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Hermes, el Grial y Christian Rosacruz

Hermes, el Grial y Christian Rosacruz

Podemos experimentar un gran consuelo por el hecho de que existe un punto focal energético, donde las almas maduras pueden elevarse a sí mismas e incluso profundizar.

Texto: Olga Rosenkranzová, País: República Checa, Imagen: Olga Boiarkina

Podemos experimentar un gran consuelo por el hecho de que existe un punto focal energético donde las almas maduras pueden elevarse a sí mismas o incluso profundizar,  tal como dice Hermes en el Corpus Hermeticum.

¿Dónde buscar este lugar?

¿Dónde ir?

No hay necesidad de ir a ningún lado, solo hay que experimentar una calma interior. Tampoco tenemos que imaginar ni esperar nada.

Lo único que es determinante es la madurez del alma. Entonces todo es natural y nuestra personalidad está ayudando, sirviendo, al alma.

En el pasado, el Grial se representaba frecuentemente como un cuenco o un cáliz. En el lenguaje de hoy podríamos decir que es un punto energético focal que ocurre dondequiera que estemos. O más bien, nos encuentra.

El germen del Espíritu en un alma humana está siendo atraído por el Espíritu.

El alma, como si hubiera madurado en este punto focal, se despierta y percibe la consciencia espiritual superior. Hermes habla de “impresión”. Es una energía espiritual, un alimento espiritual, que colma las almas que anhelan una energía diferente. A diferencia de la energía dialéctica natural ordinaria, este punto focal nunca puede ser agotado. Nadie puede nunca agotar esta corriente espiritual.
Y aquellos que están inmersos en ella son habitantes de una casa espiritual invisible, un castillo alto, y ayudan a expandir y amplificar este punto focal de poder.

Este es el trabajo de las almas espirituales, por las cuales nosotros, personalidades ordinarias, somos “fecundados”.

La copa se inclina más y más hacia la materia.

Ojalá que innumerables multitudes pudieran beber de esta copa.

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Así escuchamos en un pasaje del Corpus Hermeticum:

De esta forma, Tat, ¡Dios dotó a todos los hombres de inteligencia, pero no de espíritu!.

TAT: ¿Por qué, Padre mío, Dios no ha otorgado el espíritu a todos los hombres?

HERMES: Dios, hijo mío, ha querido que la unión con el espíritu, al alcance de todas las almas, fuese el premio de la carrera.

TAT: ¿Y cómo lo hizo?

HERMES: Él hizo descender una gran crátera, repleta de fuerzas del espíritu y envió un mensajero para anunciar al corazón de los hombres: Sumergíos en esta crátera, vosotros, almas que podéis hacerlo, vosotros que esperáis con fe y confianza elevaros hacia Aquel que ha hecho descender este vaso, vosotros que sabéis para qué habéis sido creados.

Quienes escucharon esta exhortación, se purificaron y se sumergieron en las fuerzas del espíritu, participaron en la Gnosis, el conocimiento vivo de Dios, y, al recibir el espíritu, se convirtieron en hombres perfectos. […]

Todos los que recibieron parte de los dones de Dios ya no son mortales sino hombres divinos, como sucede con todos sus frutos. Y con su alma-espíritu abarcan todo lo que existe sobre la tierra y en el cielo, y también sobre el cielo.

Todos aquellos que se han elevado al contemplar el bien, aprenden a considerar la permanencia aquí en la tierra como una desdicha. Consideran condenables todas las cosas corporales e incorporales, y se apresuran llenos de ardor hacia lo Uno y único.

Oh Tat, la manifestación creciente del alma-espíritu, la formación de las cosas divinas y la contemplación de Dios, son los dones de la crátera, el vaso sagrado.[1]

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Del mismo modo que ha sido expresado en el Corpus Hermeticum, en Las bodas Alquímicas Christian Rosacruz experimenta un examen vibracional el primer día, cuando sueña con ser sacado con la sexta cuerda (una de las siete cuerdas) de la torre oscura llena de una multitud de personas que anhelan la liberación. Christian estaba de pie sobre una piedra junto a la pared de la torre, cuando de repente una cuerda se balanceó hacia él. No lo dudó y agarró la cuerda que le izó a la superficie. Una vez que estuvo arriba, descubrió que tenía una herida en la cabeza. Junto con el resto del grupo de los salvados, después de ser sacados, inmediatamente comenzaron a salvar a los otros.

El gnóstico moderno Jan van Rijckenborgh comenta sobre este pasaje de Las bodas alquímicas de Christian Rosacruz con las siguientes palabras:

“Así, puede decirse que existen siete escuelas espirituales diferentes, dispersas en el campo del mundo […]

Las siete cuerdas no son lanzadas simultáneamente. Las siete diferentes líneas de fuerza magnética son activadas de manera progresiva, una tras otra, con el fin de obtener una buena selección y una correcta evolución.

Esto se nos muestra claramente cuando se nos dice que Christian Rosacruz solo puede asir la sexta cuerda, gracias a que estaba sobre una piedra, contra el muro del calabozo. Lo que significa que ha podido ser izado en la fuerza de Cristo y por el Espíritu Santo, en razón de sus inquebrantables esfuerzos conscientes para la consecución del objetivo. […]

Cuando usted es tocado en el átomo del corazón por la nueva luz magnética de la Escuela Espiritual y, al igual que C.R.C., pertenece al sexto grupo sanguíneo —grupo en el que domina el amor a la humanidad y el amor al prójimo— tal herida en la cabeza romperá las líneas de fuerza magnéticas de la naturaleza dialéctica.”.[2]

 

También, a través de esta historia, se ha demostrado la ley física de atracción de los iguales. Significa que el elemento espiritual escondido en el ser humano está siendo atraído hacia el Espíritu, que es inmanente en todo el cosmos y emana del Reino Divino. Lo que está oculto comienza a ser perceptible para el ser espiritual interno tan pronto como crece en intensidad y madurez.

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Todo ello nos muestra la similitud de lo que muchos relatos nos cuentan acerca del ser humano que busca. Por ejemplo, Hermes, el Grial, o Christian Rosacruz en Las Bodas Alquímicas. Testifican sobre algo que podemos explicar hoy como una ley válida tanto en física como en metafísica. Especialmente para aquellos cuya insistencia interna e impulso espiritual alcanzan una medida de intensidad que abren nuevas perspectivas, nuevos horizontes y dimensiones que superan las limitaciones existentes.

[1] Rijckenborgh, Jan van: La gnosis egipcia original y su llamada en el presente eterno, Tomo 2, capítulo XIX, Séptimo Libro, “Discurso de Hermes a Tat sobre la crátera y la unidad”. Fundación Rosacruz, España.

[2] Rijckenborgh, Jan van: Las bodas alquímicas de Christian Rosacruz, Tomo I, Fundación Rosacruz, España.

Fuente: https://www.logon.media/es

La Profecía Cátara

“Tras setecientos años, el laurel florecerá”

montsegurtCon el desvelamiento de la profecía que en 1244 se elevó, como la paloma del Paráclito, por encima de la hoguera de Montsegur, el 16 de marzo del año 1944, este misterioso proceso se puso en marcha, como el latido del corazón de la eternidad, como la aurora de un nuevo día, en el interior del espacio y del tiempo. Lo hizo el patriarca de la precedente Fraternidad de los Cataros, Antonin Gadal, que, en la línea ininterrumpida de sucesión espiritual, tenía el mandato de encender nuevamente la llama extinguida de Montsegur en el mismo lugar donde doscientos cinco hombres y mujeres, hermanos y hermanas, la fina flor y la corona espiritual de la Fraternidad Catara, el 16 de marzo de 1244 dieron su vida.
Así llego la hora de un nuevo nacimiento para la Triple Alianza de la Luz, Grial, Cataros y Cruz con Rosas. La llama del fuego incorruptible fue encendida de nuevo al alba de un nuevo comienzo mágico, en este momento crucial del siglo veinte: el nacimiento de la Joven Gnosis, el triunfo de la Gnosis Universal, el signo del regreso de los hijos de la Luz. En la fuerza del antiguo tronco del Árbol de la Vida, la Gnosis del Amor, en ese instante, la mesa del altar de la Gnosis fue de nuevo erigida para sus hijos, a fin de que sea celebrado el misterio del Pan y del Vino de la Orden de Melquisedec, el misterio del Santo Grial. rosaleda de albi
La misteriosa manifestación de la eternidad en el tiempo aparece de nuevo en el año de 1946 en el corazón del antiguo país cátaro, en la Rosaleda de Albi, con la llegada de los fundadores de la Escuela Espiritual de la Rosacruz Aurea, Jan van Rijckenborgh y Catharose de Petri.
Así narran ellos mismos este acontecimiento:
“Cuando partimos hacia Albi en el año de 1946, lo único que conocíamos de esta ciudad era el nombre, y nada más. Teníamos un objetivo secreto: retomar el hilo de la fraternidad anterior, la fraternidad transfigurista, conocida como la de los albigenses. Evidentemente este nombre tenía un significado, y por esta razón nos dirigimos a Albi, aunque al parecer, según algunas investigaciones, otros lugares del Sur de Francia podrían ser posiblemente mucho más propicios.
Sin embargo nos dirigimos a Albi, vía Toulouse, impulsados por una voz interior.
En cuanto llegamos, por tren, tuvimos la sensación de encontrarnos en terreno conocido y nos dirigimos directamente hacia nuestro objetivo: un antiguo edificio, situado a la derecha de la gran Catedral, a lo largo de la elevada orilla del rio Tarn; un antiguo caserón convertido ahora en museo municipal, adosado a una rosaleda, antaño palacio episcopal, y anteriormente lugar de reunión de antiguos cataros.
Ya en el interior, nos sentimos como en casa y nos dirigimos hacia una pérgola contigua a un sendero adoquinado y elevado que dominada el jardín. Y allí donde la terraza se ensanchaba, justo delante de un pequeño pabellón, nos sentamos sobre un pequeño muro. Nos encontrábamos sentados allí desde hacía un rato, cuando la calma, la paz y la gracia de aquellos antiguos tiempos descendieron sobre nosotros y ambos vimos, por la abierta ventana del alma, el camino que se extendía ante nosotros con todas sus sutilezas.
!Jamás, hasta entonces, habíamos vivido un instante tan sagrado!”

Fuente: “El Triunfo de la Gnosis Universal”, Libro editado por Fundación Rosacruz, año 2006