Diferente

Diferente

La nueva era quiere hacerlo diferente

Texto: Anneke Stokman-Griever, País: Países Bajos, Imagen: Daniel Burka via Unsplash

Se está produciendo un fenómeno gratificante: están teniendo lugar nuevas percepciones. La nueva era quiere hacerlo de forma diferente.

No usar productos de origen animal, pedir prestado un coche si lo necesitamos, deshacernos de cosas, ir más despacio, tomarnos nuestro tiempo, volar menos, cocinar lentamente, decidir por nosotros mismos qué nos ponemos y qué no, mantener solo contactos significativos, apagar el teléfono si queremos estar despiertos  ¡Verdaderamente … diferente!

Partimos de la idea: “para mejorar el mundo, comienza contigo mismo.”  
Y luego sigue el descubrimiento de: bueno, en realidad no necesito todas esas cosas en absoluto, qué descanso, cuánto espacio para ir a lo más profundo, para entrar en el silencio, preguntándome:

“¿Qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida y por qué?”

Desde luego, no quiero esta forma de transitar mi vida desde la cuna hasta la tumba sin más, pero ¿entonces qué puedo hacer?

Y, ¿por qué entonces esta pregunta nos causa malestar? ¿Qué tipo de malestar es éste que tenemos en medio del silencio conseguido?

La voz interior, a la que también podemos llamar conciencia, y a la que antes dejábamos de lado en la intoxicación de nuestra existencia, a la que llamamos  alma, ahora requiere atención. Miras los acontecimientos mundiales con otros ojos.

La sociedad parece haberse vuelto completamente loca, duele solo con pensarlo y sentirlo.

¿Puedes cambiar cualquier cosa, excepto a través de la minúscula vida que estás tratando de vivir ahora? ¿Cuál es tu labor? ¿Tienes la misión de influir en esta maraña inextricable de problemas y miserias?

La nueva era, o el ser humano de hoy en día, no puede salir del cenagal en el que se halla. Si no encuentra conexión con algo completamente diferente, algo que trasciende a sí mismo, la nueva era también envejecerá y el circuito continuará girando, no se romperá.

Considérelo: los grupos de acción persiguen algo y si tienen éxito, dejan que el equilibrio se mueva en la dirección opuesta. El resultado: nuevas miserias y problemas que hay que resolver. En esta esfera, simplemente, no hay fin a la ley eterna de los opuestos que rige la materia y todos los tiempos.

Así que hay que ser diferente. Un flujo del alma se está poniendo en marcha. El alma que habla en nuestro interior y en el de todas las personas que anhelan un tiempo nuevo. ¡Muchas personas ya viven en ese flujo!

Con la luz en tu corazón, así como con todo lo bueno que hay en ti —comprensión, ayuda, compasión, amor y percepción— busca una conexión con la Luz de arriba que, incluso, te eleve por encima de todo lo bueno.

Aspiración: evoca esa luz inspiradora continuamente, mantente en ella, hazte uno con ella. Dale a tu vida otro enfoque y con eso se lo darás a la vida de los demás. Esto es ser diferente. Y finalmente serás Amor. No porque alguien pueda ser tan bueno, sino porque no puede ser de otra manera.

Amor: lo único que se multiplica cuando lo regalas. Y también es magnífico que la frecuencia elevada del amor transforme la baja frecuencia del miedo en todo el mundo.

Tú podrías hacer eso.

Fuente: https://www.logon.media/es

Viaje en el tiempo y mundos paralelos

Viaje en el tiempo y mundos paralelos

“La diferencia entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión persistente.”
(Albert Einstein)

Texto: Grupo de autores Logon, País: Brasil, Imagen: Marion Pellikaan

La serie alemana Dark comienza con esta cita de Einstein, y prepara al espectador para una experiencia inusual de viaje en el tiempo y en mundos paralelos. La voz en off advierte:

“Creemos que el tiempo corre linealmente. Que avanza uniformemente para siempre hasta el infinito. Pero la diferencia entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión. Ayer, hoy y mañana no son consecutivos, sino que están conectados en un círculo infinito. Todo está conectado”.

Pero Dark no es una iniciativa aislada donde se desarrollen estas ideas. Siempre ha habido cineastas muy interesados en estos temas. Al principio de la película, rodeada de escenarios muy toscos, aparece la “Máquina del tiempo”, un artilugio donde el personaje entra y sale rodando, rumbo hacia quién sabe dónde.

 Ahora, más que nunca, las películas y series están entrando en tantos detalles verosímiles, apoyándose en la última  tecnología y conceptos científicos, que el mensaje se vuelve cada vez más fuerte: “¡Somos seres del tiempo y vivimos enclaustrados en nuestros mundos!”

Sí. Si observas, verás que los personajes tienen su propia línea de tiempo y piensan, sienten y actúan de acuerdo con su pequeño mundo. Por lo tanto, entran en conflicto con otros, sospechando que alguien los persigue. Cada uno siente que está del lado del Bien y que los demás pueden ser el gran Demonio Maligno. ¡La tensión se acumula hasta un nivel casi insoportable, que casi explota ante la amenaza del apocalipsis planetario!

La trama comienza a resolverse. Ello explica por qué el tiempo de las películas está fragmentado  en innumerables flashbacks. Pero también se desliza como una fantástica telaraña hacia posibles futuros, dependiendo de  la trama generada por la acción de las relaciones entre los diversos grupos.

A medida que se desarrollan las películas, todos se pierden: nosotros, los espectadores, porque no podemos recordar en absoluto los nombres de todos los personajes; y los personajes mismos, porque se encontraron (a veces literalmente) en varios niveles y laberintos del tiempo.

Nombres, lugares, relaciones, todo se vuelve relativo. En este maratón de idas y venidas, cada personaje termina preguntándose: ¿quién soy después de todo? ¿Cuál es el tiempo que me define? ¿Cuál es la verdadera relación que tengo con mis amigos, familiares, vecinos, compañeros de escuela y compañeros de trabajo? Y, finalmente, ya cansados de luchar contra el tiempo, todos encogidos, cada uno en su pequeño mundo, se dan cuenta de que la unión de todos hacia un objetivo común puede liberarlos de esta red de ilusiones. Entonces, pasan de la elocuencia mental y las batallas emocionales a la acción concreta, aquí y ahora.

Por lo que respecta a nosotros mismos como espectadores, no tenemos otra alternativa que estudiar la metáfora que plantea la película, y que se presenta como una lección de vida. Somos personajes, actuamos en muchos frentes, interpretamos los roles sociales elegidos por otros. Pero… ¿qué pasa con el verdadero Ser detrás de todo esto? ¿Cómo llegar a él? ¿Cuándo podemos ser conscientes de este verdadero Ser?

¡Este es un proceso que tenemos que empezar ahora! Y los pasos a seguir ya han sido señalados por las escuelas iniciáticas de todos los tiempos: discernimiento, anhelo de salvación, autorrendición, nuevo comportamiento de vida y transfiguración. Este es el camino de la nueva consciencia, que comienza con el autoconocimiento (somos seres cósmicos) y pasa por el deseo de liberación de todos nuestros lazos culturales (somos seres que se renuevan cada día).  De repente ya no nos encontramos a la deriva, sino con un único propósito, serenos, llevados por la corriente de la vida (como quien se entrega totalmente a la fuerza de la energía original que nos creó). Ese objetivo es la realización del verdadero Ser. Y entonces, nuestro comportamiento se resuelve en ver el mundo y a los seres, por primera vez, sin los grilletes del comportamiento cultural, opiniones y creencias. Estos son los signos de la transfiguración, la aparición de un Ser que está más allá del ser común.

Pero, ¿qué queremos decir con “transfigurado”? Esta palabra significa que, después de ser transformados totalmente en nuestra estructura corporal, vital, emocional y mental, ya no seremos un personaje a la deriva, sino un Ser vivo real: el verdadero protagonista de este magnífico proceso, un Ser completamente nuevo en términos de voluntad, amor, inteligencia, armonía, sabiduría, dedicación y, en consecuencia, en acción.

Para ese ser, espacio y tiempo —que fueron las herramientas de autoconocimiento para el personaje itinerante—, ya no son limitaciones. Su conexión con los demás seres del universo ha sido totalmente unificada. Ya no se trata de un simple individuo, sino de una energía multifacética, en unión permanente con la fuente original de todos los seres.

La sabiduría universal siempre ha aludido a este proceso de transfiguración de seres itinerantes que se convierten en seres inmortales. Muchos filósofos, científicos, clérigos, artistas y pensadores, desde el comienzo del espacio-tiempo, se refieren a varias dimensiones que relativizan lo que está fuera o dentro de nosotros, así como lo que está por encima o por debajo de nuestra consciencia. Todos somos, pequeños o grandes, personajes itinerantes en busca de nuestro origen eterno, en el no-tiempo y en el no-espacio.

Entre todos los autores que desarrollaron esta idea, destacamos a Catharose de Petri, cofundadora de la Escuela de la Rosacruz Áurea. En su libro La palabra viva explica que este “viaje entre las diversas dimensiones” es posible y necesario para que el ser humano obtenga conocimiento de sí mismo, se transforme, se transmute y se transfigure. Catharose de Petri afirma:

“La cuarta dimensión es solo la puerta a la quinta, sexta y séptima dimensión. (…) El ser humano es omnipresente pero no es consciente de ello. (…) La intuición es la puerta que da acceso a ella. La nueva visión es la primera realización de la cuarta dimensión.”

Manténganse alerta. A partir de una simple película o serie, pueden tomar consciencia de su esencia real, y tomar decisiones efectivas para que tenga lugar esa transformación estructural de su ser.

Así que, como “estado de consciencia es estado de vida”, confiamos en que, además de todos los sentimientos conflictivos, de todas las repeticiones automáticas del día a día, de todas las expectativas que se acumulan en el tiempo,  de hecho, podemos abrir una grieta al No-Tiempo, remangarse y salir, juntos, de nuestros pequeños mundos hacia una dimensión mucho mayor, llena de plenitud: la Eternidad, sin principio ni fin.

Fuente: https://www.logon.media/es

LOGON y el camino del UNO, parte 2

LOGON y el camino del UNO, parte 2

Un nuevo pensamiento puede ayudarnos, un pensamiento que se abre al núcleo de la humanidad.

 

Texto: Gunter Friedrich, País: Alemania, Imagen: Klint

Podemos abrirnos a la vida, a la única vida, podemos integrar las dimensiones del alma en nuestra percepción. “Cuando cifras y figuras dejen de ser las claves de toda criatura, cuando aquellos que al cantar o besarse sepan más que los sabios más profundos”, rimó Novalis hace 200 años. El Uno continúa teniendo su efecto. Los científicos explican el aspecto exterior de las cosas; para captar su interior y, en particular, la conciencia, es necesaria la percepción del alma. Podemos dedicarnos a su desarrollo.

Hace siglos, la gente sufría el lado espeluznante de la naturaleza. Hoy nos enfrentamos a los siniestros efectos de nuestras tecnologías. Antaño la “madre Tierra” era todopoderosa, ahora lo son nuestras propias creaciones. ¿Quién se atreve a pensar en los efectos de la radiactividad liberada artificialmente en la Tierra, los reinos naturales y la consciencia humana? ¿Quién puede comprender hasta qué punto los esfuerzos por unir a las personas y a las máquinas están afectando nuestra identidad?

Aquello que era demasiado grande para poder entenderlo, ha cambiado su rostro. Así, al hacerlo, ahora podemos tener una visión. Lo que hoy nos resulta tan aterrador es lo que hemos creado nosotros mismos; son los resultados y las consecuencias de nuestra mente. Nuestras motivaciones, nuestros deseos más profundos, se nos plantean en las redes mundiales de tecnología. A pesar de todo lo que nos permiten hacer, seguimos atrapados en ellos e incluso amenazados por ellos. ¿Es posible que nuestro deseo de autorrealización vaya en la dirección equivocada?
Nuestras creaciones se apoderan de nosotros. ¿No fue así como el espíritu original se sumió en su creación, el ser humano, que se apoderó de él para que el yo terrenal pudiese desarrollarse? Ahora sucede lo mismo en el ser humano: se hunde en su creación, en la tecnología, es absorbido por ella, y ésta adquiere rasgos humanos. De nuevo ha llegado el momento de la liberación, pero ahora va en otra dirección.

El Uno también nos ayuda en este caso y, en la situación de emergencia actual, surge de Él un impulso. La consciencia, con cierta valentía, puede volverse hacia Él. Puede asir la mano de lo que no es tangible, inclinarse ante lo que está más allá de la razón. El Logos sirve como mediador cuando se despierta en nosotros.

Estamos hablando de la era de las comunicaciones y de la información. Es posible un nuevo tipo de comunicación e información, también un nuevo tipo de pensamiento. Junto a las direcciones horizontal y vertical, puede surgir un nuevo pensamiento que se abra al núcleo más profundo del ser humano.

La comunicación resultante puede convertirse en una comunión, una comunidad, un acercamiento de los dos polos de nuestras vidas, uno efímero y otro imperecedero. Y la información interna que fluye en ella crea una nueva forma en el interior, una nueva forma de la consciencia, que es un proceso de transformación. Estamos despertando de lo que nos hemos hecho a nosotros mismos.

Evidentemente, hemos tenido que enfrentarnos de forma amenazadora al campo de la tecnología para poder finalmente ganar. Sí, somos “nosotros” en nuestro núcleo, y los órganos sensoriales pueden desarrollarse en el interior. Una mente triple nos lleva a un pensamiento instantáneo.

Goethe escribe sobre Johannes Kepler:

Kepler dijo: Mi mayor deseo es que el Dios que encuentro en todas partes al hablar, incluso en el interior, sea consciente dentro de mí por igual. “El noble hombre sintió, sin darse cuenta, que en ese momento, lo divino que había dentro de él estaba en contacto directo con lo divino del universo”.

(Máximas y reflexiones, punto 8)

Y en otro lugar, Goethe dice: “¡Qué es un Dios que sólo empuja desde fuera!”
Aquí hay un camino, una salida de nuestra situación actual. Lo divino dentro del hombre quiere conectarse con lo divino del universo. ¡O, dicho de otro modo, dejemos que suceda! El Logos dentro de nosotros hace posible lo imposible.

A LOGON le gustaría informarle continuamente al respecto.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

 

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo

La consciencia joven está por encima de la dualidad de lo nuevo y lo viejo.

Texto: Logon collaborators, País: Brasil, Imagen: Marion Pellikaan

Nuevo es lo que se encuentra al principio de un ciclo, algo que fue poco usado, que acaba de ser comprado, que no había sido pensado ni concretado antes. Reemplaza algo ya anticuado. Es algo cuya forma, estructura o apariencia se muestra modificada respecto a la anterior, pero también es aquello sin experiencia, bisoño, principiante, aprendiz, que no se ha desarrollado satisfactoriamente, que no está maduro.

Lo que es nuevo puede atemorizar por no ser comprendido aún, por alterar lo que era tenido por cierto sin aportar garantías. Es una posibilidad de evolución. Sin embargo, cada vez más rápidamente el modo de vida y el pensamiento tradicionales son alterados por lo moderno, traído por nuevas formas de entender la vida y el mundo. Es muy fácil encontrar graciosas las creencias y los comportamientos de nuestros abuelos, que fueron derribados por lo nuevo. Sin embargo, es muy difícil ser conscientes de que lo que creemos hoy, pronto, puede estar anticuado. Con lo nuevo traído en brazos de la globalización y la rapidez de los medios de comunicación actuales, la humanidad hace lo que puede para adaptarse al cambio de ideas y conceptos.

Desde principios del siglo XX se han hecho grandes logros en la ciencia cuestionando el conocimiento que fue ampliamente confirmado por los hechos más cercanos a los seres humanos. La famosa teoría de la relatividad general de Einstein, por ejemplo, salió a la luz a través del cuestionamiento de la teoría gravitatoria de Newton, que tenía un estatus casi sagrado en la comunidad científica de la época. En el núcleo de los cambios positivos traídos por lo nuevo a la sociedad —los avances en salud, transporte, comunicación, etc.— hay innumerables problemas, como el de armas atómicas, los alimentos industrializados y la destrucción de la naturaleza.

La mayoría de la humanidad sufre o disfruta de los efectos de los cambios, sin desempeñar un papel activo en ellos. Siendo bombardeados diariamente por miles de informaciones, y ante la imposibilidad de absorber todo, las personas se vuelven apáticas e incapaces de vislumbrar una luz diferente de la que ya conocen. En un intrincado juego de causas y efectos, el ser humano cree que tiene el poder de tomar decisiones, pero es difícil saber hasta qué punto él sólo es un engranaje en medio de incontables engranajes de la gran máquina del mundo, la que hace que el presente sea fruto del pasado, y el futuro,  consecuencia de lo que ya vivimos.

Hay una parte de la humanidad, sin embargo, que, para entender el presente, vuelve su mirada al pasado, cuando individuos excepcionales, movidos por una consciencia diferente de la corriente, propusieron ideas que promovieron cambios en el mundo de forma muy positiva, superando lo efímero de la vida cotidiana.  A esa consciencia, nueva en todas las épocas en que surge, le daremos el nombre de “consciencia joven”.

Si imaginamos una escala de consciencia y la comparamos con montañas, podríamos decir que algunas personas han alcanzado el pico del monte Everest. Y, por supuesto, ha habido y hay escaladores que no llegan a la cima, pero que también recorren el camino de la consciencia joven en alturas más bajas e incluso sin tener que convertirse en personas notables de acuerdo con los criterios comunes humanos.

La consciencia joven está por encima de la dualidad de lo nuevo y lo viejo. Encontrar lo nuevo, lo moderno, puede parecer una paradoja, como si la búsqueda siempre hubiese estado destinada a la consciencia joven pero, en el camino, la humanidad se hubiese distraído con las pequeñas novedades que encontró, sin nunca llegar a alcanzar su verdadero objetivo.

Es una consciencia a partir de la cual el ser humano tiene la capacidad de innovar, cuestionarse y, por fin, modificar el mundo que le rodea. Es independiente de la edad, credo, religión o posición política. Las personas dotadas con esa forma de ver el mundo tienen la capacidad de exponerse y pensar libremente, buscando la verdad en sí mismas y no solamente informaciones que corroboren sus opiniones.

Si a esa consciencia se le preguntara lo que ella quiere, probablemente respondería que le gustaría que la gente dijera la verdad, viviera libremente y fuera autónoma, liberando al mundo de sus ataduras y quitando los velos que los separan de la verdad. La idea de una vida así podría conmocionar a aquellos que creen que ciertos valores e ideologías nunca deberían ser cuestionados. Por otro lado, hay personas en el mundo con el impulso de romper paradigmas y dar una nueva dirección al curso de la historia. Estas personas pueden ser hitos en el viaje evolutivo de la humanidad o simplemente personas que marcan la diferencia en sus comunidades o familias.

Sin embargo, aunque la existencia de personas excepcionales sea realmente beneficiosa para la humanidad, siguen siendo legítimas las preguntas: ¿hasta cuándo las decisiones fundamentales para la vida de todos permanecerán bajo la sombra de la iluminación de terceros? ¿Es necesario que la consciencia joven se manifieste siempre con carácter excepcional?

Las respuestas a estas preguntas apuntan a la necesidad de un cambio fundamental en la actitud de todos. Para una verdadera transición de la consciencia habitual, con la que estamos acostumbrados, a la consciencia joven, se requiere autonomía sobre nuestras propias vidas, o al menos el deseo de desarrollarla. La autonomía, a su vez, proporciona la adquisición de una autoridad interior, que viene a disolver la tendencia humana de aferrarse a autoridades exteriores. ¿Y por qué la autoridad interior se hace necesaria? En cierto modo, se trata de distinguir los fenómenos externos de los internos, pues todo lo que se piensa o se vive hoy, probablemente ya fue pensado o vivido por alguien, pero ciertamente nadie, antes o después de nosotros, sabrá lo que se encuentra en lo íntimo de nuestro ser, quién somos realmente, y cuál es la fuente del verdadero cambio de vida: aquello a lo que no podemos dar nombre, pero que sabemos que existe dentro de nosotros.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

En camino hacia mí

En camino hacia mí

Cruzar el país en tren de noche…

Texto: Cornelia Vierkant, País: Alemania, Imagen: Marion Pellikaan

Es reconfortante viajar de noche en tren por el país. Las zonas rurales gozan de tal quietud y son tan placenteras. Sólo la luz de las ventanas de las casas lejanas resplandece hacia aquí y, de vez en cuando, aparece la luz de las farolas de las pálidas calles.

Luego se extiende la oscuridad en la que trato de meterme. Lejos, en el horizonte distante, una franja de luz más brillante se perfila como un límite entre el cielo y la tierra, hasta que ya no se puede distinguir.

¿Puedo separar la luz de la oscuridad en mi interior? ¿Lo lograré?

Ya no hay distracciones externas. El sonido constante y uniforme del tren que se desplaza por sus ajustados rieles transmite calma y relajación. ¿Adónde me lleva mi camino en este momento?

La oscuridad exterior me facilita encontrar mi brújula interior. Busco dentro de mí lo que me dice el sonido constante del tren en movimiento. Calma, serenidad, sinceridad y reciprocidad en lo que tengo por delante.

No es fácil estar a la altura de cada hora de esta vida placentera. Pero ahora, estoy tratando de llegar a mí, para ser independiente de los destinos externos de mi vida. Una oportunidad como ésta es como un oasis en la vida y, en lo más profundo de mi ser, surge la pregunta:

¿Vivo en armonía con la verdad que tanto anhela mi corazón? Sé que si esta pregunta surge con sinceridad, como anhelo del corazón, recibiré una respuesta desde el interior. Porque, en efecto, las preguntas apremiantes que surgen del corazón siempre se responden, y el siguiente paso en la vida me será revelado desde allí.

Cuando miro la respuesta revelada, sé qué fuente la ha creado. Puede ser la fuente que fortalece al Ser Humano interior o una fuerza que estimula las ambiciones del “yo” del ser humano aparente.

Un camino hacia un nuevo estado de consciencia se abre en mí, en el que reconozco mi estado de ser actual. Quizás haya dado un pequeño paso en el camino hacia la verdad, que quiero seguir.

 

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El viaje del héroe: el camino espiritual del ser humano

El viaje del héroe: el camino espiritual del ser humano

Una visión del camino a través del trabajo de Joseph Campbell “El héroe de las mil caras”

Texto: Grupo de autores Logon, Brasil, Imagen: CC0 Creative Commons

Si conoces algo de la historia contemporánea que se puede resumir de esta manera, no es mera coincidencia. Sagas como The Matrix, Star Wars y Harry Potter siguen esa estructura, así como muchas de las producciones actuales de Hollywood. El Rey León es otro ejemplo. Todo esto se debe a que un guionista estadounidense adaptó el trabajo de Campbell para uso cinematográfico. Frente al éxito de las películas que siguen los pasos del mito único, el libro del escritor Christopher Vogler se ha convertido en una biblia para escritores de todo el mundo.

Pero, ¿por qué el público responde tan bien al heroico viaje? ¿Habría un inconsciente colectivo en el proceso de creación? ¿Qué necesidad de heroísmo tenemos para disfrutar las historias que lo rodean? Sin ningún tipo de cientificismo, la respuesta obvia, incluso infantil, es que es inspirador ver cómo los héroes ganan tantos desafíos y salen a salvo de sus aventuras. Puede ser gratificante ponerse en el lugar de alguien tan especial y sentirse como un ganador también.

Esta posición pueril no es sin razón. Convertirse en un héroe es una tarea eminentemente humana en la búsqueda del autoconocimiento. Está en las reminiscencias del ser humano. El autor de “El héroe de las mil caras” deja en claro su posición de que el mito único es un viaje de autoconocimiento.

Los símbolos y misterios del mito, que en la infancia de la humanidad proporcionaron a los seres humanos el camino con el que buscar su esencia, hoy ya no cumple con las expectativas de la misma manera en el pasado. La gran tarea de la humanidad hoy en día es encontrar otro camino que conduzca a la esencia, un mecanismo que despierte en el ser humano los arquetipos profundos del conocimiento de sí mismo. Después de divinizar y conocer la naturaleza y el cosmos, todavía le queda al ser humano conocerse a sí mismo. Es su propio desafío.

¿Sería la ficción moderna un camino hacia este despertar? Llevado a las pantallas, The Heroic Journey llega como una representación muy pálida, exterior y superficial, que representa un camino que debe transitarse internamente, un reexamen del viaje que la humanidad debe emprender. Los enemigos que serán vencidos, los villanos que ves en las películas, son, de hecho, lo que el ser humano reconoce como él mismo. Pero si bien esta ficción es solo una caricatura de la misión del autoconocimiento, que también es la misión de nuestra vida, sigue siendo una forma viva de hablar sobre el camino.

En relación con sus recuerdos arquetípicos, el espectador asume la intención de la lucha del héroe. Es como si fuera desafiado a responder a una voz oculta que dice: “¿Quieres ir?” ¿Cuánto estás dispuesto a arriesgar? Renunciar al “mundo común” para llegar a un mundo desconocido es lo que se le pide al héroe que recibió la llamada. Si el miedo a los obstáculos que puede enfrentar inicialmente lo desalienta de aceptar el desafío, una valentía movida por algo preexistente en él, lo impulsa a vislumbrar la esperanza latente de un mundo desconocido en los insondables terrenos del alma.

¿Sigue a donde? Y para pelear, ¿por qué? ¿Para salvar el lado opuesto y perdido de ti? Esto significaría guardar todo lo que se proyecta también en los demás, ya que es necesario enfrentar incluso la sombra misma, aligerando su espada. El guerrero, a menudo retratado también con escudo, armadura, casco y abrigo, que son los símbolos preciosos de las realidades internas, posee en estos accesorios, la fuerza que lo alienta a luchar.

La decisión, el guerrero, la batalla … Estas fuerzas de supervivencia presentadas en los fragmentos de la vida cotidiana son una forma para que el héroe se relacione consigo mismo. En medio de tantas voces y conflictos, las posiciones que asume hacen que su punto de vista se convierta en el problema. Identifica esto desde un lado del campo de batalla. Y cansado, sin querer pasar por las pruebas, huye de sí mismo.

Sin embargo, la lucha resultante convierte los escollos en faros. Las experiencias de miedo y desmayo se convierten en el combustible para una acción renovada, dando a su viaje una nueva perspectiva. Despierta en él la percepción de que el compromiso puro y simple en un lado de la batalla invariablemente conduce, incluso con la victoria, al agotamiento de las fuerzas y al surgimiento de nuevos peligros. Esta percepción, basada en las experiencias del héroe, se convierte en la lámpara que le da a la dirección su verdadero maestro. El reconocimiento de este maestro indica que la lucha tuvo un final y que él mismo sucumbió junto con el guerrero.

La vida se convierte en una aventura cuando el alma comienza a florecer y conocerse a sí misma. Lo que una vez fue un mundo hostil ahora se ve sin la lente que el héroe mismo se había forjado. Regresa a este mundo pero llega transformado por sus experiencias. Él ha eliminado capas de sí mismo, por lo que sabe que todavía hay trabajo por hacer. Necesitas estar al tanto. Sabes que no hay tiempo que perder, porque la difícil batalla ganada fue solo una.

Al igual que en las sagas que acompañamos en la pantalla, el viaje es una espiral: siempre el héroe recibirá una nueva llamada, enfrentará más desafíos, agotará sus fuerzas, pensará que ha sido derrotado, pero luchará hasta el final y ganará. Los niños entienden esto bien cuando, sin ceremonias, se visten como héroes, y la ficción está haciendo todo lo posible para darnos el mensaje.

¿Pero qué hay de nosotros?

¿Cuándo vamos a poner nuestros pies en este fantástico viaje?

Fuente: https://www.logon.media/es

El dinero y la realidad dorada

El dinero y la realidad dorada

El dinero es un gran servidor pero un mal amo
(Francis Bacon)

Texto: Toncho Dinev y Gunter Friedrich, Bulgaria, Imagen: Pixabay CC0

Todos saben de la gran importancia del dinero para el funcionamiento de nuestra sociedad. Desempeña un papel importante y a menudo decisivo en la elección de la educación, la profesión, incluso (en algunas tradiciones) en la elección de un cónyuge, en nuestra decisión de tener hijos, etc. etc. En general, se puede decir que gran parte de la vida gira en torno al dinero.

¿Pero qué representa?

Podemos ver el dinero como una forma de energía que pertenece a este orden natural. Sirve como intermediario para el intercambio de bienes y servicios. Las personas necesitan diferentes bienes y servicios y tienen que hacer uso de diferentes recursos materiales. Al comienzo de nuestra cultura, en la civilización griega, el filósofo Aristóteles afirmó que se necesita dinero para tener una vida buena y moderada. Sócrates señaló un aspecto adicional de nuestra existencia al decir: Hay un sol escondido en cada ser humano, y es nuestra tarea hacer que brille.

¿No es posible combinar estos dos aspectos? ¿No podemos luchar por un sentido más profundo en la vida y usar el dinero para ayudarnos con sus aspectos materiales? 

En nuestro tiempo vivimos en sistemas económicos donde las personas pueden acumular mucho dinero que ni siquiera pueden gastar durante toda su vida. Les da poder, un mejor nivel de vida y cierta seguridad en la consecución de sus objetivos. Muchas personas heredan una riqueza tremenda; otros lo adquieren en sus vidas. Algunos, por otro lado, no tienen suficiente dinero para satisfacer sus necesidades básicas. El miedo a perder dinero convierte a muchos de sus amos en sus sirvientes.

La vida en la tierra se caracteriza por la inconsistencia y lo perecedero. El deseo de acumular medios desechables resulta ser una de las ilusiones de la materia. Nuestra vida puede considerarse como una serie de momentos en la expresión del flujo constante de la vida en un universo sin fin.

El dinero tuvo su origen en el valor del oro y la plata. El oro fue utilizado como medio de intercambio favorito. Este metal precioso estaba asociado con el sol. Enormes procesos cósmicos lo llevaron a la tierra, como todos los demás elementos.

Siempre hay algo que falta.

El dinero es parte de nuestra existencia en la tierra. Pero en esta existencia siempre falta algo, experimentamos una escasez constante en muchos aspectos. Seguimos leyendo sobre la escasez de energía. La verdadera energía que necesitamos es amor. Hay una constante escasez de amor.

Las tradiciones espirituales afirman que el ser humano vino a esta tierra y tomó una forma material para hacer experiencias. En el curso de la materialización perdió su acceso a la abundancia de energía y amor en el mundo espiritual.

Ahora el miedo y la avaricia han vencido a muchos de nosotros. ¿Quién quiere vivir en la necesidad y la pobreza? Hay nobleza en nosotros. Queremos darnos cuenta. ¿Pero cómo? Entonces tratamos de acumular dinero.

Pero es el oro equivocado. Los alquimistas hablaron del oro del alma. El dinero se convierte en una falsa ilusión si permitimos que vaya más allá de su lugar. Podemos buscar el oro que realmente necesitamos. Está escondido en nosotros mismos.

Dinero en proceso de transformación.

En un camino espiritual podemos darnos cuenta de que existimos y trabajamos en dos mundos: el material y el espiritual. Esto significa que tenemos que lidiar con las fuerzas y sustancias materiales y espirituales. El camino humano es un camino de transformación constante. Por lo tanto, podemos darle una dirección hacia el mundo espiritual. Entonces no solo estamos cambiando nuestra propia conciencia sino también nuestra forma de vivir juntos. Hay una conexión profunda entre todos nosotros. Sentir esto y actuar en consecuencia significa amor.

El dinero tiene su importancia como sustancia para el intercambio. Sin embargo, nuestra verdadera sustancia para el intercambio es el amor. Estamos llamados a aplicarlo para una transformación sostenida. El amor nos permite crear la realidad dorada que ya está presente en nosotros como la chispa espiritual de nuestro ser más íntimo, como el sol escondido en nosotros. Y el dinero puede ser nuestro servidor, siempre y cuando lo necesitemos.

Fuente: https://www.logon.media/es

Conferencia Online: LA LEY DEL KARMA

Conferencia Online

Fecha: Lunes 22 de Junio a las 19:30h de España

Sinopsis: “Las acciones generan consecuencias, redes invisibles, líneas de fuerza que tarde o temprano, en la curvatura del espacio y del tiempo, terminarán por tocar a nuestra puerta. Desde una mirada práctica, podríamos extrapolar la Ley del Karma como una gran metodología educativa cósmica de un proceso de aprendizaje y enseñanza.”

Los caminos de este mundo

Los caminos de este mundo

¿Qué camino conduce a la verdadera liberación?

Texto: Pam Wattie, País: Australia, Imagen: Picxabay CC0

Vivimos en un mundo que no solo son caminos (calles, carreteras, autopistas), sino también trayectorias de pensamiento, de sensaciones, de acción. Se nos puede sugerir un camino a seguir o podemos elegir seguir nuestro propio camino. Dar rienda suelta a nuestras emociones, o reprimirlas firmemente. Tenemos la libertad de pensamiento y, en cierta medida, la libertad de acción, ¿pero son realmente libertades? ¿No nos hacen girar en redondo? Tomemos el ejemplo de los sentimientos. Nuestros sentimientos, nuestras emociones pueden tomar diferentes aspectos. Existen miles de formas de expresarlos y los representan numerosos colores. Piense en el rojo de la cólera, en los azules de un humor cambiante («moody blues»), en los amarillos vivos de la dicha y de la alegría, en las tonalidades sombrías del miedo y de la depresión. Cada uno de nosotros tiene una expresión diferente y podemos exteriorizarlos por los cambios del corazón cada vez que una emoción nos invade.

Nuestros pensamientos también pueden ser observados de esta manera –las emociones ligeras y dichosas generan pensamientos  despreocupados, mientras que las emociones sombrías dan lugar a pensamientos negros y sórdidos. La gama de pensamientos es amplia y sin fin, y podemos recurrir a todo un sistema complejo para expresar una infinidad. ¡Lo que siempre hacemos!

Si nos atrevemos a mirar más profundamente en nosotros mismos, descubrimos que nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestras acciones dimanan los unos de los otros, están relacionados entre sí, y que esto conduce a menudo a un conflicto interior. Nuestro corazón responde de una manera, nuestros pensamientos de otra, suscitando acciones confusas: así nace todo conflicto interior. Pero, ¿quién puede realmente ver esto en sí mismo? ¿Quién se toma el tiempo para reflexionar y ver qué pasa entonces? ¿No estamos todos generalmente corriendo, demasiado preocupados para encontrar el tiempo y mucho menos el deseo de poner la situación en «pausa», de observarla y preguntarnos por qué? ¿Por qué sentimos, pensamos, actuamos como lo hacemos? ¿Qué efecto tiene esto sobre nosotros, sobre los demás, sobre el mundo que nos rodea? ¿Cuáles son nuestras propias formas de caminar en este mundo?

Supongamos un momento que pueda haber otro camino diferente que todavía no se nos hubiese presentado o que no hubiésemos visto aún…

Está de moda hablar de “otra vía” – de otra ruta hacia la paz interior. Existen muchas, muchas propuestas de caminos hacia una pretendida paz –una multitud de maneras de pensar, de sentir y de actuar. ¿Pero acaso estas formas no pertenecen también a los caminos de este mundo, vías de las que dependemos para mantener una apariencia de paz interior? Una vez que abandonamos una de estas prácticas, todos los esquemas de pensamiento, tal o cual técnica de meditación… entonces nos volvemos a encontrar allí donde habíamos comenzado, perdidos en los senderos, en los caminos del mundo.

Debe de haber otra vía, si verdaderamente la paz interior debe ser encontrada, si existe una libertad absoluta. Y en efecto: ¡hay otro “camino” a recorrer! Y esta otra manera de caminar depende de una sola cosa: ¡de nosotros!
En este nuevo camino, siempre estaremos pensando, sintiendo y actuando, pero esta vez de una manera totalmente diferente, sobre una base completamente nueva. Esta nueva base tiene como punto de partida la constatación hecha anteriormente sobre nuestros condicionamientos de pensamiento, de sentimiento y de actuación; se trata de un punto de insatisfacción, de desilusión. Esta desilusión reside en la adquisición de consciencia de que las vías de este mundo no hacen otra cosa que mantenernos atados al mismo: ¡ni un pequeño sendero, ni una sola salida hacia la libertad! Quizá hayamos probado las numerosas alternativas mencionadas en nuestra búsqueda de una paz interior, pero todas ellas se ha revelado como caminos de imitación, que nos conducen al punto de partida. Ese mismo punto de la desilusión.

Entonces, ¿podemos encontrar esa otra verdadera “vía”, la vía que conduce a una paz interior duradera?

Hemos buscado tanto, exteriormente, esta libertad escurridiza hacia la paz absoluta. Hemos probado de numerosas maneras y nos hemos dado cuenta de que nada aquí abajo, ninguno de esos caminos es capaz de satisfacernos, de satisfacer el deseo interior que se hace sentir incansablemente. Entonces, ¿en qué dirección dirigir ahora nuestra mirada? ¿Qué piedra no habríamos aún volteado?
¿Por qué no ponerse en camino hacia el interior de nosotros mismos, único camino inexplorado? Si nos atrevemos a hacer esto, ¿qué podríamos encontrar? ¿Podría haber un deseo ardiente, una profunda aspiración a cualquier otra cosa -invisible, indescriptible, no identificable- sin embargo algo que existe desde hace mucho, mucho tiempo? En este nuevo camino, lentamente, discernimos una realidad diferente, otro camino que no habíamos reconocido antes. ¡Y, entonces, descubrimos que no estamos solos!

En cada uno de nosotros, este descubrimiento tomará un aspecto diferente, las cosas que descubriremos serán únicas para cada persona. Pero cuanto más proseguimos este camino, más nos encontraremos compañeros de viaje, yendo todos ellos en la misma dirección, hacia la misma paz interior, pero individualmente, a su propia manera, sobre su camino de vida personal. Como los semejantes atraen a los semejantes, se forman comunidades de almas y en todo tiempo se pueden encontrar tales grupos de mujeres y de hombres.

Todos somos individuos, pero nuestro camino común, el mismo camino de liberación que seguimos, nos mantiene juntos, construye una unidad. Y cuando un grupo de seres unidos en este camino se reúne, comparte juntos verdaderos tiempos de intercambio y de reunión, en un mismo impulso de esfuerzos interiores sinceros, algo se desarrolla, algo irradia sobre toda la humanidad.

Se abre un nuevo camino para la humanidad, un camino que se practica en el mundo y que, sin embargo, está por naturaleza fuera del mundo. Se trata de una extraordinaria vibración superior, capaz de tocar a cualquiera que esté cansado de los viejos esquemas, de los accionamientos sin salida.

¿Le tocará a usted esta vibración?

¡Sea valiente! ¡Siga este nuevo camino y vaya adónde le lleve!

Fuente: https://www.logon.media/es

Sed de vida y sed de luz

Sed de vida y sed de luz

Texto: Johan van der Cammen, Países Bajos, Imagen: Pixabay  CC0 License

Con el fin de orientar correctamente la circulación de los vehículos, se han realizado elevaciones en el borde de la carretera, constituidas por elementos de hormigón. La hierba crece en las fisuras entre los elementos individuales. Evidentemente. La hierba crece por todas partes. La hierba es una especie de mala hierba. Los servicios de la administración no han tenido todavía tiempo o no se han molestado en desherbar.

El cultivo exige un mantenimiento, una atención constante, mientras que la naturaleza se manifiesta automática y aparentemente sin esfuerzo. Durante semanas, buldóceres, camiones, maquinas de asfaltar y rodillos compresores trabajan para obtener una superficie de carretera deslizante, luego la hierba vuelve a la carga «de forma natural».

La naturaleza siempre gana; esta tensión entre la naturaleza y el progreso, es el destino de la humanidad.

La naturaleza cuida de nosotros. El verde que nos suministra el oxígeno, lo quitamos para dejar espacio a los coches que producen dióxido de carbono.  ¿Pudiera ser que el ser humano, de manera secreta, intente hacer toda vida en la Tierra progresivamente imposible? El hombre trata de subordinar la naturaleza a sí mismo y, por consiguiente, a menudo se pone en peligro a sí mismo. La moda del «regreso a la naturaleza» ya no es una opción que se proyecta a largo plazo, es una urgencia absoluta. La vocación del hombre se encuentra más arriba, más lejos, más profunda – ¡por encima de la naturaleza!

A pesar de su ternura, la hierba crece en los lugares más áridos y sombríos. No tiene por qué ser mantenida, como la de un césped inglés esmeradamente cuidado. Hace poca distinción, se ajusta a casi todo; salta incondicionalmente sobre cualquier posibilidad de crecimiento, sobre todo si hay suficiente agua. Crece a menudo en los lugares donde es pisoteada. Pero también allí crece, forma semillas y se multiplica.

Esto nos recuerda a nosotros mismos: “¡Aprovechar incondicionalmente todas las oportunidades de vida, cualesquiera que sean las supuestas perspectivas!” En total contradicción, pues, con el «pensar antes de comenzar» que nos han inculcado nuestros antepasados. Ella germina, crece y florece en el incondicional presente. Nada es más fácil. En lo que respecta al ser humano, esto requiere una parte de audacia; un espíritu algo aventurero.

Un germen de vida tan ajeno al hombre mortal como es la hierba verde al asfalto gris se encuentra en el corazón del ser humano. Bajo el impulso de este germen de vida, el ser humano vuelve sin cesar a la cultura. Intenta reconciliar su mundo con este germen y busca la perfección, una forma de paraíso tal como él lo concibe. Sin embargo, la naturaleza no está destinada a ser cultivada en un estado paradisíaco. Su única constante es el cambio. La naturaleza es sólo el contexto en el que el ser humano puede hacerse consciente de su herencia y desarrollarla. Es el germen el que debe germinar, no es la persona física la que necesita ser mejorada. Para ello necesita la luz del campo de vida original y paradisíaco.
Esta Luz es omnipresente y quiere darse a conocer en todos los corazones humanos.
Si busca verdaderamente la liberación, debe explotar cada fisura en la armadura de la auto-preservación para permitir que la Luz entre.

Fuente: https://www.logon.media/es

Conferencia “La Salud y la Curación”

La Salud y la Curación desde un punto de vista espiritual

Conferencia online: “La Salud y la Curación” una perspectiva espiritual

Conferencia Online impartida por el Doctor Vicente Gorris, colaborador de La Rosacruz Áurea.
“Si ignoramos nuestro origen y vocación como seres humanos, o lo que es más grave aún, si los negamos pensando que somos fruto del azar cósmico sin una meta clara.
¿cómo vamos a saber qué es lo que tenemos que hacer fundamentalmente aquí en la Tierra, y cómo hacerlo?
¿qué sentido y orientación tendríamos que dar a nuestra existencia, para cumplir con el objetivo inicial para el cual fuimos llamados a la vida? y, sobre todo,
¿no será que experiencias vitales como la enfermedad, la vejez y la muerte tengan mucho que ver con semejante ignorancia fundamental?”
 

Conferencia Online: “La salud y la Curación”

Ponente. Doctor Vicente Gorris, colaborador de La Rosacruz Áurea.
Abordará este tema  desde un punto de vista espiritual.
“Si ignoramos nuestro origen y vocación como seres humanos, o lo que es más grave aún, si los negamos pensando que somos fruto del azar cósmico sin una meta clara. ¿cómo vamos a saber qué es lo que tenemos que hacer fundamentalmente aquí en la Tierra, y cómo hacerlo? ¿qué sentido y orientación tendríamos que dar a nuestra existencia, para cumplir con el objetivo inicial para el cual fuimos llamados a la vida? y, sobre todo, ¿no será que experiencias vitales como la enfermedad, la vejez y la muerte tengan mucho que ver con semejante ignorancia fundamental?”
Miércoles 27 de Mayo a las 19:30h. de España