Jan van Rijckenborgh

Jan van Rijckenborgh (1896-1968), fue cofundador y guía espiritual, junto a Catharose de Petri, del Lectorium Rosicrucianum, la Escuela Internacional de la Rosacruz Áurea.

Fotografía de Jan van Rijckenborgh

Rosacruz y gnóstico hermético

Jan van Rijckenborgh nació en 1896 en Haarlem (Holanda), bajo el nombre de Jan Leene. Ya desde una edad temprana mostró un pronunciado sentido de la justicia que le condujo a buscar intensamente la Verdad y el sentido de toda Vida. La inmensa diferencia entre fe eclesial y práctica de vida, que el joven Jan Leene percibió tan a menudo en teólogos y creyentes, le distanció de la Iglesia Reformada a la que pertenecían sus padres.

Encontró fuertes motivaciones en los testimonios de un predicador reformado, el catedrático A. H. de Hartog (1879-1938). De Hartog se basaba en las ideas de Jakob Böhme, cuyo concepto hermético de los dos órdenes de naturaleza inspiró también a Jan van Rijckenborgh y fue determinante en su orientación espiritual.

Raíces espirituales y encuentros decisivos

La búsqueda espiritual emprendida junto a su hermano Zwier Willem Leene (1892-1938) condujo a Jan Leene a la sección holandesa de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel. En 1924 ingresó en dicha asociación y en 1927 asumió su dirección. En el año 1924 también tuvo lugar su enlace matrimonial con Johanna Ames, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos.

En esa época, los hermanos Leene se dedicaron a estudiar en profundidad los textos de H. P. Blavatsky, Max Heindel y Rudolf Steiner, los Manifiestos Rosacruces, así como los escritos de Comenio y Paracelso. Estas corrientes espirituales constituyeron, junto a las obras de Jakob Böhme, las raíces espirituales de su futuro desarrollo.

En la Nochebuena de 1930, Henriette Stok-Huizer (1902-1990) conoció a los hermanos Leene y se unió a ellos en un peregrinaje metódico conjunto. Más tarde, la señora Stok-Huizer adoptó el nombre espiritual de Catharose de Petri. En 1935 los tres abandonaron la Fraternidad Rosacruz y juntos fundaron en Haarlem la futura Escuela Internacional de la Rosacruz Áurea, el Lectorium Rosicrucianum.

En el año 1935 se fundó en Düsseldorf la Federación Internacional de la Fraternidad Rosacruz. Personas de doce países se afiliaron a la Asociación, llevando a cabo un trabajo espiritual en unos cuarenta Centros.

En 1938 falleció Zwier Willem Leene, quedando su hermano Jan Leene encargado de proseguir el trabajo, junto con Catharose de Petri.

Sobre su actitud de cara a su tarea y sus motivos, Jan van Rijckenborgh escribió:
«Llevamos a cabo un peregrinaje metódico bien meditado. No queremos morir más y no queremos vivir. Ya no queremos encontrarnos en ningún sitio, en ninguna esfera de este orden de naturaleza… Hemos descubierto que ésta es una naturaleza de la muerte… Por tanto estábamos obligados a profundizar, objetivamente y desoyendo las instrucciones de las autoridades, en el Tao de la Antigüedad… La investigación demostró claramente, que además de este orden de naturaleza existe un Reino Original, un Reino muy al exterior de la región nirvánica, un Reino que se disocia muy enérgicamente de esta naturaleza y sus dos esferas…».

En esta cita se observa claramente el mensaje gnóstico de Jan van Rijckenborgh, que se convirtió en elemento nuclear de su particular concreción de la Enseñanza Rosacruz para el siglo XX. La orientación inequívoca y el puro ardor, con los que supo trasladar este mensaje en innumerables alocuciones, inspiraron y dinamizaron a todos sus oyentes. Pero, por encima de todo, Jan van Rijckenborgh puso continuamente de relieve la importancia de la realización: «No es la Filosofía lo que libera, sino sólo el Acto».

Fotografía de Jan van RijckenborghLa Escuela Rosacruz, durante y después de la 2ª Guerra Mundial

En los años de la 2ª Guerra Mundial, 1940-1945, la Escuela Rosacruz fue cerrada por las fuerzas alemanas de ocupación en los Países Bajos y prohibieron todas sus actividades. No obstante, durante ese tiempo el trabajo de la Escuela no se detuvo ni un segundo, continuando su labor en la clandestinidad. Jan van Rijckenborgh, durante esos años, se sumergió en el estudio del Corpus Hermeticum (las enseñanzas de Hermes Trismegistos) y los escritos de los maniqueos y otros grupos gnósticos, y profundizó en la historia de los Cátaros. Además escribió el libro “Dei Gloria Intacta” en el que se expresan las bases de la Enseñanza gnóstica de la Rosacruz para el siglo XX.

Inmediatamente después de la 2ª Guerra Mundial, la Escuela Rosacruz puso la atención en la nueva era, con el firme convencimiento de que la humanidad entera sería asida por un poderoso cambio atmosférico en el que todos los hombres serían confrontados con la vocación divina que llevan en su interior.

En 1946-1951, en Lage Vuursche (Holanda), se erigió el primer Centro de Conferencias. En los años sucesivos, a un ritmo creciente, se fundaron más Centros de Conferencias en Alemania y Europa del Oeste y del Este, y también en Brasil, donde la Escuela había arraigado ya antes de la 2ª Guerra Mundial.

La herencia de los Cátaros

Jan van Rijckenborgh y Catharose de Petri se sentían espiritualmente muy vinculados con la epopeya de los Cátaros.

A partir de 1946 viajaron en varias ocasiones al Sur de Francia en busca de las huellas que todavía quedaran del catarismo. En 1956, Jan van Rijckenborgh y Catharose de Petri conocieron a Antonin Gadal (1877-1962), quien se dio a conocer como el último patriarca de los Cátaros en una cadena de tradición que se extiende a lo largo de los siglos.

La asociación con el señor Gadal fue crucial para el desarrollo interior de Catharose de Petri y de Jan van Rijckenborgh y, por tanto, de la Escuela Espiritual y de sus alumnos, ya que este encuentro condujo a una estrecha unión con la herencia espiritual de la Fraternidad de los Cátaros, Orden a la que Antonin Gadal dedicó toda su vida desvelando su vertiente más espiritual y la verdad de su tergiversada y desconocida historia.

Obra literaria

Jan van Rijckenborgh redactó sus primeros escritos con el seudónimo de John Twine. Con la elección de este seudónimo expresaba que era un hombre juanista, un hombre que preparaba el camino para el hombre crístico. El apellido Twine simboliza los dos aspectos presentes en todo ser humano: el elemento divino, que anhela su liberación, y el elemento terrestre, el alma natural. En 1940 Jan Leene adoptó el nombre espiritual Jan van Rijckenborgh.

En la Biblioteca Británica de Londres, Jan van Rijckenborgh se topó con una obra en versión inglesa de Johann Valentin Andreæ, Reipublicae christianopolitanæ descriptio. En 1939 escribió un Comentario sobre este documento que publicó, junto con su traducción del texto al holandés, con el título de Christianopolis. Luego, también tradujo al holandés los Manifiestos Rosacruces: Fama Fraternitatis, Confessio Fraternitatis y Las Bodas alquímicas de Cristián Rosacruz. En estos escritos descubrió lo que a él le conmovía: la llamada a una Reforma global que, ante todo, tendría como objetivo un cambio fundamental en el propio hombre.

Los aproximadamente 40 escritos que legó a la humanidad, algunos de ellos redactados junto con Catharose de Petri, suponen un amplio tesoro de indicaciones y ayudas para los que, sobre la senda gnóstica, buscan la Verdad y la Liberación espiritual.

Testimonios auténticos

La mayor parte de sus libros están compuestos por guiones de las alocuciones que iban dirigidas a los alumnos del Lectorium Rosicrucianum en los años 50 y 60 del siglo pasado. Jan van Rijckenborgh utilizó un lenguaje directo e inmediato, cuya caracterización hay que interpretarla también con el trasfondo de la época de la postguerra en la que transcurrió parte de su vida. Con términos ilustrativos, a veces también drásticos, trató de arrastrar y hacer reaccionar a sus oyentes. Por ello, sus libros no han de ser entendidos como un tratado de ciencias filosóficas, sino como auténticos testimonios orales. Más allá de la impronta temporal, en ellos vibra el fuego inmutable de la Gnosis.

Balance de su vida

Jan van Rijckenborgh trabajó incansablemente en la expansión mundial de la Enseñanza Rosacruz gnóstica y en la construcción de la Escuela Espiritual, cuya misión es mostrar al buscador de hoy un Camino de elevación espiritual y acompañarle en ese Camino. Por ello, la denominación Escuela Espiritual no es casual. Jan van Rijckenborgh no se cansó nunca de llevar a la consciencia de sus oyentes la verdadera meta del devenir humano: la unión del Alma renacida con el Espíritu original. A la hora de su muerte, en 1968, pudo divisar un quehacer fructífero y pleno de consecuciones, dejando tras de sí una organización fuerte, viva y en crecimiento, que estaba perfectamente preparada para su cometido.
Catharose de Petri, con una orientación inequívoca hacia el cometido gnóstico, mantuvo y perfeccionó la obra espiritual de Jan van Rijckenborgh, hasta su muerte en 1990.

El Lectorium Rosicrucianum prosigue en la actualidad el trabajo emprendido por sus fundadores, estando presente en los principales países de Europa, América del Norte y del Sur, Australia, Nueva Zelanda y parte de África.