Sobre la Iniciación

10985208_10153416736711055_8146619059968187985_nEn los sistemas de iniciación pitagóricos, la iniciación iba precedida de una fase inicial, la de la “purificación”. Esta purificación es imprescindible para conseguir que nuestra consciencia sea lo suficientemente clara, intensa y transparente, como para mirar a la Luz sin deslumbrarse. Condición sine qua non de esa purificación es que seamos capaces de discernir claramente los procesos que confluyen en la formación de nuestros estados de consciencia.

Esa fase de purificación conoce diversos factores:

•1º la eliminación o supresión de todos los elementos que perturban o distorsionan nuestra consciencia. Un ejemplo muy claro de esto es el consumo de alcohol y demás
drogas.
•2º la observación serena de nuestra vida interior, es decir: la vida de nuestros sentimientos, voliciones y pensamientos, para poder constatar cómo influyen en la formación de nuestras opiniones, disposiciones y estados de ánimo. Aquí debemos tener particularmente en cuenta el ámbito de nuestras simpatías y antipatías.
•3º la formación de un sólido edificio ético, basado en principios espirituales, y la lucha por mantenernos íntegros en ello.

Vemos por ello que la liberación va precedida de un triple proceso, y este proceso triple puede ser definido por las palabras purificación, iniciación e iluminación.

Cada una conduce a la otra y abre su posibilidad, pero la conquista de una no presupone el éxito en la posterior.

Una imagen integradora que puede ser útil al respecto es la siguiente:
• el proceso de purificación se puede asociar a la concepción.
•el proceso de iniciación a la gestación,
•el proceso de iluminación al nacimiento (alumbramiento),
•y el proceso de liberación al crecimiento y desarrollo de un ser adulto autónomo y libre.

La Purificación nos prepara para que el Espíritu fecunde en nosotros el Germen de un nuevo ser interior. Los rosacruces clásicos hablaban de la fecundación de la semilla Jesús en el corazón: la Rosa del Corazón.
La Iniciación es una gestación y coincide con el desarrollo de todos los órganos que van a permitir a ese nuevo Ser interior vivir, manifestarse y expresarse.
La Iluminación es el contacto directo de ese nuevo Ser interior con la Vida misma, es su respirar por primera vez en el Aliento Divino, es el salir del campo matriz y entrar en el Mundo de la Luz.
La Liberación es el proceso por el que ese ser recién nacido crece, se desarrolla y obtiene una capacidad independiente de llevar adelante su Plan de Vida.

Fuente: extracto del libro “Iniciación, Iluminación, Liberación”

Acceso al libro: web de La Editorial Fundación Rosacruz