, Joseph Beuys (1921-1986), pintor, escultor y artista conceptual. Bajo una de sus fotos que le representa caminando, con aspecto cuidado, serio y determinado, afirma: «Nosotros somos la revolución». Él conocía la Tabla Esmeralda y el Corpus Hermeticum atribuidos a Hermes Trismegisto, el maestro triple según el espíritu, el alma y el cuerpo, que expresa: «La ciencia y el arte verdaderos provienen de la religión verdadera». Gracias a esta comprensión, Joseph Beuys hizo esta declaración tan conocida, pero a menudo mal comprendida:

«Todo ser humano es un artista». Así, él llegó a la misma conclusión que Jan van Rijckenborgh.

Nosotros creamos constantemente por nuestros pensamientos, sentimientos y voluntad nuestra propia escultura.

La cuestión es saber qué punto de vista, qué relación, qué criterios y qué motivación nos impulsan a hacerlo. Cuando contemplamos el conjunto de lo que el arte, en sus diversos grados, significa en tanto que verdad y realidad divinas, entonces el arte es no-revelado e inefable. Además, el arte en su creación manifestada es un bien de naturaleza divina, o un bien de la naturaleza inferior propia de nuestro mundo en el que los polos positivo y negativo se oponen, donde toda formación y todo desarrollo se desintegran y se disuelven. En lo que nos concierne, el arte más elevado consiste en la re-creación del ser humano en tanto que microcosmos a imagen de Dios, según el plan original. En ese sentido, el arte es el aspecto formador más elevado, libre de toda pertenencia temporal.

Tradicionalmente existieron artistas cuyas obras construyeron un puente entre este mundo dialéctico y el Reino celeste, revelando la dimensión espiritual en el trasfondo de los fenómenos de este mundo. Sin embargo, en el dominio del arte, un discernimiento agudo es necesario para no perderse en exaltaciones místicas o en el fanatismo. Por consiguiente, la cuestión fundamental a plantear es: ¿qué es exactamente la cultura? La cultura es el mundo del ser humano de esta naturaleza, mundo que él crea por sus sentimientos, su experiencia, su voluntad, sus actos, su pensamiento y sus conocimientos. Lo hace a la vez como individuo y como ser social. Esta cultura y sus resultados son ilusorios, es llamada Maya. El Velo de Isis da testimonio de que la verdad está oculta y el célebre relato de la gruta de Platón describe el mundo visible como un mundo de sombras, no como una realidad independiente.

Pentagrama nº 1 2014

¡Atreveos a vivir!

¡Atreveos a vivir!

Es tu tiempo, tú no conoces otro. En este tiempo tú buscas hacerte adulto tal como las generaciones precedentes aprendieron a conocer el mundo de su época, y los hijos que vendrán tras de ti se harán, a su vez, una imagen del mundo a través de las circunstancias de su vida. Se habla mucho sobre los jóvenes de esta época. Los adultos evalúan, juzgan a los adolescentes, a los jóvenes, observan a los hijos y les dan un nombre, una etiqueta con el fin de fijar en una palabra su característica como la generación Einstein, la generación X, la generación Z, la generación Fun, la generación web…

Pentagrama6

Dicen de los jóvenes que son rápidos, astutos, sociables. ¡Ningún adulto les iguala, ningún profesor les convence! Los veinteañeros pertenecen a la generación Einstein porque tienen su forma multidisciplinaria de pensar. Otros les llaman la generación ‘Y’ puesto que los jóvenes se atreven a cuestionarse mientras que la generación precedente de los «Null-Bock», la de los «no me importa nada», ya se encuentra situada cómodamente. Los siguientes jóvenes, los de la generación ‘Z’, no son por casualidad la última letra del abecedario. A menudo aún son niños y, sin embargo, ya destinados a ser ciudadanos del mundo, para los que la nueva red de medios de comunicación es la nueva realidad, los cuales están dispuestos a comprometerse con el mundo si se les da la libertad de decidir dónde y cómo.

Es la generación que ha crecido en una socie­dad ‘digital’: para ellos, conectados con las redes sociales que delimitan su entorno, Internet es el mundo real. El mundo es su terreno de juego, han crecido con la promesa de que todo es posible. Son conscientes de lo que valen, lo cual ya es mucho. Son bellos, buenos, estupendos, y dichosos, son conscientes de sí mismo. Son felices y en aquello que hacen sólo piensan en sí mismos: ¿qué me reporta esto, para qué me sirve, qué puedo hacer? No en un futuro lejano, sino aquí y ahora.

Los mayores de esta generación tenían cerca de veinte años cuando la crisis económica llevó a una recesión mundial. Tras una juventud con posibilidades infinitas y una gran libertad, su mundo despreocupado se acabó brutalmente. No existe ninguna garantía de tener trabajo y crece el desempleo juvenil.

¡Más de la mitad de los jóvenes están sin em­pleo en el Sur de Europa! En otros países, se instalan como trabajadores autónomos, sin personal, sin despacho y, a menudo, sin ingre­sos. Tras un tiempo de estudios sin demasiadas preocupaciones y una vida cómoda, con muchas libertades, en el hogar familiar, de repente se instala un gran vacío. ¡Sin preaviso! ¡Y sin ha­berlo experimentado antes!

La vida está tan sobrecargada que ya no hay espacio para explorar, para descubrimientos, no hay espacio para nada. Todo requiere una reacción, todo está en acción. Una corriente constante de opciones llena la atmósfera, llena el pensamiento, llena la vida. Nadie se habitúa a ello. Un ser humano no sólo es consciente del lugar en el que vive sino también de todos los demás de los que recibe señales.

Ahora bien, en medio de esta densidad de infor­mación de las redes sociales, del estrés fisico, se ha formado un vacío, una brecha abierta entre la inocencia de la juventud y la responsabilidad del adulto. La contrapartida de esta abundante información, el precio a pagar es que cada vez más personas se sienten solas.

Los padres pueden decir que han preparado insuficientemente a sus hijos para lo que la vida es realmente.

¡Podríamos decir igualmente que nosotros mis­mos estamos insuficientemente preparados para ello! ¿Quién puede afrontar una crisis? Noso­tros la hemos evitado tanto tiempo como nos ha sido posible. Cada ser humano llega a este punto en el que enredado, atascado, no puede más. Es posible que nuestras crisis individuales no aceptadas estén en el origen de esta crisis mundial.

El ser humano falla en su tarea hasta que tenga el coraje de cambiar. Tiene prisa por falta de confianza. Una vida llena de altas exigencias de rendimiento con relación al trabajo, a la familia y al desarrollo personal, han conseguido que el mantra «estrés, estrés, estrés», garantice la consideración y el respeto. ¿Quién tiene aún el valor y la audacia de hacer frente conscientemente a la vida?

Un niño tiene necesidad de espacio, de liber­tad y de autonomía para desarrollarse. El niño de hoy se pierde a menudo en este espacio sin límites, en la libertad que siempre aparece, en esta autonomía que dice: «¿qué piensas, cómo encuentras tú esto?» Pero un niño actúa sin experiencia. Tiene en sí una base de un saber interior del que, a menudo, le privan demasiado pronto padres y educadores. El niño debe poder asir la posibilidad que los propios padres dejaron pasar. Debe vivir sin fronteras, libre, autónomo. En nuestros días, los niños tienen una agenda muy llena. El ‘buen out’ (agotamiento) no se per­fila ya solamente en el momento de una crisis existencial a edad mediana sino que alcanza al adolescente floreciente que, permanentemente, se cuestiona.

Para el adolescente de cada generación, «su tiempo» es complicado. El joven durante la pubertad conoce altibajos y así encuentra, sin embargo, su camino. ¡Y finalmente, a pesar de las preocupaciones que los ‘viejos’ tienen al respecto, cada generación obtiene su etiqueta! En cada generación la generación precedente se preocupa y finalmente, a pesar de todo, la nueva generación logra un buen resultado. Porque uno es quien es: un ser humano, que desea la libertad, un ser humano que puede utilizar su voluntad para elegir una vida más intensa y más noble que la de las redes sociales mundiales, una vida que transciende la velocidad de las realidades televisuales, que no tiene necesidad de estimulo «en directo», una vida auténtica sin la presión del estatus profesional ni del horario. Una vida en la que puede existir singularidad. Una vida que puede servir de ejemplo.

Crecer, en nuestra época, implica que nada es para siempre, que nadie es infalible. En ese mun­do en el que todo sale a la luz y al conocimien­to de cada uno, los jóvenes presienten que saber mentir es una cualidad útil. ¿Pues qué es verdad en esta educación postmoderna que preconiza que la verdad no existe, donde se descubre muy pronto que cada uno busca su propia verdad? ¿Qué visión del mundo se puede tener cuando se ha sido educado en la mentira de que vivir significa «ganar»? Desde el banquero que recibe su bono al niño recompensado con un cromo si vacía su plato, pasando por la gran cantidad de divorcios… todo se ha vuelto un compromiso, y nada se hace ya incondicionalmente. No hay acto que no se acompañe de promesa de recom­pensa. Las competiciones han deshumanizado a los seres humanos.

Los jóvenes son obligados a introducirse, entusiasmarse, o quizá finalmente a renunciar. ¿Quién puede predecir? En los años ochenta, la elevada tasa de desempleo, la probabilidad de una catástrofe medioambiental y la amenaza de utilizar armas nucleares, tras haber realizado algunas demostraciones, engendraron la apatía, el cinismo. Hoy la gente se vuelve hacia dentro. Hasta la fe en la democracia se pierde rápida­mente.

Los jóvenes buscan una historia verdadera, au­téntica, una comprensión que conduzca al cam­bio. Acostumbrados a las opiniones, conocidas por la mañana, consideradas como absurdas al mediodía, saben que todo es transitorio, y hasta los niños tienen la intuición de que todo es una ilusión.Y esto puede ayudarles a comprender que son capaces de hacer verdadera, real, la his­toria en la que viven.

Ninguna generación tiene necesidad de una etiqueta, de una etiqueta que siempre se despega. «Quién eres tú?» Esta es la pregunta esencial que cada ser humano puede plantearse en todo instante y que constituye el comienzo de la aceptación consciente de la vida. Esta búsqueda puede curarle su propia crisis.

El mundo sufre muchas tensiones. La atmósfera es tensa, saturada de energías entremezcladas, contradictorias. No hay reposo.Y precisamente esto es lo que el ser humano busca, es lo que le anima, es lo que quiere y puede encontrar en sí mismo. El silencio necesario para la com­prensión que permite enlazar con la Unidad, la Verdad y lo Único. Incluso un niño lo sabe. Un adulto hace fácilmente cosas que después lamenta. Juzgar, envidiar, desconfiar o tener, justamente, la idea de hacer lo mejor para los demás. Aconsejar sin ser invitado a ello, estar persuadido de saber más, sin saber escuchar al otro ni a sí mismo.

¿Cómo vivir entonces? ¿Cómo transcender nuestra condición? ¿Cómo volver a encontrar la unidad con lo que somos verdaderamente y podemos ser realmente? Como respuesta a la crisis, el filósofo alemán Peter Sloterdijk da este consejo: «Vivid sin tener necesidad de excusas». Él llama nuestra reacción ante la crisis «un cons­ciente infeliz». En cuanto al filósofo inglés John Armstrong, decía simplemente: «La gente consume sin pensar en sus necesidades reales».

La crisis mundial fuerza al ser humano a re­flexionar sobre ¿qué son los deseos, qué es real, qué significa ser una persona humana? ¿Qué anhelo nos dirige realmente? ¿Qué es lo que provoca una crisis sino, en mayor o menor me­dida, el propio ser humano?

Vivid de forma que no tengáis necesidad de excusas.

Vivid del anhelo único. Entonces ya no seréis impulsados por más tiempo, sino que os vol­veréis personas anhelantes. El camino interior puede librar al ser humano de su crisis. Catharose de Petri aconsejaba a los jóvenes: «La calidad de vuestra actividad y de vuestra perseverancia valoran nuestro trabajo. ¡Sean dinámicos! ¡Atrévanse a vivir! Acepten conscientemente la vida para aprender, incluso las lecciones amargas, y cada acto dará sus frutos.

Pentagrama 2013-6

Invitación Conferencia Jóvenes Rosacruces Colombia

Video invitación a la Conferencia del Grupo de Jóvenes Rosacruces de Colombia

 

 

Artículo Pentagrama 6-2012

EN CADA MUNDO SU PROPIO TIEMPO

Dios, la eternidad, el mundo, el tiempo y el devenir en Hermes Trismegisto.

En el segundo libro del Corpus Hermeticum,Poimandres revela a Hermes la relación entre Dios y el Universo.
Poimandres, el Espíritu divino que inspira a Hermes, le muestra el orden de las cinco manifestaciones en la manifestación universal, a saber: Dios, la eternidad, el mundo, el tiempo y el devenir.
“De Dios procede la eternidad, la eternidad crea el mundo, el mundo crea el tiempo y el tiempo crea el devenir. La esencia de Dios es el bien, lo bello, la bienaventuranza y la sabiduría; la esencia de la eternidad es la inmutabilidad; la esencia del mundo es el orden; la esencia del tiempo es el cambio; y la esencia del devenir es la vida. y la muerte.
El Espíritu y el alma son las fuerzas activas y manifestadoras de Dios; la durabilidad y la inmortalidad, tales son las acciones de la eternidad; el regreso a la perfección y la desnaturalización, tales son las acciones del mundo; el crecimiento y el decrecimiento, tales son
las acciones del tiempo; el atributo, tal es la acción del devenir.
Así la eternidad está en Dios, el mundo está en la eternidad, el tiempo está en el mundo y el devenir está en el tiempo.
Mientras que la eternidad reposa en torno a Dios, el mundo se mueve en la eternidad, el tiempo se cumple en el mundo y el devenir evoluciona en el tiempo”.(Versos 4 a 8)
“La eternidad hace del mundo un orden, penetrando la
materia con la durabilidad y la inmortalidad. El nacimiento de la materia depende de la eternidad, como la propia eternidad depende a su vez de Dios.
Está el devenir y el tiempo, tanto en el cielo como en la tierra, pero son de naturaleza diferente; en el cielo, son inmutables e imperecederos; en la tierra, son cambiantes y perecederos.
Dios es el alma de la eternidad, la eternidad es el alma del mundo, y el cielo es el alma de la tierra”. (Versos 13 a 15) Leer más