Sobre el discernimiento espiritual

En su libro “Viveka Chudamani” o “La Joya Suprema del Discernimiento“, Sankara, filósofo monista de la India que vivió en los años 788-820 habla de la necesidad de que el ser humano llegue al conocimiento del verdadero Ser y a la identificación  con él. Para ello es necesario el discernimiento que permite sustraerse a la ilusión. En los versos siguientes explica como la mente racional puede ser el gran obstáculo para que dicha experiencia interior pueda tener lugar:

  1. El órgano interno en forma de mente (Manas) tiene su asiento en los cinco sentidos y también en el cuerpo físico, induciendo de esa forma al ignorante a identificarse con ellos. Pues la mente aunque sólo es un reflejo del Atman, tiende a ejercer completo dominio sobre el Ser, suplantando al Atman que es su verdadera naturaleza.
  2. Aquél que está dominado por la ignorancia vive confundido, dándole a las cosas sin valor un valor que no merecen. La carencia de discernimiento le obliga a confundir la cuerda con la serpiente, sufriendo las consecuencias de la angustia, el miedo y cosas por el estilo. Así pues, has de saber, amigo mío, que el apego y la atadura surgen al considerar las cosas transitorias como reales.
  3. Solamente es libre aquel que puede discernir los objetos de los sentidos y el Ser, que morando dentro de todos los seres permanece separado e inactivo -igual que se puede separar un tallo de hierba de todo el ramillete que le rodea- y sumergiendo todo Eso, permanece en estado de identidad con su Ser.

Efectivamente, el  discernimiento espiritual no es algo que se adquiere por estudiar diversas filosofías, o religiones, aunque dicho estudio nos pueda aportar mucho. El discernimiento espiritual está presente como semilla en el corazón de cada microcosmos, de cada ser humano.

Es la semilla de la Sabiduría que se nos concede para la auto-realización de acuerdo  con el proyecto replegado en el Ser Esencial. Somos nosotros los responsables de crear  las condiciones para que esa semilla germine, florezca y de frutos.

En una Escuela Espiritual como la Rosacruz Aurea encontramos una atmósfera enriquecida espiritualmente que facilita que la semilla del discernimiento se active, pero es cada participante en dicha atmósfera el que ha de hacer los esfuerzos necesarios para que crezca y se desarrolle.

Pues el discernimiento está en relación directa con el Presente, en cada momento se nos “presenta” la necesidad de discernir entre lo real y lo ilusorio, entre lo que favorece el propio desarrollo y lo que lo frena.

La fuente de discernimiento situada en el corazón, ese sensorium, nos aporta más y más  información procedente del Ser  Esencial en la medida en que vamos adoptando una nueva actitud ante la vida y  la consciencia se mantiene abierta al misterio.

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