La soledad y el milagro

La soledad y el milagro

Cuánto tiempo duró, no lo sé.  El tiempo estaba fuera de control.

Texto: Krabbelton, País: Alemania, Imagen: Ruth Alice Kosnick

A menudo me he sentido solo, abandonado, como si hubiera perdido algo, pero no sabía qué era ese algo.

Una profunda nostalgia me inquietaba y mi corazón se sentía como si lo estuvieran frotando con papel de lija.

A pesar de intentarlo, no pude liberarme del dolor que sentía.

El miedo se manifestó, el miedo a un vacío desconocido, a un profundo agujero oscuro de perdición.

La desesperación se apoderó de mí y me arrastró más y más profundo en el abismo.

No pude soportar la vorágine.

Así llegó el momento en que mi resistencia se rompió.

Caí. Una tormenta estalló dentro de mí, como una explosión.

Nada parecía permanecer entero, todo estaba hecho pedazos.

Fragmentos de acontecimientos de mi vida volaron a mí alrededor.

Me quedé allí indefenso, casi indiferente.

No sé cuánto tiempo duró.

El tiempo estaba fuera de control…

Y entonces se manifestó una sensación de calma

y me di cuenta de que todo había encontrado su lugar.

Pude entender por qué mi vida era tan confusa.

Me di cuenta de lo que me faltaba en mi vida

y de lo que había estado presente en mi infancia.

Mi corazón se regocijaba de alegría.

Lo perdido volvió de nuevo:

era la razón de mi existencia,

La razón principal.

Fue como un milagro.

Una energía espiritual interior había reemplazado el abismo.

La soledad y el miedo habían desaparecido.

Como si nunca hubieran existido. Fue el comienzo de algo nuevo.

Recuperé mi brújula interior y, con ello, el coraje y la confianza.

Puedo seguir avanzando

al lugar de mi anhelo interior.

 La brújula indica el camino que soy, sobre lo que es incomprensible. A él me dirijo.

Fuente: https://www.logon.media/es

Karma y libre albedrío

Karma y libre albedrío

Karma es uno de los términos comúnmente usados en la literatura esotérica actual, popularizado en el lenguaje cotidiano, donde ha reemplazado la palabra destino. El destino ha sido usado durante mucho tiempo, para explicar e incluso justificar las acciones y eventos que los individuos y la humanidad han experimentado. Así, en lugar de decir “es su destino”, se ha convertido en una tendencia decir “es su karma.”

Esta noción de moda parece convertirnos en un modo existencial, hecho de acciones y reacciones mecánicas —pero ¿a qué se refiere? Y sobre todo, ¿qué sería liberador en esta visión predeterminada, y qué hay del libre albedrío?

Texto: Jacques ETOUNDI ATEBA, País: Camerún, Imagen: Pixabay CC0

 

Derivado del Sánscrito, karma significa acción en todas sus formas, y también las consecuencias de nuestros actos; el balance de las consecuencias buenas o malas de las acciones pasadas determina las sucesivas encarnaciones.

En este sentido, no sólo se refiere a la remuneración de las acciones, sino también a su maduración. Según este significado, no habría intervención divina en los acontecimientos, sino más bien una maduración de las acciones en sus consecuencias. Para hacer frente a estas consecuencias, el ser humano siempre busca mejorar su karma, evaluando sus acciones y sus palabras de momento a momento, eligiendo los mejores actos, con la esperanza de que él o ella abandonarán invariablemente el ciclo de la muerte y el renacimiento (sámsara) llegando a la liberación final llamada Moksha o Nirvana.

Para el misticismo hindú, como para otras corrientes ocultas, hay cierto fatalismo en la medida en que “todo lo que sucede, sucede”, sin importar las aspiraciones, los esfuerzos, las oraciones y los actos del hombre.

En consecuencia, la ley del karma parece la ley más poderosa del universo: regula, castiga, reprime y recompensa las buenas y las malas acciones.

“Me mantengo alejado de los locos, de los viciosos, de los lascivos, de los envidiosos y codiciosos, de los asesinos y de los irreverentes; los abandono al demonio vengativo, despellejados, y luego los quemo con el fuego del deseo, que excita sus sentidos. Por lo tanto, dándoles más oportunidades de cometer actos crueles y terminando agravando aún más su castigo”.

La complejidad de esta percepción kármica de la existencia humana es estrictamente determinista y alienante. ¿Cuál sería el margen de acción humana en un determinismo hecho con leyes incorruptibles e inalienables? En el caso de que todo parezca ya escrito, y en el caso de que el hombre no sea más que un simple subordinado en un marco existencial tan regulado, ¿qué debería hacer para obtener su salvación?

La respuesta a esto parece más problemática que en la Biblia, donde Jesús, respondiendo al centurión, afirma: “Ve, y hazlo según tu fe”. Esta liberación dejada por Cristo estaría más en armonía con la idea de libre albedrío, donde el individuo debe elegir su camino de acción, definir el calendario, los medios y los métodos. En realidad, los metafísicos a menudo se han dividido entre libertad y necesidad, entre compatibilidad e incompatibilidad. La reflexión aquí se centra en la compatibilidad o incompatibilidad entre las Leyes y la iniciativa personal, entre determinismo y libre albedrío. ¿Cómo puede uno pensar que depende tanto de las leyes naturales como de la responsabilidad por sus acciones?

¿Son posibles varios futuros?

En el caso de que se esté de acuerdo sobre el condicionamiento causado por la fecha y el lugar de nacimiento y sobre la importancia de la naturaleza de la familia de origen, la discusión se refiere más bien a la gestión de los recuerdos personales, de las experiencias, de las acciones, de los logros y las frustraciones.

Para los cabalistas modernos, el karma se refiere a una serie de dificultades que uno elige antes de nacer, convirtiéndose así en el objetivo de la vida superar estas duras pruebas, para vivir el resto de la vida en el deseado libre albedrío. Según los enfoques teosóficos y antroposóficos, el karma se refiere a la ley de retribución o ley de causa y efecto.

Mientras tanto, la creencia de que las acciones individuales en cualquier momento pueden cambiar el curso de su destino está ganando terreno.

La posibilidad de “crear el destino” en todo momento parece interesar a los buscadores modernos. En efecto, en el campo del desarrollo personal, se les invita a explorar los límites de la personalidad, en sus aspectos conscientes, inconscientes y subconscientes, con el fin de ser dueños de su propio destino, o de ampliar la propia consciencia y adquirir un mayor autocontrol.

La perspectiva de la filosofía transfigurística también parece apuntar hacia una auto-francmasonería, pero en este caso se basa en la consciencia del Átomo Chispa de Espíritu, cuyo despertar renueva tanto los aspectos interiores como exteriores del Microcosmos, y que debe convertirse en el guía de nuestras vidas.

Pero, si no hay posibilidad de escapar del karma, ¿podría haber una construcción libre?

Si asumimos que la salvación está planeada de antemano, y que es suficiente activar nuestro “karma positivo”, esto haría que algunos seres estuviesen dotados con la posibilidad de escapar, y otros estuviesen irremediablemente condenados por su pesado karma. Esta visión aparece de alguna manera inusual, insostenible, e insoportable para toda conciencia que tenga un mínimo de consideración por el destino de la humanidad que sufre.

Por otro lado, en base a la creencia de que una acción individual puede cambiar nuestro destino, diferentes alternativas parecen presentarse a la conciencia individual y colectiva, ya que hay una opción de hacer constantemente en nuestras vidas. Desde esta perspectiva, cada idea formulada, cada deseo, cada acción individual o colectiva actualizaría el destino del hombre, que no sería un camino lineal, sino una red compleja de caminos virtuales, con la posibilidad de que cada ser humano modifique su propia vida y la de los demás.

Mientras se permanece en el plano de vida horizontal sobre la Tierra, el ser humano está bajo el control del destino que lo dirige y lo maltrata. Pero cuando se libera de esta dependencia fatal, todo lo que experimenta solo sucede para su elevación o la de sus compañeros.

La Fraternidad Universal, constituida por microcosmos que no han caído, más los que se han reintegrado en el Orden de Vida Divina, aporta un remedio para este mundo: la Ley del Amor, a la que todos los seres humanos pueden conectarse, y así escapar de la prisión kármica natural.

Tratar de acumular el karma de “buenas acciones” puede aliviar el sufrimiento individual y permitir vivir una vida natural aceptable; pero esto no garantizará una solución liberadora duradera. Para que se sea digno de recibir este regalo divino traído por los “Hermanos Mayores”, el candidato a los misterios divinos, que hasta entonces estaba sometido a la férrea ley del karma del alma natural, debe despertar el alma divina, y llevar el vestido de luz por el cual escapará de Némesis, la diosa de ojos vendados que simboliza el karma.

Gracias a las nuevas cualidades del alma, todo en él dará un vuelco, y el candidato evitará entonces al demonio vengativo en cuanto elija un ciclo de vida virtuoso, evolucionando de magnificencia en magnificencia. Esto no significa necesariamente que el candidato no experimentará más obstáculos y dificultades inherentes a la vida en la materia.

Más bien, él verá las circunstancias y los acontecimientos de su vida con ojos nuevos, que los transformará en “aceleradores de consciencia” y más tarde serán elevados al estado paradójico de “piedras de construcción” para la liberación de la humanidad.

Fuente: https://www.logon.media/es

La poesía como inspiración del alma

 

Poesía: (del griego ποίησις ‘acción, creación; adopción; fabricación; composición, poesía; poema’ < ποιέω ‘hacer, fabricar; engendrar, dar a luz; obtener; causar; crear’).poesia

En su diccionario de Filosofía, Ferrater Mora alude a la definición de Platón según la cual la poesía es una locura, pero “locura divina”. El poeta es, o puede ser “un ser con alas”, inspirado por la divinidad. Así, la capacidad de poetizar es realmente una gracia, un don. Platón habla también de “poesía” como una actividad creadora en general. El término «poiesis» significa «hacer», en un sentido técnico, y se refiere a todo trabajo artesanal, incluido el que realiza un artista. Tal artista es el ποιητής (poietés) ‘creador, autor; fabricante, artesano; hacedor, legislador; poeta’, entre las múltiples traducciones que otorga la palabra. Consecuentemente, «poiesis» , es un término que alude a la actividad creativa en tanto actividad que otorga existencia a algo que hasta entonces no la tenía.
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Así, la poesía es una imitación, siempre entendida como participación en lo Verdaderamente real. La poesía puede ser con ello una sabiduría representativa de lo intangible.

Cuando el ser humano quiere descubrir las leyes de la naturaleza, en su afán por comprender el mundo en el que habita, investiga los fenómenos que observa a través de a la ciencia. Cuando se pregunta por el sentido de su vida y la razón de su existencia, elabora con su pensamiento conceptos y paradigmas que le acercan cada vez más a la filosofía. Pero cuando descubre, oh maravilla, en sí mismo un principio de eternidad, ni en la filosofía ni en la ciencia encuentra su expresión más certera. Recurre entonces, casi sin remedio, a la poesía. Y esta le brinda, si los hados le acompañan, la posibilidad de conectar y tocar esa eternidad.

Se dice que la Verdad, con mayúsculas, no puede ser escrita ni dicha ni en consecuencia, ser traicionada. Isis permanece siempre tras un velo. Los medios físicos de los que dispone el ser humano son insuficientes para acercarse a ella. La razón se debilita entre pares de opuestos. Los sentidos tienen sus propios límites. Con el lenguaje cotidiano apenas podemos comunicarnos y trasmitir información. Sin embargo, hay que estar preparado para captar la Verdad, para percibirla. Y esta preparación no es un saber que se alcanza a través del estudio y del aprendizaje, sino un Poder que se adquiere mediante el esfuerzo personal, mediante la lucha contra los obstáculos que surgen en uno mismo.

Vivimos para morir. Y en esta vida entonces la poesía no cabe. Crecemos, desarrollamos unas capacidades, interactuamos con nuestros semejantes, buscamos nuestro lugar en el mundo, y finalmente… desaparecemos.

Vivimos para alcanzar la eternidad. Toda nuestra existencia se vuelve entonces una búsqueda, una aspiración. La poesía se convierte en el lenguaje que mejor expresa aquello a lo que aspiramos. Y se produce una batalla interna, entre la naturaleza del mundo que marca un camino cuyo fin ya conocemos y ese principio eterno en nosotros que lucha por salir de su olvido y recuperar su reino.

Dice Amado Nervo en su poema titulado Deidad:

Como duerme la chispa en el guijarro
y la estatua en el barro,
en ti duerme la divinidad.
Tan sólo en un dolor constante y fuerte
al choque, brota de la piedra inerte
el relámpago de la deidad.

No te quejes, por tanto, del destino,
pues lo que en tu interior hay de divino
sólo surge merced a él.
Soporta, si es posible, sonriendo,
la vida que el artista va esculpiendo,
el duro choque del cincel.

¿Qué importan para ti las horas malas,
si cada hora en tus nacientes alas
pone una pluma bella más?
Ya verás al cóndor en plena altura,
ya verás concluida la escultura,
ya verás, alma, ya verás…

Sólo se encuentra el Espíritu con el Espíritu, siguiendo la máxima hermética de “Si no puedes igualarte a Dios, no podrás comprenderlo, pues sólo lo semejante comprende a lo semejante”[1]. Aludiendo a la capacidad creadora que antes mencionábamos de la poesía, podemos decir que es a través de sus palabras como el alma se eleva en la búsqueda de su verdadero espacio y plasma la evidencia de los mundos a los que el ser humano, en su humanidad natural, no puede alcanzar.

Como dice Rilke:
Vivo la vida en círculos crecientes
que se extienden sobre todas las cosas.
Quizá no logre completar el último,
pero voy a intentarlo.
Giro en torno a Dios, esa torre altísima,
a lo largo de los milenios giro.
Y aún no sé lo que soy: si halcón o vendaval,
o soy acaso un gran cántico.

[1] Copenhaver, Brian P., Corpus hermeticum y Asclepio, Madrid, Siruela, 2000

Artículo creado por:  Paula Martínez Gallardo

Astrosofía y Astrología

(Breve introducción)elementales

A muchas personas les resulta alentador poder conocer las vicisitudes que le aguardan, quizá con la esperanza de poder prepararse para ellas, quizá para entender algo del propio destino y , así, captar el sentido de su vida. Por eso han existido las artes adivinatorias, la lectura de señales, de indicios, ante la necesidad de anticiparse a lo que puede suceder para poder afrontarlo mejor.
Este “querer saber” sobre el destino ha dirigido la mirada del ser humano también hacia el espacio celeste, ese entorno que nos rodea a todos y nos adjudica un lugar en el Universo, un lugar que es determinante, el planeta Tierra.
La astrología se ha ocupado del misterio del ser humano buscando y encontrando respuestas en el misterio de la noche y las estrellas. Es una disciplina que estuvo unida a la astronomía, como una sola ciencia, hasta el s. XVII, mientras existía otro tipo de pensamiento, menos racional que el actual, en el que no se concebía la separación entre un fenómeno perceptible, visible, y su significado, su sentido de ser.
Ambos aspectos de la realidad –lo visible y su contenido- están hoy en día escindidos por un lado, enla astronomíala ciencia que estudia el movimiento de los sus fenómenos físicosla astrología,la disciplina que interpretaen diversas claves, la repercusión del cosmos en la personalidad, la influencia de los astros en el alma y el devenir del ser humano.
En el origen de la astrología nos encontramos con algunos interesantísimos interrogantes, por ejemplo:
¿Qué hizo que el ser humano relacionase los planetas del Sistema Solar que observaba en el cielo nocturno, con dioses greco-latinos?¿En base a qué les adjudicó sus nombres yademás, los relacionó con cualidades anímicas? ¿Qué hizo que también los asociase a colores, a órganos del cuerpo humano y a operaciones alquímicas, por mencionar algunos?
Parece que sea algo que simplemente ha sucedido de manera espontánea, como si la observación del cielo nocturno hubiese despertado un saber latente en el ser humano, una capacidad de conocimiento por analogía que establece relaciones entre sucesos, imágenes, significados.
Desde nuestro punto de vista, podemos comprender de manera intuitivay también racional, que el hecho de observar un fenómeno exterior-objetivo aporta la posibilidad de despertar en la consciencia del individuo yde la humanidad, un significado sobre ese fenómeno que se percibe. Aparece la posibilidad de preguntarse qué hay tras eso que se ve y que irrumpe como un fenómeno físico, y qué nos aporta. Por ejemplo, el descubrimiento de nuevos planetas, estrellas, galaxias… ha ido favoreciendo el encuentro de enfoques novedosos sobre el escenario cósmico y, por extensión, sobre el ser humano.

Consideramos que no sucede nada en el exterior de nosotros mismos, en el mundo objetivo-sensorial, que no tenga una correlación con algo de la vida interior que busca ser conocido.

Como hemos mencionado, necesitamos echar mano del pensamiento hermético que funciona por analogía para desvelar la relación que existe entre todo cuanto vive en el universo.

Para la Rosacruz es algo muy esencial considerar al ser humano como un microcosmos en analogía con el sistema solar,el macrocosmos, nuestra casa en el Universo.

Por ello, la Rosacruz se aproxima a este misteriode un modo iniciático, considerando y experimentando que es una clave para la transformación y transfiguración del ser humano.

Por un lado, esta visión aporta el auto-conocimiento necesario en el proceso iniciático ya quenos sirve de espejo para mirar y descubrir qué existe en nuestro interior, qué hilos mueven nuestra alma y nuestro propio físico.

Por otro lado, tras el auto-conocimiento, aparece la posibilidad de realizar un trabajo en uno mismo para que las fuerzas anímicas, planetarias, aporten sus cualidades positivas y constructivas.

La Alquimia relaciona a cada planeta del Sistema Solar con un metal, el cuala su vez, representa simbólicamente un elemento constitutivo del alma humana (p.ej.Cobre-Venus-sentimiento).

Recordemos que el objetivo de la Alquimia es la obtención del oro tras la transmutación de los metales, fundamentalmente del Plomo-Saturno- el cual representa los limites de lo denso y lo pesadode la forma, en el alma del ser humano. En este sentido, la obtención de oro significa encontrar el Sol, el centro de nuestro Microcosmos, el ser inmortal, el auténtico Yo, el objeto de la búsqueda iniciática que luego permita la formación de un ser más completo, más desarrolladoy con sus posibilidades espirituales activas.

Desde este punto de mira, La Rosacruz explica el método de iniciación transfigurísticocomo el tránsito por las distintas iniciaciones planetarias en 3 círculos séptuples. Dicha iniciación aparece descrita en el libro“Dei Gloria Intacta”, escrito por Jan Van Rijckenborgh y editado por la Fundación Rosacruz

La Astrosofía será el tema central de nuestra próxima Conferencia Open que se realizará los días 13-14 marzo en el Centro de Conferencias “El Nuevo Mercurio” en Zaragoza.

 

“Aquel que se cura tiene razón” (Paracelso)

Extracto de artículo revista pentagrama 6-2015Paracelso800
Los grandes de espíritu hablaban generalmente a sus alumnos en parábolas. Ellos conocían la gran ley de la cohesión sobre la cual todo descansa.
El alma sensible y despierta del alumno recibía así el fluido de la verdad, por el cual era conducido a explorar más profundamente y a buscar la autoridad más elevada, el poder del Espíritu, que lleva todo a su manifestación, que nutre, calienta y cura. Karl von Eckartshausen denomina esta alma despierta como “el hombre interior”, un ser humano siempre joven, noble, el arquetipo del ser y el modelo del ser humano exterior. Es imposible hablar de forma directa de la Fuerza del Espíritu, de su fuego salvador y unificador. Y por esta razón vemos bibliotecas enteras repletas de libros sobre la curación por medio de fuerzas de nuestra naturaleza terrestre, pero pocos sobre la curación por medio de las fuerzas de la naturaleza superior.
Paracelso dice que la medicina de la vida verdadera está basada en un nuevo nacimiento. Esta medicina libera al ser humano del ciclo del nacimiento y de la muerte. La naturaleza terrestre no está adaptada a esta medicina y nunca ha constituido su campo de aplicación.
Él concluye que no existe lugar en esta tierra donde la medicina celeste pueda crecer y prosperar; sólo en un cuerpo renacido, sus remedios, sus medios terapéuticos adquieren y manifiestan poder y eficacia.
Paracelso exhorta seguidamente a sus oyentes a aplicar la medicina celeste con más estima y amor que la medicina corruptible. De sus escritos se deduce que era un hombre extremadamente práctico y concreto. “Aquel que se cura tiene razón” era uno de sus adagios favoritos; y también “El cuerpo nunca miente”.
MistCrist250El ser humano que se orienta hacia la naturaleza terrestre intenta encontrar lo natural que le es familiar, busca la “restauración”… del antiguo estado. El ser humano que se orienta hacia el Espíritu sabe que el síntoma viene para ayudarle a encontrar un orden superior, el de la armonía con el Espíritu y que debe renunciar
al orden anterior.
Tiene poca importancia que esta etapa sea la primera o la última en la vía de la armonía divina. La salud terrestre secundada por su auxiliar, la enfermedad, tiene un único objetivo: la unión perfecta del cuerpo y del alma con el espíritu. Esta es la curación definitiva y saludable.