Dylan, intérprete del espíritu de la época

Dylan, intérprete del espíritu de la época

Los tiempos están cambiando

Texto: Johan van der Cammen, País: Países Bajos, Imagen: openClipart-Vectors via Pixabay

Según el esoterismo, lo que llamamos “el espíritu de la época” es causado por radiaciones intercósmicas que interfieren con la humanidad, influyen en su desarrollo y orientan su trabajo. Pocos poseen la capacidad de percibir e interpretar directamente estas radiaciones intercósmicas, el momento evolutivo, pero muchos son sensibles a ellas.  Los verdaderos artistas han sabido transmitir el espíritu de su tiempo y lo han plasmado en sus obras.

Un ejemplo bastante espectacular del momento evolutivo lo tenemos en los años 60 del siglo XX: “Adolescentes y veinteañeros en esa época – la generación ahora llamada “los baby boomers” – consideraban que el orden establecido estaba totalmente obsoleto y, entre otras cosas, exigían participación y democratización, a través de movimientos estudiantiles, pro derechos civiles, antirracistas, etc.  Esta protesta fue acompañada de un gran optimismo sobre el futuro que, entre otras cosas, se reflejó en el movimiento “Flower Power”. Una canción del musical Hair (1967) se convirtió en un éxito número uno: “Aquarius/Let the sunshine in”.

En aquellos años hubo una verdadera explosión de música dirigida a los jóvenes, que se llamó “música pop”. Los Beatles, que irrumpieron en 1962 con Love me do, son los promotores indiscutibles de esta nueva música. La carrera musical de Bob Dylan también comenzó en 1962. El 2 de julio de 1962, el entonces joven Dylan, de veintiún años, tocó su canción “Let me in my footsteps” (“Déjame morir tras mis huellas”), donde se podían escuchar estos versos:

“El sentido de la vida se ha perdido en el viento

Y algunos piensan que el final está cerca,

En lugar de aprender a vivir aprenden a morir.”

En aquellos años los rosacruces decían:

“Un nuevo campo de radiación intercósmica, que abarca nuestro mundo, ha adquirido intensidad y fuerza suficientes para producir efectos evidentes, visibles y demostrables; efectos que, en su contexto, causarán una revolución absoluta del mundo y de la humanidad, y esto en un período de tiempo de pocos años.”

Aspiraban a crear lo que ahora llamaríamos una comunidad moderna, en el sentido más sublime de esa palabra.

La canción Los tiempos están cambiando, que Bob Dylan tocó por primera vez el 26 de octubre de 1963 (ver texto al final), suena como un eco casi literal del llamamiento que sonó en el Centro de Conferencias Rosacruz de Renova unos meses antes. Hasta el 14 de agosto de 2009 Dylan cantó esta canción 633 veces en vivo. Se lanzó en single y también apareció en 18 elepés de Dylan y, por lo tanto, se ha difundido millones de veces en todo el mundo. Al menos, partes del texto están en la memoria de millones de personas. Mirando hacia atrás, el título de la canción era simplemente profético:

Los tiempos han cambiado rápida y drásticamente desde entonces. “El amanecer de un nuevo día” provocó disturbios, sacudió el sistema social e hizo sentir que las posibilidades de renovación estaban allí: ¡ahora sí puede! Las nubes oscuras del materialismo y del conservadurismo fueron disipadas por el sol del idealismo y del optimismo.

En la extensa obra de Dylan, la transitoriedad y la relatividad de la vida todavía se canta a menudo. “Like a Rolling Stone”, 1965, describe el destino de una orgullosa dama de ambientes acomodados que llegó al final de su andadura. En el coro, se puede sentir una soledad y una desolación sin esperanza:

“Cómo te hace sentir

estar sola

sin una casa

como una completa vagabunda.”

En 1964, en “Está bien, Ma”, como una variación del Eclesiastés, encontramos el verso:

“He tenido suficiente, ¿qué más puedes mostrarme?”

En “All Along the Watchtower”, de 1965, comienza con el llanto del corazón:

“Debe haber alguna forma de salir de aquí,

Tiene que haber una salida.

Y continúa:

Hay muchos aquí entre nosotros que sienten que la vida es sólo una broma.

Pero tú y yo hemos pasado por eso, y este no es nuestro destino.”

La canción “Queen Jane Approximately”, de 1987, da testimonio del aburrimiento de la repetición:

“Cuando estás cansado de ti mismo y de todas tus creaciones.”

Y también de la transitoriedad:

“El olor de sus rosas no permanece”,

Y sobre todo un reproche notable:

“Tus conclusiones deberían ser más drásticas.”

Existe seguramente una “vía de salida”, como una trascendencia de la repetición, del aburrimiento y de la decadencia. Pero requiere una decisión drástica, tomada desde dentro, para “un nuevo acto, un nuevo enfoque”, como formularon Jan van Rijckenborgh y Catharose de Petri en 1963.

Porque el propio Dylan formaba parte de esa juventud sensible a los “tiempos que estaban y siguen cambiando”, su mensaje y visión del ser humano y de la sociedad surgieron, por decirlo así, “del interior”, como ocurrió con toda una generación de jóvenes que ahora se han vuelto grises gradualmente, pero que no olvidan las palabras de Dylan.

*Reuníos a mi alrededor gente,
por donde quiera que vaguéis,
y admitid que las aguas
de vuestro alrededor han crecido,
y aceptad que pronto
estaréis calados hasta los huesos.
Si el tiempo es para vosotros algo que
merece la pena conservar,
entonces mejor que empecéis a nadar,
u os hundiréis como una piedra,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, escritores y críticos,
que profetizáis con vuestras plumas,
mantened los ojos abiertos,
la oportunidad no se repetirá.
Y no habléis demasiado pronto,
porque la ruleta todavía está girando.
Y nadie puede decir
quién es el designado.
Porque el ahora perdedor,
será el que gane después.
Porque los tiempos están cambiando.

Vamos, senadores y congresistas,
por favor presten atención a la llamada.
No se queden en la puerta,
no bloqueen la entrada.
Porque el que salga herido,
será el que se quedó atascado.
Hay una batalla ahí fuera,
y es atroz.
Pronto sacudirá vuestras ventanas,
y hará vibrar vuestras paredes,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, madres y padres
de toda la tierra,
y no critiquéis
lo que no podéis entender.
Vuestros hijos e hijas
están más allá de vuestro dominio.
Vuestro viejo camino está
envejeciendo rápidamente.
Por favor, salid de lo nuevo
si no podéis echar una mano,
porque los tiempos están cambiando.

La línea está trazada,
la maldición lanzada.
El que ahora es lento,
luego será rápido.
Como el presente
será luego pasado.
El orden está
destiñéndose rápidamente.
Y el que ahora es el primero,
será después el último,
porque los tiempos están cambiando

*Los tiempos están cambiando, Bob Dylan
© 2018 Sony Music Entertainment. Todos los derechos reservados.

Fuente: https://www.logon.media/es

Prisioneros del tiempo: ¿existe una salida?

Prisioneros del tiempo: ¿existe una salida?

Prisioneros del tiempo: nacemos, crecemos y morimos, y la pregunta que queda es ¿cuál es el sentido de nuestra existencia?

Texto: Grupo de autores Logon, País: Brasil, Imagen: Genty via pixabay

No nacemos por voluntad propia. Recibimos esta vida y, con ella, una fecha de caducidad, que tampoco es fijada por nosotros. Y vamos creciendo, viviendo, haciendo las cosas que normalmente todas las personas hacen: crear una familia, trabajar, pagar facturas, darnos gustos particulares, envejecer…

El tiempo pasa y nuestra vida se extingue. Vivimos en un mundo en constante transformación, donde nosotros, aun contra nuestra voluntad, cambiamos simplemente por la acción del tiempo. La persona que éramos de niños, luego adultos y después ancianos, se constituye, con muchas variables, a través de los valores, la percepción del mundo y la consciencia que vamos adquiriendo a lo largo del tiempo.

Y a pesar de que estamos atrapados en este camino del tiempo, hemos emprendido cambios personales. Estudiamos, conseguimos cambiar hábitos -nos esforzamos por ser más saludables, más productivos en el trabajo, más cultos-, pero no conseguimos romper con nuestra limitación fundamental: la de ser una consciencia egocéntrica, que ve el mundo desde una perspectiva separada del todo.

Nuestra consciencia egocéntrica puede incluso ser una consciencia ego-ampliada. Podemos tener compasión por los animales, por el planeta en que vivimos, podemos ampliar nuestro ego personal a un ego familiar, que percibe a su familia como la cosa más importante y busca protegerla; podemos incluso expandir nuestra consciencia al ego de un país, que eventualmente podría enfrentarse a otros países. Pero, por mucho que ampliemos esa consciencia a núcleos mayores, seguimos siendo seres fundamentalmente egocéntricos y lo demostramos a la primera ocasión en que pisan nuestro callo y reaccionamos, listos para devolver el golpe, atacar, o huir, en caso de que tengamos miedo.

A pesar de ello, muchas personas, en general la mayoría de las personas, siguen aparentemente satisfechas con sus vidas, dejando que el camino del tiempo las lleve sin preguntarse mucho por qué la vida es así, qué espera de nosotros y quiénes somos realmente.

Otras personas se sienten como Bill Murray en la película El Día de la Marmota (1993). En ella interpreta a un reportero que, por razones desconocidas, queda atrapado todos los días en el mismo día, el día en que él hacía el reportaje sobre la tradicional conmemoración en una ciudad de las supuestas previsiones meteorológicas de una marmota.  Se despierta siempre el mismo día y todo se repite, causándole ello una profunda angustia.

Hay personas que sienten inquietud por el correr de los días, tal como el reportero de la película, como si estuvieran atrapadas en un “déjà vu”, y por eso parten en busca de un sentido más amplio para sus vidas. Tales personas son almas que han madurado en el girar de la rueda de la vida y de la muerte, la rueda que en la India llaman Sámsara. Según esta visión, las experiencias de la vida tienen como objetivo recordarnos que hay una consciencia más profunda en nuestro ser, que no es egocéntrica, que proviene del Todo y es eterna, y con la que podemos sintonizarnos por completo.

Esta consciencia está vinculada al aliento de una vida plena. Si la descubrimos interiormente, podemos desvelar el verdadero sentido de nuestra existencia. Esa es la tarea que tenemos como pasajeros de este viaje. Todos somos “pasajeros” o “viajeros”, comprometidos en un viaje del que hemos oído hablar innumerables veces, a través de historias contenidas en películas y libros, o incluso transmitidas oralmente por los ancianos (en el caso de comunidades tradicionales). Viaje que, a pesar de repetirse una y otra vez, desconocemos casi por completo.

Desde este punto de vista, podemos entender los cambios en la actitud del reportero de la película después de darse cuenta de que estaba atascado en un círculo vicioso.  En los primeros “días repetidos” su actitud fue de negación e irritación: la idea de permanecer por tiempo indefinido en la ciudad, en la fecha conmemorativa y en el trabajo que él odiaba, era aterradora. Sin embargo, pronto el personaje se da cuenta de que podría sacar provecho de la situación. Su actitud confirma entonces la imagen arrogante y egocéntrica que contempla el espectador al principio de la película: ahora es un especulador astuto, un aprovechado, que recoge información un día para usarla en su beneficio al día siguiente. Y, habiendo llegado a ser muy bueno en ello, utiliza sus habilidades para intentar conquistar a la mujer que él creía era el amor de su vida. Sin embargo, las habilidades adquiridas a través del engaño y el egoísmo no fueron capaces de ayudarle a tener éxito en ese intento. El resultado fue la frustración, que se extiende al conjunto de su vida. Vencido por el aburrimiento y la angustia, se suicida varias veces, despertándose siempre a las seis de la mañana, en la misma habitación de hotel y con el mismo disgusto.

En esta historia podemos ver una representación del referido viaje del ser humano en busca del sentido de la vida.

Despertamos a esta búsqueda cuando percibimos el vacío esencial del paso del tiempo, cuando sentimos plenamente que, de hecho, “no hay nada nuevo bajo el sol”. Es como si todo siempre se repitiera, y esa repetición nos causa disgusto.

Pero con la capacidad de observar recién adquirida nos sentimos tentados a convertirnos en dueños del tiempo y, ante la previsibilidad del mundo, creemos haber encontrado la llave de la sabiduría, la misma llave que abriría la prisión del tiempo. Craso error. En realidad, solo percibimos la existencia de algo grandioso, tan grandioso que sería capaz de llenar el vacío abierto por la percepción del ciclo repetitivo. Pero el proceso de transformación de consciencia no se consumó. Pues aún sigue siendo nuestra consciencia egocéntrica la que guía nuestras acciones; y es con ella con la que nos acercamos a aquel “algo grandioso”, con la certeza de conquistarlo. Y cuando nuestras expectativas se frustran, nos damos cuenta de que nada ha cambiado realmente, seguimos siendo prisioneros del tiempo.

Es entonces cuando, si el anhelo es genuino, nuestra capacidad de observación se eleva a un nivel superior y pasamos a encarar el tiempo sin ansiedad ni expectativa. Al igual que sucedió con el reportero de la película, estamos convencidos de que las acciones egocéntricas no pueden ayudarnos a encontrar el sentido de la vida, y después de habernos aferrado a un auto-olvido, dejándolo atrás, ahora se aclara nuestra visión y se disuelven las ilusiones sobre nosotros mismos y el mundo.

Nos acostumbramos a mirar hacia afuera y a percibir todo desde afuera hacia adentro, y pensamos que los cambios también tienen que suceder de afuera hacia adentro, pero, como decía Gandhi, “tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo”. Un cambio fundamental y real de consciencia solo sucede a partir de ese núcleo de nuestra consciencia que no es egocéntrico, ni susceptible a la mutabilidad de las cosas. A partir del momento en que ese núcleo es vivificado, surge una nueva percepción, una consciencia que nos eleva desde la condición de prisioneros del tiempo a la libertad y la consciencia de nosotros mismos, como sucedió con el reportero de El Día de la Marmota.

Fuente: https://www.logon.media/es

Una experiencia especial Parte 1: Un encuentro excepcional

Una experiencia especial Parte 1: Un encuentro excepcional

Nuestra actitud hacia la vida puede cambiar cuando buscamos el sentido de la vida. Cuando sentimos que nuestra existencia tiene un significado, la perspectiva de lo que sucede en la vida cotidiana se vuelve diferente. A menudo experimentamos los encuentros, las enfermedades y muchas otras cosas con una mayor consciencia. LOGON ha pedido a algunas personas inmersas en un camino espiritual que nos cuenten alguna experiencia que han sentido como especial.

Texto: Brigitte Bergengruen, País: Alemania, Imagen: Free Photos auf Pixabay CCO

 

Brigitte Bergengruen (nombre cambiado por los editores) escribió sobre un encuentro excepcional:

Aunque sucedió hace muchos años, esta experiencia siempre estará muy clara en mi mente: una tarde, cuando saqué mi pastel de ciruela del horno, sonó el timbre de la puerta. Rápidamente corrí hacia la puerta y la abrí. Había un joven con una selección de revistas. Como las revistas a las que me había suscrito en años anteriores estaban por ahí sin leer, rechacé una  nueva suscripción.  El joven explicó su angustiosa situación: necesitaba vender suscripciones o sería despedido, y no sabía cómo iba a subsistir. Me mantuve en mi negativa y le pregunté por la razón de su angustia. “He estado en prisión por mucho tiempo y estoy en libertad condicional”, confesó. “No voy a suscribirme a nada, pero ¿quieres un pedazo de pastel de ciruela recién hecho en casa?” Se lo ofrecí siguiendo un sentimiento extraño. Él sonrió: “¡Oh sí, me encantaría! No he comido un pastel así desde hace mucho tiempo.”

Llevé a mi invitado arriba, le pedí que se sentara a la mesa de la cocina, preparé nata y café. Hablamos de tiempos pasados. Especialmente habló de su madre, que era alcohólica y no le importaba demasiado. Obviamente, disfrutó tanto del pastel caliente como de nuestra conversación, pero tenía que irse y lo acompañé a la puerta principal. Dijo lo bien que le había sentado y me dijo: “Ojalá tuviera una madre como tú. No sé cómo agradecerte. ¿Puedo darte un abrazo de despedida?” Estuve de acuerdo.  Sin embargo, le pregunté espontáneamente por qué había estado en prisión. “Maté a una mujer. Soy un asesino”, respondió en voz baja, “supongo que ahora ya no tengo permitido abrazarte”. Dudé brevemente, pero cuando lo miré a los ojos, supe sin lugar a dudas que era su madre en ese momento. Me dejé abrazar, luego se dio media vuelta y se fue. Todavía podía verlo secándose las lágrimas de los ojos.

Aproximadamente un año después, un oficial de policía tocó el timbre. “¿Ocurre algo?”, pregunté inquieta. “No, no”, me tranquilizó. “ Hay alguien aquí que llevamos a prisión, a Múnich, y desea despedirse de ti”. En la parte trasera del coche celular estaba el vendedor de la revista, esposado y custodiado por otro policía. Acepté, y lo dejaron venir a mí. “¿Qué ha sucedido?”, le pregunté. “He reincidido”, dijo, deprimido. “¿Me abrazarías una vez más?” Sin dudarlo, lo tomé en mis brazos y lo apreté contra  mi corazón.

¿Qué habrá sido de él?

 

Fuente: https://www.logon.media/es

Todo es vibración. Parte 2

Todo es vibración. Parte 2

¿Qué pasa con la ciencia moderna?

Texto: Anneke Stokman-Griever, País: Países Bajos, Imagen: Pixabay CCO

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En la Primera parte de este artículo, discutimos la visión esotérica de las leyes de vibración. ¿Qué dice la nueva ciencia sobre esto?

Los campos energéticos son importantes.

Hace unos 75 años, los físicos cuánticos reconocieron que todo en el universo es esencialmente energía. Las técnicas modernas se pueden utilizar para medir el nivel electromagnético de los patrones vibratorios únicos de muchas entidades en el universo. Las mediciones muestran que cada uno de nosotros tiene su propio patrón vibratorio único; y también que hay una relación entre nuestro patrón de frecuencia y la naturaleza de nuestra percepción.

En la nueva ciencia, los campos energéticos y la energía se consideran más fundamentales que la materia; los campos ilimitados se consideran el elemento básico de un universo basado en la energía. La materia y la energía son sólo dos tipos diferentes de frecuencias vibratorias de energía. David Bohm[1] llama a la materia una consciencia condensada, según la fórmula:   “masa = energía = consciencia”

Sobre la base del principio de la resonancia armónica, se establece la interacción lógica coherente entre, por ejemplo, las células del cuerpo. Parecen existir muchas más combinaciones posibles de las que se imaginan.

Pensemos, por ejemplo, en los campos de “memoria colectiva”, con todos sus niveles de complejidad, tal como los describe Rupert Sheldrake[2] en sus fascinantes teorías sobre los campos morfogenéticos. La información puede transmitirse de un organismo a otro de forma no limitada: las aves, los peces, los mamíferos saben dónde ir sobre la tierra; las células en el cuerpo saben qué hacer. Cómo se puede hacer esto, se vuelve claro ahora.

Es toda la información basada en la vibración.

Carl Jung[3] también mencionó el inconsciente colectivo. Y el especialista en cerebro Karl Pribram[4] concluyó que los recuerdos se almacenan en un campo a un nivel de realidad más allá del espacio y del tiempo. De hecho, un nuevo paradigma.

¿Pero cuál es el impacto de los campos de energía en nuestra fisiología?

El biólogo celular Bruce Lipton[5] muestra que los campos de energía tienen un efecto regulador de largo alcance en nuestro cuerpo físico. El tejido celular de nuestro cuerpo físico es, de hecho, un modelo complejo de interferencia energética impregnado y rodeado de campos de energía organizadores. Así, las frecuencias de vibración pueden cambiar las propiedades físicas de las moléculas. Por ejemplo, la “energía” del pensamiento puede activar o bloquear la función celular de la producción de proteínas a través del mecanismo de interferencia constructiva y destructiva.

Los biólogos celulares pueden medir las frecuencias moleculares únicas de sustancias orgánicas como, por ejemplo, las cuatro bases nitrogenadas diferentes del ADN. Ha quedado claro que las células, tejidos y órganos sanos emiten un espectro de frecuencias diferente al de las correspondientes células, tejidos y órganos enfermos.

Cada ser humano tiene un patrón vibratorio único. Cada vibración, cada frecuencia específica y amplitud de onda crea formas o patrones específicos. Cuando la frecuencia y la amplitud cambian, surgen nuevos patrones: primero ven surgir el caos, luego una nueva forma estructurada aparentemente estable y más compleja. Ahora bien, las ondas que se encuentran pueden neutralizarse mutuamente. A esto se le llama interferencia destructiva, y cuando las ondas se fortalecen entre sí, se le llama interferencia constructiva. Solo estas últimas pueden mantenerse, conservar su forma y contribuir a nuestra supervivencia.

Se han hecho mediciones durante décadas en el campo electromagnético alrededor del cuerpo humano. Los ELF (frecuencias extremadamente bajas, 0-250 Hz) participan en los procesos biológicos y son bastante constantes en todas las personas, pero el EHF (frecuencias extremadamente altas, hasta 200 000 Hz) son muy variadas: es nuestra firma personal, y la altura tiene que ver con nuestro estado de consciencia, lo que se ha vuelto claro por la investigación.

Las frecuencias superiores parecen coincidir con una habilidad de percepción -por ejemplo la de los místicos- por la que otros niveles de realidad pueden ser observados.  Cambiar nuestro enfoque cambia nuestro patrón de frecuencia.

El estado de consciencia de un individuo puede ser leído en las frecuencias vibratorias de su campo de energía. Cuanta más alta sea la frecuencia, más amplia será nuestra consciencia y percepción. Cuando la información a la que esta persona tiene acceso tiene la esencia de la sabiduría secular, el conocimiento espiritual, sus vibraciones están en armonía con las vibraciones más elevadas.

Parece haber una conexión entre las frecuencias de nuestra aura, las frecuencias de nuestras ondas cerebrales, nuestra consciencia y nuestra percepción. Cada vez más investigaciones indican que esto está completamente coordinado por nuestro corazón. El campo del corazón proporciona una señal de sincronización para todo el cuerpo.

Las mediciones también han mostrado que las reacciones emocionales como la ira, la frustración, el miedo y la inseguridad hacen que el patrón de frecuencia vibratoria del corazón sea incoherente con ellas. Las señales enviadas por el corazón son caóticas, bloqueando ciertas actividades en el cerebro. Las ondas incoherentes no están en fase, así que experimentamos una interferencia destructiva y nos debilitamos a nosotros mismos. Esto también puede tener su efecto físico.

La escala del amor

Por lo tanto, la principal conclusión de todo este panorama es: El amor y la compasión, que poseen la frecuencia más alta, son capaces de transformar las frecuencias más bajas, que van de la mano con el miedo y la ira, por ejemplo. Si este conocimiento se convierte en patrimonio de un número cada vez mayor de personas, estas actuarán en consecuencia y podrán generar enormes cambios.

El psiquiatra y místico Dr. David Hawkins[6] ha diseñado una escala de consciencia de 0 a 1000. Estas son, por lo tanto, frecuencias vibratorias mensurables, -basadas en pruebas musculares-, de los niveles de consciencia humana, que parecen corresponderse con el comportamiento humano, algo que midió en miles de personas.

Este esquema se puede encontrar bajo la escala Mundo de Bienestar Social.

En la parte inferior de la escala encontramos 20, como la vibración de la vergüenza, 30 como la vibración de la culpa, y sube a través de la apatía y del dolor a 100, la vibración del miedo. Luego pasa a través de la ira y el orgullo a 200, la vibración de la valentía. (Los números de esta escala son proporcionales y arbitrarios, como en la escala Celsius; se trata de una relación recíproca.)

A los 200 hay un primer punto de inflexión, que va del comportamiento destructivo y dañino al comportamiento constructivo y beneficioso. Un segundo punto de inflexión se encuentra en 500, la vibración del amor. Toda vibración por debajo de 200 se debilita, todo por encima de esta frecuencia se refuerza.

El amor vence

Y ahora parece que, aunque la consciencia promedio de la gente en la Tierra vibra por debajo de 200 (en 2009, este fue el caso en el 78% de las personas estudiadas), ¡la consciencia colectiva de la humanidad supera los 200! ¿Cómo ha pasado eso? Dawkins explica que esto es causado por el otro 22%, porque una persona que vibra al nivel del amor (500 en esta escala) contrapesa 750.000 personas por debajo de la línea de 200.

El estado de consciencia de un individuo puede ser leído en las frecuencias vibratorias de su campo de energía. Cuanta más alta es la frecuencia, mayor es su consciencia y percepción. Cuando la información a la que esta persona tiene acceso es la esencia de la sabiduría antigua, las grandes verdades y el conocimiento espiritual, sus vibraciones están en el área de las vibraciones más elevadas.

La escala va aumentando logarítmicamente, lo que significa que cada siguiente punto de la escala representa un salto gigante en la fuerza. ¡Una persona iluminada que alcanza 600 o 700 en esta escala puede compensar de 10 a 70 millones de personas! Por lo tanto, hay un gran interés colectivo en cada desarrollo espiritual individual, dice Hawkins, porque si el comportamiento destructivo comienza a ganar, entonces tendría lugar el fin de la humanidad.

La humanidad está a punto de dar un salto cuántico de consciencia, desde una consciencia orientada al ego a una consciencia centrada en el ser humano, dirigida y llevada por la Luz de la Unidad. Porque todo está conectado a todo, somos una humanidad, aunque hasta ahora no estemos unidos.

Si entendemos la importancia de esto, si deseamos desde dentro contribuir a esa Ley de Amor elevando nuestro número vibratorio, -para que tanta gente como sea posible pueda unirse a Ella-, la pregunta es: ¿cómo podemos hacerlo? ¿Cómo podemos renovar nuestra consciencia? ¿Cómo podemos liberar esa pureza en nosotros, alimentar nuestra alma con el único pan vivo que nos despertará y nos hará conscientes, y podamos acceder a un nivel superior de vida en el que podamos participar?

Es este un proceso de búsqueda incesante de conexiones con la alta vibración de la Unidad. Se desarrolla un nuevo enfoque de consciencia, nuestro metabolismo pide una nueva alimentación, aparece una actitud consciente de vida, haciendo posible así la unidad entre la cabeza y el corazón. Es el wu wei del taoísmo, el no hacer. No nos dejemos llevar por las emociones negativas, los pensamientos destructivos y las acciones insensatas. Démonos un tiempo para entrar, para que el corazón tome la delantera, y la cabeza lo siga.

Si usted sabe que está inspirado por el poder de la unidad, entonces viene la gnosis, el conocimiento interno en su ser, y su consciencia crece en sí misma. Entonces tenemos amor por todo y para todos.

Entonces llegamos a la realización de la unidad de la creación y de la humanidad, que es también la unidad de las células en cada cuerpo humano que tan perfectamente cooperan entre sí para hacer que el cuerpo funcione óptimamente. También la humanidad en su conjunto puede ser vista como un conglomerado de 7 mil millones de células, también creadas para trabajar juntas de forma tan armoniosa como el cuerpo humano dirigido por la más alta frecuencia, el Amor.

Fuente: https://www.logon.media/es

[1] David Bohm: La Totalidad y el Orden Implicado. Routledge, 1980.

[2] Rupert Sheldrake: La presencia del pasado: Resonancia mórfica y hábitos de la naturaleza. Icon Boock, 2011. (Editorial Kairos, Barcelona, 1990).

[3] Carl G. Jung: Acerca de la fenomenología del espíritu en los cuentos populares. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo, 9 (Parte 1), 207-254, 1948.

[4] Karl H. Prisma: Cerebro y Percepción: Holonomía y Estructura en el Procesamiento Figural. Hillsdale, N.J: Lawrence Erlbaum Associates, 1991.

[5] Bruce H. Lipton: La Biología de la Creencia. Hay House Inc, 2016

[6] David R. Hawkins: El poder frente a la fuerza: los determinantes ocultos del comportamiento humano. Hay House Inc., 2014.

Todo es vibración. Parte 1

Todo es vibración. Parte 1

La alta frecuencia del Amor transforma la baja frecuencia del miedo

Texto: Anneke Stokman-Griever, País: Países Bajos, Imagen: Unsplash

La ciencia moderna confirma lo que la ciencia esotérica de los antiguos siempre dijo: todo es vibración. El esotérico estudia al hombre en su cuádruple naturaleza física, etérica, astral y mental, como una complicada combinación de vibraciones. En la ciencia, el número de vibraciones del ser humano se mide en diferentes estados de la mente, en sus efectos en el entorno y, finalmente, en toda la Tierra. Este artículo parte de la idea de que cada ser humano importa y es importante en el proceso de co-resonancia con las vibraciones superiores, lo que conducirá a una nueva consciencia y una nueva vida de actos.

¿Coincidencia?

Hay científicos que dicen que todo es una coincidencia. De la nada surgió el gran Big Bang y, por casualidad, la evolución tuvo lugar. La vida no tiene sentido, la evolución solo se basa en la supervivencia del más fuerte y en la reproducción de la vida. ¿Por qué? No hay porqué.

En tal acercamiento a la vida, no hay lugar para la intervención milagrosa de una fuerza que dirija y dé sentido al universo, una fuerza a la que los pueblos de la humanidad han dado toda clase de nombres y que siempre han adorado y venerado en muchas formas. Eso era la religión. No tener religión era imposible.

Hasta que hace cuatro siglos todo cambió en Occidente.

Alrededor de 1600, la ciencia tuvo un importante desarrollo y se descubrieron nuevos mundos, con la ayuda del microscopio y el telescopio. Desenmascarado, el milagro se convirtió en ficción, ya que se llegó poco a poco a una explicación racional de la realidad del mundo. Ya no se creía a los teólogos, y finalmente la infancia y la inocencia se fueron por el desagüe. Habiendo dejado de existir el milagro, la fuerza creadora divina se hizo superflua. Solo existía la materia. El ser humano penetró cada vez más profundamente en ella. Con el microscopio electrónico exploró el átomo, convencido de descubrir lo que aún ignoraba. Esta actitud ha llevado lejos a la ciencia, pero, mientras tanto, el alma del ser humano se marchitaba por falta de alimento espiritual y anhelo de la verdadera sabiduría.

Los opuestos

Este mundo está sujeto a la ley de que todo se convierte en su opuesto. Luego existe movimiento y transformación. Así, llegó el momento en que la ciencia ya no podía mantener que solo existía la materia. No, la materia es en realidad energía; todo es vibración, en frecuencia superior o inferior. Y la vibración, la oscilación, es información. Por otra parte, se ha admitido la idea de la velocidad de la luz como la máxima velocidad.

Todo ello ha supuesto un cambio de paradigma, una nueva forma de pensar, tan radical como 400 años antes lo fue la idea de que no es la Tierra sino el Sol el centro de nuestro sistema solar. Entonces, los pioneros de este pensamiento acabaron en la hoguera. También ahora, los pioneros tienen dificultades con los dogmáticos materialistas. Piensen en la oposición que la homeopatía, un método de curación basado en la información, la vibración, está experimentando desde los poderes de la UE.

Se hizo evidente que todo es esencialmente potencial, posibilidad. Cómo se convierte la energía en materia, onda o partícula, es determinado por el espectador. Esto se llama el efecto de incertidumbre de Heisenberg. Es una revolución en el pensamiento científico, pero, como se ha dicho, muchos científicos no quieren aceptarlo todavía. Científicos como Erwin Laszlo, Ken Wilber, Peter Russell, Fred Alan Wolf, Masuru Emoto, Bruce Lipton, que también han estudiado la antigua sabiduría oriental, llegaron a la conclusión de que lo que la ciencia había descubierto ya se conocía hace miles de años.  Todo es vibración, porque todo es energía, y la energía está siempre en movimiento.

Estas vibraciones se manifiestan en muchas formas, que existen gracias a muchos patrones vibratorios complejos. Cuando los movimientos se detienen, las manifestaciones regresan a la Unidad, el estado original de descanso. La Creación, el universo,  existe como un espectro de frecuencia infinita. Dentro de esto, los diferentes niveles de realidad se distinguen por la diferencia en la frecuencia de vibración o densidad de la energía.

La unidad inescrutable posee la frecuencia más alta, la de una energía extremadamente sutil, fina e infinitamente rápida. La materia tiene la frecuencia vibratoria más lenta, la forma de energía más densa. Un objeto u organismo físico es un conglomerado de muchas frecuencias vibratorias diferentes y armoniosamente sintonizadas. Normalmente solo somos conscientes de las frecuencias más bajas, de la materia. Pero eso no significa que todas esas frecuencias superiores no existan. Piense de nuevo en la homeopatía.

 La Ley de la Vibración

Ahora, junto a este hecho de que todo es vibración, hay también diferentes principios de realización y funcionamiento.

Y aquí llegamos al área esotérica. Esta se basa en diferentes niveles de realidad.

La Ley de la Vibración [1]

 

Se dice que hay una influencia permanente entre los diferentes niveles de la realidad. Esto se llama el principio de resonancia armónica. Patrones o estructuras casi idénticas tienden a vibrar entre sí.

El segundo principio es el de la transmutación permanente de la energía. Las vibraciones superiores tienen la capacidad de transformar las vibraciones inferiores, pero a la inversa, las bajas vibraciones nunca pueden cambiar las vibraciones superiores. A través de esta ley unidireccional, la evolución siempre irá hacia la vibración superior. Esto es conocido como la Ley del Amor, porque la Luz Universal y el Amor Universal tienen la frecuencia más elevada.

El tercer principio de la Ley de la Vibración es que hay un flujo constante de energía de vida sutil que fluye a través de todo. Esto mantendrá todo en su lugar y conectará todo a todo. Esto se llama qi o chi, o prana, o tao o energía divina, o espíritu. Eso es lo que da vida.

La primera vibración pura con la que se creó el universo aparece en la Biblia en la expresión “En el principio fue la Palabra”. Esta vibración causa una energía creativa en el gran vacío, en el océano primigenio de la potencialidad pura. También en las historias de la creación de otros pueblos se encuentra un comienzo similar de vibración, o sonido sagrado (sánscrito: Nada Brahma, el mundo es sonido).

Desde esta vibración más elevada, Amor y sabiduría, como información y Luz, surge todo el universo, desde las frecuencias más sutiles hasta los patrones más densos; y finalmente aparece el mundo físico: estrellas, planetas y todas las formas de vida. Y todo esto es esencialmente vibración.

Así que podemos decir que la esencia de todo lo que existe es Luz. Sin luz, ninguna vida es posible.

Esta es una cuestión de vibraciones armónicas. Cada tono es una frecuencia vibratoria que, mientras está siendo alimentado, resuena y continúa trabajando armoniosamente. Y así parece ser armoniosa una parte muy pequeña de estas vibraciones armónicas o tonos que podemos percibir con el oído humano. También podemos percibir esas vibraciones armónicas indirectamente con el ojo. Por ejemplo, experimentamos la proporción áurea en plantas o en arquitectura como algo armonioso.

Pitágoras también se refiere a estas vibraciones como la armonía de las esferas, cuando se trata de las proporciones entre las frecuencias vibratorias de los diferentes planetas. Sabemos por la astrología que las frecuencias vibratorias de cada planeta y sus combinaciones tienen su propio efecto en cada ser humano.

El principio de resonancia armónica significa que patrones o estructuras iguales o casi iguales resuenan entre sí. Todo es vibración, así que todo está conectado a todo en el universo: objetos físicos, pensamientos, sentimientos, fenómenos mentales, niveles no físicos de la realidad, todo está conectado, basado en el principio de resonancia armónica. Un ejemplo simple de ello lo podemos ver en  dos violines. Si tocas un tono en una cuerda de un violín, la misma cuerda vibrará en el otro violín. Y debido a que la frecuencia de esta cadena, al igual que cualquier objeto u organismo físico, es de hecho un conglomerado de muchas frecuencias vibratorias diferentes, también muchas frecuencias superiores, los llamados overtones, comienzan a vibrar, a resonar.

Y lo que se desvía ligeramente del patrón vibratorio original restablecerá automáticamente la vibración, debido al funcionamiento de la resonancia armónica, lo que significa que las vibraciones estarán de nuevo en fase entre sí, o se reforzarán de nuevo mutuamente.

Nosotros, como seres humanos, tenemos —o, en realidad, somos— un conjunto complejo de muchas frecuencias vibratorias diferentes, cada uno con su propio patrón vibratorio único. Conocemos, en un grado ascendente de transparencia, nuestro cuerpo físico, el cuerpo etérico, el cuerpo astral y el cuerpo mental. Todos los cuerpos con frecuencias vibratorias inferiores están impregnados por cuerpos no físicos con frecuencias  vibratorias superiores. Nuestros pensamientos y emociones están así totalmente entrelazados con nuestro cuerpo físico. El flujo constante de la energía sutil de la vida también fluye a través de nosotros, y cuanto más en armonía estén nuestros diferentes cuerpos, mejor podremos mantenernos a nosotros mismos, permanecer sanos y sentirnos conectados a nosotros mismos y a todo lo demás.

Antes hemos mencionado la Ley del Amor, por la que las vibraciones superiores pueden transformar las inferiores. La frecuencia superior del Amor transformará la frecuencia inferior del miedo. La expresión “El amor vence todo”, es uno de los mayores misterios de la creación, pero perfectamente lógica a la luz de la Ley de la Vibración.
Si nuestra alma pudiese vibrar en la frecuencia más elevada y así impregnase todos nuestros otros cuerpos, entonces  establecería nuestra conexión con el Amor Universal y la Sabiduría Universal. Por ello, muchos místicos consideran el alma como la llave para alcanzar la Verdad.

 

1 Para la elaboración de este artículo se ha utilizado el libro de Marja de Vries, De hele olifant in beeld. Deventer, 2016.

Fuente: https://www.logon.media/es

Tierra sagrada

Tierra sagrada

La vida es sagrada. Lo humano lo es igualmente. La Tierra también.

Texto: Edouard Sanborne, País: Francia, Imagen: Pixabay CC0

El  texto que sigue ha sido leído durante el acontecimiento «24h de meditación por la Tierra» en Toulouse, acto que se efectuó igualmente en otras ciudades del mundo. Este acontecimiento tiene por objetivo recordar que la Tierra es sagrada, invitando a los dirigentes del mundo a tener una nueva posición para el futuro.
“Un día, un niño vino a verme y me preguntó:

– Cuando sea mayor, ¿podré vivir donde quiera?

– Por supuesto, le respondí: la Tierra no pertenece a nadie. Cada uno es libre de descubrir su belleza y de instalarse donde quiera.

Pero al decir eso, me pregunté si era así. Pensé que había lugares en la Tierra que no recomendaría a nadie para vivir allí. Los conflictos, la geopolítica, la destrucción de los ecosistemas, la depredación de los recursos, la contaminación y los problemas climáticos han generado inseguridad para muchos, provocando flujos migratorios forzados como nunca antes se había visto. Hoy, ni siquiera podemos decirle a un niño: eres libre de ir a donde quieras en la Tierra. La Tierra se ha convertido en una propiedad, un espacio privado, codiciado o a veces desheredado, abandonado.
¿Pero la Tierra nos pertenece? ¿Se ha convertido en la nevera de la humanidad? ¿Cómo concebimos nuestro lugar de vida? El planeta azul – con la esperanza de que nunca se convierta en el planeta gris – es un organismo vivo. Dotada de sensibilidad, de terminaciones nerviosas, de fluidos vitales, de pulmones, de un corazón magnético que late, ella es un cuerpo animado. Respira, se mueve, ella da la vida y lleva la nuestra entera. ¿Qué seríamos nosotros sin ella? ¿Quién nos nutre? ¿Quién nos acoge? ¿Quién nos protege de las radiaciones cósmicas? ¿Quién es el lugar de nuestras vidas, de nuestros proyectos y de nuestras civilizaciones? El 100% de lo que emprendemos se hace gracias a la Tierra. Incluso el enviar una sonda a los confines del espacio.

La Tierra es nuestra hermana.

¿Estamos hechos de una materia diferente?

Los átomos que componen nuestros cuerpos y el de la Tierra provienen de las mismas estrellas. La base de lo viviente – hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y carbono – es polvo estelar. Compartimos con nuestro planeta el mismo patrimonio. Esta unidad atómica intrínseca de nuestras constituciones representa mucho más que un simple dato científico.
En realidad, la Tierra y la humanidad no son más que una. Sus destinos son indisociables. Por ello no podemos pensar en el futuro del ser humano sin pensar en el de la Tierra.

Siguiendo este camino, podemos elevar nuestra visión mucho más allá de las apariencias exteriores. ¿El hombre es sólo este cuerpo? ¿Esta psique? No. Es también ser-espiritual, poseedor en su corazón, de una parte de luz, del germen de una vida inmortal. Así que si la Tierra y la humanidad son uno, nuestro planeta tiene todas estas dimensiones. Es Tierra, pero también es Tierra-Celestial, generando desde su sol central la vida que no tiene fin.

La vida es sagrada.

Lo humano lo es igualmente.

La Tierra, también.

Debemos reinventar toda nuestra concepción de lo vivo. El ser humano lleva todos los aspectos de la Tierra en sí mismo. Según la consciencia que le anima, es testigo de la grandeza de nuestro planeta.

Yo soy la Tierra.

Yo soy los océanos y los valles.

Yo soy las montañas que hacen cosquillas en el cielo.

Yo soy los ríos que serpentean en nuestras comarcas.

Yo soy la roca, la arena y la tierra.

Yo soy el cielo, las nubes y el viento.

Soy el fuego que corre por tus entrañas.

Yo soy las flores tan bellas, los animales tan diversificados.

Yo soy los seres humanos de todos los pueblos y de todas las edades.

Yo soy las auroras boreales que iluminan nuestros cielos.

Yo soy el alma del mundo que acoge y consuela.

Yo soy las nubes que iluminan nuestras almas.

Yo soy el espíritu viviente que arde en tu corazón.

Yo soy la Madre de los que viven.

Yo soy la Tierra.”

 

Fuente: https://www.logon.media/es

¿Vivir sin problemas?

¿Vivir sin problemas?

Los problemas pueden ser de gran ayuda. Solo necesitamos saber cómo enfocarlos correctamente. El instinto del corazón puede ser de gran ayuda.

Texto: Andreas Kemmerer, País: Alemania, Imagen: Ruth Alice Kosnick

Empleamos gran parte de nuestro tiempo, tanto de día como de noche con innumerables problemas que surgen. Nos mantienen ocupados, captan nuestra atención, les damos nuestra energía vital, buscamos soluciones, optimizaciones y estrategias. Quizás a veces soñamos con lo hermosa que podría ser una vida sin problemas. Pero: ¿puede que los problemas tengan un sentido más profundo, un propósito útil?

La corriente interminable de problemas parece no tener fin. Al contrario, cada vez son más. Apenas podemos encontrar y aplicar tantas estrategias para solucionarlos como realmente se necesita. Nos sentimos estresados. Estamos agotados, no podemos más….
Y así cada vez más personas se queman. ¿Hay alguna forma de salir de este dilema? ¿Cómo podemos manejar la situación? ¿Cómo podemos resolver nuestros problemas sin enfermarnos? ¿Cómo podemos estar a la altura de nuestras tareas y nuestras vidas?

Hay muchas estrategias, muchas opciones. Debemos decidir dependiendo de nuestra naturaleza. Una posibilidad es adoptar una postura completamente nueva hacia la vida.


Una nueva actitud hacia la vida

El físico y filósofo Blaise Pascal (1623-1662) declaró: “El corazón tiene razones que la razón no conoce”. Sumergirse, profundizar en ellas, confiar en ellas, nos cambia, lo que da lugar a que nos cuestionemos internamente los problemas.

La mente ofrece ejercicios y métodos refinados. Mi experiencia es que el verdadero cuestionamiento es posible gracias a consagrarse a la inteligencia que vive en lo profundo de nuestros corazones. Nunca podremos controlar nuestras vidas con posibilidades limitadas y nuestras imperfecciones. En la medida en que nos entreguemos nosotros mismos, nuestros motivos y ataduras egoístas a nuestra chispa divina del espíritu, así nos será dado.

Tan pronto como esta consagración se convierta en nuestra práctica diaria de vida, tendrá lugar un intercambio de energías y fuerzas. Esta auto-consagración, esta entrega de uno mismo, incluye una recepción de nuevas energías que cambian completamente nuestra actitud, nuestra percepción, sí, nuestra cognición de todos nuestros problemas.

Los problemas están ahí por nosotros

Vemos las cosas de forma diferente, abordamos los problemas con una nueva perspectiva, y de repente se muestran desde diferentes ángulos y comenzamos a entenderlos más profundamente. Su control sobre nosotros se afloja. Desde lo más profundo de nuestro corazón, los impulsos nos muestran que están justificados, incluso que están ahí por nosotros. Nos señalan la necesidad de cambiar y, en la forma en que se presentan, nos muestran la dirección en la que podríamos realizar el cambio. Un nudo complicado se transforma y se convierte en una tarea benéfica de la vida. Nos hemos elevado internamente y ahora podemos ver la situación desde una colina.
O, más concretamente, no estamos mirando con los ojos preestablecidos, filtrados por la percepción, sino más bien con los ojos del Hombre espiritual latente en nosotros. Está empezando a despertar, precisamente porque Le estamos dando la oportunidad.
Toleramos más, ya no nos interponemos en nuestro camino.

Así es como los problemas que antes nos parecían imposibles de resolver se revelan como “gigantes falsos”, sí, manos que ayudan en nuestra progresión en el camino. De nuevo se retrotraen a sí mismos a un nivel adecuado, en el que podemos lidiar con ellos. Nuestro estado interior puede ordenarlos a un nivel superior.

Hacemos simplemente lo que necesita cada situación. Sin efectos secundarios dramáticos. Ya no los vemos como problemas que nos gobiernan, sino como situaciones en las que hacemos lo que nos demandan. Ni más ni menos. El problema ha desaparecido. Ya no somos responsables de la situación, ya no estamos atados a ella, aunque nada haya cambiado desde el punto de vista puramente externo.

Elevarnos por encima de los problemas y subordinarlos a nosotros mismos y a nuestra vida en obediencia a lo Superior en nosotros: ¿no es éste el secreto para una vida libre de problemas?

No en el sentido de que nuestra vida transcurra sin obstáculos armoniosamente, o de que tengamos un sentimiento de superioridad sobre las cosas. En absoluto. Pero ya no estamos, como antes, encadenados a las corrientes emocionales. Permitimos que algo mucho más grande que nosotros fluya a través de nosotros. Algo que “no es de este mundo”. Ya no nos preocupan los problemas.

Fuente: https://www.logon.media/es

Iniciadas de la era cristiana: Madame Blavatsky, la mensajera de los maestros

Iniciadas de la era cristiana: Madame Blavatsky, la mensajera de los maestros

Blavatsky le recordó al mundo que “la voz del silencio” existe dentro de cada uno de nosotros.

Texto: Grupo de autores Logon-Brasil, Imagen: Seven790612 via Pixabay

Puede que nunca hayas oído hablar de Helena Petrovna Blavatsky, pero debes saber que nuestra comprensión del mundo probablemente no sería la misma sin el legado de esta mujer rusa nacida en una familia noble, en 1831. Abrió mentes y corazones, rescató la fe de miles de personas, cuestionó dogmas centenarios y señaló lo que casi nadie podía ver en el mundo espiritual, lo que la consagró como una de las figuras más extraordinarias del siglo XIX. Ejerció una gran influencia en artistas como el poeta portugués Fernando Pessoa, quien tradujo al portugués uno de los textos de sabiduría que trajo a Occidente (La Voz del Silencio), y en hombres de la talla de Gandhi, Mondrian, Bernard Shaw y  Aldous Huxley, entre otros.

En una época en que las mujeres tenían un papel secundario en la sociedad y carecían de control total sobre sus vidas, Blavatsky fue una adelantada a su tiempo. Cuando era joven, rompió un matrimonio equivocado y viajó por el mundo buscando la Verdad, sumergiéndose en el conocimiento y cultivando la espiritualidad.

Madame Blavatsky (como se la conocía) era una mujer de educación superior, de una gran cultura y una inteligencia privilegiada. Se dice que tenía poderes psíquicos que rara vez se encuentran en una persona. En el Tíbet, a donde la llevó uno de sus viajes, habría sido instruida en enseñanzas secretas por iniciados y maestros que le confiaron la misión de rescatar la espiritualidad genuina en un mundo -el occidental- que se había vuelto cada vez más materialista. Para ella, sería posible revivir de nuevo las tradiciones espirituales ancestrales.

El primer paso en esta dirección fue la salida a la luz de Isis sin velo, una llave maestra de los misterios de la ciencia y la teología antiguas y modernas. Publicada en Nueva York en 1877, su primer trabajo sorprendió a muchos intelectuales de la época, entre ellos religiosos, orientalistas y científicos. En este trabajo, Madame Blavatsky dio pruebas convincentes de tener un profundo conocimiento de las tradiciones espirituales de la humanidad, poniendo de manifiesto la sabiduría de las enseñanzas esotéricas que subyacen en todas ellas. Con Isis sin velo descubrió el mundo invisible y lo colocó ante el público.

Continuando con su tarea, en 1888 publicó La Doctrina Secreta, una síntesis de Ciencia, Religión y Filosofía, que se consideraría su obra maestra y se convertiría en un clásico del esoterismo. Hasta entonces, el conocimiento esotérico proveniente de Oriente estaba poco extendido en Occidente, restringido a unos pocos círculos. Además, se puede decir que incluso en estos círculos el horizonte era limitado. Los libros de Blavatsky, especialmente los dos citados anteriormente, fueron un duro golpe para las ideas cristalizadas de la época, un ataque al dogmatismo y las supersticiones de las religiones, así como del materialismo y  la ciencia neopositivista.

Blavatsky provocó una inmensa revolución espiritual en el mundo. Rescató el sentido genuino de la Gnosis cuando escribió sobre lo que llamó la “historia de los perdedores”, en clara referencia a aquellos a quienes  la Iglesia oficial había perseguido; por ejemplo, las sectas gnósticas, muchos de cuyos seguidores fueron exterminados, ya desde los albores del cristianismo.

Dedicó su vida por completo a la difusión de una concepción nueva del trabajo espiritual; para ella debía ser un  trabajo interno: este principio era el resultado de su propia búsqueda.

Blavatsky muestra las señales de identidad propias de los iniciados en la Verdad Universal y, después de más de un siglo de su fallecimiento, en 1891, es relativamente fácil sintetizar sus principales logros.

Con el fin de despertar el interés de las personas hacia una comprensión más amplia de la naturaleza, al principio atrajo su atención con demostraciones de sus poderes psíquicos. Era como si dijera: “Mira, puedo contarte más sobre esto”. Siempre estaba disponible, era directa y clara. Se exponía y luego explicaba y, al explicarse, describía el Universo, la Verdad.

Más tarde, Blavatsky, con La voz del silencio (1889), le recordó al mundo que la voz del silencio existe dentro de cada uno de nosotros, independientemente de quiénes o qué seamos. Cada uno puede escuchar su voz interior; cada uno, en su singularidad y con sus contradicciones, puede escucharla. La actitud es al mismo tiempo el impulso, la voluntad y la rendición.

Sin embargo, lo que corona su posición como una de las grandes Iniciadas en la Verdad Universal es el hecho de que ella, sin lugar a dudas, contribuyó a la formación de otro eslabón en la cadena de Fraternidades Universales.

Ella ayudó a difundir una comprensión verdadera y espiritual de las antiguas enseñanzas orientales de los Siete Rishis (siete sabios), del Hinduismo y del Budismo. Y también reavivó el interés por los misterios y el conocimiento hermético-gnóstico, abriendo el camino para el surgimiento de varios movimientos esotéricos y escuelas gnósticas, entre las que se encuentra la Escuela Espiritual de la Rosacruz Áurea.

La figura de Helena Blavatsky, una mujer excepcional, estimuló una oleada espiritual que condujo al mundo y lo preparó para la Era de Acuario, cuya fuerza está llamando al ser humano a regresar a su esencia original.

Bibliografía:
1.   Helena P. Blavatsky:  Isis sin velo. Una llave maestra de los misterios de la ciencia y la teología antiguas y modernas. Volumen 1, 1995.

2.   Daniel Caldwell: – El mundo esotérico de Madame Blavatsky.  Escenas de la vida de una esfinge moderna. 2003.

3.   Peter Huijs: Llamados por el corazón del mundo. 2015.

4.   “El redescubrimiento de la Gnosis III”. En revista Pentagrama, 2015, núm. 3.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

Diferente

Diferente

La nueva era quiere hacerlo diferente

Texto: Anneke Stokman-Griever, País: Países Bajos, Imagen: Daniel Burka via Unsplash

Se está produciendo un fenómeno gratificante: están teniendo lugar nuevas percepciones. La nueva era quiere hacerlo de forma diferente.

No usar productos de origen animal, pedir prestado un coche si lo necesitamos, deshacernos de cosas, ir más despacio, tomarnos nuestro tiempo, volar menos, cocinar lentamente, decidir por nosotros mismos qué nos ponemos y qué no, mantener solo contactos significativos, apagar el teléfono si queremos estar despiertos  ¡Verdaderamente … diferente!

Partimos de la idea: “para mejorar el mundo, comienza contigo mismo.”  
Y luego sigue el descubrimiento de: bueno, en realidad no necesito todas esas cosas en absoluto, qué descanso, cuánto espacio para ir a lo más profundo, para entrar en el silencio, preguntándome:

“¿Qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida y por qué?”

Desde luego, no quiero esta forma de transitar mi vida desde la cuna hasta la tumba sin más, pero ¿entonces qué puedo hacer?

Y, ¿por qué entonces esta pregunta nos causa malestar? ¿Qué tipo de malestar es éste que tenemos en medio del silencio conseguido?

La voz interior, a la que también podemos llamar conciencia, y a la que antes dejábamos de lado en la intoxicación de nuestra existencia, a la que llamamos  alma, ahora requiere atención. Miras los acontecimientos mundiales con otros ojos.

La sociedad parece haberse vuelto completamente loca, duele solo con pensarlo y sentirlo.

¿Puedes cambiar cualquier cosa, excepto a través de la minúscula vida que estás tratando de vivir ahora? ¿Cuál es tu labor? ¿Tienes la misión de influir en esta maraña inextricable de problemas y miserias?

La nueva era, o el ser humano de hoy en día, no puede salir del cenagal en el que se halla. Si no encuentra conexión con algo completamente diferente, algo que trasciende a sí mismo, la nueva era también envejecerá y el circuito continuará girando, no se romperá.

Considérelo: los grupos de acción persiguen algo y si tienen éxito, dejan que el equilibrio se mueva en la dirección opuesta. El resultado: nuevas miserias y problemas que hay que resolver. En esta esfera, simplemente, no hay fin a la ley eterna de los opuestos que rige la materia y todos los tiempos.

Así que hay que ser diferente. Un flujo del alma se está poniendo en marcha. El alma que habla en nuestro interior y en el de todas las personas que anhelan un tiempo nuevo. ¡Muchas personas ya viven en ese flujo!

Con la luz en tu corazón, así como con todo lo bueno que hay en ti —comprensión, ayuda, compasión, amor y percepción— busca una conexión con la Luz de arriba que, incluso, te eleve por encima de todo lo bueno.

Aspiración: evoca esa luz inspiradora continuamente, mantente en ella, hazte uno con ella. Dale a tu vida otro enfoque y con eso se lo darás a la vida de los demás. Esto es ser diferente. Y finalmente serás Amor. No porque alguien pueda ser tan bueno, sino porque no puede ser de otra manera.

Amor: lo único que se multiplica cuando lo regalas. Y también es magnífico que la frecuencia elevada del amor transforme la baja frecuencia del miedo en todo el mundo.

Tú podrías hacer eso.

Fuente: https://www.logon.media/es

Viaje en el tiempo y mundos paralelos

Viaje en el tiempo y mundos paralelos

“La diferencia entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión persistente.”
(Albert Einstein)

Texto: Grupo de autores Logon, País: Brasil, Imagen: Marion Pellikaan

La serie alemana Dark comienza con esta cita de Einstein, y prepara al espectador para una experiencia inusual de viaje en el tiempo y en mundos paralelos. La voz en off advierte:

“Creemos que el tiempo corre linealmente. Que avanza uniformemente para siempre hasta el infinito. Pero la diferencia entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión. Ayer, hoy y mañana no son consecutivos, sino que están conectados en un círculo infinito. Todo está conectado”.

Pero Dark no es una iniciativa aislada donde se desarrollen estas ideas. Siempre ha habido cineastas muy interesados en estos temas. Al principio de la película, rodeada de escenarios muy toscos, aparece la “Máquina del tiempo”, un artilugio donde el personaje entra y sale rodando, rumbo hacia quién sabe dónde.

 Ahora, más que nunca, las películas y series están entrando en tantos detalles verosímiles, apoyándose en la última  tecnología y conceptos científicos, que el mensaje se vuelve cada vez más fuerte: “¡Somos seres del tiempo y vivimos enclaustrados en nuestros mundos!”

Sí. Si observas, verás que los personajes tienen su propia línea de tiempo y piensan, sienten y actúan de acuerdo con su pequeño mundo. Por lo tanto, entran en conflicto con otros, sospechando que alguien los persigue. Cada uno siente que está del lado del Bien y que los demás pueden ser el gran Demonio Maligno. ¡La tensión se acumula hasta un nivel casi insoportable, que casi explota ante la amenaza del apocalipsis planetario!

La trama comienza a resolverse. Ello explica por qué el tiempo de las películas está fragmentado  en innumerables flashbacks. Pero también se desliza como una fantástica telaraña hacia posibles futuros, dependiendo de  la trama generada por la acción de las relaciones entre los diversos grupos.

A medida que se desarrollan las películas, todos se pierden: nosotros, los espectadores, porque no podemos recordar en absoluto los nombres de todos los personajes; y los personajes mismos, porque se encontraron (a veces literalmente) en varios niveles y laberintos del tiempo.

Nombres, lugares, relaciones, todo se vuelve relativo. En este maratón de idas y venidas, cada personaje termina preguntándose: ¿quién soy después de todo? ¿Cuál es el tiempo que me define? ¿Cuál es la verdadera relación que tengo con mis amigos, familiares, vecinos, compañeros de escuela y compañeros de trabajo? Y, finalmente, ya cansados de luchar contra el tiempo, todos encogidos, cada uno en su pequeño mundo, se dan cuenta de que la unión de todos hacia un objetivo común puede liberarlos de esta red de ilusiones. Entonces, pasan de la elocuencia mental y las batallas emocionales a la acción concreta, aquí y ahora.

Por lo que respecta a nosotros mismos como espectadores, no tenemos otra alternativa que estudiar la metáfora que plantea la película, y que se presenta como una lección de vida. Somos personajes, actuamos en muchos frentes, interpretamos los roles sociales elegidos por otros. Pero… ¿qué pasa con el verdadero Ser detrás de todo esto? ¿Cómo llegar a él? ¿Cuándo podemos ser conscientes de este verdadero Ser?

¡Este es un proceso que tenemos que empezar ahora! Y los pasos a seguir ya han sido señalados por las escuelas iniciáticas de todos los tiempos: discernimiento, anhelo de salvación, autorrendición, nuevo comportamiento de vida y transfiguración. Este es el camino de la nueva consciencia, que comienza con el autoconocimiento (somos seres cósmicos) y pasa por el deseo de liberación de todos nuestros lazos culturales (somos seres que se renuevan cada día).  De repente ya no nos encontramos a la deriva, sino con un único propósito, serenos, llevados por la corriente de la vida (como quien se entrega totalmente a la fuerza de la energía original que nos creó). Ese objetivo es la realización del verdadero Ser. Y entonces, nuestro comportamiento se resuelve en ver el mundo y a los seres, por primera vez, sin los grilletes del comportamiento cultural, opiniones y creencias. Estos son los signos de la transfiguración, la aparición de un Ser que está más allá del ser común.

Pero, ¿qué queremos decir con “transfigurado”? Esta palabra significa que, después de ser transformados totalmente en nuestra estructura corporal, vital, emocional y mental, ya no seremos un personaje a la deriva, sino un Ser vivo real: el verdadero protagonista de este magnífico proceso, un Ser completamente nuevo en términos de voluntad, amor, inteligencia, armonía, sabiduría, dedicación y, en consecuencia, en acción.

Para ese ser, espacio y tiempo —que fueron las herramientas de autoconocimiento para el personaje itinerante—, ya no son limitaciones. Su conexión con los demás seres del universo ha sido totalmente unificada. Ya no se trata de un simple individuo, sino de una energía multifacética, en unión permanente con la fuente original de todos los seres.

La sabiduría universal siempre ha aludido a este proceso de transfiguración de seres itinerantes que se convierten en seres inmortales. Muchos filósofos, científicos, clérigos, artistas y pensadores, desde el comienzo del espacio-tiempo, se refieren a varias dimensiones que relativizan lo que está fuera o dentro de nosotros, así como lo que está por encima o por debajo de nuestra consciencia. Todos somos, pequeños o grandes, personajes itinerantes en busca de nuestro origen eterno, en el no-tiempo y en el no-espacio.

Entre todos los autores que desarrollaron esta idea, destacamos a Catharose de Petri, cofundadora de la Escuela de la Rosacruz Áurea. En su libro La palabra viva explica que este “viaje entre las diversas dimensiones” es posible y necesario para que el ser humano obtenga conocimiento de sí mismo, se transforme, se transmute y se transfigure. Catharose de Petri afirma:

“La cuarta dimensión es solo la puerta a la quinta, sexta y séptima dimensión. (…) El ser humano es omnipresente pero no es consciente de ello. (…) La intuición es la puerta que da acceso a ella. La nueva visión es la primera realización de la cuarta dimensión.”

Manténganse alerta. A partir de una simple película o serie, pueden tomar consciencia de su esencia real, y tomar decisiones efectivas para que tenga lugar esa transformación estructural de su ser.

Así que, como “estado de consciencia es estado de vida”, confiamos en que, además de todos los sentimientos conflictivos, de todas las repeticiones automáticas del día a día, de todas las expectativas que se acumulan en el tiempo,  de hecho, podemos abrir una grieta al No-Tiempo, remangarse y salir, juntos, de nuestros pequeños mundos hacia una dimensión mucho mayor, llena de plenitud: la Eternidad, sin principio ni fin.

Fuente: https://www.logon.media/es

LOGON y el camino del UNO, parte 2

LOGON y el camino del UNO, parte 2

Un nuevo pensamiento puede ayudarnos, un pensamiento que se abre al núcleo de la humanidad.

 

Texto: Gunter Friedrich, País: Alemania, Imagen: Klint

Podemos abrirnos a la vida, a la única vida, podemos integrar las dimensiones del alma en nuestra percepción. “Cuando cifras y figuras dejen de ser las claves de toda criatura, cuando aquellos que al cantar o besarse sepan más que los sabios más profundos”, rimó Novalis hace 200 años. El Uno continúa teniendo su efecto. Los científicos explican el aspecto exterior de las cosas; para captar su interior y, en particular, la conciencia, es necesaria la percepción del alma. Podemos dedicarnos a su desarrollo.

Hace siglos, la gente sufría el lado espeluznante de la naturaleza. Hoy nos enfrentamos a los siniestros efectos de nuestras tecnologías. Antaño la “madre Tierra” era todopoderosa, ahora lo son nuestras propias creaciones. ¿Quién se atreve a pensar en los efectos de la radiactividad liberada artificialmente en la Tierra, los reinos naturales y la consciencia humana? ¿Quién puede comprender hasta qué punto los esfuerzos por unir a las personas y a las máquinas están afectando nuestra identidad?

Aquello que era demasiado grande para poder entenderlo, ha cambiado su rostro. Así, al hacerlo, ahora podemos tener una visión. Lo que hoy nos resulta tan aterrador es lo que hemos creado nosotros mismos; son los resultados y las consecuencias de nuestra mente. Nuestras motivaciones, nuestros deseos más profundos, se nos plantean en las redes mundiales de tecnología. A pesar de todo lo que nos permiten hacer, seguimos atrapados en ellos e incluso amenazados por ellos. ¿Es posible que nuestro deseo de autorrealización vaya en la dirección equivocada?
Nuestras creaciones se apoderan de nosotros. ¿No fue así como el espíritu original se sumió en su creación, el ser humano, que se apoderó de él para que el yo terrenal pudiese desarrollarse? Ahora sucede lo mismo en el ser humano: se hunde en su creación, en la tecnología, es absorbido por ella, y ésta adquiere rasgos humanos. De nuevo ha llegado el momento de la liberación, pero ahora va en otra dirección.

El Uno también nos ayuda en este caso y, en la situación de emergencia actual, surge de Él un impulso. La consciencia, con cierta valentía, puede volverse hacia Él. Puede asir la mano de lo que no es tangible, inclinarse ante lo que está más allá de la razón. El Logos sirve como mediador cuando se despierta en nosotros.

Estamos hablando de la era de las comunicaciones y de la información. Es posible un nuevo tipo de comunicación e información, también un nuevo tipo de pensamiento. Junto a las direcciones horizontal y vertical, puede surgir un nuevo pensamiento que se abra al núcleo más profundo del ser humano.

La comunicación resultante puede convertirse en una comunión, una comunidad, un acercamiento de los dos polos de nuestras vidas, uno efímero y otro imperecedero. Y la información interna que fluye en ella crea una nueva forma en el interior, una nueva forma de la consciencia, que es un proceso de transformación. Estamos despertando de lo que nos hemos hecho a nosotros mismos.

Evidentemente, hemos tenido que enfrentarnos de forma amenazadora al campo de la tecnología para poder finalmente ganar. Sí, somos “nosotros” en nuestro núcleo, y los órganos sensoriales pueden desarrollarse en el interior. Una mente triple nos lleva a un pensamiento instantáneo.

Goethe escribe sobre Johannes Kepler:

Kepler dijo: Mi mayor deseo es que el Dios que encuentro en todas partes al hablar, incluso en el interior, sea consciente dentro de mí por igual. “El noble hombre sintió, sin darse cuenta, que en ese momento, lo divino que había dentro de él estaba en contacto directo con lo divino del universo”.

(Máximas y reflexiones, punto 8)

Y en otro lugar, Goethe dice: “¡Qué es un Dios que sólo empuja desde fuera!”
Aquí hay un camino, una salida de nuestra situación actual. Lo divino dentro del hombre quiere conectarse con lo divino del universo. ¡O, dicho de otro modo, dejemos que suceda! El Logos dentro de nosotros hace posible lo imposible.

A LOGON le gustaría informarle continuamente al respecto.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

 

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo

La consciencia joven está por encima de la dualidad de lo nuevo y lo viejo.

Texto: Logon collaborators, País: Brasil, Imagen: Marion Pellikaan

Nuevo es lo que se encuentra al principio de un ciclo, algo que fue poco usado, que acaba de ser comprado, que no había sido pensado ni concretado antes. Reemplaza algo ya anticuado. Es algo cuya forma, estructura o apariencia se muestra modificada respecto a la anterior, pero también es aquello sin experiencia, bisoño, principiante, aprendiz, que no se ha desarrollado satisfactoriamente, que no está maduro.

Lo que es nuevo puede atemorizar por no ser comprendido aún, por alterar lo que era tenido por cierto sin aportar garantías. Es una posibilidad de evolución. Sin embargo, cada vez más rápidamente el modo de vida y el pensamiento tradicionales son alterados por lo moderno, traído por nuevas formas de entender la vida y el mundo. Es muy fácil encontrar graciosas las creencias y los comportamientos de nuestros abuelos, que fueron derribados por lo nuevo. Sin embargo, es muy difícil ser conscientes de que lo que creemos hoy, pronto, puede estar anticuado. Con lo nuevo traído en brazos de la globalización y la rapidez de los medios de comunicación actuales, la humanidad hace lo que puede para adaptarse al cambio de ideas y conceptos.

Desde principios del siglo XX se han hecho grandes logros en la ciencia cuestionando el conocimiento que fue ampliamente confirmado por los hechos más cercanos a los seres humanos. La famosa teoría de la relatividad general de Einstein, por ejemplo, salió a la luz a través del cuestionamiento de la teoría gravitatoria de Newton, que tenía un estatus casi sagrado en la comunidad científica de la época. En el núcleo de los cambios positivos traídos por lo nuevo a la sociedad —los avances en salud, transporte, comunicación, etc.— hay innumerables problemas, como el de armas atómicas, los alimentos industrializados y la destrucción de la naturaleza.

La mayoría de la humanidad sufre o disfruta de los efectos de los cambios, sin desempeñar un papel activo en ellos. Siendo bombardeados diariamente por miles de informaciones, y ante la imposibilidad de absorber todo, las personas se vuelven apáticas e incapaces de vislumbrar una luz diferente de la que ya conocen. En un intrincado juego de causas y efectos, el ser humano cree que tiene el poder de tomar decisiones, pero es difícil saber hasta qué punto él sólo es un engranaje en medio de incontables engranajes de la gran máquina del mundo, la que hace que el presente sea fruto del pasado, y el futuro,  consecuencia de lo que ya vivimos.

Hay una parte de la humanidad, sin embargo, que, para entender el presente, vuelve su mirada al pasado, cuando individuos excepcionales, movidos por una consciencia diferente de la corriente, propusieron ideas que promovieron cambios en el mundo de forma muy positiva, superando lo efímero de la vida cotidiana.  A esa consciencia, nueva en todas las épocas en que surge, le daremos el nombre de “consciencia joven”.

Si imaginamos una escala de consciencia y la comparamos con montañas, podríamos decir que algunas personas han alcanzado el pico del monte Everest. Y, por supuesto, ha habido y hay escaladores que no llegan a la cima, pero que también recorren el camino de la consciencia joven en alturas más bajas e incluso sin tener que convertirse en personas notables de acuerdo con los criterios comunes humanos.

La consciencia joven está por encima de la dualidad de lo nuevo y lo viejo. Encontrar lo nuevo, lo moderno, puede parecer una paradoja, como si la búsqueda siempre hubiese estado destinada a la consciencia joven pero, en el camino, la humanidad se hubiese distraído con las pequeñas novedades que encontró, sin nunca llegar a alcanzar su verdadero objetivo.

Es una consciencia a partir de la cual el ser humano tiene la capacidad de innovar, cuestionarse y, por fin, modificar el mundo que le rodea. Es independiente de la edad, credo, religión o posición política. Las personas dotadas con esa forma de ver el mundo tienen la capacidad de exponerse y pensar libremente, buscando la verdad en sí mismas y no solamente informaciones que corroboren sus opiniones.

Si a esa consciencia se le preguntara lo que ella quiere, probablemente respondería que le gustaría que la gente dijera la verdad, viviera libremente y fuera autónoma, liberando al mundo de sus ataduras y quitando los velos que los separan de la verdad. La idea de una vida así podría conmocionar a aquellos que creen que ciertos valores e ideologías nunca deberían ser cuestionados. Por otro lado, hay personas en el mundo con el impulso de romper paradigmas y dar una nueva dirección al curso de la historia. Estas personas pueden ser hitos en el viaje evolutivo de la humanidad o simplemente personas que marcan la diferencia en sus comunidades o familias.

Sin embargo, aunque la existencia de personas excepcionales sea realmente beneficiosa para la humanidad, siguen siendo legítimas las preguntas: ¿hasta cuándo las decisiones fundamentales para la vida de todos permanecerán bajo la sombra de la iluminación de terceros? ¿Es necesario que la consciencia joven se manifieste siempre con carácter excepcional?

Las respuestas a estas preguntas apuntan a la necesidad de un cambio fundamental en la actitud de todos. Para una verdadera transición de la consciencia habitual, con la que estamos acostumbrados, a la consciencia joven, se requiere autonomía sobre nuestras propias vidas, o al menos el deseo de desarrollarla. La autonomía, a su vez, proporciona la adquisición de una autoridad interior, que viene a disolver la tendencia humana de aferrarse a autoridades exteriores. ¿Y por qué la autoridad interior se hace necesaria? En cierto modo, se trata de distinguir los fenómenos externos de los internos, pues todo lo que se piensa o se vive hoy, probablemente ya fue pensado o vivido por alguien, pero ciertamente nadie, antes o después de nosotros, sabrá lo que se encuentra en lo íntimo de nuestro ser, quién somos realmente, y cuál es la fuente del verdadero cambio de vida: aquello a lo que no podemos dar nombre, pero que sabemos que existe dentro de nosotros.

 

Fuente: https://www.logon.media/es