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Coronavirus, amigo o enemigo

Coronavirus, amigo o enemigo

Algo minúsculo nos está cambiando, también a la sociedad

Texto: Pam Wattie, País: Australia, Image: Sigrid Manitius auf Pixabay CCO

Parece que algo minúsculo, algo inapreciable a simple vista, ha trastornado la sociedad de una manera extraordinaria y asombrosa. Este ser microscópico ha puesto a toda la humanidad en una situación sin precedentes, al menos en los últimos 100 años. Nos cuesta entender, enfrentarnos, adaptarnos a los muchos y drásticos cambios que se nos piden desde diferentes ámbitos. Hay una gran variedad de reacciones en todos los individuos y sociedades afectadas. Según el papel que les haya tocado, algunos pueden enfrentarse al fenómeno con relativa facilidad, otros mueren, pero para la mayoría es un conflicto constante, un período de tiempo muy difícil y falto de control. Estamos siendo obligados, de muchas maneras, a dejar de lado las cosas que no solo eran diversiones, o entretenimiento, sino también nuestros apegos a la Tierra. En resumen, estamos siendo liberados.

Hay una gran variedad de posibles causas, estados físicos y mentales, de los que quizás el coronavirus podría ser una manifestación. Es posible que observadas desde un estado de consciencia terrenal, estas nuevas fuerzas que nos confrontan sean percibidas como muy extrañas; y, en gran medida, consideradas una amenaza invisible a la que nuestro cuerpo, nuestro sistema inmunitario, está respondiendo. Los síntomas provocan una reacción inmunológica. Estamos respirando, absorbiendo, algo extraño, algo invisible, algo intangible. Ello provoca miedo en todas sus formas, sentimientos de “lucha y huida”, como animales humanos que somos. ¡Pero no hay ningún lugar al que podamos huir!  Pues el virus paraliza todas nuestras frenéticas “ocupaciones”, todas nuestras obsesivas actividades.

Desde una perspectiva individual, experimentamos la necesidad de descubrir un “detonante” para este desastre en curso, un culpable. Algo que podamos identificar, nombrar, combatir y “curarnos”. Sentirnos de algún modo victoriosos.  Desde esa misma perspectiva, ¿no le está sucediendo eso al conjunto de la humanidad, ahora mismo? Parece que no somos capaces de percibir este virus con nuestros ojos, pero hemos identificado una “causa” y nos estamos esforzando por encontrar “una cura”. Pero ¿podemos ver qué más está sucediendo, podemos percibir más allá de nuestro miedo inicial? ¿Y está el coronavirus implicado, de alguna otra manera, en este proceso? Quizás nunca lo sabremos. Pero nos estamos volviendo silenciosos, estamos empezando a percibir las cosas de manera diferente. Si estamos cambiando, el mundo está cambiando. ¿No se nos está ofreciendo la oportunidad de detenernos y mirar hacia dentro?

Y, con ello, nos preguntarnos: ¿lo haremos?

Fuente: https://www.logon.media/es   

Corona y Tao

Corona y Tao

Un poema chino en relación con el coronavirus

Texto: Elly Nooyen, País: Países Bajos, Image: Elly Nooyen

 

“Cuando el corazón humano se aligera, encuentra paz mental.

Cuando el corazón humano derriba muros y obstáculos,

cuando el alumno abre su corazón y cierra el libro de su vida,

mira a lo lejos y encamina sus pasos hacia la montaña del sur.”

Este poema, que circula actualmente por las redes sociales en China, fue escrito en respuesta a la gran agitación causada por el coronavirus. El nombre del autor es desconocido. Su contenido puede que no sea inmediatamente comprensible para nosotros, ya que se refiere a términos chinos específicos. Sin embargo, esto no significa que no tenga nada que decirnos. El poema tiene una fuerte base Taoísta que no está limitada por el tiempo ni por la cultura. Lo analizaremos línea por línea.  El poema comienza con:

Cuando el corazón humano se aligera, encuentra paz mental

El autor es consciente de la inquietud que este virus causa en el corazón de las personas, especialmente ahora que se ha extendido por todo el mundo, afectando también a Occidente. Trae consigo un sentimiento de precaución y miedo profundo, lo cual sin duda nos perturba. Sin embargo, el autor cree claramente que existe la posibilidad de que recuperemos la tranquilidad.

Cuando el corazón humano derriba muros y obstáculos

Es una reacción muy natural el querer protegernos del mundo exterior en caso de gran peligro o incertidumbre. Un ser humano reacciona levantando muros y barreras en su corazón y alrededor de su casa. Intenta, de muchas maneras, controlar la situación. Pero con ello lo que realmente está haciendo es encarcelarse a sí mismo por la opresión de su propio miedo.

Este poema pretende llamar la atención del lector sobre la posibilidad de una actitud completamente diferente: derribar muros, barreras y obstáculos dentro de sí mismo.

Sin embargo, esto no es nada fácil, ya que han surgido de nuestro instinto más básico: el impulso inconsciente de autoconservación. Este impulso se está activando actualmente  en todo el mundo y podría abrumarnos fácilmente.

En las siguientes líneas del poema se hace referencia a una actitud completamente diferente hacia la amenaza y el miedo, a una forma de vida que no tiene nada que ver con la necesidad de autoconservación.

Cuando el alumno abre su corazón y cierra el libro de su vida

Un ser humano que está aprendiendo a liberar su corazón es un alumno de la sabiduría universal. Él cambia su enfoque y, en lugar de centrarse en el yo temporal, se orienta al presente eterno, a Tao. Como resultado, aprende a ver su vida, el mundo y sus semejantes, desde una perspectiva completamente diferente.

Podemos ver nuestra vida como un libro escrito en una larga hoja de papel. En la parte superior, nuestra vida es descrita a medida que se desarrolla en el mundo de las ‘cosas’, las ‘diez mil cosas’.

Esto incluye todo lo que hacemos y de lo que somos conscientes, así como las muchas acciones que surgen de nuestro inconsciente. La parte superior de nuestro libro de vida describe todo lo que pertenece al mundo temporal.

Mira a lo lejos y encamina sus pasos hacia la montaña del sur

Una persona que reorienta su atención, vislumbra lo que está “escrito” al final en el libro de su vida. Allí, el lenguaje simbólico revela el poder y el efecto de la naturaleza esencial e intemporal: la naturaleza del Tao, que no está unida ni al tiempo ni al espacio. Esta naturaleza no está separada de nosotros, porque Tao es omnipresente. Esta “naturaleza” yace en nuestros corazones como una chispa de un gran fuego inmortal e irradia todo nuestro ser.

En el Taoísmo, esto se llama: orientarse hacia la montaña del sur. “Montaña del sur” simboliza una de las cinco montañas sagradas de China. Esta montaña, el Heng-shan, está ubicada en el sur de China, en la provincia de Hunan.

El sur es considerado una orientación importante ya que los emperadores en la antigua China siempre se orientaban hacia el sur, hacia el Sol. Se les consideraba emisarios del “cielo”, de Tao. En épocas anteriores, los monjes Taoístas iban a la montaña del sur para alcanzar la inmortalidad a través del silencio profundo.

Sin embargo, la ‘montaña del sur’ no es un símbolo de la inmortalidad de nuestra personalidad, ya que la personalidad está y permanece unida al tiempo, a lo mortal. La montaña del sur es una metáfora de la naturaleza inmortal en nuestro propio interior, basada en la paz y la tranquilidad, ya que en Tao no hay dualidad, solo unidad inmutable.

Cuando alguien se enfoca solamente en su naturaleza temporal, “solo” lee lo que está escrito en la parte superior de su libro de la vida. Sin embargo, para aquellos que lentamente toman consciencia de la naturaleza del Tao en sí mismos, el “papel” se vuelve, por así decirlo, transparente. La naturaleza intemporal brilla directamente a través de la naturaleza temporal. Esa es su fortaleza y la asimilamos.
 
Por supuesto, esto no significa que la “naturaleza del Tao” disipe nuestros miedos y preocupaciones como nieve en el sol, pero el efecto silencioso que emite nos hace, paso a paso, estar menos centrados en nuestra autoconservación.

Un escrito Taoísta del siglo II a.C. expone de manera concisa el proceso radical en el que nos encontramos:

Al reaccionar a los cambios con lo que no cambia, son posibles diez mil transformaciones, sin siquiera vislumbrar el comienzo del fin.

 

Elly Nooyen http://tijdvoortao.nl/corona-en-tao/