El viaje del héroe: el camino espiritual del ser humano

El viaje del héroe: el camino espiritual del ser humano

Una visión del camino a través del trabajo de Joseph Campbell “El héroe de las mil caras”

Texto: Grupo de autores Logon, Brasil, Imagen: CC0 Creative Commons

Si conoces algo de la historia contemporánea que se puede resumir de esta manera, no es mera coincidencia. Sagas como The Matrix, Star Wars y Harry Potter siguen esa estructura, así como muchas de las producciones actuales de Hollywood. El Rey León es otro ejemplo. Todo esto se debe a que un guionista estadounidense adaptó el trabajo de Campbell para uso cinematográfico. Frente al éxito de las películas que siguen los pasos del mito único, el libro del escritor Christopher Vogler se ha convertido en una biblia para escritores de todo el mundo.

Pero, ¿por qué el público responde tan bien al heroico viaje? ¿Habría un inconsciente colectivo en el proceso de creación? ¿Qué necesidad de heroísmo tenemos para disfrutar las historias que lo rodean? Sin ningún tipo de cientificismo, la respuesta obvia, incluso infantil, es que es inspirador ver cómo los héroes ganan tantos desafíos y salen a salvo de sus aventuras. Puede ser gratificante ponerse en el lugar de alguien tan especial y sentirse como un ganador también.

Esta posición pueril no es sin razón. Convertirse en un héroe es una tarea eminentemente humana en la búsqueda del autoconocimiento. Está en las reminiscencias del ser humano. El autor de “El héroe de las mil caras” deja en claro su posición de que el mito único es un viaje de autoconocimiento.

Los símbolos y misterios del mito, que en la infancia de la humanidad proporcionaron a los seres humanos el camino con el que buscar su esencia, hoy ya no cumple con las expectativas de la misma manera en el pasado. La gran tarea de la humanidad hoy en día es encontrar otro camino que conduzca a la esencia, un mecanismo que despierte en el ser humano los arquetipos profundos del conocimiento de sí mismo. Después de divinizar y conocer la naturaleza y el cosmos, todavía le queda al ser humano conocerse a sí mismo. Es su propio desafío.

¿Sería la ficción moderna un camino hacia este despertar? Llevado a las pantallas, The Heroic Journey llega como una representación muy pálida, exterior y superficial, que representa un camino que debe transitarse internamente, un reexamen del viaje que la humanidad debe emprender. Los enemigos que serán vencidos, los villanos que ves en las películas, son, de hecho, lo que el ser humano reconoce como él mismo. Pero si bien esta ficción es solo una caricatura de la misión del autoconocimiento, que también es la misión de nuestra vida, sigue siendo una forma viva de hablar sobre el camino.

En relación con sus recuerdos arquetípicos, el espectador asume la intención de la lucha del héroe. Es como si fuera desafiado a responder a una voz oculta que dice: “¿Quieres ir?” ¿Cuánto estás dispuesto a arriesgar? Renunciar al “mundo común” para llegar a un mundo desconocido es lo que se le pide al héroe que recibió la llamada. Si el miedo a los obstáculos que puede enfrentar inicialmente lo desalienta de aceptar el desafío, una valentía movida por algo preexistente en él, lo impulsa a vislumbrar la esperanza latente de un mundo desconocido en los insondables terrenos del alma.

¿Sigue a donde? Y para pelear, ¿por qué? ¿Para salvar el lado opuesto y perdido de ti? Esto significaría guardar todo lo que se proyecta también en los demás, ya que es necesario enfrentar incluso la sombra misma, aligerando su espada. El guerrero, a menudo retratado también con escudo, armadura, casco y abrigo, que son los símbolos preciosos de las realidades internas, posee en estos accesorios, la fuerza que lo alienta a luchar.

La decisión, el guerrero, la batalla … Estas fuerzas de supervivencia presentadas en los fragmentos de la vida cotidiana son una forma para que el héroe se relacione consigo mismo. En medio de tantas voces y conflictos, las posiciones que asume hacen que su punto de vista se convierta en el problema. Identifica esto desde un lado del campo de batalla. Y cansado, sin querer pasar por las pruebas, huye de sí mismo.

Sin embargo, la lucha resultante convierte los escollos en faros. Las experiencias de miedo y desmayo se convierten en el combustible para una acción renovada, dando a su viaje una nueva perspectiva. Despierta en él la percepción de que el compromiso puro y simple en un lado de la batalla invariablemente conduce, incluso con la victoria, al agotamiento de las fuerzas y al surgimiento de nuevos peligros. Esta percepción, basada en las experiencias del héroe, se convierte en la lámpara que le da a la dirección su verdadero maestro. El reconocimiento de este maestro indica que la lucha tuvo un final y que él mismo sucumbió junto con el guerrero.

La vida se convierte en una aventura cuando el alma comienza a florecer y conocerse a sí misma. Lo que una vez fue un mundo hostil ahora se ve sin la lente que el héroe mismo se había forjado. Regresa a este mundo pero llega transformado por sus experiencias. Él ha eliminado capas de sí mismo, por lo que sabe que todavía hay trabajo por hacer. Necesitas estar al tanto. Sabes que no hay tiempo que perder, porque la difícil batalla ganada fue solo una.

Al igual que en las sagas que acompañamos en la pantalla, el viaje es una espiral: siempre el héroe recibirá una nueva llamada, enfrentará más desafíos, agotará sus fuerzas, pensará que ha sido derrotado, pero luchará hasta el final y ganará. Los niños entienden esto bien cuando, sin ceremonias, se visten como héroes, y la ficción está haciendo todo lo posible para darnos el mensaje.

¿Pero qué hay de nosotros?

¿Cuándo vamos a poner nuestros pies en este fantástico viaje?

Fuente: https://www.logon.media/es

El dinero y la realidad dorada

El dinero y la realidad dorada

El dinero es un gran servidor pero un mal amo
(Francis Bacon)

Texto: Toncho Dinev y Gunter Friedrich, Bulgaria, Imagen: Pixabay CC0

Todos saben de la gran importancia del dinero para el funcionamiento de nuestra sociedad. Desempeña un papel importante y a menudo decisivo en la elección de la educación, la profesión, incluso (en algunas tradiciones) en la elección de un cónyuge, en nuestra decisión de tener hijos, etc. etc. En general, se puede decir que gran parte de la vida gira en torno al dinero.

¿Pero qué representa?

Podemos ver el dinero como una forma de energía que pertenece a este orden natural. Sirve como intermediario para el intercambio de bienes y servicios. Las personas necesitan diferentes bienes y servicios y tienen que hacer uso de diferentes recursos materiales. Al comienzo de nuestra cultura, en la civilización griega, el filósofo Aristóteles afirmó que se necesita dinero para tener una vida buena y moderada. Sócrates señaló un aspecto adicional de nuestra existencia al decir: Hay un sol escondido en cada ser humano, y es nuestra tarea hacer que brille.

¿No es posible combinar estos dos aspectos? ¿No podemos luchar por un sentido más profundo en la vida y usar el dinero para ayudarnos con sus aspectos materiales? 

En nuestro tiempo vivimos en sistemas económicos donde las personas pueden acumular mucho dinero que ni siquiera pueden gastar durante toda su vida. Les da poder, un mejor nivel de vida y cierta seguridad en la consecución de sus objetivos. Muchas personas heredan una riqueza tremenda; otros lo adquieren en sus vidas. Algunos, por otro lado, no tienen suficiente dinero para satisfacer sus necesidades básicas. El miedo a perder dinero convierte a muchos de sus amos en sus sirvientes.

La vida en la tierra se caracteriza por la inconsistencia y lo perecedero. El deseo de acumular medios desechables resulta ser una de las ilusiones de la materia. Nuestra vida puede considerarse como una serie de momentos en la expresión del flujo constante de la vida en un universo sin fin.

El dinero tuvo su origen en el valor del oro y la plata. El oro fue utilizado como medio de intercambio favorito. Este metal precioso estaba asociado con el sol. Enormes procesos cósmicos lo llevaron a la tierra, como todos los demás elementos.

Siempre hay algo que falta.

El dinero es parte de nuestra existencia en la tierra. Pero en esta existencia siempre falta algo, experimentamos una escasez constante en muchos aspectos. Seguimos leyendo sobre la escasez de energía. La verdadera energía que necesitamos es amor. Hay una constante escasez de amor.

Las tradiciones espirituales afirman que el ser humano vino a esta tierra y tomó una forma material para hacer experiencias. En el curso de la materialización perdió su acceso a la abundancia de energía y amor en el mundo espiritual.

Ahora el miedo y la avaricia han vencido a muchos de nosotros. ¿Quién quiere vivir en la necesidad y la pobreza? Hay nobleza en nosotros. Queremos darnos cuenta. ¿Pero cómo? Entonces tratamos de acumular dinero.

Pero es el oro equivocado. Los alquimistas hablaron del oro del alma. El dinero se convierte en una falsa ilusión si permitimos que vaya más allá de su lugar. Podemos buscar el oro que realmente necesitamos. Está escondido en nosotros mismos.

Dinero en proceso de transformación.

En un camino espiritual podemos darnos cuenta de que existimos y trabajamos en dos mundos: el material y el espiritual. Esto significa que tenemos que lidiar con las fuerzas y sustancias materiales y espirituales. El camino humano es un camino de transformación constante. Por lo tanto, podemos darle una dirección hacia el mundo espiritual. Entonces no solo estamos cambiando nuestra propia conciencia sino también nuestra forma de vivir juntos. Hay una conexión profunda entre todos nosotros. Sentir esto y actuar en consecuencia significa amor.

El dinero tiene su importancia como sustancia para el intercambio. Sin embargo, nuestra verdadera sustancia para el intercambio es el amor. Estamos llamados a aplicarlo para una transformación sostenida. El amor nos permite crear la realidad dorada que ya está presente en nosotros como la chispa espiritual de nuestro ser más íntimo, como el sol escondido en nosotros. Y el dinero puede ser nuestro servidor, siempre y cuando lo necesitemos.

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Conferencia Online: LA LEY DEL KARMA

Conferencia Online

Fecha: Lunes 22 de Junio a las 19:30h de España

Sinopsis: “Las acciones generan consecuencias, redes invisibles, líneas de fuerza que tarde o temprano, en la curvatura del espacio y del tiempo, terminarán por tocar a nuestra puerta. Desde una mirada práctica, podríamos extrapolar la Ley del Karma como una gran metodología educativa cósmica de un proceso de aprendizaje y enseñanza.”

Los caminos de este mundo

Los caminos de este mundo

¿Qué camino conduce a la verdadera liberación?

Texto: Pam Wattie, País: Australia, Imagen: Picxabay CC0

Vivimos en un mundo que no solo son caminos (calles, carreteras, autopistas), sino también trayectorias de pensamiento, de sensaciones, de acción. Se nos puede sugerir un camino a seguir o podemos elegir seguir nuestro propio camino. Dar rienda suelta a nuestras emociones, o reprimirlas firmemente. Tenemos la libertad de pensamiento y, en cierta medida, la libertad de acción, ¿pero son realmente libertades? ¿No nos hacen girar en redondo? Tomemos el ejemplo de los sentimientos. Nuestros sentimientos, nuestras emociones pueden tomar diferentes aspectos. Existen miles de formas de expresarlos y los representan numerosos colores. Piense en el rojo de la cólera, en los azules de un humor cambiante («moody blues»), en los amarillos vivos de la dicha y de la alegría, en las tonalidades sombrías del miedo y de la depresión. Cada uno de nosotros tiene una expresión diferente y podemos exteriorizarlos por los cambios del corazón cada vez que una emoción nos invade.

Nuestros pensamientos también pueden ser observados de esta manera –las emociones ligeras y dichosas generan pensamientos  despreocupados, mientras que las emociones sombrías dan lugar a pensamientos negros y sórdidos. La gama de pensamientos es amplia y sin fin, y podemos recurrir a todo un sistema complejo para expresar una infinidad. ¡Lo que siempre hacemos!

Si nos atrevemos a mirar más profundamente en nosotros mismos, descubrimos que nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestras acciones dimanan los unos de los otros, están relacionados entre sí, y que esto conduce a menudo a un conflicto interior. Nuestro corazón responde de una manera, nuestros pensamientos de otra, suscitando acciones confusas: así nace todo conflicto interior. Pero, ¿quién puede realmente ver esto en sí mismo? ¿Quién se toma el tiempo para reflexionar y ver qué pasa entonces? ¿No estamos todos generalmente corriendo, demasiado preocupados para encontrar el tiempo y mucho menos el deseo de poner la situación en «pausa», de observarla y preguntarnos por qué? ¿Por qué sentimos, pensamos, actuamos como lo hacemos? ¿Qué efecto tiene esto sobre nosotros, sobre los demás, sobre el mundo que nos rodea? ¿Cuáles son nuestras propias formas de caminar en este mundo?

Supongamos un momento que pueda haber otro camino diferente que todavía no se nos hubiese presentado o que no hubiésemos visto aún…

Está de moda hablar de “otra vía” – de otra ruta hacia la paz interior. Existen muchas, muchas propuestas de caminos hacia una pretendida paz –una multitud de maneras de pensar, de sentir y de actuar. ¿Pero acaso estas formas no pertenecen también a los caminos de este mundo, vías de las que dependemos para mantener una apariencia de paz interior? Una vez que abandonamos una de estas prácticas, todos los esquemas de pensamiento, tal o cual técnica de meditación… entonces nos volvemos a encontrar allí donde habíamos comenzado, perdidos en los senderos, en los caminos del mundo.

Debe de haber otra vía, si verdaderamente la paz interior debe ser encontrada, si existe una libertad absoluta. Y en efecto: ¡hay otro “camino” a recorrer! Y esta otra manera de caminar depende de una sola cosa: ¡de nosotros!
En este nuevo camino, siempre estaremos pensando, sintiendo y actuando, pero esta vez de una manera totalmente diferente, sobre una base completamente nueva. Esta nueva base tiene como punto de partida la constatación hecha anteriormente sobre nuestros condicionamientos de pensamiento, de sentimiento y de actuación; se trata de un punto de insatisfacción, de desilusión. Esta desilusión reside en la adquisición de consciencia de que las vías de este mundo no hacen otra cosa que mantenernos atados al mismo: ¡ni un pequeño sendero, ni una sola salida hacia la libertad! Quizá hayamos probado las numerosas alternativas mencionadas en nuestra búsqueda de una paz interior, pero todas ellas se ha revelado como caminos de imitación, que nos conducen al punto de partida. Ese mismo punto de la desilusión.

Entonces, ¿podemos encontrar esa otra verdadera “vía”, la vía que conduce a una paz interior duradera?

Hemos buscado tanto, exteriormente, esta libertad escurridiza hacia la paz absoluta. Hemos probado de numerosas maneras y nos hemos dado cuenta de que nada aquí abajo, ninguno de esos caminos es capaz de satisfacernos, de satisfacer el deseo interior que se hace sentir incansablemente. Entonces, ¿en qué dirección dirigir ahora nuestra mirada? ¿Qué piedra no habríamos aún volteado?
¿Por qué no ponerse en camino hacia el interior de nosotros mismos, único camino inexplorado? Si nos atrevemos a hacer esto, ¿qué podríamos encontrar? ¿Podría haber un deseo ardiente, una profunda aspiración a cualquier otra cosa -invisible, indescriptible, no identificable- sin embargo algo que existe desde hace mucho, mucho tiempo? En este nuevo camino, lentamente, discernimos una realidad diferente, otro camino que no habíamos reconocido antes. ¡Y, entonces, descubrimos que no estamos solos!

En cada uno de nosotros, este descubrimiento tomará un aspecto diferente, las cosas que descubriremos serán únicas para cada persona. Pero cuanto más proseguimos este camino, más nos encontraremos compañeros de viaje, yendo todos ellos en la misma dirección, hacia la misma paz interior, pero individualmente, a su propia manera, sobre su camino de vida personal. Como los semejantes atraen a los semejantes, se forman comunidades de almas y en todo tiempo se pueden encontrar tales grupos de mujeres y de hombres.

Todos somos individuos, pero nuestro camino común, el mismo camino de liberación que seguimos, nos mantiene juntos, construye una unidad. Y cuando un grupo de seres unidos en este camino se reúne, comparte juntos verdaderos tiempos de intercambio y de reunión, en un mismo impulso de esfuerzos interiores sinceros, algo se desarrolla, algo irradia sobre toda la humanidad.

Se abre un nuevo camino para la humanidad, un camino que se practica en el mundo y que, sin embargo, está por naturaleza fuera del mundo. Se trata de una extraordinaria vibración superior, capaz de tocar a cualquiera que esté cansado de los viejos esquemas, de los accionamientos sin salida.

¿Le tocará a usted esta vibración?

¡Sea valiente! ¡Siga este nuevo camino y vaya adónde le lleve!

Fuente: https://www.logon.media/es

Sed de vida y sed de luz

Sed de vida y sed de luz

Texto: Johan van der Cammen, Países Bajos, Imagen: Pixabay  CC0 License

Con el fin de orientar correctamente la circulación de los vehículos, se han realizado elevaciones en el borde de la carretera, constituidas por elementos de hormigón. La hierba crece en las fisuras entre los elementos individuales. Evidentemente. La hierba crece por todas partes. La hierba es una especie de mala hierba. Los servicios de la administración no han tenido todavía tiempo o no se han molestado en desherbar.

El cultivo exige un mantenimiento, una atención constante, mientras que la naturaleza se manifiesta automática y aparentemente sin esfuerzo. Durante semanas, buldóceres, camiones, maquinas de asfaltar y rodillos compresores trabajan para obtener una superficie de carretera deslizante, luego la hierba vuelve a la carga «de forma natural».

La naturaleza siempre gana; esta tensión entre la naturaleza y el progreso, es el destino de la humanidad.

La naturaleza cuida de nosotros. El verde que nos suministra el oxígeno, lo quitamos para dejar espacio a los coches que producen dióxido de carbono.  ¿Pudiera ser que el ser humano, de manera secreta, intente hacer toda vida en la Tierra progresivamente imposible? El hombre trata de subordinar la naturaleza a sí mismo y, por consiguiente, a menudo se pone en peligro a sí mismo. La moda del «regreso a la naturaleza» ya no es una opción que se proyecta a largo plazo, es una urgencia absoluta. La vocación del hombre se encuentra más arriba, más lejos, más profunda – ¡por encima de la naturaleza!

A pesar de su ternura, la hierba crece en los lugares más áridos y sombríos. No tiene por qué ser mantenida, como la de un césped inglés esmeradamente cuidado. Hace poca distinción, se ajusta a casi todo; salta incondicionalmente sobre cualquier posibilidad de crecimiento, sobre todo si hay suficiente agua. Crece a menudo en los lugares donde es pisoteada. Pero también allí crece, forma semillas y se multiplica.

Esto nos recuerda a nosotros mismos: “¡Aprovechar incondicionalmente todas las oportunidades de vida, cualesquiera que sean las supuestas perspectivas!” En total contradicción, pues, con el «pensar antes de comenzar» que nos han inculcado nuestros antepasados. Ella germina, crece y florece en el incondicional presente. Nada es más fácil. En lo que respecta al ser humano, esto requiere una parte de audacia; un espíritu algo aventurero.

Un germen de vida tan ajeno al hombre mortal como es la hierba verde al asfalto gris se encuentra en el corazón del ser humano. Bajo el impulso de este germen de vida, el ser humano vuelve sin cesar a la cultura. Intenta reconciliar su mundo con este germen y busca la perfección, una forma de paraíso tal como él lo concibe. Sin embargo, la naturaleza no está destinada a ser cultivada en un estado paradisíaco. Su única constante es el cambio. La naturaleza es sólo el contexto en el que el ser humano puede hacerse consciente de su herencia y desarrollarla. Es el germen el que debe germinar, no es la persona física la que necesita ser mejorada. Para ello necesita la luz del campo de vida original y paradisíaco.
Esta Luz es omnipresente y quiere darse a conocer en todos los corazones humanos.
Si busca verdaderamente la liberación, debe explotar cada fisura en la armadura de la auto-preservación para permitir que la Luz entre.

Fuente: https://www.logon.media/es

Conferencia “La Salud y la Curación”

La Salud y la Curación desde un punto de vista espiritual

Conferencia online: “La Salud y la Curación” una perspectiva espiritual

Conferencia Online impartida por el Doctor Vicente Gorris, colaborador de La Rosacruz Áurea.
“Si ignoramos nuestro origen y vocación como seres humanos, o lo que es más grave aún, si los negamos pensando que somos fruto del azar cósmico sin una meta clara.
¿cómo vamos a saber qué es lo que tenemos que hacer fundamentalmente aquí en la Tierra, y cómo hacerlo?
¿qué sentido y orientación tendríamos que dar a nuestra existencia, para cumplir con el objetivo inicial para el cual fuimos llamados a la vida? y, sobre todo,
¿no será que experiencias vitales como la enfermedad, la vejez y la muerte tengan mucho que ver con semejante ignorancia fundamental?”
 

Conferencia Online: “La salud y la Curación”

Ponente. Doctor Vicente Gorris, colaborador de La Rosacruz Áurea.
Abordará este tema  desde un punto de vista espiritual.
“Si ignoramos nuestro origen y vocación como seres humanos, o lo que es más grave aún, si los negamos pensando que somos fruto del azar cósmico sin una meta clara. ¿cómo vamos a saber qué es lo que tenemos que hacer fundamentalmente aquí en la Tierra, y cómo hacerlo? ¿qué sentido y orientación tendríamos que dar a nuestra existencia, para cumplir con el objetivo inicial para el cual fuimos llamados a la vida? y, sobre todo, ¿no será que experiencias vitales como la enfermedad, la vejez y la muerte tengan mucho que ver con semejante ignorancia fundamental?”
Miércoles 27 de Mayo a las 19:30h. de España

Conferencia Online: La salud y La Enfermedad, (una perspectiva espiritual)

 

“Si ignoramos nuestro origen y vocación como seres humanos, o lo que es más grave aún, si los negamos pensando que somos fruto del azar cósmico sin una meta clara,

  • ¿cómo vamos a saber qué es lo que tenemos que hacer fundamentalmente aquí en la Tierra, y cómo hacerlo?
  • ¿qué sentido y orientación tendríamos que dar a nuestra existencia, para cumplir con el objetivo inicial para el cual fuimos llamados a la vida? y, sobre todo,
  • ¿no será que experiencias vitales como la enfermedad, la vejez y la muerte tengan mucho que ver con semejante ignorancia fundamental?”

Les invitamos a asistir a la conferencia online que impartirá El Doctor Vicente Gorris, colaborador de la Rosacruz Áurea el Miércoles 27 de Mayo a las 19:30h. de España

El Camino hacia el Interior

El Camino hacia el Interior

Si no ves el camino, incluso si lo recorres, no lo comprenderás

Texto: Albert Górnicki, País: Polonia, Imagen: Alfred Bast

La principal verdad sobre la Verdad es que, si no la obtienes por cuenta propia, nunca se convertirá en tu verdad.

Si analizamos objetivamente las convicciones y puntos de vista humanos, nos encontraremos con todo un espectro de verdades que se contradicen mutuamente. Algunas personas tienen la certeza de que hay vida eterna después de la muerte, algunas creen que tienen un alma, mientras que otras afirman que solo hay materia.

Para evitar el dogmatismo, tendríamos que considerar la posibilidad de que todas las preguntas existenciales se plantean por el miedo a la muerte, la ansiedad que produce lo desconocido. Por tanto, tal vez no sea el amor sino el miedo la fuerza motriz que nos impulsa a avanzar en el largo camino hacia la gran realidad, la liberación de la ilusión y el miedo.

Una cosa diferencia al ser humano de todas las demás criaturas que habitan la Tierra. Solo el ser humano puede descubrir el ser que le anima y puede volver a unirse conscientemente con aquel que siempre ha caminado a su lado. Sólo el ser humano puede reconocerlo y conectarse con él.

El camino yace oculto en cada uno de nosotros, independientemente de la cosmovisión y el conocimiento que poseemos. Se podría decir: la verdad está tan cerca, aunque la buscamos en los lugares más remotos. Somos como alguien que muere de sed mientras está parado en el agua.

Si partes al viaje más importante de tu vida para encontrar tu verdadero ser, primero debes dejar atrás todo lo personal, todo lo que sabes, todo aquello en lo que confías, todo lo que piensas, todo lo que eres. De esta manera, “desnudo”, indefenso, como exiliado del cielo de tu vida personal, tienes que emprender un viaje desconocido.

Sin embargo, la voz interior todavía habla:

Busca la Verdad sin una sola conclusión, sin ninguna suposición a priori. Solo así te convertirás en un verdadero buscador. Un ojo sesgado es ciego, un corazón lleno de conclusiones está muerto.

Si puedes liberarte de tus convicciones, solo entonces alcanzarás el núcleo del problema con el que todo ser que busca la liberación debe ser confrontado. A continuación, encontrarás tres puertas. El atravesarlas nos abre el camino a la libertad eterna.

Atravesar las tres puertas

La primera de las tres puertas lleva la inscripción: “Esclavitud y los anhelos y deseos inherentes”.

En la segunda está escrito: “La ilusión de la existencia personal”, y en la tercera puerta que accede a la libertad eterna leemos: “Deseo de vida, deseo de existir”.

El camino hacia la liberación debe tener un solo objetivo: hacer que los buscadores estén conscientes de que tienen que atravesar estas tres puertas y proporcionarles las llaves para que puedan abrirlas y pasar. Cuando realmente empezamos a pensar en la naturaleza de la vida y queremos entender nuestras motivaciones y acciones, nos acercamos a la primera puerta. Comenzamos a ver claramente que todos nuestros actos están motivados por la esclavitud. La mente está ligada casi a todo. Puede ser un vínculo positivo, cuando hay beneficios, o un vínculo negativo, cuando surge la necesidad de escapar de algo. En ambos casos se trata de vínculos mentales con una cosa, un ser o una situación específica.

La mente humana es de tipo conservador. En todo momento, trata de retener lo que ha logrado. No tiene ansias por cambiar. Cada cambio causa movimiento, lo cual la mente rechaza. Y, así, el ego termina luchando contra la realidad del cambio.

Sin embargo, el universo es un gran proceso de transformación, donde es imposible detener el movimiento.

La única llave para pasar esta puerta es el consentimiento y aceptación absoluta de la energía que se mueve en el universo y una aceptación total de todos los cambios.

La segunda puerta hace que el hombre tome consciencia de que lo que sostiene nuestro sufrimiento es la ilusión de la separación, la ilusión de ser un ser separado. Cuando nos consideramos una entidad autónoma, provista de voluntad propia, solo podemos pasar de un error a otro, luchando con todo el universo circundante.

Aprende a verte como una unidad con el Cosmos. Encuentra una salida de los sueños de la vida a la vida misma. Solo debes estar siempre presente, dondequiera que estés. No crees nada: vuelve al punto cero. Este punto cero es conciencia pura, original, absoluta, perfecta, es la Verdad por encima de la existencia y la inexistencia.

Ahí se encuentra el sol espiritual, que siempre brilla. También hay nubes, es nuestra ilusión de existencia personal. Estas nubes están dotadas de inteligencia e individualismo. A veces muy densas, pueden ser nubes muy malas, malintencionadas y de truenos, que provocan inundaciones, granizo o niebla. Sin embargo, también pueden tomar la forma de nubes suaves y agradables, a través de las cuales brillan los rayos del sol. La personalidad es entonces dócil y amistosa. ¡Pero la nube no es un ser autónomo!

Las nubes atmosféricas están formadas por miles de millones de pequeñas gotas de agua y cristales de hielo. Las gotas, inicialmente pequeñas, se agrupan alrededor de partículas de polvo y otras partículas microscópicas. Para formar una nube, debe haber un punto de condensación alrededor del cual se acumulan las gotas de agua. Estas partículas son nuestros pensamientos, conceptos, nuestra imaginación. Cuando uno limpia este ‘polvo’, las nubes de ilusión no pueden formarse.

El paso a través de la tercera puerta es el más difícil porque toca el instinto más básico de toda criatura que vive y siente. El deseo de existir puede compararse a una llama. La única forma de encontrar la realidad y liberarse de la rueda del nacimiento y la muerte es extinguir las fuerzas propulsoras de la vida: los anhelos y todo tipo de polarización.

 
Llegada

Mucho se dice sobre el abandono de la egoncentricidad. Sin embargo, esto no es así de simple. Es como permanecer en la oscuridad: no puedes abandonar la oscuridad cuando estás en una habitación oscura. Solo puedes traer luz a ella. La oscuridad como tal no existe, en cambio, puede haber carencia de luz.

No puedes influir en la oscuridad misma. Solo se puede utilizar la luz. Entrar en uno mismo y una verdadera meditación espiritual actúa como la luz que dispersa la oscuridad. Cuando te conviertas en luz, el ego desaparecerá.

La verdadera meditación es la vida y la experiencia de la vida sin palabras, más allá de las palabras. Entrar en tal meditación es un extraordinario vínculo espiritual con todo lo que nos rodea: objetos, plantas, animales, personas. Absolutamente sin palabras. Significa sentir el ser más profundo, sin una palabra.

Entonces te darás cuenta de que hay un lugar que no puede ser nombrado. Hay un espacio donde la vida y la muerte no se siguen. Hay un lugar donde no hay nacimiento ni muerte. Este lugar está en cada uno de nosotros. Es un lugar más allá de la vida y la muerte. El despertar a esta realidad, a este espacio, es la gran iluminación, la gran liberación.

 Fuente: https://www.logon.media/es

Tradiciones africanas y sincretismo religioso: Introducción al Mvett

Tradiciones africanas y sincretismo religioso: Introducción al Mvett

¿Podemos inscribir las tradiciones africanas en el corpus de la enseñanza universal? Una lectura vertical a la luz del sincretismo religioso puede ayudar. Describiendo el Mvett, uno se da cuenta de la similitud existente entre esta tradición milenaria bantú y otros textos de la lengua sagrada.

Texto: Martin AMBARA, País: Camerún, Imagen: Henk Cruz

La idea de un sincretismo religioso, tal como nosotros queremos abordarlo, solo puede ser clara  si ignoramos la visión corriente que siglos de judeo-cristianismo han contribuido vulgarizar.

Sabiendo que la iniciación es el fundamento que ha regido y continúa rigiendo la mayoría de las sociedades africanas, la pregunta es: ¿cuál era la doctrina substancial de estas iniciaciones? Solo un estudio sin complacencia de sus enseñanzas secretas y sagradas puede permitir establecer un vínculo entre su enfoque religioso y el fondo del pensamiento cristiano ortodoxo.
Los etimologistas citan dos fuentes de la palabra «Religión»: relegere (recoger, reunir) y religare (vincular, unir).

El Antiguo Testamento menciona una ruptura entre Adán, el hombre primordial, y su primera ecúmene, el Edén. El Nuevo Testamento, por otra parte, enuncia el plan de redención, la reconversión, el regreso a la morada de la que Cristo es el iniciador.
La estructura que propone esta alegoría, en la base del antiguo y del nuevo Testamento, no es una exclusividad de la Biblia. Varios relatos fundadores tienen en cuenta esta situación, que presenta así al hombre, en su condición actual como una entidad cortada de su matriz original. También, si partimos de esta ruptura, y tomamos la religión tal como se definió previamente, es decir, un conjunto de enseñanzas, de prácticas que permiten al hombre (Adán en el caso de la Biblia) de conectarse de nuevo con este hábitat perdido (el Edén), la religión podría considerarse y definirse como un camino de iniciación, su conocimiento y su puesta en práctica, en suma una gnosis, un renacimiento. Aquí se integran los sentidos de las nociones de iniciación y religión.

Sobre este eje, ¿existiría entre las «Tradiciones iniciáticas africanas», una de entre ellas que se alinea sobre el esquema liberador siguiente: Ruptura con la primera ecúmene (Adán expulsado del paraíso según los términos bíblicos) después proceso del «religare» (recoger, reunir, vincular, unir), que permite al hombre expulsado del paraíso unirse con ese mismo Ecúmene?

Nuestro caso de estudio aquí será el Mvett tomado entre las múltiples tradiciones iniciáticas africanas.

Definiciones del Mvett

Definir el Mvett plantea de entrada el problema de su lengua de expresión. Puesto que el área geográfica que ha visto nacer y desarrollarse el Mvett (Camerún, Gabón, Guinea Ecuatorial y una parte del Congo-Brazzaville) comparte en común más de trescientas lenguas entre las que se encuentran el Fang, el Ntumu y el Bulu. Esas tres lenguas hermanas son las que se han utilizado en las narraciones de las epopeyas de Mvett. La absoluta maestría de su campo onomástico, metafórico, semántico y polisémico se revela necesaria para anclarse en el paradigma conceptual del Mvett. El Mvett en tanto que narraciones es en primer lugar una epopeya. Y como epopeya, comprende tres géneros:

1) Le Mvettbibone, Mvett de los enamorados que presenta las anécdotas conyugales, las frases libidinosas del  jugador de Mvett o de un personaje ficticio.   

2) Le Mvettengubi o bingubi, género menor que se encarga de los cantos líricos, las fábulas, las narraciones históricas y los cuentos para niños.

3) Le Mvett Ekang, género mayor también llamado Mvettbeyem o Mvett de «los que saben». Este Mvett cuenta la historia de dos pueblos. Uno, mortal, (los OKU) que intenta arrebatar al otro, inmortal, (los EKANG) el secreto de la inmortalidad.
Es en este último en el que nos dedicaremos a analizar el Mvett Ekang como tradición iniciática y religiosa.

El Mvett Ekang, combate épico

La trama trágica que enfrenta a los Ekang con los Oku funda la epopeya del Mvett Ekang. Para ser accesible, la epopeya alegórica del Mvett-Ekang pide al público informado un cierto conocimiento de la lengua sagrada y de sus códigos, sin los cuales el acceso a los misterios Ekang puede estar excluido. Se debe decir que el Mvett-Ekang comparte esta primera relación con la Biblia, el Mahabharata y el Libro de la salida del Día todavía llamado Libro de los muertos egipcios.
En sí, el término Mvett abarca las expresiones Ave’e (despertar), Avet (ascender, subir, estirarse hacia arriba) Mvebe (el aliento).

 

Grégoire Biyogo (2004)  dice que: «Le Mvett (…) desde el punto de vista del contenido, es tender en su totalidad hacia lo que es perfecto, rechazando finitud e incompletitud, toda limitación original, toda muerte (tanto la del cuerpo como la del espíritu). Le Mvett rechaza la muerte. ESTO es lo que se gana con el deseo de madurar, el deseo del crecimiento, de transformarse cuantitativa y cualitativamente. Impulso hacia la perfección, la eternidad, apertura a lo absoluto, a Eyo’o. El Mvett quiere imitar a Eyo’o en el acto inaugural de la creación por la prolongación de la creación, en la repetición de la eternidad, en la obra del arte».

Si el término Ekang en la expresión Mvett-Ekang designa a los inmortales, su campo isotópico puede ofrecer una red de significados cuyos sentidos remiten a la idea de una raza singular, de un ideal, de un prototipo. También Ekanga quiere decir «puente», Nkang quiere decir raíz y Ekang imagen, escritura. Sin embargo, en la epopeya, el término Ekang designa al pueblo de los inmortales que se oponen a las aspiraciones de los mortales de Oku.

Quiénes son, por tanto, los Oku? El término Oku está compuesto del radical Ku o Kui que quiere decir salir o salida. Ku o Kui puede también declinarse en Ku: bajar, caer o incluso Nkua o Nkwa el que ha caído.

Anteriormente decíamos que el Mvett-Ekang narra la historia de un pueblo mortal Oku (sacado, derribado, caído) que desea arrebatar el secreto de la inmortalidad cuidadosamente guardado por los inmortales Ekang. Uno se pregunta de dónde habrían «salido o caído» los mortales Oku para verse obligados a mendigar el secreto de la Inmortalidad a los Ekang (raza-raíz, raza-imagen, raza-puente). ¿No resulta, pues, fácil establecer paralelismos con expresiones como «portador de imagen», «raza-raíz» o «francmasones y constructores», términos bien conocidos en el cristianismo gnóstico?

Mucho más anecdótico es el personaje Mebegue Me Nkwa que figura en la escala genesíaca del Mvett. Mebegue, que literalmente significa «yo llevo» o incluso el hecho mismo de llevar o incluso «el que lleva». Confrontando Ekang y Oku, surge entonces la idea de una dualidad en el sentido ontológico. En otras palabras, la batalla Ekang-Oku se desarrolla en un campo de batalla «llevado o soportado» por un cierto «Mebegue» del que se hablará más adelante. También la confrontación Ekang – Oku no solo nos refiere la idea de dos campos antagonistas, sino la idea de un hombre, un Ekang – Mebegue – Me – Nkwa, que lleva dos naturalezas diametralmente opuestas en su propio seno: en suma, un microcosmos en el que combaten un inmortal y un mortal.

Si nuestro objetivo es llegar a presentar el Mvett como Camino, Conocimiento y Gnosis, nos incumbe ampliar el campo del análisis. También pensar en el Mvett como un Beti (Fang, Tumu, Bulu) se revelará fundamental, insertándolo en el Ciclo migratorio de este último con las fases:

  •  Amata (Migración)
  •  Odjambogha (el Árbol o el obstáculo)
  •  El Coma de OYONO Ada Ngono o revelación del Mvett.

El próximo artículo sobre el Mvett abordará la Génesis según el Mvett o el Misterio de OYONO ADA NGONO. Esta presentación, para ser sucinto, minimizará los dos primeros puntos para enfocar mejor el último. La razón es que el Génesis según el Mvett sólo puede ser bien comprendido por lo que denominamos el «Misterio de Oyono Ada Ngono», personaje por el cual el Mvett fue revelado a los Fang, Ntumu y Beti, pueblos actualmente diseminados en África Central.

 [1] BIYOGO Grégoire, Encyclopédie Du Mvett, Paris, Ed Menaibuc, 2004, P. 124.

Fuente: https://www.logon.media/es

Conferencia Online: La realidad se Resquebraja

Conferencia Online

Próxima Conferencia Online: https://www.youtube.com/watch?v=GvRVMeOVOIo
LA REALIDAD SE RESQUEBRAJA
Miércoles 22 de Abril 19:30h. de España
Sinopsis:
“Con la llegada de la era de Acuario, cantidad de basura, corrupción e inmoralidad es colocada a la luz del día. Gracias a internet la información comenzó a manar a borbotones, y con ello un proceso de desenmascaramiento imparable se ha desarrollado ante nuestra mirada atónita.
Todo esto ya es suficiente como para generar en cualquier persona más o menos despierta la sensación de que la realidad conocida se resquebraja. Millones de personas se ocupan y preocupan a diario en todo el mundo por el medio ambiente, por la dignidad de los animales, por la dignidad de las personas, de las minorías, por los derechos de los oprimidos, de los débiles, por la emancipación de la mujer, se busca con afán una solución a los problemas acuciantes que amenazan a la humanidad. Y en ese esfuerzo experimentan un despertar de la consciencia, una elevación de la consciencia hacia parámetros éticos mucho más elevados que los de consumo normal.”
Observaciones: la entrada online es libre y gratuita

Meditación: hacer emerger una nueva realidad

Meditación: hacer emerger una nueva realidad

Una verdadera meditación consistiría en tener en cuenta la triple dimensión del ser humano (cuerpo, alma y espíritu), permitiendo así unirse al núcleo más puro de nuestro ser: la Rosa del Corazón

Texto: Fabrice Devanne, País: Francia, Imagen: Nikko

Decir que la meditación está hoy muy en boga es un eufemismo. En Occidente, primero adoptada por las personas que buscaban espiritualidad, por medio de entre otros del budismo zen, la meditación se ha popularizado bajo diferentes formas. El éxito de esta práctica está incontestablemente unido a los beneficios muy concretos que provoca entre los meditadores.

Así, por ejemplo, la fundación del célebre director estadounidense David Lynch, promueve desde hace unos diez años en todo el mundo las consecuencias beneficiosas de la Meditación Trascendental del maestro espiritual indio Maharishi Mahesh Yogi para las poblaciones expuestas a un intenso estrés. Está dirigida a veteranos de guerra, personas encarceladas, mujeres víctimas de violencia doméstica o personas sin hogar. Esta técnica permite también a los estudiantes superar el volante de los exámenes o aliviar los trastornos de la atención o de la hiperactividad en niños y adolescentes.

En Francia, no es un gurú de Oriente sino un psiquiatra, el muy mediático Christophe André, que se encuentra en el primer lugar de las ventas de libros sobre la meditación. Animador de grupos de meditación de plena conciencia en el hospital de Santa Ana en París, ayuda a sus pacientes a superar su sufrimiento y a recuperar el interés por la vida. Las virtudes de la meditación trascienden, por otra parte, el ámbito personal o profesional, ya que interesan ahora al mundo político.

En el último diciembre, el gobernador del estado de Guerrero en México, región golpeada por la sangrienta violencia de los narcotraficantes, recurrió al maestro indio Sri Ravi Shankar para difundir su técnica de respiración y meditación que permite al cuerpo secretar más serotonina, la hormona del bienestar. (350 millones de personas ya han completado su programa en todo el mundo). Hace un mes, este mismo líder espiritual logró convencer a los negociadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, comprometidos en un proceso de paz con el gobierno, para que aprendieran a meditar (véase a este respecto el artículo publicado en Le Monde el 6 de diciembre de 2016).

Muchas prácticas se agrupan bajo el término «meditación», cuyo punto común parece ser la necesidad de examinarse a sí mismo, asistirse a sí mismo. ¿Por qué medito? ¿Quién medita en mí? ¿Cuál es el objeto, el punto focal, el centro de mi meditación? ¿A qué me uno cuando medito? ¿Cuáles son los efectos de mi meditación en el interior y en el exterior de mí mismo? No queremos hacer aquí un inventario de todas las técnicas de meditación clasificándolas en relación con estas cinco preguntas. Cada practicante de una meditación puede observarse con el fin de intentar responder por él mismo. Proponemos aquí un punto de vista sobre una meditación surgida de una concepción del mundo que tiene en cuenta la triple dimensión del ser humano – Espíritu, alma y Cuerpo – tal como se hablaba en las civilizaciones india y china, egipcia, semita, griega y romana, sufí, celta, etc. La cristiandad también ha compartido esta visión antropológica durante numerosos siglos como lo ilustra este texto de Efrén el Sirio, un cristiano de Oriente del siglo IV:

Porque el alma es preciosa, más que el cuerpo,
Y precioso es el espíritu, más que el alma,
Y la divinidad más oculta que la mente.
De la belleza del alma, el cuerpo se revestirá
Cuando llegue el final.
El alma revestirá la belleza del espíritu,
El espíritu revestirá en su rostro
La Majestad divina.
El cuerpo al nivel del alma será elevado,
El alma al nivel del espíritu,
El espíritu a la altura donde está la majestad.

Esta concepción del ser humano como un ser triple ha desaparecido de nuestra civilización occidental en el siglo XII en un concilio eclesiástico de la iglesia de Roma. Dicha concepción ha sido progresivamente reemplazada por la que todavía permanece como modelo de referencia: la de un ser que posee una realidad física –un cuerpo, y un alma reducida a una función de aparato psíquico. Así, la tercera realidad, la dimensión del Espíritu ha sido confiscada y desvanecida progresivamente de la memoria de los seres humanos. Ese principio espiritual que el ser humano lleva en lo más profundo de sí mismo, como una semilla en devenir, es llamada en determinadas tradiciones «Rosa del corazón». Reside en la intersección de nuestra realidad horizontal y de nuestras aspiraciones verticales. Todas las escuelas espirituales de buena fe, desde Platón a los Rosacruces del siglo XVII, se han consagrado completamente a hacer emerger en la consciencia del ser humano esta realidad olvidada, haciendo de ello el punto de partida y la culminación de su meditación, con vistas a reconstruir el hombre del origen según el Espíritu, el alma viva y el Cuerpo.

La estructura del hombre triple en ciernes puede compararse con la de un cohete de tres etapas, con el Espíritu en la cima y en la base la estructura más pesada colocada en el suelo, el Cuerpo. La dimensión intermedia, más ligera, corresponde a la del Alma. Las tres etapas no están separadas; comunican entre sí y el factor de unión es la consciencia. Por consiguiente, existe un estado de consciencia unido a cada una de las tres dimensiones: en primer lugar nuestra consciencia espacio-temporal, sensorial que conocemos bien. Después, la consciencia del Alma. Y finalmente, la del Alma-Espíritu. A cada una de esas dimensiones corresponde un mundo particular, un campo de consciencia propia. La meditación tal como era practicada entonces en esta concepción del Ser Humano consiste a alejarse diariamente de la gravedad terrena. La energía necesaria para esta elevación no se genera por medio de ejercicios de apaciguamiento mental o por el aislamiento del ruido de este mundo. La energía que debe impulsar la estructura más densa es la oculta en el principio espiritual, la Rosa del Corazón.

Nos permitimos aquí poner en paralelo el antiguo precepto de los alquimistas «El oro sólo se hace con oro», con el de los Rosacruces «sólo hay meditación espiritual a partir de lo espiritual». Se trata del misterio del alfa y de la omega, del comienzo y del fin. Nos parece, pues, que meditar consiste en una orientación diaria sobre su centro de gravedad, sobre lo que cada uno puede reconocer en sí mismo como perteneciente al absoluto, la Rosa.

Pero este movimiento de meditación no es fácil, pues raramente reina la calma en nosotros. Desde que nos levantamos, nos acosan nuestros pensamientos, el programa a realizar en la jornada, impresiones procedentes de la noche, diversos sentimientos y mil ocasiones para olvidar el ser solar que llevamos. Ante nuestras innumerables exigencias, se trata, pues, de ser un observador activo, cada vez más consciente en cada momento de los diferentes movimientos en uno mismo: consciente de la agitación naciente, de las palabras pronunciadas, de los sentimientos que nos atraviesan, de los actos que se planteen. Cuanto más conscientes nos volvemos de este campo en el que iniciamos nuestra meditación, más éste encuentra una forma de calma, armonía, serenidad. Cuando nuestra conciencia se orienta hacia el Espíritu en nosotros con un deseo profundo, cada dimensión del ser, unida a una esfera de vida, a un campo particular, se conecta a este campo de energía del Espíritu. Es algo así como tomar cada día un teleférico hacia la cumbre de la montaña. Para alcanzar el teleférico, se debe partir del valle y ponerse en movimiento. Un deseo de elevación y una voluntad de actuar están, pues, en la base de tal meditación. Progresivamente, descubrimos fácilmente que no somos el objetivo del proceso de elevación y que nuestra conciencia-yo debe ponerse al servicio de lo absoluto, del Otro en nosotros mismos. Una vez operada la unión, subimos en el teleférico, es decir, penetramos en el vehículo intermediario y revestimos la consciencia del Alma. El resto de la ascensión no ya nos pertenece pero a la salida de la meditación nos beneficiamos de los frutos de ese viaje interior: la Paz, la Luz y la Fuerza del mundo del Alma-Espíritu. Es con ese tesoro que volvemos al valle, el del mundo sensorial, para realizar allí nuestros deberes y nuestras tareas en el plano horizontal y vertical. Concebida así, la meditación no es una actividad aparte en una planificación semanal, sino un compromiso en cada instante. La meditación se vuelve no un fin en sí mismo, sino un útil. Es el medio más eficaz para la renovación de la consciencia.
Nuestra consciencia-yo inicia el acto de meditar, después, cuando la unión con nuestro punto focal se ha realizado, la consciencia espacio-temporal entra en contacto con la esfera de la Rosa, es decir, con el campo de consciencia del Alma eterna. Desde ese instante, ya no somos la Sra. o el Sr. Tal, sino que percibimos el mundo con la consciencia del Alma. Esta consciencia posee  cualidades, como la ausencia de violencia, de crítica, el amor universal; y facultades como la intuición espiritual o la capacidad para unir las cosas y los acontecimientos entre otras. El Alma eterna como mediadora entre el principio espiritual y su medio de manifestación recibe los impulsos del Espíritu y los traduce en imágenes y en impresiones para la consciencia-yo que se une a ella. El estado de meditación es, pues, una exploración entre la consciencia del yo y la del «no yo», del Otro en nosotros. En ese momento somos el meditador, luego nos convertimos en la meditación, el objeto de meditación del ser celeste, del gemelo/compañero divino que nos mira a los ojos.

Nuestra meditación es un trabajo alquímico profundo que actúa en todo el ser. Es un poderoso proceso de conocimiento de sí mismo que provoca elevaciones sublimes pero que también puede sumirnos en los abismos pues la Luz del Alma-Espíritu desenmascara nuestras zonas de sombra. Los frutos de nuestra meditación son múltiples: a la iluminación interior se añaden verdaderas transformaciones fisiológicas generadas por esta interacción entre los tres estados de consciencia. Con el paso del tiempo se produce una conexión cada vez mayor entre las tres dimensiones del ser. Cuando un hombre, una mujer, emprende este trabajo de  restablecimiento de la entidad celeste «Espíritu, Alma y Cuerpo», los beneficios de la meditación espiritual superan ampliamente su esfera personal. Pues el Ser Humano triple del Origen, el Hombre-Microcosmos, está unido con el Gran Universo, el Macrocosmos. Es como recoger la pura nieve eterna de las cimas para aportarla al ser humano al pie de la montaña. Cuando el Ser solar vuelve a encontrar su lugar en el plan divino, el conjunto viviente, los reinos mineral, vegetal, animal y humano se benefician de su ofrenda de éteres de Luz.

Fuente: https://www.logon.media/es