El mito de la Pistis Sophia habla de nuevo

El mito de la Pistis Sophia habla de nuevo

El evangelio de la Pistis Sophia, uno de los pocos escritos gnósticos ya disponibles en el siglo XVIII.

Text: John van den Berg   Imagen: Logon

El evangelio de la Pistis Sophia es uno de los pocos escritos gnósticos que ya estaban disponibles en el siglo XVIII. Una traducción al inglés apareció a principios del siglo XX, lo que permitió a Carl Jung, por ejemplo, tenerla en su librería. En los años sesenta del siglo pasado apareció una traducción al neerlandés gracias a la editorial rosacruz. Los escritos recopilados de Nag Hammadi, que están disponibles en nuestro tiempo, dan una nueva imagen de la Pistis Sophia, en tanto que representación mítica del poder espiritual que puede revelarse en nuestras vidas en el siglo XXI.

La vida espiritual de los primeros siglos de nuestra era se centra principalmente en el mundo luminoso, también llamado Pleroma, donde el hombre-luz lleva a cabo su desarrollo. El hombre actual, como nos dicen los escritos, lleva una chispa de esa Luz original del Pleroma en su corazón. Esta chispa es, por lo tanto, el punto de partida de un camino de iniciación de regreso al Pleroma.

Durante los primeros siglos de nuestra era, se creó un dogma en torno al acercamiento hacia la Luz. La Luz aún brillaba en la oscuridad, pero la Luz cada vez fue menos comprendida. Por lo tanto, los escritos de los primeros días fueron reescritos, adaptados y colocados en el contexto de un evento histórico: un salvador que existía fuera de uno sin ninguna fuerza espiritual interna.

El camino de iniciación desde la oscuridad a la luz fue considerado imposible por cualquiera que tuviera “otros” pensamientos diferentes a los del orden establecido.

Los investigadores nos muestran claramente que muchas imágenes míticas desaparecieron y fueron olvidadas durante los primeros siglos de nuestra era, y otras muchas fueron transformadas en personajes históricos, como sucedió con Jesús. El mito de la Pistis Sophia ha sido completamente olvidado debido a la destrucción de todas las fuentes escritas. Ha sido desterrado, por así decirlo, al inconsciente colectivo de la humanidad.

Afortunadamente, ahora podemos leer y estudiar las escrituras antiguas nuevamente. Quizá ahora podamos entender mejor el viejo mito de la Pistis Sophia. Con frecuencia se la describe en los escritos de Nag Hammadi como un poder espiritual creativo en el Pleroma. Allí, la Pistis Sophia es la portadora y guardiana de la sabiduría para el hombre-luz.

Sin embargo, en un momento determinado, ella crea un nuevo universo fuera del mundo luminoso del Pleroma en el que aparece la sombra y, finalmente, la oscuridad. Así, la vida de la humanidad se ha convertido en lo que es hoy.

Su imagen en el códice Askew, el evangelio de la Pistis Sophia, es una reacción a este desarrollo. Es la narración de un alma que se libera de las ataduras de una vida en el mundo material. Ella llega a comprender profundamente que este mundo está gobernado por la voluntad, la mente y los deseos de un instinto inferior. La Pistis Sophia, sin embargo, permanece orientada a la “Luz de las luces”; lo que le permite liberarse de la oscuridad y, finalmente, conectarse con el salvador Jesús.

El camino de la Pistis Sophia puede hacernos conscientes de las posibilidades que están en nuestro interior. Es como activar una fuerza espiritual interna, de acuerdo con un método míticamente sugerido. Lo más importante es comenzar a vivir desde un anhelo acorde con lo que ya sabes. Si no puedes mantener tus propias intenciones, puedes llamar a la Pistis Sophia. Esa es la fuente de sabiduría y confianza latente en las profundidades del propio ser. Pues, Pistis significa “fe” y Sophia “sabiduría del corazón”.

En el siglo XXI, trabajar con las energías disponibles de la vida diaria es un proceso dinámico. Una y otra vez comparamos lo percibido por nuestra propia conciencia con la realidad momentánea de la vida. Allí encontramos lo que se necesita para sondear nuestra conciencia. No solo reflexionando, sino también acercándonos a todo con un corazón receptivo, sabio y siempre intrigante.

Una actitud de vida acorde con nuestra verdadera naturaleza como ser humano es creer, confiar, descubrir, sentirnos profundamente conmovidos y admirar.

Pero también podemos olvidar, sufrir, aceptar, redescubrir, caer y luego volver a levantarnos.

Nuestra conciencia puede desarrollarse donde desaparecen todos los límites, viviendo de los valores eternos del Pleroma, donde el Amor que todo lo abarca es la nota clave de la existencia. Por lo tanto, el mito solo es un mito sino que se convierte en un poder espiritual activo en nosotros, lo que nos proporciona inspiración, alegría y confianza en nuestra propia fuente interna de vida.

La Pistis Sophia vive de nuevo en el presente del siglo XXI.

Referencias

El códice Askewianus contiene las traducciones coptas de Gnostic Pistis Sophia

Pistis Sophia; Una miscelánea gnóstica: siendo la mayoría de los extractos de Los Libros del Salvador, a los que se agregan extractos de una literatura afín; inglés, por G. R. S. Mead, Londres, J. M. Watkins, 1921

Fuente: https://www.logon.media/es

Onhemonkandire y endura: vida eterna para guaranís y cátaros

Onhemonkandire y endura: vida eterna para guaranís y cátaros

La búsqueda de Iwi Marae, la Tierra sin Mal, refleja el viaje espiritual del individuo en el camino de regreso a su condición original.

Texto: Colaboradores Logon  Imagen: Marion Pellikaan

La religión es el campo de conocimiento que más se atreve a responder la pregunta sobre lo que viene después de la muerte. Hay casi tantas respuestas a esta pregunta como denominaciones religiosas, algunas de las cuales pueden considerarse casi hegemónicas debido a la gran cantidad de seguidores que poseen. Este no es el caso de los conceptos de Onhemonkandire, de los indios guaraníes de América del Sur, y de la Endura, de los cátaros del Languedoc medieval, que son respectivamente la resurrección del ser humano y la muerte de la ilusión del yo. Y aunque estos dos conceptos se han desarrollado dentro de pueblos de tiempos y regiones geográficas muy diferentes, comparten rasgos esenciales.

Existe una creencia generalizada entre los guaraníes llamada onhemonkandire, que, desde una perspectiva occidental, puede entenderse como la vida eterna que se alcanza en la vida terrenal. Es un proceso que incluye el Apecatu Ava- pora, o Camino Sagrado del Hombre, y Araguijé kandire, que es equivalente a la resurrección de los cristianos, pero con la importante advertencia de que tal resurrección no tiene lugar después de la muerte física—sino que puede realizarse durante la vida.

La idea de la resurrección estando vivo puede parecer paradójica, pero ha sido compartida por muchos cristianos de diferentes denominaciones a lo largo de la historia. La comunidad cátara, por ejemplo, también conocida como la comunidad albigense, floreció en el Languedoc, actual sur de Francia, en el siglo XII y se fundó sobre los principios de un cristianismo interior. Hablaron de un proceso que llamaron endura, a través del cual uno alcanzaría la muerte del “yo” y el renacimiento / resurrección de un nuevo ser. Con la terminación y la consumación de la endura, se establece una conexión entre el nuevo ser cristiano y el espíritu de Dios, una conexión que le proporcionaría el camino de la perfección. No es de extrañar que el catarismo fuera calificado como una herejía por la Iglesia oficial, porque los cátaros profesaban una fe en la posibilidad de una conexión íntima y directa con Cristo, lo que disminuía significativamente la necesidad de una iglesia como mediadora entre Dios y su criatura. El no reconocimiento de la jerarquía establecida por la teología católica y la aparente aceptación de una jerarquía propia, que abarcaba desde los Simpatizantes hasta los Perfectos, se volvieron intolerables para el poder constituido de esa época, que tenía sus cimientos precisamente en aquellos principios teológicos.

Asociada con onhemonkandire, en los misterios guaraníes, está la creencia en la existencia de la Tierra sin el mal, Iwi Maraê. En un pasado no muy lejano, esta creencia fue responsable de la migración de estos indios a diferentes regiones del continente sudamericano. Presumiblemente, para los migrantes, la región geográfica donde pensaron que podían encontrar Iwi Maraê podría estar en cualquier lugar que no fuera su propia tierra actual. En cierto sentido, esta es una noción correlacionada con la de la Tierra Prometida de los judíos.

En vista de lo cual, es natural que muchos guaraníes también creyeran que la inmortalidad alcanzada en el cuerpo físico también sería la inmortalidad del cuerpo físico; al igual que muchos cristianos creen que, como salvados, sus cuerpos actuales se conservarán cuando se otorgue la inmortalidad después del Día del Juicio Final.

Sin embargo, es bien sabido que la resurrección y la idea de una vida eterna no se entendieron de manera uniforme, incluso dentro del cristianismo. En consonancia con ciertos movimientos gnósticos de la era cristiana primitiva, los cátaros consideraron los relatos de la vida de Jesús como símbolos de un proceso interno que todos los candidatos a la vida eterna deberían realizar. Por lo tanto, según la investigadora brasileña Joene Saraiva, los perfectos (iniciados cátaros) enseñaron que “la hostia consagrada no era el cuerpo de Cristo; que el cuerpo de los muertos no resucitaría; que el bautismo y el matrimonio no traían la salvación, y que ellos creían en un nuevo Cielo y una nueva Tierra”.

También se sabe, gracias al trabajo de divulgación de la sabiduría guaraní realizada por Kaká Werá, que las enseñanzas sobre el onhemonkandire también tienen un carácter simbólico. La búsqueda de Iwi Maraê, la Tierra sin Mal, refleja el viaje espiritual del individuo en busca de su regreso a la condición original.

Este viaje implicaría el abandono de arandu, la forma corpórea, como final del proceso espiritual. Por lo tanto, la resurrección es para ellos, tal como lo fue para los cátaros, una realidad interna que concierne al despertar de la nueva consciencia, o la consciencia de un nuevo ser, que no podría limitarse a las demandas del cuerpo físico. Es una resurrección lograda en la vida, pero va mucho más allá de los horizontes de esta vida.

La creencia en la vida eterna lograda mientras todavía se está encarnado (por usar un término más familiar para nuestra cultura) sigue vigente hoy en día, tanto entre el pueblo guaraní como entre los cristianos gnósticos de la Escuela Espiritual de la Rosacruz Aurea, quienes, en cierta medida, son los herederos espirituales del catarismo. La búsqueda de la Tierra Prometida, o la Tierra sin Mal, es mucho más que la expectativa de que una promesa milenaria se cumpla, es la asunción de la tarea de renacer a la verdadera vida. Al fin de cuentas, “quienes dicen que deben morir primero y luego levantarse, se equivocan. Si no reciben la resurrección mientras viven, cuando mueran, no recibirán nada” (Evangelio gnóstico de Pedro).

Fuente: https://www.logon.media/es

Narrador del Cielo

Narrador del Cielo

Imagina que estás viendo toda tu vida como si fuera una película

Texto: Krabbelton    Imagen: A. Bast

Imagina que todo lo que ves, sientes, piensas y escuchas, todo lo que experimentas conscientemente -incluso tu propio cuerpo- lo estás viendo como si estuvieras en una película. Imagina que tú eres el único observador. Una película única, en la que tienes el papel principal y el de todos aquellos que juegan un papel en esa película. Imagina, al mismo tiempo, que tú estás proyectando la película en la pantalla de tu conciencia.

La película empezó cuando tú aún eras muy joven y se sigue proyectando todos los días. Mientras la película se proyectaba, naturalmente, te acostumbraste a las cosas que te mostraba, cosas que continúa mostrándote y que son percibidas -por ti- como verdaderas.

Éste eres tú y nadie más, no hay nadie más como tú en todo el universo. Éste eres tú, un ser humano único, completa y absolutamente tú. Así, tu identidad está siendo creada al igual que la identidad de cada persona. Casi nadie piensa en esto.

Que la película sea una buena o mala, depende del guión de la historia que se está desarrollando, y también de la importancia que tú le des.

Un día surge la pregunta de si tú eres realmente esa persona que ves como tú mismo. Surge un sentimiento de duda, un sentimiento de que algo no está bien, de que falta algo. Todo esto, simplemente, no parece justo. Ocurren cosas que no puedes cambiar nada, cosas que no quieres que pasen; de hecho, sientes que podrían ser diferentes, que deben ser diferentes…

La consciencia se despliega desde tu interior y descubres que hay otro camino a seguir. Esta consciencia atrae tu atención y, sin importar lo que hagas, permanece contigo, en un segundo plano, como un verdadero amigo al que llegas a conocer más y más. A veces, este amigo es inquietante, pero es fiable. Se vuelve más y más natural querer estar con él.

El compañero en ti cambia tu panorama y tu forma de ver el mundo. Todo lo que ves ahora, lo ves junto con este amigo y ya no estás solo. Dos ven mejor que uno. Las mismas cosas toman otro significado, tú también estás tomando otro significado. Ya no te identificas tanto con los sucesos de la película. Tu compañero interior se acerca más a ti y te identificas con él. El irradia una nueva luz en tu vida.

Imagina que otras personas también encontraran a su compañero interior. ¡Y que todos tomaran conciencia de ser la pantalla, el proyeccionista, el observador y la luz, todo al mismo tiempo!

La luz del compañero interior dirige tu vista hacia la fuente, en la que todo se origina y a la que todo regresa. Percibes algo del camino espiral de las cosas al ser creadas y formadas. Y reconoces que todo está en ti, junto con lo demás. “Ésta es mi verdadera identidad”. El factor decisivo no es quién soy, sino qué soy: Una de las numerosas estrellas del pabellón de la conciencia, todas brillando con fuerza en el mismo cielo. Puedes verlas todas, pues cada estrella es más hermosa que la otra. Sientes un flujo de felicidad.

Imagina, entonces, que alguien te dice “yo soy la Luz del Mundo” e imagina que cada estrella transmite esto. Cada persona se reconoce en la luz de otra persona en un reflejo infinito.

El tesoro en cada uno es para que todos lo disfruten, ésta es nuestra herencia espiritual. Está, simplemente, esperando que tú la aceptes.

¡Imagínatelo!

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¿Quién soy yo?

¿Quién soy yo?

Mi rostro en el espejo no me lo dirá

Texto: Kesy Bender Imagen: Valeria Maraun and Saschka from SPb

¿Quién soy yo? Mi rostro en el espejo no me lo dirá. ¿Puedo creer en realidad que quien está en el espejo soy verdaderamente yo, o quizá me he acostumbrado a esta apariencia? No me reconozco en mis fotografías de cuando era una joven.

Solo sé que alguna vez he tenido la apariencia que se ve en ellas. En este momento, me estoy fijando en los rostros asiáticos que hay a mi alrededor. Luego, un reflejo de mí misma aparece en un panel de vidrio. Veo a una mujer blanca, de cabello claro y ojos azules. ¿Soy yo? ¿Quién soy yo?

Nunca se le había rendido tanto culto al cuerpo como en estos tiempos. Pero no lo necesitamos como solíamos hacerlo en el pasado. Al menos no para alimentarnos de la manera como lo hacíamos antes. En este sentido, casi que se ha vuelto obsoleto. Ya no ara el campo como solía hacerlo, ni carga cosas pesadas como antes; ya casi ni necesita reproducirse. Sin embargo, a pesar de ser obsoleto, lo veneramos. Estado físico, nutrición, bienestar, moda y estilo. Casi todos los días se hace algo de esto por él.

Solo tenemos a mano un único medio de conexión con el mundo, a saber: nuestro cuerpo. Él es el vínculo, el punto de unión, por medio del cual podemos entrar en contacto con los demás. Nos ocupamos de él y nos expresamos con él; desde el color del cabello, pasando por nuestra figura, hasta llegar a las medias.

¡Mire lo que he hecho de mí! ¡Mire quién yo soy! Necesitamos este cuerpo para entrar en contacto con los demás. Por esta razón tratamos que parezca hermoso.

En nuestra consciencia, estamos aislados y no podemos saber, sin ayuda, lo que otro realmente siente o piensa. En mi ser interior, yo solo soy yo. Hay sentimientos que luchan unos con otros. También pensamientos que se arremolinan alrededor. Si hay un alma, entonces tiene que vivir allí en algún lado. Estas cosas no parecen estar muy ordenadas. Organizando este desorden, como en una especie de proceso de separación, tres cosas salen a la superficie, que parecen conformar mi yo, pero que pocas veces están en contacto entre sí. De este modo, buscando su unidad, encontramos los tan conocidos: Cuerpo, Alma y Espíritu.

Con nuestros cuerpos nos ocupamos, por ejemplo, de la nutrición, de los músculos y del cuidado de la piel. ¿Pero el alma realmente qué es? Se dice que los ojos son “la ventana del alma”, pero en lo relativo a la composición del alma, hay mucha controversia. Hay muchas descripciones al respecto: algunos hablan de materia etérica, otros de un campo de energía, y otros aún de poderes sobrenaturales. Cada quien tiene su propia definición. El alma parece ser algo que caracteriza nuestros sentimientos, nuestra mente y nuestra psique. Y además el alma parece ser capaz de transformar, de ser flexible como nuestro cuerpo. El entrenamiento del alma se hace hoy en día en seminarios para el desarrollo de la consciencia, retiros con voto de silencio o en clases de yoga. Allí nos ocupamos de ella, dependiendo de si tenemos o no tiempo para ello.

¿Y el espíritu? Respecto a él hay todavía más confusión. En inglés hay una diferencia entre “mente” y “espíritu”, intelecto y espíritu. Si permanecemos en el plano intelectual, nos encontramos como mínimo en el nivel mental. Con la ayuda del cerebro pensamos, reflexionamos y damos ideas. Allí hay un espacio de almacenamiento para nuestras experiencias y visiones, nuestras creencias e imágenes. Allí surge la consciencia. Alimentamos nuestro cerebro con conocimientos, tratamos de entender y organizar las cosas. Vamos al colegio y a la universidad, desarrollamos nuestras habilidades, proseguimos nuestra educación y dedicamos tiempo asistiendo a conferencias y seminarios.

La actividad intelectual es la que nos define en la actualidad. Así es como, hoy en día, la mayoría de la gente gana su dinero en la actual sociedad de la información. Pero el espíritu, sin embargo, se expresa de forma distinta.

Aparentemente parece venir más de afuera que del caos interior que emerge del ego. Parece provenir de alguna parte completamente diferente.

Si tuviéramos que representar al hombre como una casa, veríamos posiblemente al cuerpo como la planta baja, el primer piso como el alma y el segundo piso como la mente. La casa tendría las formas más inusuales. Algunas veces sería pequeña abajo y gigante arriba. Otras veces la base sería extremadamente amplia y la parte superior minúscula. En uno habría escaleras para conectar los pisos; en otro, éstas podrían haber sido olvidadas o se habrían desplomado sobre sí mismas. Uno habría construido su casa tan bien como hubiese podido, permitiendo a otros vivir en ella. Otro la configuraría de forma tan simétrica como fuera posible pero no sabría cómo debería llenarla. ¿Tiene mi casa proporciones armónicas y bien formadas? ¿Y quién vive allí? Ahora mismo me veo abriendo las puertas, una a una; la puerta del intelecto, la puerta del alma, la puerta del cuerpo. Con una clara percepción siento una gran expansión, como el “aire fresco”, una sensación espiritual.

¿Quién soy yo? Me miro de nuevo en el espejo. ¿Soy acaso la figura bien modelada que allí aparece, la angustiada y afligida alma, mi mundo intelectual?

¿O de hecho, a parte de una fracción de espíritu, un habitante transitorio de mi casa? ¿O soy justamente la visión con la que me he acostumbrado a crecer, una chica joven en una foto, a quien yo creo conocer, o una mujer blanca, de ojos azules, en medio de todos los rostros asiáticos?

Fuente: https://www.logon.media/es

La evolución inevitable

La evolución inevitable

La eternidad en el hombre es una realidad. Está vinculada a través de él a la materia, a la realidad material de su ser, para que pueda dominarla. Debe darse cuenta, cambiando su propia realidad.

Text: C. M., País: Francia, Imagen: Alfred Bast

Cada uno de nosotros responde esta pregunta de una manera muy personal, pero la respuesta puede tener algo que ver con nuestra relación con la individualización y la libertad. Nuestra era es testigo del fuerte desarrollo de ambos, a expensas de las antiguas afiliaciones religiosas.

Tal vez sea hora de una espiritualidad esencialmente libre, libre de la manera más intensa. Libre de ser, libre de haber sido, libre de pasar después de un siglo o menos de experiencias personales, libre de ser. ¿Qué estamos experimentando durante este período de tiempo? ¿Es la ausencia de libertad?

Una visión gnóstica del ser humano podría expresarse como la libertad absoluta de hombres y mujeres para volverse libres y vivos. El ser humano entra en la vida con una conciencia que no puede considerarse absoluta. Inmerso en una vida en la que experimenta, en una realidad que comienza a comprender parcialmente, debe lidiar con su propia naturaleza compleja y sus sentidos imprecisos. Lo llevan al punto de crear su propia visión del mundo y de sí mismo, una visión personal e individual. Los seres humanos no comparten la realidad de manera absoluta. La forma más elaborada de compartir probablemente sigue siendo el lenguaje. “Hay otra realidad, más grande, trascendente, y espiritual”. Esas palabras crean en cada uno de nosotros una realidad interior que es diferente y la nuestra.
La libertad puede ser comprendida de diferentes maneras. Mientras el sentimiento de falta de libertad parezca estar relacionado con restricciones externas, a limitaciones inherentes al contexto de la vida, entonces esta falta de libertad se experimenta en un nivel básico, el de la vida cotidiana. Entonces, un día, de pronto aparecen rastros de una realidad diferente; una aspiración emerge con una intensidad que las palabras no pueden traducir.

Esta realidad está más allá de los sentidos corporales y más allá de la consciencia que se ha desarrollado. ¿Puede el pensamiento humano comprenderlo? Tomar consciencia de una realidad más amplia ya es un proceso que lleva tiempo y, a menudo, la consciencia solo emerge a través de crisis, eventos dolorosos de la vida y el cuestionamiento de sí mismo.

¿Puede el hombre definir esa parte de sí mismo que aún no está articulada o cumplida? ¿Puede afrontar su profunda aspiración a una vida más completa, más magnífica? La posibilidad en su vida de descubrir una posibilidad prevista se le ocurre de manera palpable. ¿Tiene éxito en ir más allá de su propio marco de referencia y encontrar respuestas más allá de este marco? Este marco de referencia se enriquece colectivamente a lo largo de la historia humana. Los últimos dos siglos han modificado profundamente cómo nos representamos a nosotros mismos. El marco social ahora tiene menos influencia sobre el individuo humano, por lo que ahora puede aceptar más libremente su propia singularidad, su libertad de elección en dominios esenciales de la vida como profesión, elección de parejas de amor, estilo de vida, lugar de vida, comida, etc. Más allá de la racionalidad cotidiana.

La consciencia y las realizaciones internas irrumpen como un nuevo amanecer en nuestra consciencia. Pero a menudo son seguidas por una negación escéptica. Es el conocido “principio de la realidad”, que puede ser la negación de la vida, lo que nos hace desconfiar de nuestra percepción e intuición. La racionalidad cotidiana puede excluir el descubrimiento que se ha hecho desde la conciencia. Pero si este espacio de conciencia abre la puerta a la verdad en nosotros, a una posibilidad trascendental, ¿Cómo, entonces, puede evaluar su propia precisión? ¿Con su propia percepción? “Siento que está bien”. ¿Con su propia consciencia? “Percibo que es lo correcto”. ¿Hasta qué punto la educación y las normas internas influyen en esas percepciones y sentimientos? ¿Puede el espacio de la conciencia responder de manera clara y precisa a la pregunta “¿Quién soy yo? ¿Puede la respuesta a esta pregunta ser definitiva?

A través de estas preguntas, a las que no se pueden encontrar respuestas definitivas e irrevocables, el hombre puede ampliar su campo de percepción, su campo de consciencia. Las resistencias internas son abundantes y, a menudo, son mucho más imperativas que las restricciones externas.

Es difícil aceptar que la humanidad se encierra en el infierno de una creación colectiva, que los individuos no corren el riesgo de abandonar sus construcciones mentales y emocionales, y que, por lo tanto, aspiren a una auto-confirmación. No se arriesgan a un descubrimiento interior que cuestione radicalmente su ser. Sin estar preparado para perder su imagen fija de lo que le gustaría ser, el hombre se queda solo con la monotonía de su existencia diaria. Pero, inevitablemente, a lo largo de los siglos lo impulsan mandamientos inmortales como “conócete a ti mismo y conocerás los universos y los dioses”.

El hombre termina cuestionando el significado de la libertad, el paradigma de su vida, su marco de referencia. Cuestiona los opuestos aparentemente irreconciliables dentro de él. Sí, dos realidades viven juntas dentro de él: una que percibe y capta con sus sentidos, su conciencia; y otra que entiende con sus átomos, su vibración y su sensibilidad interior, que atrapa con su propia luz. Y cada vez más consciente, más sensible a su propia luz, lo hace más brillante. Se convierte en una luz viviente, luchando con su propia oscuridad. Se vuelve más sensible a la luz de otras personas. Se vuelve sensible a la expresión de las verdades eternas. Su marco de referencia habitual ya no está cerrado. El universo le habla e  ilumina algo eterno en él.

Una nueva realidad.

La eternidad en el hombre es una realidad. Está vinculada a través de él a la materia, a la realidad material de su ser, para que pueda dominarla. Debe darse cuenta, cambiando su propia realidad. No hay otro camino hacia la divinización. El hombre debe entender y vencer las leyes del bien y del mal. Debe ir por el camino del conocimiento, luego de la transfiguración. Debe extraer lo eterno de lo temporal. El hecho de abrirse camino a través de los reinos del tiempo y la materia, le proporciona los medios para aprenderlo y, finalmente, trascenderlo. Aunque este proceso no es automático, el ser humano inevitablemente atravesará, en un momento dado, los velos de la ilusión, y descubrirá su verdadera naturaleza para cumplirla. Esto continuará hasta que cada ser humano haya encontrado el camino de la libertad absoluta.

Más allá del mundo material, la realidad espiritual es una vasta realidad unificadora y transformadora. Poseer un cuerpo es esencial para que el individuo siga este camino de autoconocimiento en unidad con esta naturaleza espiritual en su mayor expresión.

Pero si el proceso de divinización del individuo humano impacta inevitablemente en múltiples vidas humanas, ¿cómo puede reconciliarse con el hecho de que los humanos están cada vez más apegados a su propia singularidad como individuos? El hombre acepta la privación de libertad en el contexto profesional o por respeto a las obligaciones sociales que son necesarias para la vida comunitaria. La educación le ha enseñado a moderar la impulsividad de sus necesidades y deseos de respetar estas reglas, y cada individuo lo logra de una manera única. Si pertenecer y formar parte de un grupo puede infundir y nutrir su emocionalidad mística y abrirlo a través de su alma al sentimiento de comunidad, ¿no constituye esto también una alienación y una pérdida de libertades?

Siendo un individuo autónomo, libre …

¿Podemos transformarnos mientras ignoramos la progresión de los demás? Es una de las grandes paradojas de este camino. El individuo debe deshacer su falta de libertad desde el nudo más apretado. Él o ella pueden entonces responder a la pregunta de la libertad, descubriendo la octava superior de la libertad y la unidad. La unidad se convierte en una tonalidad viva y vinculante, que existe como un potencial en todos, pero que cada uno de nosotros está llamado a co-crear. Entonces el mundo ya no está separado ni está fuera de él.

Fuente: https://www.logon.media/es

Hilma af Klint: Mundos posibles

Hilma af Klint: Mundos posibles

Cuán admirable es que esta pintora sueca haya entrado en contacto con un campo magnético superior, un campo puro y elevado.

Texto: LOGON Autorengruppe Brasiliens Imagen: Hilma af Klint: Altarpiece

Exposición en la Pinacoteca de Sao Paulo, Brasil, del 3 de marzo al 16 de julio de 2018.

La Pinacoteca de Sao Paulo exhibe, por primera vez en América Latina, una muestra individual de la pintora sueca Hilma af Klint (1862-1944). Su trabajo ha sido reconocido, en el ámbito cultural, como pionero en el campo del arte abstracto; sin embargo, no se ha conocido durante gran parte del siglo XX.

En 1907, año en que Hilma af Klint trabajaba en la serie “Pinturas para el Templo” (que consta de 193 obras clasificadas, realizadas entre 1906 y 1915),

Picasso pintó “Las señoritas de la calle de Aviynó”, Gustav Klimt, “El beso” y Frida Kahlo,”Ciudad de México”. Poco después aparecieron artistas Como Kandinsky, Munch y Mondrian, artistas que marcaron la historia del arte, excepto Hilma af Klint, que no participó en esta historia, ya que su trabajo abstracto se reveló veinte años después de su muerte, a petición suya. Aun así, solo en 1986 algunas personas pudieron apreciar su trabajo por primera vez en la exposición “Lo espiritual en el Arte: Pinturas Abstractas 1890-1985”en la exposición LACMA (Museo de Arte del Condado de Los Ángeles).

Su trabajo explora el camino hacia un plano superior. Hilma af Klint sabía que el público aún no estaría listo para recibir su trabajo, que todavía no se comprende del todo. Hilma propone un viaje de autoconocimiento que nos concierne a todos. Gradualmente, la humanidad se está abriendo a ello. Debido a los impulsos de la Era de Acuario, las personas son más receptivas a las nuevas ideas. Sin embargo, las ideas registradas por Hilma no son nuevas, siempre han existido y continúan existiendo.

Hilma af Klint no solo era una artista, sino una persona en busca de desarrollo espiritual. Al principio, ella no era más que un instrumento para el registro de lo inmaterial en lo material, de lo invisible en lo visible. Según Johan af Klint, sobrino de la artista, heredero de su trabajo y presidente de la Fundación Hilma af Klint, “su trabajo es una representación física del mundo espiritual”.

Más tarde, ella revela el desarrollo de su propia conciencia.

Dos personas del grupo de autores de LOGON visitaron la exposición y aquí tenemos nuestra impresión:

Cuando contemplamos el trabajo de Hilma af Klint, percibimos su grandeza y que allí hay algo que no se puede poner en palabras. A veces se expresa a través de formas geométricas, otras a través de formas orgánicas. En este sentido, su trabajo es abstracto porque nos toca de una manera casi imposible de solo ser comprendida por la mente concreta. Es necesario experimentarlo, vivenciarlo a través de nuestro estado de ser y permitirle penetrar en nuestro ser interior, en el corazón, para que haga vibrar algo que resuena y entre en sintonía con la vibración. El trabajo de Hilma af Klint no es para el intelecto, para la interpretación, es posible sentirlo tan pronto como nos ponemos en contacto con sus lienzos, particularmente aquellos que fueron pintados especialmente para el templo. ¿Para qué templo pintó Hilma? La respuesta al buscador de la verdad es: Hilma no pintó para un templo; ella muestra el camino para construir un templo interior.

Sus lienzos consiguen hacer reverberar todo lo que percibimos con nuestros ojos dentro de nosotros mismos, ¡es reconocimiento! Éste es el camino espiritual recorrido por ella, que existe, que está ahí, y que cualquier persona que lo busque verdaderamente puede encontrarlo. Es un regalo para el presente, porque ahora está siendo mostrando a la humanidad con su conciencia actual, en el momento cósmico actual, que tiene la apertura para aceptarlo y la inquietud interna, la sed del buscador, la insatisfacción con el estado actual de las cosas. Nos damos cuenta de lo magnéticos que son sus cuadros y de cómo los visitantes de la exposición se sienten completamente conmovidos por lo expuesto, muchos de ellos menores de 10 años. ¿Hay alguna prueba mejor que ésta para mostrar lo íntimo que es para todos su arte?

Influida por movimientos espirituales como la Rosa-Cruz, la Teosofía y más tarde la Antroposofía, Hilma Af Klint registró dimensiones que van más allá de la comprensión de los sentidos. Representó científicamente y organizó en innumerables registros escritos las energías invisibles del mundo. Vale la pena observar que, en su tiempo, surgió el interés por lo invisible, con descubrimientos científicos como los rayos X y las ondas electromagnéticas.

Podemos notar cómo la separación realmente no existe y todo está interconectado, pero se revela a cada uno de manera diferente. Así, Hilma af Klint descubrió estas mismas cosas artísticamente. En el campo de lo oculto, las sesiones de Espiritismo ganaron importancia. Hilma hizo sus experiencias de espiritismo con el Círculo de los Cinco, un grupo compuesto por ella y otros cuatro amigos, realizando registros automáticos durante las sesiones y conectándose con espíritus elevados.

No obstante, es notable que la pintora sueca hay entrado en contacto con un campo magnético superior, un campo puro y elevado, del que habló con Rudolf Steiner. Un campo que no pertenece al mundo dialéctico (el mundo de los opuestos, luz y oscuridad, bien y mal): el campo del Espíritu.

Hilma af Klint se ganó la vida como pintora de retratos y paisajes, fue muy minuciosa y en sus obras espirituales sobre la botánica, realizó numerosos registros de la organización de los átomos y los campos magnéticos; así como de la Geometría Sagrada.

En el libro Geometría Sagrada: Fundamentos naturales, científicos y pitagóricos (Jesús Zaton), leemos: “La Geometría Sagrada no se limita a medidas simples, sino que busca explorar los patrones energéticos a través de los cuales todas las formas se crearon a partir de la Unidad o el Todo metafísico: desde el desarrollo de un embrión, a los patrones que siguen la formación y ritmos de los planetas, galaxias, las manchas y líneas en la piel animal, o la manera en que se estructuran las moléculas de ADN, desde pequeñas a grandes, todo está regido por la Geometría Sagrada”.

Sus obras recorren todo el camino de la Génesis, desde el Caos hasta el principio, la Palabra. “Los diez más grandes” cuenta la historia del desarrollo de la conciencia (en espirales), las etapas del ser humano desde la infancia hasta la vejez. Las “Pinturas de los templos” culminan con la Serie de Retablos, que es el propio camino espiritual de Klint, el proceso alquímico que transmuta el plomo en oro. Otra serie hermosa es “El árbol de la sabiduría”, en el número 1, Hilma coloca el corazón (el centro del ser humano) en la base del tronco del árbol. El corazón es la puerta de entrada a las otras dimensiones que conducen al cáliz del Santo Grial, que irradia (12 rayos). La separación es mayor cuanto más lejos de la copa, el Espíritu. Esto es retratado por las palomas blanca y negra. En la dimensión superior, las palomas se unifican. El Uno, lo indivisible, lo eterno.

Este camino de autoconocimiento, recorrido por Hilma af Klint, es su arte: un arte capaz de transformar la vida espiritual de aquellos que entran en contacto con él. Una vida que fluye de su corazón, que quiere ofrecerles la eternidad, que no es una imagen, sino una fuerza, un evento infinito, sin comienzo ni fin, ahora, en el presente.

Fuente: https://www.logon.media/es

Un tiempo para las almas

Un tiempo para las almas

Cuando nos enamoramos, estamos dotados con el brillo de las almas, que apenas percibimos y que naturalmente existen allí. Durante los años juntos el alma nunca impone. Está olvidado, oscurecido por todos esos proyectos.

Texto: Kesy Bender, País: Alemania, Imagen: StockSnap a través de Pixabay CCO

Íntimo. Tu cara tan cerca de la almohada. El azul de tus ojos. Las hebras de plata en tu cabello. La forma en que tu boca se curva cuando estás acostado de lado. Cada mañana, esto es lo que veo. Cada mañana siento tu olor. Cada mañana me despierto a tu lado. De hecho, de hecho.

Pero realmente no te veo. Con demasiada frecuencia te miré, te olí, escuché tu voz. Antes de hablar sé lo que vas a decir. Escucho lo que espero oír. Percibo lo que quiero que sea la verdad. Me encuentro a mí mismo, no a ti.

Esa es la forma en que está. Así es como la mayoría de las personas envejecen juntas. Siempre las mismas combinaciones de palabras, repitiendo como un reloj. Siempre las mismas cosas que tenemos en común, las mismas diferencias, los mismos conflictos. Bien ensayado durante años de familiaridad, algunas cosas se han convertido en rituales. Hábitos rígidos, sin vida. La forma en que es.

Volver al punto de partida. A la apertura incondicional de cuando nos estábamos conociendo. Cuando nuestros corazones se vieron unos a otros. Pero el comienzo sigue siendo el principio. Imposible de restaurar. Sigue siendo mágico, perteneciente al pasado. El punto de partida de nuestro viaje juntos. No hay “vuelta al cuadrado uno”.

Y sin embargo: algo más puede ser recuperado. La magia misma. El encuentro abierto. Reconocer al otro ser humano cuando las capas de la personalidad se están pelando. Algo se ilumina, frágil y brillante, y poderoso. El núcleo. El alma, en casa en la eternidad. Esto es lo que queda cuando miras a través de las prendas de la cultura.

Cuando nos enamoramos, estamos dotados con el brillo de las almas, que apenas percibimos y que naturalmente existen allí. Durante los años juntos el alma nunca impone. Está olvidado, oscurecido por todos esos proyectos. Y enterrado debajo de las banalidades cotidianas. La forma en que es.

O está reservado, exclusivamente a sí mismo. Entonces, sin embargo, perece. Su luminancia disminuye cada vez más hasta que se encapsula. El alma solo vive cuando es deseada y alimentada. Y cuando se encuentra con su propia especie. Entonces puede vibrar, resonar y comunicarse. Entonces comienza el diálogo. Verdaderamente encontrar al otro ser humano. Ese familiar tumbado entre las almohadas.

Es un encuentro sin palabras. Es un tiempo para nuestras almas.

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Encuentros en la casa de retiro

Encuentros en la casa de retiro

La eternidad puede irradiar a través del hombre. Puede volverse más intensivo cuando la de-mentia, el estado de la mente que no comprende, aparece en lugar de la mente que comprende.

Texto: Silke Kittler, País: Alemania , Imagen: Gundula Vogel a través de Pixabay CCO

El enigma dentro del hombre

En el festival de verano me senté al lado del hombre.

A pesar del ruido y el hecho de que apenas podía entender sus palabras silenciadas, soy consciente de su voz.

Soy consciente de sus ojos.

Siento que el alma de este hombre, que sufre mucho en el asilo de ancianos, se vuelve agresivo cuando se siente incomprendido por los demás, que a menudo es brusco y de mal humor, con la cabeza inclinada hacia abajo cuando está sentado, está llorando.

Él está actuando constantemente en contra de sus creencias internas. Él no puede hacer lo contrario.

Él es su propio prisionero.

Él es su propio oponente.

Puedo ver todo esto en la expresión de sus ojos, que son los espejos de su alma.

Su cuerpo también está sufriendo …

Y qué maravilloso es que siento una profunda conexión con este hombre.

Un sentimiento como el amor – inexplicable.

Estoy sentado frente a la computadora, él me está mirando.

El silencio es oro.

Cuando le hablo, no siempre es “dorado” y no puedo comunicarme con él con humor.

Las miradas que compartimos son suficientes, sin embargo, no hablar es más beneficioso.

Tal vez el hielo se derrita

y un milagro sucederá.

Creo en el cumplimiento de sus deseos, que volverá a estar sano.

Siembro amor, paciencia y perseverancia en su corazón.

Entonces ese algo indefinible se manifiesta en sí mismo*: el enigma dentro del hombre.                   

* Semanas o meses después, el hombre se volvió más educado y más sociable.

Reconocimiento de un alma

Sin pensarlo realmente, cuidé sin saberlo de un residente del asilo de ancianos con más intensidad que los otros residentes.

Con esta persona tuve la paciencia de un ángel, algo de lo que mis colegas carecían un poco.

Lo llevé a todas partes conmigo dentro del asilo de ancianos, ya fuera a las celebraciones del carnaval, a pasear, a comprar algunos dulces en la cafetería o al piano donde tocaba algo de música.

A pesar de su demencia, su alma leyó la mía.

Nos juntamos las manos.

Incluso más tarde, cuando mis deberes habían cambiado.

Yo iría a buscarlo entre esos “puestos en otro mundo”.

Su mirada estaba cansada pero me miró, sus ojos nunca dejaron los míos.  

” Te conozco desde hace una eternidad “, fueron sus palabras.

¿Es mi alma gemela?

¡Oh, esta gratitud!

El amor profundo es más fuerte que todo lo que está incompleto en esta tierra.

La eternidad puede irradiar a través del hombre.

Puede llegar a ser más intensivo cuando la demencia, el estado de la mente no comprensiva, aparece en lugar de la mente comprensiva, incluso si es causada por una enfermedad, como lo define la gente.

La esencia del alma puede pasar a primer plano.

como una profunda gracia.

****

La belleza interior puede brillar a través de las personas mayores.

La belleza interior puede irradiar no solo a través de los desesperados, sino también de los enfermos.

El alma se manifiesta a través de la mirada en nuestros ojos y por la vibración de nuestras voces.

El apretar las manos también puede revelar algo del enigma del hombre.

 Fuente: https://www.logon.media/es

Los nombres

Los nombres

El torbellino

Texto: Emiel vanhuyse, País: Bélgica, Imagen: Janeke88 a través de Pixabay CCO

 

Cada gota de una ola que podría destruir una ciudad tiene el poder de esa ola, aunque si piensa que él mismo es el océano, el primer rayo de sol lo evaporará irremediablemente. Lo que primero se ancló en un todo se convirtió en un individuo, un nombre, e inmediatamente un objetivo, una presa. Adquirir un nombre es toda una aventura, dramática, heroica. Es un atributo mágico. Quién sabe que el nombre tiene poder sobre el objeto, para bien o para mal. Eso es lo que dice al menos la literatura de ciencia ficción.

Todo en la revelación completa tiene un nombre, ya sea conocido o no conocido. La única entidad que no tiene nombre que usualmente llamamos ‘Dios’. Podemos escuchar sobre ‘El nombre de Dios’, pero nadie nombra ese nombre. The Whirligig of Guido Gezelle ‘escribe y reescribe el santo nombre de Dios’, pero nadie puede leerlo. Un nombre define, determina lo que es y lo que no es. ¿Pero cómo nombras algo que es a la vez todo y nada?

Y sin embargo, un impulso eterno en nosotros nos impulsa a darle un nombre y una forma a este ‘todo y nada’ porque lo experimentamos como una realidad que podemos adorar o luchar. La razón construye y reconstruye las teorías, el corazón espera lo inesperado. Solo por el temor innato de que este nombre esquivo nos tragará una vez. Si solo pudiéramos colocar “eso” delante de nosotros, hombre a hombre, para deshacernos de esa tensión insoportable. Pero en esto nunca tenemos éxito; es la confrontación máxima con nosotros mismos, el último lugar donde buscamos el nombre, el Ser. Esta conciencia, este conocimiento, no se llama “Gnosis” para nada, el “Conocimiento del corazón”, un axioma que no podemos abarcar, pero que claramente nos abarca.

La alianza terrenal del arte, la ciencia y la religión es un esfuerzo por canalizar esa molesta imagen en nosotros hacia canales seguros. Pero este Ser desenfrenado siempre rompe las grietas y grietas de esas construcciones inestables, y una y otra vez huimos hacia la masa segura de la mano extendida, la oferta eterna de liberarnos de la gota, que mantiene el agua atrapada una y otra vez.

Pero algún buen día, el deseo vencerá el miedo a la existencia y descubriremos a través de la gota el agua que llevamos con nosotros durante tanto tiempo. Descubrirá la ola y su fuerza, el mar y su tranquilidad. Lo que primero experimentamos como una amenaza, ahora se desarrolla en una corriente saludable que elimina todos los temores y prejuicios y luego revela la verdad sobria y sin embargo redentora: en última instancia, no fue la caída y sus nombres exagerados lo que fue importante, sino el Nombre Único, reflejado en el agua.

Toda sospecha y oposición se desmoronan y revelan el amplio océano donde se conoce nuestro verdadero nombre y nuestro lugar y rol se hacen cada vez más evidentes. El rugido de su onda se desvanece y un nuevo sonido tintinea, como si fuera, en el horizonte interior, tan lejos, pero tan cerca: el susurro del Nombre que no se puede pronunciar.

 

¡Oh, girando y retorciéndose, pequeña agua!

Tu sotana es negra y muy pintoresca,

Veo tu firme cabeza y con asombro pienso.

De como la superficie pintas!

 

Vives y te mueves y corres tan rápido.

Sin embargo, no hay extremidades, veo cómo lo intento.

Te giras y conoces bien la forma en que pasas.

Sin embargo no veo un solo ojo.

 

Lo que fuiste, o lo que eres o lo que serás,

Explícalo y dímelo, por favor!

Un botón pequeño y brillante, digamos, ¿qué somos?

¿Por qué puedes seguir escribiendo a gusto?

 

Corres sobre el agua así que el espejo resbala.

Y muestra solo un ligero y pequeño waft,

Como tocado con un viento suave, escapando rápido,

Que sobre el agua vuela suave.

 

Oh escritores, oh escritores, simplemente aclaren, –

Tienes al menos veinte o más

Y ninguno de ustedes puede especificar:

¿Qué escribes, tal vez dibujar?

 

Escribes y el agua no se deja ver.

Lo escrito está fuera y desaparecido;

Los cristianos no entienden lo que significa:

Oh escritor, ¿en qué trabajaste?

 

¿Y es eso un pequeño pez que representas?

¿Y es que las hierbas que describen?

¿Una flor, o una roca, o una hoja es ahora?

¿Qué palabras flotantes escribes?

 

O, tal vez, te imaginas un pájaro que gime,

El firmamento, con su riqueza azul,

Que debajo de ti brilla intensamente,

¿O eres tú, escritor, tú mismo?

 

El maestro de hacer los signos de agua,

Cuya sotana es negra y muy pintoresca,

Levantó las orejas como dos líneas rectas,

Y así permanecieron por un tiempo.

 

Nos dio la respuesta mientras flotaba:

Escribimos lo que en tiempos anteriores.

El Maestro Creador nos ha enseñado,

Solo una lección aprendiendo los números primos;

 

Escribimos, no puedes leer, pero nos preguntamos.

¿Por qué no pudiste aprender en el acto?

Escribimos, reescribimos y volvemos a escribir.

¡El Santo Nombre de nuestro Dios!

 

Guido Gezelle, 1857 (traductor anónimo)

 Fuente: https://www.logon.media/es

De vuelta a la escuela

De vuelta a la escuela

Bailamos en la delgada corteza de una brillante esfera de gas

Texto: Emiel vanhuyse, País: Bélgica, Imagen: Pixabay CCO

Bailamos en la delgada corteza de una esfera de gas resplandeciente y la llamamos la escuela de la eternidad. La escuela en sí misma amenaza con volverse cada vez más inhabitable, particularmente debido al comportamiento de sus alumnos. Por cierto, qué es lo que se debe aprender aquí.

Además de todo lo que escuchamos y vemos a nuestro alrededor, parece que estamos conectados a una base de datos que registra todo lo que alguna vez se dijo, se sintió, se escribió o se pensó. Si nuestro receptor interno, por casualidad o por voluntad, se acerca a una frecuencia sensible, un conocimiento, una idea, destella a través de nuestro cerebro. Lo llamamos inspiración. El ‘dar’ parece ser incondicional, mientras que el recibir requiere una apertura, una expectativa, un anhelo. Si eso no está ahí, que al principio suele ser el caso, entonces solo hay una confusión, una preocupación, una onda en nuestras mentes.

La trompeta hace eco en las esferas en toda la eternidad, pero el mundo continúa con el orden del día; algunos levantan la cabeza, escuchan sin aliento, y para ellos nada es lo mismo. Parece que en realidad existimos en medio de la omnipotencia, pero ni siquiera podemos expresarlo porque no tenemos las palabras y las imágenes para dar a la experiencia un formato reconocible. Y tampoco tenemos un instrumento para discernir entre ilusión y realidad. De esta manera, los delicados impulsos de un conocimiento interno crean algo de oleaje: el alma quiere vivir de ello, el ego quiere poseerlo.

Sin embargo, el conocimiento, ya sea consciente o inconsciente, es un requisito previo para la supervivencia. En términos generales, es un tríptico de primera genética, es decir, la transferencia del espíritu de los tiempos, las personas, la raza, los antepasados; segundo, – la intuición, una visión interna de lo que ‘está en el aire’; y, finalmente, todo lo que se llama ‘educación’.

La adquisición de conocimientos y habilidades, vistas desde cualquier ángulo, se denomina “aprendizaje”. Aprender se refiere a la escuela, la educación, el estudio, obtener el conocimiento necesario para funcionar en la existencia terrenal, por aptitud y deseo o por necesidad. Para la mayoría de las personas, el mayor alcance de este paquete de lecciones es algún tipo de diploma, con o sin las felicitaciones de los miembros de la facultad. Sin embargo, algunas personas también experimentan una conciencia indefinida que se teje como un hilo extraño en el proceso de aprendizaje; un rastro de puntos de contacto con ese conocimiento aparentemente incorporado o intuitivo. En sí mismo no es especial; en cada persona ambos canales corren paralelos, aunque con diferentes acentos. De esta manera, un sólido anclaje en el mundo material crea la paz y la receptividad en nuestras mentes para descubrir y explorar las señales de ese otro canal, ese vivir interior y saber, además del bagaje necesario para el viaje terrenal. Este conocimiento interno es un mecanismo maravilloso que puede abrir en los momentos más inesperados una ventana a perspectivas insospechadas. No solo por casualidad, ya que ha crecido y madurado como una brújula interna que busca expresarse. En este camino, el siempre recomendado “El hombre se conoce” es, en la mayor medida posible, el despertar, la vivificación de ese punto interno de contacto. Además, se recomienda igualmente dar al emperador lo que se le debe. El programa está dirigido al cielo, la clase está aquí en la tierra. Una dualidad que tiene sus complicaciones, porque este doble flujo, por un lado, ofrece nuestro pensamiento y un desarrollo armonioso, pero por otro lado, siempre nos enfrenta con una elección. Hace la sugerencia, la inspiración, encaja en el escenario terrenal ordinario, o más bien explora sus límites, tal vez incluso con una mirada sigilosa hacia el otro lado? Inicialmente, nos damos cuenta inmediatamente de quién elige, quién dirige nuestras acciones hasta el momento. A veces, con un rugido amenazador en otras ocasiones con tentaciones, los poderes terrenales ponen a toda la rebelión ordenadamente en línea. No pueden hacer nada más, ya que es su trabajo hacer que las personas prueben todas las capas y aspectos de la tierra.

Y hay unos cuantos. Pasando de una experiencia casi paradisíaca, al ser humano en el que ninguna luz celestial ni placeres terrenales encuentran un punto tangente; el hombre que ya no cree nada, espera nada, solo tiene un pensamiento: quiero estar fuera de todo.

Eso tampoco es nuevo. Incluso ‘desde el principio’, las personas han estado buscando escapar de la atmósfera terrenal, aunque a menudo ni siquiera saben a dónde ir. Soñar, beber, drogas, juegos, sesiones de batería, mundos virtuales, en todas las graduaciones posibles, desde una intoxicación inocente, hasta la salida fatal. Lejos, lejos de esta tierra, si es necesario, en el olvido, sin un diploma.

¿Es este planeta que llamamos nuestra ‘escuela’ realmente habitable? Bailamos en la delgada capa de una brillante bola de gas que gira alrededor de otra bomba de gas a una velocidad frenética, que a su vez queda atrapada en un remolino aún más grande, con velocidades y distancias que ningún hombre puede imaginar. Además, estamos indefensos en un mundo hostil a los humanos. Demasiado calor, demasiado frío, extremos de día y noche y estaciones, permanentemente hostigados con enfermedades y desastres naturales. ¡Y esto no incluye las plantas venenosas, los animales depredadores y otros seres humanos! ¡Y no te olvides de las alergias y la crema solar! Sume todo eso y nuestro equipo debe estar cerca de un traje espacial. Pero todo está lleno de color en un entorno paradisíaco en el que podemos recuperar el aliento brevemente entre desastres consecutivos.

¿Acaso no somos realmente habitantes de este planeta, sino ‘astronautas’, arrojados en algún lugar por titanes cósmicos, en nuestro camino hacia las estrellas? En nuestro camino – está claramente en nuestros genes. Viajes, peregrinaciones, safaris: siempre estamos en el camino a otro lugar, a algo diferente, a lugares lejanos, lejos del aquí y el ahora. El eterno Errante, en el camino hacia una meta desconocida que retrocede para siempre, impidiéndonos así ‘cimentarnos’ una y otra vez. De esta manera seguimos siendo peregrinos, extranjeros en nuestra propia casa. Como si un conocimiento interno nos recordara una y otra vez que de hecho no pertenecemos aquí. Pero la cápsula que llamamos “yo”, sin embargo, tiene todo en él para terminar la “escuela” y obtener el diploma. El camino hacia la verdadera humanidad está oculto en los pliegues y nudos de este mundo imposible. Esa llamada base de datos es la fuente eterna que escucha todas las preguntas y da todas las respuestas, la palabra que necesitamos en ese momento, sin importar si proviene de esferas terrenales o celestiales; el compañero que comparte con nosotros las alegrías más elevadas y desciende con nosotros al vacío más oscuro. Porque el nombre de esa fuente es “Amor”, y el amor no tiene distinción. Tal respuesta puede ser algo muy exaltado, o algo muy común; Un ejercicio que aún no se ha hecho por nosotros. Y el amor no hace distinción. Tal respuesta puede ser algo muy exaltado, o algo muy común; Un ejercicio que aún no se ha hecho por nosotros. Y el amor no hace distinción. 

Y algún día, cuando la charla inquieta de nuestro propio ser se quede en silencio, también escucharemos la trompeta, la Voz que llevamos dentro de nosotros durante tanto tiempo. Y alzaremos nuestras cabezas, escucharemos, sin aliento, y partiremos. Luchando tal vez, pero inconquistable.

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Trabajando con resistencia

Trabajando con resistencia

Qué curioso es el fenómeno de la resistencia

Texto: Joost Drenthe, País: Países Bajos, Imagen: Vlad Indrei a través de Pixabay CCO

Qué curioso es el fenómeno de la resistencia. ¿Quién no ha experimentado su pesadez y sus afilados colmillos? ¿Y además la resistencia que tenemos contra nuestra resistencia? Pero durante toda nuestra vida, sí, todo el mundo sobre la resistencia es un factor constante.

La resistencia causa fricción y la fricción nos da nuestras experiencias y ¿no es eso para lo que estamos aquí en la tierra?

Sin fricción no podemos desarrollar la fuerza necesaria para actuar de manera diferente la próxima vez y así progresar en nuestra vida.

A veces uno oye a la gente decir: ‘Si solo esta pesada carga se levantara de mi espalda, entonces la Vida, o el Sendero, se abriría ante mí y yo sería capaz de recorrer la distancia’. Pero no, esta resistencia es la Vida, es el Camino y cuando puedes aceptar esto completamente, entonces la resistencia se convierte en una experiencia de aventura y puede convertirse en un instrumento muy útil para la orientación espiritual.

En Internet encontramos que a partir de este momento hay 65 guerras y conflictos armados en el mundo. La inmensa resistencia interna que siento contra este hecho, como ciudadano del mundo, me da al mismo tiempo una fuerza motivadora en mi camino.

Mi resistencia contra la violencia, la tosquedad y los extremos en los libros y en la televisión al mismo tiempo actúa como un estímulo para mi elección para un claro “No” contra estos extremos en mi propia vida.

La resistencia contra el comportamiento de la gente en mi vecindad me proporciona un espejo en el que puedo ver reflejado mi propia falta de amabilidad, o de lo contrario no me verían tan afectados por sus payasadas.

Estos ejemplos nos muestran que la esencia de la resistencia en realidad significa: ¡Aquí tengo trabajo que hacer!

La resistencia es una lección envuelta para regalo que me será presentada una y otra vez hasta que la haya desenvuelto y aceptado.

En esencia, la raíz de la resistencia reside en el hecho de que no acepto lo que está allí. O que no quiero ser quien soy. No quiero estar donde estoy.

No aceptar la realidad desperdicia mucha energía y promueve la turbulencia en la cabeza y el corazón, y es seguro que nunca ganaré este juego.

Luchar contra nuestra resistencia solo la hace más fuerte, porque “donde va la atención, la energía crece”.

No es de extrañar que el Buda haya establecido el “Ser sin resistencia” como 1 de sus 3 puntos principales junto con los juicios y la impunidad.

Con la ayuda del sismógrafo de mi resistencia, me doy cuenta de mis puntos débiles. Visto de esta manera, siempre estoy exactamente donde debo estar.

¿Dónde está el camino? Donde estoy.

¿A dónde conduce el camino? A donde voy

No hay otra manera.

Una entrada útil para trabajar con el valor de la resistencia es observar el significado que le asigna a una situación, a un ser humano o a un hecho.

Tan pronto como elimines la ‘historia’, el significado, la interpretación, la etiqueta que has vinculado a los hechos claros, solo queda lo que es en su esencia más simple.

Así, la vida se vuelve muy simple, somos nosotros los que la dificultamos.

Porque no vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos.

La resistencia es en gran medida una actividad del ego en el sentido de que “algo debe cambiar en mi realidad para que sea más cómodo para mí”.

Como dice el Buda:

Sin ego, sin resistencia. Sin resistencia, sin sufrimiento.

Esto no significa que no habrá pruebas en tu vida. Significa que mientras recorres el laberinto de la vida, podrás viajar con total entrega al lugar tranquilo de tu corazón.

La resistencia desperdicia nuestra fuerza vital. Rendirse al corazón nos da energía.

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Encuentro con el Eterno – donde los Rosacruces y los Sufis se acercan unos a otros

Encuentro con el Eterno – donde los Rosacruces y los Sufis se acercan unos a otros

 

Hay una relación interna entre los diversos caminos místicos. Esto no es sorprendente, porque se trata de las dimensiones del hombre. Y estos son, en su profundidad, independientes de la naturaleza de las culturas, las religiones y las circunstancias sociales.


Texto: Gunter Friedrich, País: Alemania, Imagen: Ruth Alice Kosnick

¿Qué es esta existencia? ¿Qué significa eso? No es fácil encontrar una respuesta satisfactoria. La búsqueda de una respuesta es un esfuerzo por descubrir un misterio.

El misticismo en el sentido original se refiere a la comprensión de los misterios. Uno puede pensar en la razón de la existencia, el hombre puede crecer en cierta creencia, uno puede tener ciertos sentimientos al respecto. El misticismo profundo es, sin embargo, como Gnosis, el hecho de experimentarse a sí mismo como una respuesta al “todo”, es hacerte esa respuesta.

El gran misterio, Dios, puede tocarnos. Estamos diseñados para que eso suceda. Además, estamos diseñados para que el despertar de lo divino tenga lugar dentro de nosotros. El rosacrucismo y el sufismo siguen caminos en los que puede tener lugar este despertar. El corazón juega un papel decisivo en este proceso. Porque el punto de contacto más importante para lo divino está en el corazón. Contiene una puerta de alma espiritual que puede abrirse. Y hay muchas formas de llamar a esta puerta.

Sura 50 en el Corán dice: Dios está “más cerca del hombre que su vena yugular” (50:16). La Biblia dice: “Ya no vivo, pero Cristo vive en mí” (Gál. 2, 20). Ibn’Arabi, el gran teósofo entre los maestros del sufismo (1165-1240), habla de que cada ser humano tiene un nombre espiritual. Esto se refiere al Dios interior, el polo espiritual en el hombre, el compañero del arquetipo, la esencia inmutable del hombre, ha existido durante siglos, incluso antes de toda la creación. Nos presenta como el ser externo para que pueda despertar dentro de nosotros. El nombre divino quiere ser llamado por nosotros. Quiere encender su luz en nosotros, solo entonces puede entrar en existencia. [1]

Hay una relación interna entre los diversos caminos místicos. Esto no es sorprendente, porque se trata de las dimensiones del hombre. Y estos son, en su profundidad, independientes de la naturaleza de las culturas, las religiones y las circunstancias sociales. La Fama Fraternitatis (la primera escritura rosacruz, 1614 [2]) e Ibn’Arabi utilizan imágenes increíblemente similares para lo que sucede cuando se abre la puerta del corazón y se produce el encuentro de transformación con el misterio de nuestra existencia.

La Fama Fraternitatis y Ibn’Arabi

La Fama cuenta cómo Christian Rosacross, el legendario fundador del rosacrucismo, emprende un viaje por el Mediterráneo. Varias veces se encuentra con los sabios de Arabia, los sufíes. Le muestran su camino. Junto con ellos, abre la puerta a los mundos del alma y se experimenta a sí mismo como un microcosmos en el que todo está unido, lo trascendente y lo natural. Se experimenta a sí mismo como una reflexión y como un compendio del universo, del macrocosmos.

Después de su regreso a Alemania, Christian Rosycross y sus discípulos construyen la “Casa Sancti Spíritus”. Al final de la Fama Fraternitatis, está escrito con respecto a la Casa Sancti Spiritus: “Incluso si cien mil personas lo hubieran visto de cerca, nuestro edificio permanecerá eternamente intacto, sin interrupciones, invisible y completamente oculto del mundo impío.” Es una “casa”, una esfera en el mundo del alma espiritual.

Para obtener un acceso consciente a este reino es lo que se puede llamar iniciación. Es el despertar de los reinos interiores en el propio microcosmos y al mismo tiempo el despertar en los mundos a los que pertenecen.

La Fama informa que las generaciones futuras ya no son conscientes de dónde se encuentra la bóveda de Christian Rosycross. Luego viene el “Hermano NN”, que comienza a cambiar las cosas en su “edificio” espiritual común. Y de repente encuentran una “placa con los nombres de todos los que pertenecían a la Hermandad”. Deciden trasladarlo a un lugar más adecuado. Un clavo sobresale de la placa. Lo sacan y… se hace visible una puerta oculta. Lee: “Después de 120 años, estaré abierto”. Y a partir del año mencionado debajo del epígrafe, está claro que han transcurrido los 120 años.

Ahora, es interesante que la palabra placa en árabe también signifique alma total. El primer intelecto, el espíritu divino, escribe todo lo que ha de venir en la “placa” del mundo del alma. Es el mundo intermedio entre el mundo del espíritu divino y nuestro reino de existencia. [3]

Cuando las Fraternidades de Fama declaran que los hermanos Rosacruces deshacen la placa de la pared, significa que descubren el acceso al mundo del alma espiritual y se encuentran con los nombres de los que los precedieron. Pero antes de entrar en el Templo Interior, leen su “Rota”: piden consejo a la sabiduría divina interior.

Ibn’Arabi describe en su obra Fusus Al Hikam cómo encuentra un Templo que no tiene acceso. Ninguna puerta, ninguna ventana se puede ver. Él va constantemente alrededor del Templo que descansa sobre cinco pilares y de repente se da cuenta de que uno de los pilares sobresale ligeramente. Se acerca y lo besa justo cuando los creyentes del Islam besan la Piedra Negra en la Kaaba en La Meca.

El pilar que sobresale, el clavo que sobresale, ambos simbolizan ayudar a los poderes divinos que giran hacia el hombre. El hombre solo necesita reconocerlos cuando va “alrededor del templo”.

Ibn’Arabi ahora experimenta cómo una figura femenina emerge de la sombra del muro. Es Sofía, la sabiduría divina. Corresponde a la Rota de los Hermanos de Rosycross. De la mano de Sophia, entra en el templo interior. La pared se vuelve permeable. Demuestra estar vivo: El Templo es nuestro propio corazón. Sofía se transforma en la compañera inmortal. Es la imagen, el símbolo del alma espiritual del hombre y, por lo tanto, el emisario del polo interior divino, el nombre divino. [4]

Manifestando el Eterno

Los hermanos de Rosycross encuentran el cuerpo inmortal de Christian Rosycross “con todas las vestiduras”. Su tumba tiene siete paredes. Esta es una indicación de la universalidad de Christian Rosycross. Los hermanos tienen que apartar un altar para alcanzar el cuerpo inmortal, que se encuentra en una bóveda aún más profunda. En el altar están las palabras:

“Este compendio del universo, lo he convertido en una tumba para mí en mi vida”. Esto se refiere al todo y su reflejo en el individuo. En su mano, Christian Rosycross sostiene el “Libro T”, el “Libro Theos”, El libro de la inmortalidad.

El mito de Christian Rosycross describe la búsqueda de lo eterno, lo universal en el hombre. Esto también se indica en la historia de su viaje por el Mediterráneo, donde todas las culturas y religiones estaban representadas. El viaje puede verse como un mandala en el que todo se junta.

Tanto los hermanos Rosacruces como Ibn’Arabi han podido ingresar al santuario más interno, el templo espiritual en su microcosmos. En esto (y, al mismo tiempo, en los mundos del alma espiritual) descansa el ser más elevado del hombre, la causa y el fundamento espiritual de su existencia. Se convierte en su compañera. Han encontrado el sentido de su vida. Todas sus acciones ahora serán para manifestar a Él, el Otro en su propio ser.

Así que regresan al mundo para servir a todos los que están buscando.

 

[1] Cf. Henry Corbin, Imaginación creativa en el sufismo de Ibn Arabi, Princeton 1981, p. 267, 154, 184, 193, 248 (original francés: L’imagination créatrice dans le soufisme d’Ibn’Arabi, París 1958, págs. 278, 170, 199, 207, 260); Titus Burckhardt, Vom Sufitum, Munich 1953, pág. 63

[2] Se publicó de forma anónima, los autores eran un grupo de académicos de la Universidad de Tubinga en Alemania, especialmente. Tobias Hess y Johann Valentin Andreae. Solicite una nueva edición: Fama Fraternitatis, Rozekruis Pers, Haarlem 1998

[3] Ibn’Arabi, Urwolke und Welt, Mystische Texte des Größten Meisters, editado por Alma Giese, Munich 2002, p. 338; Tito Burckhardt, op. cit., p. 73

[4] Henry Corbin, op. cit., p. 278

Fuente: https://www.logon.media/es