La era de Acuario – Una puerta se abre

La era de Acuario – Una puerta se abre

Michel Cohen

Una etapa en nuestro desarrollo

Actualmente no pasa ni un día en el cual no aparezca un artículo sobre ciencia y espiritualidad. Es como si una puerta se hubiese abierto, permitiendo a dos mundos aparentemente separados de poder encontrarse. ¡O más bien reencontrarse!

Para entender lo que podría significar que una puerta se haya abierto debemos recurrir a la idea, de que la historia de la humanidad se realiza atravesando épocas que están sometidas a influencias cósmicas.

Estas influencias cósmicas se configuran en lo que concierne al hombre y a la tierra a través de constelaciones que pertenecen a nuestro zodiaco.

Esto podría parecer un dogma, pero en realidad corresponde simplemente a una visión espiritual del mundo.

Este punto de vista se opone a una visión materialista de la vida en la cual la historia del mundo se desarrolla como una secuencia de hechos que dependen únicamente del ser humano. Eso podría ser también un dogma.

En realidad toda vida está sometida a un ritmo. El ritmo circadiano del cuerpo, el ritmo de las estaciones del año, el ritmo de los días y de las noches etc.

El ritmo que nos interesa hoy, es el ritmo de la precesión de los equinoccios.

Porque, es este ritmo que va dirigir las influencias que recibimos de las constelaciones.

Y aunque no lo parece ahora, vamos a ver como este ritmo, es vinculado con la apertura de la puerta que acabamos de mencionar más arriba.

Pero antes de hablar de las consecuencias de este movimiento, lo explicaremos de manera simple.

Precesión de los equinoccios

La tierra cumple tres tipos de movimientos: una rotación alrededor del sol en 365 días, una rotación sobre sí misma en 24 horas y hay un tercer movimiento muy importante. En realidad es el eje de la tierra que describe un circulo como lo haría el eje de una peonza, en aproximadamente 25800 años (son cifras aproximadas) y provoca lo que llamamos el movimiento de la precesión de los equinoccios.

Equinoccio significa que los días y las noches son equivalentes.

El equinoccio de la primavera se sitúa el 21 de marzo, es decir que vemos el sol levantarse el primer día de la primavera en el eje de una constelación y al final de 2150 años se levanta en la constelación siguiente.

Este movimiento nos parece lento porque cada 75,1 años, el sol se desplace 1 grado.

En este dibujo se ve el círculo del zodíaco a lo largo del cual se desplaza el sol. Es el plano de la eclíptica.

También hay el círculo del ecuador celeste.

La intersección de estos dos círculos se llama el punto vernal. Es el punto donde el sol se levanta el primer día de la primavera.

Y como lo hemos explicado, el sol pasa actualmente del signo de Piscis al signo de Acuario.

El hecho de pasar de un signo a otro tiene consecuencias, porque estamos sometidos a influencias cósmicas e intercósmicas de otra naturaleza.

Y estas influencias actúan directamente en todos los planos de la vida manifestada. El plano físico, el plano psíquico y el plano espiritual.

Cada signo del zodiaco tiene su carácter, un sello que lo distingue de los demás.

El signo de acuario esta simbolizado por la figura del hombre con la jarra. Se llama también el portador de agua. En realidad vierte el agua de la jarra.

Por esta razón el libro sagrado del Zohar dice:

Todos los tesoros celestes y los misterios ocultos que no han sido descubiertos por generaciones se darán a conocer durante la Era de Acuario.

La realidad posee dos aspectos, el aspecto fenomenal visible y el aspecto nouménico que es invisible y que constituye la esencia de todo lo manifestado.

Estos dos aspectos pueden compararse a una rueda. Su llanta y su eje.

Para ir de la periferia al centro no hay ninguna ruptura. Es simplemente una cuestión de frecuencia. Más nos acercamos del centro más elevada es la frecuencia. Pero al acercarse al centro llegamos a un límite.

Este límite fue establecido por el físico Max Planck.

Es decir que a un momento dado no se puede medir nada; llegamos a lo que los físicos llaman el vació cuántico.

Ellos saben también que detrás de este vacío hay una energía formidable, hay un mundo desconocido.

Y es aquí que puede aparecer una visión espiritual del mundo, una visión que se encuentra en todas las sabidurías, diciendo que la realidad es Una, que no hay separación entre la materia y el espíritu entre la existencia y la esencia, entre la llanta y el eje.

Para cruzar el límite que nos impide conocer o experimentar lo que hay detrás del vacío cuántico se necesita un cambio de conciencia.

Podemos ahora volver a nuestro tema, diciendo que la influencia a la cual está sometida la humanidad, la influencia de acuario, provoca muy poco a poco una elevación de la conciencia que le permite vincularse con frecuencias más elevadas.

En el sentido que toda radiación tiene un aspecto electromagnético, se propaga en la atmósfera y se conecta con los órganos de cada ser humano.

Según su sensibilidad, su estado de conciencia, el ser humano va a reaccionar a estas influencias.

Estas influencias tienen dos aspectos principales. Primero tienen un efecto directo sobre la materia y segundo contienen una información.

El primer efecto es un efecto de desmaterialización. Es decir que la materia puede revelar sus aspectos más sutiles; en primer lugar, volviendo el hombre, sensible a lo que es invisible.

Y segundo facilitando la aptitud de ciertos seres humanos a vincularse con frecuencias que se manifiestan en el vacío cuántico.

El según efecto se expresa a través de la información que contiene esta radiación. A un nivel más elevado de frecuencia todo lo manifestado está unido en una red en la cual todos los puntos están relacionados entre sí. Esta red, los científicos la llaman «el Campo».

Esto fue puesto en evidencia por las fuerzas armadas de los Estados Unidos en 1986 (publicado en la revista, Nature .vol 320 año 1986).

Los hindúes la llaman akasha.

Estos dos efectos de la radiación de acuario permiten comprender como la puerta entre ciencia y espiritualidad está abierta.

La mente y el corazón humano actualmente no necesitan hacer experiencias particulares para intuir directamente el lazo que existe entre el aspecto fenomenal de la realidad y su vertiente esencial.

Hoy en día hay más y más científicos que están convencidos que detrás de lo manifestado hay un sentido profundo, una dirección, una inteligencia.

Como lo decía Albert Einstein: «aparentemente, la vida no tiene sentido y sin embargo es imposible que no haya uno».

Fuente: https://www.logon.media/es

 

Servicialidad y corresponsabilidad

Servicialidad y corresponsabilidad

El espíritu cambiante del tiempo nos enseña y nos revela importantes posibilidades de cambio interior. Observamos que la gente ya no tiene el deseo ni la capacidad de unirse a largo término. Sin embargo, grupos espontáneos y de breve duración se forman con vistas a poner el acento sobre tal o cual tema. Pero tras haberse consagrado a un tema determinado, las personas se separan nuevamente. La individualización y también la atracción con relación hacia todo lo que es diferente ganan cada vez más importancia. La auto-responsabilidad remplaza progresivamente, o a veces también bruscamente, la orientación en el seno de un ambiente conocido, sobre una estructura fija o el liderazgo personal.

 Servicialidad y  corresponsabilidad

Estos ejemplos ilustran nuevos caminos de desarrollo. Aunque numerosas personas sienta ya la influencia de la era nueva, sus reacciones siguen siendo inconscientes y no se elevan aún por encima de la ignorancia. Todavía no son conscientes de la posibilidad de Salvación, de la Liberación que se ofrece. Todo buscador consciente, no obstante, se plantea un cierto número de preguntas:

¿Cuál puede ser el impacto del nuevo espíritu del tiempo, ahora y posteriormente, sobre un trabajo a la vez interior y exterior, emprendidos en común? ¿Percibimos ya qué antiguas estructuras no se han adaptado y desaparecerán al no corresponderse con la actualidad? ¿Acaso experimentamos los impulsos espirituales que quieren revelarse a través de nosotros? ¿Es que no nos damos cuenta que una fase cósmica de desmaterialización ha comenzado?

Semejantes preguntas serán frecuentes en el futuro. ¡Ellas exigen de todos los que están en camino un examen justo y honesto! Allí donde, hasta el presente, podíamos estar todavía atados a marcos muy fijos, acabaremos por abandonarlos como consecuencia de las nuevas circunstancias que rápidamente se propagan. La renovación en un sentido liberador descansa, por una parte, en el reconocimiento de una relación entre la estructura de nuestro ser y la profunda percepción de una misión de vida, por otra, en la comprensión de que la vida es movimiento y constante evolución.

El espíritu del tiempo, la mentalidad de hoy, coloca al ser humano moderno ante la tarea de desatarse de los marcos fijos opresores y participar en el nacimiento y en el crecimiento en él de lo que es del Espíritu. Desde entonces, ¡todo lo que es terrestre ya no es tanto de naturaleza ilusoria sino transitoria, con vista a comprender mejor, a mejor aprender a amar! ¡Exactamente tal cambio en el microcosmos es lo que implica la Transfiguración!

El proceso de deliberación de la influencia de la materia conlleva muchos niveles y matices:

– Abandonar un punto de vista obstinado, el esto «o» lo otro, por la no combatividad, y dejar el lugar al esto «y» lo otro, es decir, «tanto el sí como el no», por así decir, ambos:

– Abandonar todo saber pretendidamente mejor y adquirir humildad.

– Liberarse de toda forma de forcing (imposición), de instinto de conservación egoísta con el fin de que se desarrollen amor e inteligencia activa.

– Abandonar la conciencia inferior basada en la fórmula «ojo por ojo…» y reemplazarla por la conciencia superior: «Yo le presento igualmente la mejilla derecha».

Transmutar el plomo en oro constituye un proceso superior de transformación de nuestro ser interior. Esto sólo será posible si aniquilamos las ilusiones e imágenes que habíamos creado y si, más allá de nuestros límites, llevamos nuestra mirada sobre el Universo. Si lo conseguimos, en nuestra ‘cabaña’ se abrirán grandes ventanas y amplias puertas por las que se pueda entrar, pero también salir. El Espíritu podrá desde entonces soplar libremente.

Este cambio esencial que sobreviene en el camino y que experimentamos en nuestro ser, se reflejará inevitablemente en el exterior.

Así se explica el hecho de que la Escuela Espiritual abra ampliamente sus puertas y facilite los encuentros que, en nuestros días, son probablemente muy diferentes de los de ayer.

Esta nueva orientación necesita, de parte de todos los que trabajan en su vibración, una corresponsabilidad.

Ser corresponsable induce a la servicialidad. Ésta difiere del derecho de control o de poder del que nosotros, seres humanos, gustamos tanto de hacer uso para salvaguardar nuestros propios intereses.

El término ‘corresponsabilidad’ lo expresa claramente: implica que uno se encuentra en una comunidad, en una convivencia. Esto comporta algo delicado, sutil, prudente, protector. En el seno del conjunto, se requiere cierta sutilidad de espíritu para reconocer exactamente lo que se espera de nosotros y qué muro interior, qué estructura rígida, que nosotros debemos romper, pueden estar todavía presentes.

Corresponsabilidad significa igualmente que se reconoce el lugar y el papel de cada uno.

Esto sólo es posible si se trabaja a partir de la comprensión de la tarea y de la misión del conjunto del grupo. Quien quiere ser corresponsable dará a su tarea la forma que requiere, utilizará todas sus capacidades y, finalmente, ofrecerá los resultados al conjunto del grupo.

Pentagrama nº3-2014: Serviciabilidad y corresponsabilidad