La soledad y el milagro

La soledad y el milagro

Cuánto tiempo duró, no lo sé.  El tiempo estaba fuera de control.

Texto: Krabbelton, País: Alemania, Imagen: Ruth Alice Kosnick

A menudo me he sentido solo, abandonado, como si hubiera perdido algo, pero no sabía qué era ese algo.

Una profunda nostalgia me inquietaba y mi corazón se sentía como si lo estuvieran frotando con papel de lija.

A pesar de intentarlo, no pude liberarme del dolor que sentía.

El miedo se manifestó, el miedo a un vacío desconocido, a un profundo agujero oscuro de perdición.

La desesperación se apoderó de mí y me arrastró más y más profundo en el abismo.

No pude soportar la vorágine.

Así llegó el momento en que mi resistencia se rompió.

Caí. Una tormenta estalló dentro de mí, como una explosión.

Nada parecía permanecer entero, todo estaba hecho pedazos.

Fragmentos de acontecimientos de mi vida volaron a mí alrededor.

Me quedé allí indefenso, casi indiferente.

No sé cuánto tiempo duró.

El tiempo estaba fuera de control…

Y entonces se manifestó una sensación de calma

y me di cuenta de que todo había encontrado su lugar.

Pude entender por qué mi vida era tan confusa.

Me di cuenta de lo que me faltaba en mi vida

y de lo que había estado presente en mi infancia.

Mi corazón se regocijaba de alegría.

Lo perdido volvió de nuevo:

era la razón de mi existencia,

La razón principal.

Fue como un milagro.

Una energía espiritual interior había reemplazado el abismo.

La soledad y el miedo habían desaparecido.

Como si nunca hubieran existido. Fue el comienzo de algo nuevo.

Recuperé mi brújula interior y, con ello, el coraje y la confianza.

Puedo seguir avanzando

al lugar de mi anhelo interior.

 La brújula indica el camino que soy, sobre lo que es incomprensible. A él me dirijo.

Fuente: https://www.logon.media/es

Karma y libre albedrío

Karma y libre albedrío

Karma es uno de los términos comúnmente usados en la literatura esotérica actual, popularizado en el lenguaje cotidiano, donde ha reemplazado la palabra destino. El destino ha sido usado durante mucho tiempo, para explicar e incluso justificar las acciones y eventos que los individuos y la humanidad han experimentado. Así, en lugar de decir “es su destino”, se ha convertido en una tendencia decir “es su karma.”

Esta noción de moda parece convertirnos en un modo existencial, hecho de acciones y reacciones mecánicas —pero ¿a qué se refiere? Y sobre todo, ¿qué sería liberador en esta visión predeterminada, y qué hay del libre albedrío?

Texto: Jacques ETOUNDI ATEBA, País: Camerún, Imagen: Pixabay CC0

 

Derivado del Sánscrito, karma significa acción en todas sus formas, y también las consecuencias de nuestros actos; el balance de las consecuencias buenas o malas de las acciones pasadas determina las sucesivas encarnaciones.

En este sentido, no sólo se refiere a la remuneración de las acciones, sino también a su maduración. Según este significado, no habría intervención divina en los acontecimientos, sino más bien una maduración de las acciones en sus consecuencias. Para hacer frente a estas consecuencias, el ser humano siempre busca mejorar su karma, evaluando sus acciones y sus palabras de momento a momento, eligiendo los mejores actos, con la esperanza de que él o ella abandonarán invariablemente el ciclo de la muerte y el renacimiento (sámsara) llegando a la liberación final llamada Moksha o Nirvana.

Para el misticismo hindú, como para otras corrientes ocultas, hay cierto fatalismo en la medida en que “todo lo que sucede, sucede”, sin importar las aspiraciones, los esfuerzos, las oraciones y los actos del hombre.

En consecuencia, la ley del karma parece la ley más poderosa del universo: regula, castiga, reprime y recompensa las buenas y las malas acciones.

“Me mantengo alejado de los locos, de los viciosos, de los lascivos, de los envidiosos y codiciosos, de los asesinos y de los irreverentes; los abandono al demonio vengativo, despellejados, y luego los quemo con el fuego del deseo, que excita sus sentidos. Por lo tanto, dándoles más oportunidades de cometer actos crueles y terminando agravando aún más su castigo”.

La complejidad de esta percepción kármica de la existencia humana es estrictamente determinista y alienante. ¿Cuál sería el margen de acción humana en un determinismo hecho con leyes incorruptibles e inalienables? En el caso de que todo parezca ya escrito, y en el caso de que el hombre no sea más que un simple subordinado en un marco existencial tan regulado, ¿qué debería hacer para obtener su salvación?

La respuesta a esto parece más problemática que en la Biblia, donde Jesús, respondiendo al centurión, afirma: “Ve, y hazlo según tu fe”. Esta liberación dejada por Cristo estaría más en armonía con la idea de libre albedrío, donde el individuo debe elegir su camino de acción, definir el calendario, los medios y los métodos. En realidad, los metafísicos a menudo se han dividido entre libertad y necesidad, entre compatibilidad e incompatibilidad. La reflexión aquí se centra en la compatibilidad o incompatibilidad entre las Leyes y la iniciativa personal, entre determinismo y libre albedrío. ¿Cómo puede uno pensar que depende tanto de las leyes naturales como de la responsabilidad por sus acciones?

¿Son posibles varios futuros?

En el caso de que se esté de acuerdo sobre el condicionamiento causado por la fecha y el lugar de nacimiento y sobre la importancia de la naturaleza de la familia de origen, la discusión se refiere más bien a la gestión de los recuerdos personales, de las experiencias, de las acciones, de los logros y las frustraciones.

Para los cabalistas modernos, el karma se refiere a una serie de dificultades que uno elige antes de nacer, convirtiéndose así en el objetivo de la vida superar estas duras pruebas, para vivir el resto de la vida en el deseado libre albedrío. Según los enfoques teosóficos y antroposóficos, el karma se refiere a la ley de retribución o ley de causa y efecto.

Mientras tanto, la creencia de que las acciones individuales en cualquier momento pueden cambiar el curso de su destino está ganando terreno.

La posibilidad de “crear el destino” en todo momento parece interesar a los buscadores modernos. En efecto, en el campo del desarrollo personal, se les invita a explorar los límites de la personalidad, en sus aspectos conscientes, inconscientes y subconscientes, con el fin de ser dueños de su propio destino, o de ampliar la propia consciencia y adquirir un mayor autocontrol.

La perspectiva de la filosofía transfigurística también parece apuntar hacia una auto-francmasonería, pero en este caso se basa en la consciencia del Átomo Chispa de Espíritu, cuyo despertar renueva tanto los aspectos interiores como exteriores del Microcosmos, y que debe convertirse en el guía de nuestras vidas.

Pero, si no hay posibilidad de escapar del karma, ¿podría haber una construcción libre?

Si asumimos que la salvación está planeada de antemano, y que es suficiente activar nuestro “karma positivo”, esto haría que algunos seres estuviesen dotados con la posibilidad de escapar, y otros estuviesen irremediablemente condenados por su pesado karma. Esta visión aparece de alguna manera inusual, insostenible, e insoportable para toda conciencia que tenga un mínimo de consideración por el destino de la humanidad que sufre.

Por otro lado, en base a la creencia de que una acción individual puede cambiar nuestro destino, diferentes alternativas parecen presentarse a la conciencia individual y colectiva, ya que hay una opción de hacer constantemente en nuestras vidas. Desde esta perspectiva, cada idea formulada, cada deseo, cada acción individual o colectiva actualizaría el destino del hombre, que no sería un camino lineal, sino una red compleja de caminos virtuales, con la posibilidad de que cada ser humano modifique su propia vida y la de los demás.

Mientras se permanece en el plano de vida horizontal sobre la Tierra, el ser humano está bajo el control del destino que lo dirige y lo maltrata. Pero cuando se libera de esta dependencia fatal, todo lo que experimenta solo sucede para su elevación o la de sus compañeros.

La Fraternidad Universal, constituida por microcosmos que no han caído, más los que se han reintegrado en el Orden de Vida Divina, aporta un remedio para este mundo: la Ley del Amor, a la que todos los seres humanos pueden conectarse, y así escapar de la prisión kármica natural.

Tratar de acumular el karma de “buenas acciones” puede aliviar el sufrimiento individual y permitir vivir una vida natural aceptable; pero esto no garantizará una solución liberadora duradera. Para que se sea digno de recibir este regalo divino traído por los “Hermanos Mayores”, el candidato a los misterios divinos, que hasta entonces estaba sometido a la férrea ley del karma del alma natural, debe despertar el alma divina, y llevar el vestido de luz por el cual escapará de Némesis, la diosa de ojos vendados que simboliza el karma.

Gracias a las nuevas cualidades del alma, todo en él dará un vuelco, y el candidato evitará entonces al demonio vengativo en cuanto elija un ciclo de vida virtuoso, evolucionando de magnificencia en magnificencia. Esto no significa necesariamente que el candidato no experimentará más obstáculos y dificultades inherentes a la vida en la materia.

Más bien, él verá las circunstancias y los acontecimientos de su vida con ojos nuevos, que los transformará en “aceleradores de consciencia” y más tarde serán elevados al estado paradójico de “piedras de construcción” para la liberación de la humanidad.

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Noche del alma

Noche del alma

¿Qué se supone que debo hacer?

Texto: Hugo van Hooreweghe, País: Belgium, Imagen: Olga Boiarkina

A plena luz del día, de repente, me sentí abrumado por la oscuridad. No la vi venir en absoluto, pero repentinamente todo pareció volverse en mi contra. Algunos me acusaban de algo y me hacían la vida difícil, al menos eso era lo que sospechaba. La vida misma se había vuelto contra mí y ni siquiera sabía por qué.

Y luego, de nuevo, me acechó una abrumadora duda y fui asaltado por pensamientos oscuros. Mis certezas adquiridas pacientemente se destruyeron una tras otra. El significado profundo de las cosas es ahora un misterio para mí, y sin fundamento me encontré a  mí mismo precipitado en las profundidades de la existencia y a merced de las fuerzas oscuras del destino. Me pregunté, ¿qué debía hacer?

¿Pero no es en eso donde se esconde el peligro? Tuve la tentación de reaccionar rápidamente para contrarrestar inmediatamente las inminentes adversidades y defenderme con todas mis fuerzas de las calamidades que se acercaban, afrontar resueltamente las causas y combatirlas enérgicamente.

Pero al hacerlo, solo estaba empeorando las cosas. De esta manera, fortalecí los poderes oscuros que se alimentan de la energía de mi oposición. Y todos mis pensamientos involuntarios formaron una red en la que me enredé cada vez más, hasta que finalmente el pánico me paralizó por completo. Estaba completamente bloqueado, no podía ver nada, y tenía miedo, estaba dando vueltas en la oscuridad.

En este estado, me resultaba imposible darme cuenta de que cada intento que hacía para liberarme me encerraba aún más. Al final, no tuve más opción que abandonar toda mi resistencia y mi lucha guiada por el instinto de supervivencia, manteniéndome como una caña flexible a merced del viento. Todo lo que tenía que hacer era permanecer tranquilo hasta que la tormenta se alejase, impotente contra todos estos casos de fuerza mayor que me impedían ejercer cualquier influencia significativa en mi vida. Esperar pacientemente, con la mirada dirigida hacia “las montañas de las que vendrá la ayuda”, como se dice en el Salmo 121.

Sé que esta ayuda siempre llega inesperadamente, pero tengo que confiar en ella. Al principio, la ayuda puede llegar en forma de una rendición de sí mismo que me permitirá soportar las circunstancias y afrontarlas. Entonces, de repente, tuve una visión de lo que me pasó y la consciencia de haberlo creado yo mismo. Y finalmente, me llegó la fuerza espiritual del centro que llena mi ser-alma y me eleva por encima de la lucha por la supervivencia. Esta fuerza me mostró definitivamente el camino para ser libre de mí mismo, allí donde ya no hay prosperidad o adversidad, ya no alguien que amenaza ni nadie que puede ser amenazado. La noche ha pasado y por fin ha llegado la mañana.

Fuente: https://www.logon.media/es

Diferente

Diferente

La nueva era quiere hacerlo diferente

Texto: Anneke Stokman-Griever, País: Países Bajos, Imagen: Daniel Burka via Unsplash

Se está produciendo un fenómeno gratificante: están teniendo lugar nuevas percepciones. La nueva era quiere hacerlo de forma diferente.

No usar productos de origen animal, pedir prestado un coche si lo necesitamos, deshacernos de cosas, ir más despacio, tomarnos nuestro tiempo, volar menos, cocinar lentamente, decidir por nosotros mismos qué nos ponemos y qué no, mantener solo contactos significativos, apagar el teléfono si queremos estar despiertos  ¡Verdaderamente … diferente!

Partimos de la idea: “para mejorar el mundo, comienza contigo mismo.”  
Y luego sigue el descubrimiento de: bueno, en realidad no necesito todas esas cosas en absoluto, qué descanso, cuánto espacio para ir a lo más profundo, para entrar en el silencio, preguntándome:

“¿Qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida y por qué?”

Desde luego, no quiero esta forma de transitar mi vida desde la cuna hasta la tumba sin más, pero ¿entonces qué puedo hacer?

Y, ¿por qué entonces esta pregunta nos causa malestar? ¿Qué tipo de malestar es éste que tenemos en medio del silencio conseguido?

La voz interior, a la que también podemos llamar conciencia, y a la que antes dejábamos de lado en la intoxicación de nuestra existencia, a la que llamamos  alma, ahora requiere atención. Miras los acontecimientos mundiales con otros ojos.

La sociedad parece haberse vuelto completamente loca, duele solo con pensarlo y sentirlo.

¿Puedes cambiar cualquier cosa, excepto a través de la minúscula vida que estás tratando de vivir ahora? ¿Cuál es tu labor? ¿Tienes la misión de influir en esta maraña inextricable de problemas y miserias?

La nueva era, o el ser humano de hoy en día, no puede salir del cenagal en el que se halla. Si no encuentra conexión con algo completamente diferente, algo que trasciende a sí mismo, la nueva era también envejecerá y el circuito continuará girando, no se romperá.

Considérelo: los grupos de acción persiguen algo y si tienen éxito, dejan que el equilibrio se mueva en la dirección opuesta. El resultado: nuevas miserias y problemas que hay que resolver. En esta esfera, simplemente, no hay fin a la ley eterna de los opuestos que rige la materia y todos los tiempos.

Así que hay que ser diferente. Un flujo del alma se está poniendo en marcha. El alma que habla en nuestro interior y en el de todas las personas que anhelan un tiempo nuevo. ¡Muchas personas ya viven en ese flujo!

Con la luz en tu corazón, así como con todo lo bueno que hay en ti —comprensión, ayuda, compasión, amor y percepción— busca una conexión con la Luz de arriba que, incluso, te eleve por encima de todo lo bueno.

Aspiración: evoca esa luz inspiradora continuamente, mantente en ella, hazte uno con ella. Dale a tu vida otro enfoque y con eso se lo darás a la vida de los demás. Esto es ser diferente. Y finalmente serás Amor. No porque alguien pueda ser tan bueno, sino porque no puede ser de otra manera.

Amor: lo único que se multiplica cuando lo regalas. Y también es magnífico que la frecuencia elevada del amor transforme la baja frecuencia del miedo en todo el mundo.

Tú podrías hacer eso.

Fuente: https://www.logon.media/es

Hermes, el Grial y Christian Rosacruz

Hermes, el Grial y Christian Rosacruz

Podemos experimentar un gran consuelo por el hecho de que existe un punto focal energético, donde las almas maduras pueden elevarse a sí mismas e incluso profundizar.

Texto: Olga Rosenkranzová, País: República Checa, Imagen: Olga Boiarkina

Podemos experimentar un gran consuelo por el hecho de que existe un punto focal energético donde las almas maduras pueden elevarse a sí mismas o incluso profundizar,  tal como dice Hermes en el Corpus Hermeticum.

¿Dónde buscar este lugar?

¿Dónde ir?

No hay necesidad de ir a ningún lado, solo hay que experimentar una calma interior. Tampoco tenemos que imaginar ni esperar nada.

Lo único que es determinante es la madurez del alma. Entonces todo es natural y nuestra personalidad está ayudando, sirviendo, al alma.

En el pasado, el Grial se representaba frecuentemente como un cuenco o un cáliz. En el lenguaje de hoy podríamos decir que es un punto energético focal que ocurre dondequiera que estemos. O más bien, nos encuentra.

El germen del Espíritu en un alma humana está siendo atraído por el Espíritu.

El alma, como si hubiera madurado en este punto focal, se despierta y percibe la consciencia espiritual superior. Hermes habla de “impresión”. Es una energía espiritual, un alimento espiritual, que colma las almas que anhelan una energía diferente. A diferencia de la energía dialéctica natural ordinaria, este punto focal nunca puede ser agotado. Nadie puede nunca agotar esta corriente espiritual.
Y aquellos que están inmersos en ella son habitantes de una casa espiritual invisible, un castillo alto, y ayudan a expandir y amplificar este punto focal de poder.

Este es el trabajo de las almas espirituales, por las cuales nosotros, personalidades ordinarias, somos “fecundados”.

La copa se inclina más y más hacia la materia.

Ojalá que innumerables multitudes pudieran beber de esta copa.

***

Así escuchamos en un pasaje del Corpus Hermeticum:

De esta forma, Tat, ¡Dios dotó a todos los hombres de inteligencia, pero no de espíritu!.

TAT: ¿Por qué, Padre mío, Dios no ha otorgado el espíritu a todos los hombres?

HERMES: Dios, hijo mío, ha querido que la unión con el espíritu, al alcance de todas las almas, fuese el premio de la carrera.

TAT: ¿Y cómo lo hizo?

HERMES: Él hizo descender una gran crátera, repleta de fuerzas del espíritu y envió un mensajero para anunciar al corazón de los hombres: Sumergíos en esta crátera, vosotros, almas que podéis hacerlo, vosotros que esperáis con fe y confianza elevaros hacia Aquel que ha hecho descender este vaso, vosotros que sabéis para qué habéis sido creados.

Quienes escucharon esta exhortación, se purificaron y se sumergieron en las fuerzas del espíritu, participaron en la Gnosis, el conocimiento vivo de Dios, y, al recibir el espíritu, se convirtieron en hombres perfectos. […]

Todos los que recibieron parte de los dones de Dios ya no son mortales sino hombres divinos, como sucede con todos sus frutos. Y con su alma-espíritu abarcan todo lo que existe sobre la tierra y en el cielo, y también sobre el cielo.

Todos aquellos que se han elevado al contemplar el bien, aprenden a considerar la permanencia aquí en la tierra como una desdicha. Consideran condenables todas las cosas corporales e incorporales, y se apresuran llenos de ardor hacia lo Uno y único.

Oh Tat, la manifestación creciente del alma-espíritu, la formación de las cosas divinas y la contemplación de Dios, son los dones de la crátera, el vaso sagrado.[1]

***

Del mismo modo que ha sido expresado en el Corpus Hermeticum, en Las bodas Alquímicas Christian Rosacruz experimenta un examen vibracional el primer día, cuando sueña con ser sacado con la sexta cuerda (una de las siete cuerdas) de la torre oscura llena de una multitud de personas que anhelan la liberación. Christian estaba de pie sobre una piedra junto a la pared de la torre, cuando de repente una cuerda se balanceó hacia él. No lo dudó y agarró la cuerda que le izó a la superficie. Una vez que estuvo arriba, descubrió que tenía una herida en la cabeza. Junto con el resto del grupo de los salvados, después de ser sacados, inmediatamente comenzaron a salvar a los otros.

El gnóstico moderno Jan van Rijckenborgh comenta sobre este pasaje de Las bodas alquímicas de Christian Rosacruz con las siguientes palabras:

“Así, puede decirse que existen siete escuelas espirituales diferentes, dispersas en el campo del mundo […]

Las siete cuerdas no son lanzadas simultáneamente. Las siete diferentes líneas de fuerza magnética son activadas de manera progresiva, una tras otra, con el fin de obtener una buena selección y una correcta evolución.

Esto se nos muestra claramente cuando se nos dice que Christian Rosacruz solo puede asir la sexta cuerda, gracias a que estaba sobre una piedra, contra el muro del calabozo. Lo que significa que ha podido ser izado en la fuerza de Cristo y por el Espíritu Santo, en razón de sus inquebrantables esfuerzos conscientes para la consecución del objetivo. […]

Cuando usted es tocado en el átomo del corazón por la nueva luz magnética de la Escuela Espiritual y, al igual que C.R.C., pertenece al sexto grupo sanguíneo —grupo en el que domina el amor a la humanidad y el amor al prójimo— tal herida en la cabeza romperá las líneas de fuerza magnéticas de la naturaleza dialéctica.”.[2]

 

También, a través de esta historia, se ha demostrado la ley física de atracción de los iguales. Significa que el elemento espiritual escondido en el ser humano está siendo atraído hacia el Espíritu, que es inmanente en todo el cosmos y emana del Reino Divino. Lo que está oculto comienza a ser perceptible para el ser espiritual interno tan pronto como crece en intensidad y madurez.

***

Todo ello nos muestra la similitud de lo que muchos relatos nos cuentan acerca del ser humano que busca. Por ejemplo, Hermes, el Grial, o Christian Rosacruz en Las Bodas Alquímicas. Testifican sobre algo que podemos explicar hoy como una ley válida tanto en física como en metafísica. Especialmente para aquellos cuya insistencia interna e impulso espiritual alcanzan una medida de intensidad que abren nuevas perspectivas, nuevos horizontes y dimensiones que superan las limitaciones existentes.

[1] Rijckenborgh, Jan van: La gnosis egipcia original y su llamada en el presente eterno, Tomo 2, capítulo XIX, Séptimo Libro, “Discurso de Hermes a Tat sobre la crátera y la unidad”. Fundación Rosacruz, España.

[2] Rijckenborgh, Jan van: Las bodas alquímicas de Christian Rosacruz, Tomo I, Fundación Rosacruz, España.

Fuente: https://www.logon.media/es

Viaje en el tiempo y mundos paralelos

Viaje en el tiempo y mundos paralelos

“La diferencia entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión persistente.”
(Albert Einstein)

Texto: Grupo de autores Logon, País: Brasil, Imagen: Marion Pellikaan

La serie alemana Dark comienza con esta cita de Einstein, y prepara al espectador para una experiencia inusual de viaje en el tiempo y en mundos paralelos. La voz en off advierte:

“Creemos que el tiempo corre linealmente. Que avanza uniformemente para siempre hasta el infinito. Pero la diferencia entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión. Ayer, hoy y mañana no son consecutivos, sino que están conectados en un círculo infinito. Todo está conectado”.

Pero Dark no es una iniciativa aislada donde se desarrollen estas ideas. Siempre ha habido cineastas muy interesados en estos temas. Al principio de la película, rodeada de escenarios muy toscos, aparece la “Máquina del tiempo”, un artilugio donde el personaje entra y sale rodando, rumbo hacia quién sabe dónde.

 Ahora, más que nunca, las películas y series están entrando en tantos detalles verosímiles, apoyándose en la última  tecnología y conceptos científicos, que el mensaje se vuelve cada vez más fuerte: “¡Somos seres del tiempo y vivimos enclaustrados en nuestros mundos!”

Sí. Si observas, verás que los personajes tienen su propia línea de tiempo y piensan, sienten y actúan de acuerdo con su pequeño mundo. Por lo tanto, entran en conflicto con otros, sospechando que alguien los persigue. Cada uno siente que está del lado del Bien y que los demás pueden ser el gran Demonio Maligno. ¡La tensión se acumula hasta un nivel casi insoportable, que casi explota ante la amenaza del apocalipsis planetario!

La trama comienza a resolverse. Ello explica por qué el tiempo de las películas está fragmentado  en innumerables flashbacks. Pero también se desliza como una fantástica telaraña hacia posibles futuros, dependiendo de  la trama generada por la acción de las relaciones entre los diversos grupos.

A medida que se desarrollan las películas, todos se pierden: nosotros, los espectadores, porque no podemos recordar en absoluto los nombres de todos los personajes; y los personajes mismos, porque se encontraron (a veces literalmente) en varios niveles y laberintos del tiempo.

Nombres, lugares, relaciones, todo se vuelve relativo. En este maratón de idas y venidas, cada personaje termina preguntándose: ¿quién soy después de todo? ¿Cuál es el tiempo que me define? ¿Cuál es la verdadera relación que tengo con mis amigos, familiares, vecinos, compañeros de escuela y compañeros de trabajo? Y, finalmente, ya cansados de luchar contra el tiempo, todos encogidos, cada uno en su pequeño mundo, se dan cuenta de que la unión de todos hacia un objetivo común puede liberarlos de esta red de ilusiones. Entonces, pasan de la elocuencia mental y las batallas emocionales a la acción concreta, aquí y ahora.

Por lo que respecta a nosotros mismos como espectadores, no tenemos otra alternativa que estudiar la metáfora que plantea la película, y que se presenta como una lección de vida. Somos personajes, actuamos en muchos frentes, interpretamos los roles sociales elegidos por otros. Pero… ¿qué pasa con el verdadero Ser detrás de todo esto? ¿Cómo llegar a él? ¿Cuándo podemos ser conscientes de este verdadero Ser?

¡Este es un proceso que tenemos que empezar ahora! Y los pasos a seguir ya han sido señalados por las escuelas iniciáticas de todos los tiempos: discernimiento, anhelo de salvación, autorrendición, nuevo comportamiento de vida y transfiguración. Este es el camino de la nueva consciencia, que comienza con el autoconocimiento (somos seres cósmicos) y pasa por el deseo de liberación de todos nuestros lazos culturales (somos seres que se renuevan cada día).  De repente ya no nos encontramos a la deriva, sino con un único propósito, serenos, llevados por la corriente de la vida (como quien se entrega totalmente a la fuerza de la energía original que nos creó). Ese objetivo es la realización del verdadero Ser. Y entonces, nuestro comportamiento se resuelve en ver el mundo y a los seres, por primera vez, sin los grilletes del comportamiento cultural, opiniones y creencias. Estos son los signos de la transfiguración, la aparición de un Ser que está más allá del ser común.

Pero, ¿qué queremos decir con “transfigurado”? Esta palabra significa que, después de ser transformados totalmente en nuestra estructura corporal, vital, emocional y mental, ya no seremos un personaje a la deriva, sino un Ser vivo real: el verdadero protagonista de este magnífico proceso, un Ser completamente nuevo en términos de voluntad, amor, inteligencia, armonía, sabiduría, dedicación y, en consecuencia, en acción.

Para ese ser, espacio y tiempo —que fueron las herramientas de autoconocimiento para el personaje itinerante—, ya no son limitaciones. Su conexión con los demás seres del universo ha sido totalmente unificada. Ya no se trata de un simple individuo, sino de una energía multifacética, en unión permanente con la fuente original de todos los seres.

La sabiduría universal siempre ha aludido a este proceso de transfiguración de seres itinerantes que se convierten en seres inmortales. Muchos filósofos, científicos, clérigos, artistas y pensadores, desde el comienzo del espacio-tiempo, se refieren a varias dimensiones que relativizan lo que está fuera o dentro de nosotros, así como lo que está por encima o por debajo de nuestra consciencia. Todos somos, pequeños o grandes, personajes itinerantes en busca de nuestro origen eterno, en el no-tiempo y en el no-espacio.

Entre todos los autores que desarrollaron esta idea, destacamos a Catharose de Petri, cofundadora de la Escuela de la Rosacruz Áurea. En su libro La palabra viva explica que este “viaje entre las diversas dimensiones” es posible y necesario para que el ser humano obtenga conocimiento de sí mismo, se transforme, se transmute y se transfigure. Catharose de Petri afirma:

“La cuarta dimensión es solo la puerta a la quinta, sexta y séptima dimensión. (…) El ser humano es omnipresente pero no es consciente de ello. (…) La intuición es la puerta que da acceso a ella. La nueva visión es la primera realización de la cuarta dimensión.”

Manténganse alerta. A partir de una simple película o serie, pueden tomar consciencia de su esencia real, y tomar decisiones efectivas para que tenga lugar esa transformación estructural de su ser.

Así que, como “estado de consciencia es estado de vida”, confiamos en que, además de todos los sentimientos conflictivos, de todas las repeticiones automáticas del día a día, de todas las expectativas que se acumulan en el tiempo,  de hecho, podemos abrir una grieta al No-Tiempo, remangarse y salir, juntos, de nuestros pequeños mundos hacia una dimensión mucho mayor, llena de plenitud: la Eternidad, sin principio ni fin.

Fuente: https://www.logon.media/es

LOGON y el camino del UNO, parte 2

LOGON y el camino del UNO, parte 2

Un nuevo pensamiento puede ayudarnos, un pensamiento que se abre al núcleo de la humanidad.

 

Texto: Gunter Friedrich, País: Alemania, Imagen: Klint

Podemos abrirnos a la vida, a la única vida, podemos integrar las dimensiones del alma en nuestra percepción. “Cuando cifras y figuras dejen de ser las claves de toda criatura, cuando aquellos que al cantar o besarse sepan más que los sabios más profundos”, rimó Novalis hace 200 años. El Uno continúa teniendo su efecto. Los científicos explican el aspecto exterior de las cosas; para captar su interior y, en particular, la conciencia, es necesaria la percepción del alma. Podemos dedicarnos a su desarrollo.

Hace siglos, la gente sufría el lado espeluznante de la naturaleza. Hoy nos enfrentamos a los siniestros efectos de nuestras tecnologías. Antaño la “madre Tierra” era todopoderosa, ahora lo son nuestras propias creaciones. ¿Quién se atreve a pensar en los efectos de la radiactividad liberada artificialmente en la Tierra, los reinos naturales y la consciencia humana? ¿Quién puede comprender hasta qué punto los esfuerzos por unir a las personas y a las máquinas están afectando nuestra identidad?

Aquello que era demasiado grande para poder entenderlo, ha cambiado su rostro. Así, al hacerlo, ahora podemos tener una visión. Lo que hoy nos resulta tan aterrador es lo que hemos creado nosotros mismos; son los resultados y las consecuencias de nuestra mente. Nuestras motivaciones, nuestros deseos más profundos, se nos plantean en las redes mundiales de tecnología. A pesar de todo lo que nos permiten hacer, seguimos atrapados en ellos e incluso amenazados por ellos. ¿Es posible que nuestro deseo de autorrealización vaya en la dirección equivocada?
Nuestras creaciones se apoderan de nosotros. ¿No fue así como el espíritu original se sumió en su creación, el ser humano, que se apoderó de él para que el yo terrenal pudiese desarrollarse? Ahora sucede lo mismo en el ser humano: se hunde en su creación, en la tecnología, es absorbido por ella, y ésta adquiere rasgos humanos. De nuevo ha llegado el momento de la liberación, pero ahora va en otra dirección.

El Uno también nos ayuda en este caso y, en la situación de emergencia actual, surge de Él un impulso. La consciencia, con cierta valentía, puede volverse hacia Él. Puede asir la mano de lo que no es tangible, inclinarse ante lo que está más allá de la razón. El Logos sirve como mediador cuando se despierta en nosotros.

Estamos hablando de la era de las comunicaciones y de la información. Es posible un nuevo tipo de comunicación e información, también un nuevo tipo de pensamiento. Junto a las direcciones horizontal y vertical, puede surgir un nuevo pensamiento que se abra al núcleo más profundo del ser humano.

La comunicación resultante puede convertirse en una comunión, una comunidad, un acercamiento de los dos polos de nuestras vidas, uno efímero y otro imperecedero. Y la información interna que fluye en ella crea una nueva forma en el interior, una nueva forma de la consciencia, que es un proceso de transformación. Estamos despertando de lo que nos hemos hecho a nosotros mismos.

Evidentemente, hemos tenido que enfrentarnos de forma amenazadora al campo de la tecnología para poder finalmente ganar. Sí, somos “nosotros” en nuestro núcleo, y los órganos sensoriales pueden desarrollarse en el interior. Una mente triple nos lleva a un pensamiento instantáneo.

Goethe escribe sobre Johannes Kepler:

Kepler dijo: Mi mayor deseo es que el Dios que encuentro en todas partes al hablar, incluso en el interior, sea consciente dentro de mí por igual. “El noble hombre sintió, sin darse cuenta, que en ese momento, lo divino que había dentro de él estaba en contacto directo con lo divino del universo”.

(Máximas y reflexiones, punto 8)

Y en otro lugar, Goethe dice: “¡Qué es un Dios que sólo empuja desde fuera!”
Aquí hay un camino, una salida de nuestra situación actual. Lo divino dentro del hombre quiere conectarse con lo divino del universo. ¡O, dicho de otro modo, dejemos que suceda! El Logos dentro de nosotros hace posible lo imposible.

A LOGON le gustaría informarle continuamente al respecto.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

 

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo

La consciencia joven está por encima de la dualidad de lo nuevo y lo viejo.

Texto: Logon collaborators, País: Brasil, Imagen: Marion Pellikaan

Nuevo es lo que se encuentra al principio de un ciclo, algo que fue poco usado, que acaba de ser comprado, que no había sido pensado ni concretado antes. Reemplaza algo ya anticuado. Es algo cuya forma, estructura o apariencia se muestra modificada respecto a la anterior, pero también es aquello sin experiencia, bisoño, principiante, aprendiz, que no se ha desarrollado satisfactoriamente, que no está maduro.

Lo que es nuevo puede atemorizar por no ser comprendido aún, por alterar lo que era tenido por cierto sin aportar garantías. Es una posibilidad de evolución. Sin embargo, cada vez más rápidamente el modo de vida y el pensamiento tradicionales son alterados por lo moderno, traído por nuevas formas de entender la vida y el mundo. Es muy fácil encontrar graciosas las creencias y los comportamientos de nuestros abuelos, que fueron derribados por lo nuevo. Sin embargo, es muy difícil ser conscientes de que lo que creemos hoy, pronto, puede estar anticuado. Con lo nuevo traído en brazos de la globalización y la rapidez de los medios de comunicación actuales, la humanidad hace lo que puede para adaptarse al cambio de ideas y conceptos.

Desde principios del siglo XX se han hecho grandes logros en la ciencia cuestionando el conocimiento que fue ampliamente confirmado por los hechos más cercanos a los seres humanos. La famosa teoría de la relatividad general de Einstein, por ejemplo, salió a la luz a través del cuestionamiento de la teoría gravitatoria de Newton, que tenía un estatus casi sagrado en la comunidad científica de la época. En el núcleo de los cambios positivos traídos por lo nuevo a la sociedad —los avances en salud, transporte, comunicación, etc.— hay innumerables problemas, como el de armas atómicas, los alimentos industrializados y la destrucción de la naturaleza.

La mayoría de la humanidad sufre o disfruta de los efectos de los cambios, sin desempeñar un papel activo en ellos. Siendo bombardeados diariamente por miles de informaciones, y ante la imposibilidad de absorber todo, las personas se vuelven apáticas e incapaces de vislumbrar una luz diferente de la que ya conocen. En un intrincado juego de causas y efectos, el ser humano cree que tiene el poder de tomar decisiones, pero es difícil saber hasta qué punto él sólo es un engranaje en medio de incontables engranajes de la gran máquina del mundo, la que hace que el presente sea fruto del pasado, y el futuro,  consecuencia de lo que ya vivimos.

Hay una parte de la humanidad, sin embargo, que, para entender el presente, vuelve su mirada al pasado, cuando individuos excepcionales, movidos por una consciencia diferente de la corriente, propusieron ideas que promovieron cambios en el mundo de forma muy positiva, superando lo efímero de la vida cotidiana.  A esa consciencia, nueva en todas las épocas en que surge, le daremos el nombre de “consciencia joven”.

Si imaginamos una escala de consciencia y la comparamos con montañas, podríamos decir que algunas personas han alcanzado el pico del monte Everest. Y, por supuesto, ha habido y hay escaladores que no llegan a la cima, pero que también recorren el camino de la consciencia joven en alturas más bajas e incluso sin tener que convertirse en personas notables de acuerdo con los criterios comunes humanos.

La consciencia joven está por encima de la dualidad de lo nuevo y lo viejo. Encontrar lo nuevo, lo moderno, puede parecer una paradoja, como si la búsqueda siempre hubiese estado destinada a la consciencia joven pero, en el camino, la humanidad se hubiese distraído con las pequeñas novedades que encontró, sin nunca llegar a alcanzar su verdadero objetivo.

Es una consciencia a partir de la cual el ser humano tiene la capacidad de innovar, cuestionarse y, por fin, modificar el mundo que le rodea. Es independiente de la edad, credo, religión o posición política. Las personas dotadas con esa forma de ver el mundo tienen la capacidad de exponerse y pensar libremente, buscando la verdad en sí mismas y no solamente informaciones que corroboren sus opiniones.

Si a esa consciencia se le preguntara lo que ella quiere, probablemente respondería que le gustaría que la gente dijera la verdad, viviera libremente y fuera autónoma, liberando al mundo de sus ataduras y quitando los velos que los separan de la verdad. La idea de una vida así podría conmocionar a aquellos que creen que ciertos valores e ideologías nunca deberían ser cuestionados. Por otro lado, hay personas en el mundo con el impulso de romper paradigmas y dar una nueva dirección al curso de la historia. Estas personas pueden ser hitos en el viaje evolutivo de la humanidad o simplemente personas que marcan la diferencia en sus comunidades o familias.

Sin embargo, aunque la existencia de personas excepcionales sea realmente beneficiosa para la humanidad, siguen siendo legítimas las preguntas: ¿hasta cuándo las decisiones fundamentales para la vida de todos permanecerán bajo la sombra de la iluminación de terceros? ¿Es necesario que la consciencia joven se manifieste siempre con carácter excepcional?

Las respuestas a estas preguntas apuntan a la necesidad de un cambio fundamental en la actitud de todos. Para una verdadera transición de la consciencia habitual, con la que estamos acostumbrados, a la consciencia joven, se requiere autonomía sobre nuestras propias vidas, o al menos el deseo de desarrollarla. La autonomía, a su vez, proporciona la adquisición de una autoridad interior, que viene a disolver la tendencia humana de aferrarse a autoridades exteriores. ¿Y por qué la autoridad interior se hace necesaria? En cierto modo, se trata de distinguir los fenómenos externos de los internos, pues todo lo que se piensa o se vive hoy, probablemente ya fue pensado o vivido por alguien, pero ciertamente nadie, antes o después de nosotros, sabrá lo que se encuentra en lo íntimo de nuestro ser, quién somos realmente, y cuál es la fuente del verdadero cambio de vida: aquello a lo que no podemos dar nombre, pero que sabemos que existe dentro de nosotros.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

El cordón de la vida

El cordón de la vida

¿Hay más de una fuente de vida? ¿Podemos encontrar una nueva fuente de vida?

Texto: Pam Wattie, País: Australia, Imagen: Pixabay CC0

Como todos sabemos, desde la concepción hasta el nacimiento, todas las formas de vida de los mamíferos se nutren a través de un cordón umbilical, algo absolutamente crucial para la vida, pero completamente invisible desde el exterior del cuerpo materno. Por supuesto, esto también se aplica a nosotros, seres humanos. Como también sabemos, poco después del nacimiento cesa la alimentación por el cordón umbilical y en algún momento nos sentimos separados. Estamos en el mundo, en un ambiente muy diferente, solos. Respiramos, aprendemos a alimentarnos, a caminar, a existir de manera independiente. O eso parece. Ya no somos alimentados directamente por nuestra madre.

¿Y qué pasa? ¿Cómo sobrevivimos?

En cierto sentido, ya no tenemos físicamente un “cable” que nos suministra todos los nutrientes, nuestras señales nerviosas, el sustento —ya no hay un vínculo físico con una fuente de vida —pero en otro sentido nos conectamos a otra fuente de vida, a un cordón umbilical de diferente naturaleza.

Un cordón que no podemos ver o percibir de ninguna manera, o ciertamente no
en ese momento de la vida. Lentamente e imperceptiblemente, de nuestro entorno, de nuestra comida, de las influencias familiares, de la vida y de la propia Tierra, empezamos a desarrollar un cordón umbilical invisible capaz de alimentarnos, tan eficazmente, como el que se nos ha desprendido en nuestro nacimiento físico.
Podemos pasar toda una vida, o parte de una vida, construyendo este nuevo “cordón” de conexión —nutrirlo, protegerlo, justificar su existencia y su dependencia del mundo que nos rodea. En su mayor parte, ese cordón está bien conectado al siempre cambiante y cada vez más caótico mundo físico.

En algún momento de nuestra vida —dependiendo quizás de nuestros padres, de nuestro entorno, de nuestros conflictos— podríamos ser conscientes de nuestra dependencia de esta fuente invisible de vida. Más aún, podríamos empezar a cuestionarla, a sentirnos incómodos, incluso a querer deshacernos de ella, liberarnos de ella. ¿Podemos hacerlo? ¿Podemos vivir independientemente de ella, como hicimos con el primer cordón? ¿Podría ser que a través de nuestras experiencias de vida y de nuestros cambios internos resultantes pudiéramos “superar” nuestra dependencia de este cordón, al igual que lo hicimos con el primero al nacer?

Dado que empezamos a sentirnos extraños en nuestro entorno, ya que falta algo en nuestra vida; ¿necesitamos quizás “algo más”? ¿Qué nos hace conscientes de eso, qué nos impulsa a buscarlo? ¿Podría ser que aún haya otra fuente de vida, otro “cordón” en la existencia? ¿Uno al cual, hasta cierto punto, no nos hemos abierto a su alimento?  
Si eso fuera así, ¿podría ser lo que estamos buscando consciente e inconscientemente? ¿Podría ser que, a través del cambio interior y la reorientación durante un período de tiempo, seamos capaces de conectarnos una vez más a una nueva fuente de vida, a un nuevo cordón umbilical? ¿Un cordón que ofrece un alimento diferente, una fuente espiritual, una fuente muy necesaria en el mundo de hoy?  Como compañeros de viaje en un camino espiritual, creemos y experimentamos que eso es realmente posible y nos gustaría compartir esta comprensión con usted. Creemos que muchas personas, sin percibir claramente lo que les está pasando, están experimentando este proceso en sus vidas en este momento.

¿Quizás usted sea uno de ellos?

Fuente: https://www.logon.media/es

En camino hacia mí

En camino hacia mí

Cruzar el país en tren de noche…

Texto: Cornelia Vierkant, País: Alemania, Imagen: Marion Pellikaan

Es reconfortante viajar de noche en tren por el país. Las zonas rurales gozan de tal quietud y son tan placenteras. Sólo la luz de las ventanas de las casas lejanas resplandece hacia aquí y, de vez en cuando, aparece la luz de las farolas de las pálidas calles.

Luego se extiende la oscuridad en la que trato de meterme. Lejos, en el horizonte distante, una franja de luz más brillante se perfila como un límite entre el cielo y la tierra, hasta que ya no se puede distinguir.

¿Puedo separar la luz de la oscuridad en mi interior? ¿Lo lograré?

Ya no hay distracciones externas. El sonido constante y uniforme del tren que se desplaza por sus ajustados rieles transmite calma y relajación. ¿Adónde me lleva mi camino en este momento?

La oscuridad exterior me facilita encontrar mi brújula interior. Busco dentro de mí lo que me dice el sonido constante del tren en movimiento. Calma, serenidad, sinceridad y reciprocidad en lo que tengo por delante.

No es fácil estar a la altura de cada hora de esta vida placentera. Pero ahora, estoy tratando de llegar a mí, para ser independiente de los destinos externos de mi vida. Una oportunidad como ésta es como un oasis en la vida y, en lo más profundo de mi ser, surge la pregunta:

¿Vivo en armonía con la verdad que tanto anhela mi corazón? Sé que si esta pregunta surge con sinceridad, como anhelo del corazón, recibiré una respuesta desde el interior. Porque, en efecto, las preguntas apremiantes que surgen del corazón siempre se responden, y el siguiente paso en la vida me será revelado desde allí.

Cuando miro la respuesta revelada, sé qué fuente la ha creado. Puede ser la fuente que fortalece al Ser Humano interior o una fuerza que estimula las ambiciones del “yo” del ser humano aparente.

Un camino hacia un nuevo estado de consciencia se abre en mí, en el que reconozco mi estado de ser actual. Quizás haya dado un pequeño paso en el camino hacia la verdad, que quiero seguir.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

Coronavirus, amigo o enemigo

Coronavirus, amigo o enemigo

Algo minúsculo nos está cambiando, también a la sociedad

Texto: Pam Wattie, País: Australia, Image: Sigrid Manitius auf Pixabay CCO

Parece que algo minúsculo, algo inapreciable a simple vista, ha trastornado la sociedad de una manera extraordinaria y asombrosa. Este ser microscópico ha puesto a toda la humanidad en una situación sin precedentes, al menos en los últimos 100 años. Nos cuesta entender, enfrentarnos, adaptarnos a los muchos y drásticos cambios que se nos piden desde diferentes ámbitos. Hay una gran variedad de reacciones en todos los individuos y sociedades afectadas. Según el papel que les haya tocado, algunos pueden enfrentarse al fenómeno con relativa facilidad, otros mueren, pero para la mayoría es un conflicto constante, un período de tiempo muy difícil y falto de control. Estamos siendo obligados, de muchas maneras, a dejar de lado las cosas que no solo eran diversiones, o entretenimiento, sino también nuestros apegos a la Tierra. En resumen, estamos siendo liberados.

Hay una gran variedad de posibles causas, estados físicos y mentales, de los que quizás el coronavirus podría ser una manifestación. Es posible que observadas desde un estado de consciencia terrenal, estas nuevas fuerzas que nos confrontan sean percibidas como muy extrañas; y, en gran medida, consideradas una amenaza invisible a la que nuestro cuerpo, nuestro sistema inmunitario, está respondiendo. Los síntomas provocan una reacción inmunológica. Estamos respirando, absorbiendo, algo extraño, algo invisible, algo intangible. Ello provoca miedo en todas sus formas, sentimientos de “lucha y huida”, como animales humanos que somos. ¡Pero no hay ningún lugar al que podamos huir!  Pues el virus paraliza todas nuestras frenéticas “ocupaciones”, todas nuestras obsesivas actividades.

Desde una perspectiva individual, experimentamos la necesidad de descubrir un “detonante” para este desastre en curso, un culpable. Algo que podamos identificar, nombrar, combatir y “curarnos”. Sentirnos de algún modo victoriosos.  Desde esa misma perspectiva, ¿no le está sucediendo eso al conjunto de la humanidad, ahora mismo? Parece que no somos capaces de percibir este virus con nuestros ojos, pero hemos identificado una “causa” y nos estamos esforzando por encontrar “una cura”. Pero ¿podemos ver qué más está sucediendo, podemos percibir más allá de nuestro miedo inicial? ¿Y está el coronavirus implicado, de alguna otra manera, en este proceso? Quizás nunca lo sabremos. Pero nos estamos volviendo silenciosos, estamos empezando a percibir las cosas de manera diferente. Si estamos cambiando, el mundo está cambiando. ¿No se nos está ofreciendo la oportunidad de detenernos y mirar hacia dentro?

Y, con ello, nos preguntarnos: ¿lo haremos?

Fuente: https://www.logon.media/es   

Corona y Tao

Corona y Tao

Un poema chino en relación con el coronavirus

Texto: Elly Nooyen, País: Países Bajos, Image: Elly Nooyen

 

“Cuando el corazón humano se aligera, encuentra paz mental.

Cuando el corazón humano derriba muros y obstáculos,

cuando el alumno abre su corazón y cierra el libro de su vida,

mira a lo lejos y encamina sus pasos hacia la montaña del sur.”

Este poema, que circula actualmente por las redes sociales en China, fue escrito en respuesta a la gran agitación causada por el coronavirus. El nombre del autor es desconocido. Su contenido puede que no sea inmediatamente comprensible para nosotros, ya que se refiere a términos chinos específicos. Sin embargo, esto no significa que no tenga nada que decirnos. El poema tiene una fuerte base Taoísta que no está limitada por el tiempo ni por la cultura. Lo analizaremos línea por línea.  El poema comienza con:

Cuando el corazón humano se aligera, encuentra paz mental

El autor es consciente de la inquietud que este virus causa en el corazón de las personas, especialmente ahora que se ha extendido por todo el mundo, afectando también a Occidente. Trae consigo un sentimiento de precaución y miedo profundo, lo cual sin duda nos perturba. Sin embargo, el autor cree claramente que existe la posibilidad de que recuperemos la tranquilidad.

Cuando el corazón humano derriba muros y obstáculos

Es una reacción muy natural el querer protegernos del mundo exterior en caso de gran peligro o incertidumbre. Un ser humano reacciona levantando muros y barreras en su corazón y alrededor de su casa. Intenta, de muchas maneras, controlar la situación. Pero con ello lo que realmente está haciendo es encarcelarse a sí mismo por la opresión de su propio miedo.

Este poema pretende llamar la atención del lector sobre la posibilidad de una actitud completamente diferente: derribar muros, barreras y obstáculos dentro de sí mismo.

Sin embargo, esto no es nada fácil, ya que han surgido de nuestro instinto más básico: el impulso inconsciente de autoconservación. Este impulso se está activando actualmente  en todo el mundo y podría abrumarnos fácilmente.

En las siguientes líneas del poema se hace referencia a una actitud completamente diferente hacia la amenaza y el miedo, a una forma de vida que no tiene nada que ver con la necesidad de autoconservación.

Cuando el alumno abre su corazón y cierra el libro de su vida

Un ser humano que está aprendiendo a liberar su corazón es un alumno de la sabiduría universal. Él cambia su enfoque y, en lugar de centrarse en el yo temporal, se orienta al presente eterno, a Tao. Como resultado, aprende a ver su vida, el mundo y sus semejantes, desde una perspectiva completamente diferente.

Podemos ver nuestra vida como un libro escrito en una larga hoja de papel. En la parte superior, nuestra vida es descrita a medida que se desarrolla en el mundo de las ‘cosas’, las ‘diez mil cosas’.

Esto incluye todo lo que hacemos y de lo que somos conscientes, así como las muchas acciones que surgen de nuestro inconsciente. La parte superior de nuestro libro de vida describe todo lo que pertenece al mundo temporal.

Mira a lo lejos y encamina sus pasos hacia la montaña del sur

Una persona que reorienta su atención, vislumbra lo que está “escrito” al final en el libro de su vida. Allí, el lenguaje simbólico revela el poder y el efecto de la naturaleza esencial e intemporal: la naturaleza del Tao, que no está unida ni al tiempo ni al espacio. Esta naturaleza no está separada de nosotros, porque Tao es omnipresente. Esta “naturaleza” yace en nuestros corazones como una chispa de un gran fuego inmortal e irradia todo nuestro ser.

En el Taoísmo, esto se llama: orientarse hacia la montaña del sur. “Montaña del sur” simboliza una de las cinco montañas sagradas de China. Esta montaña, el Heng-shan, está ubicada en el sur de China, en la provincia de Hunan.

El sur es considerado una orientación importante ya que los emperadores en la antigua China siempre se orientaban hacia el sur, hacia el Sol. Se les consideraba emisarios del “cielo”, de Tao. En épocas anteriores, los monjes Taoístas iban a la montaña del sur para alcanzar la inmortalidad a través del silencio profundo.

Sin embargo, la ‘montaña del sur’ no es un símbolo de la inmortalidad de nuestra personalidad, ya que la personalidad está y permanece unida al tiempo, a lo mortal. La montaña del sur es una metáfora de la naturaleza inmortal en nuestro propio interior, basada en la paz y la tranquilidad, ya que en Tao no hay dualidad, solo unidad inmutable.

Cuando alguien se enfoca solamente en su naturaleza temporal, “solo” lee lo que está escrito en la parte superior de su libro de la vida. Sin embargo, para aquellos que lentamente toman consciencia de la naturaleza del Tao en sí mismos, el “papel” se vuelve, por así decirlo, transparente. La naturaleza intemporal brilla directamente a través de la naturaleza temporal. Esa es su fortaleza y la asimilamos.
 
Por supuesto, esto no significa que la “naturaleza del Tao” disipe nuestros miedos y preocupaciones como nieve en el sol, pero el efecto silencioso que emite nos hace, paso a paso, estar menos centrados en nuestra autoconservación.

Un escrito Taoísta del siglo II a.C. expone de manera concisa el proceso radical en el que nos encontramos:

Al reaccionar a los cambios con lo que no cambia, son posibles diez mil transformaciones, sin siquiera vislumbrar el comienzo del fin.

 

Elly Nooyen http://tijdvoortao.nl/corona-en-tao/