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En camino hacia mí

En camino hacia mí

Cruzar el país en tren de noche…

Texto: Cornelia Vierkant, País: Alemania, Imagen: Marion Pellikaan

Es reconfortante viajar de noche en tren por el país. Las zonas rurales gozan de tal quietud y son tan placenteras. Sólo la luz de las ventanas de las casas lejanas resplandece hacia aquí y, de vez en cuando, aparece la luz de las farolas de las pálidas calles.

Luego se extiende la oscuridad en la que trato de meterme. Lejos, en el horizonte distante, una franja de luz más brillante se perfila como un límite entre el cielo y la tierra, hasta que ya no se puede distinguir.

¿Puedo separar la luz de la oscuridad en mi interior? ¿Lo lograré?

Ya no hay distracciones externas. El sonido constante y uniforme del tren que se desplaza por sus ajustados rieles transmite calma y relajación. ¿Adónde me lleva mi camino en este momento?

La oscuridad exterior me facilita encontrar mi brújula interior. Busco dentro de mí lo que me dice el sonido constante del tren en movimiento. Calma, serenidad, sinceridad y reciprocidad en lo que tengo por delante.

No es fácil estar a la altura de cada hora de esta vida placentera. Pero ahora, estoy tratando de llegar a mí, para ser independiente de los destinos externos de mi vida. Una oportunidad como ésta es como un oasis en la vida y, en lo más profundo de mi ser, surge la pregunta:

¿Vivo en armonía con la verdad que tanto anhela mi corazón? Sé que si esta pregunta surge con sinceridad, como anhelo del corazón, recibiré una respuesta desde el interior. Porque, en efecto, las preguntas apremiantes que surgen del corazón siempre se responden, y el siguiente paso en la vida me será revelado desde allí.

Cuando miro la respuesta revelada, sé qué fuente la ha creado. Puede ser la fuente que fortalece al Ser Humano interior o una fuerza que estimula las ambiciones del “yo” del ser humano aparente.

Un camino hacia un nuevo estado de consciencia se abre en mí, en el que reconozco mi estado de ser actual. Quizás haya dado un pequeño paso en el camino hacia la verdad, que quiero seguir.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

¿Tocado por el Espíritu?

¿Tocado por el Espíritu?

Un momento en medio del silencio

Text: Angelika Häusler Image: Pixabay CCO

Vivíamos en las afueras. Yo tenía 5 o 6 años. Mis padres eran dueños de uno de los tres bares locales, por lo que casi no tenían tiempo para mí. Yo era un niño soñador, a menudo infeliz, no exactamente lo que mis padres habían previsto.

Una vez, durante el invierno, me desperté muy temprano y, mirando por la ventana hacia afuera, me di cuenta con alegría que había nevado. Apenas pude esperar para salir corriendo hacia el límite más lejano de nuestro jardín, donde, con la primera luz del amanecer, contemplé los blancos campos y bosques.

Intacto, como si estuviera hechizado, el paisaje cubierto de nieve yacía ante mí en completo silencio. Asombrado busqué mi armónica y toqué una breve melodía. Me quedé de pie en el claro silencio invernal como una escultura de plata. Abrumado por la belleza de ese momento, mi corazón estaba a punto de estallar. Entonces, de nuevo, se produjo el silencio. Me sentí feliz, como si todo el universo me envolviera, yaciendo ante mí en su sublimidad, muy lejos de la mezquindad de la condición humana.

Algo dentro de mí anhelaba contemplar esta infinidad, y sentí que contenía un secreto. Algo crucial que, sin embargo, no pude entender. ¿Cuál es el significado de todo esto? Mi cerebro estaba cerca de explotar…

De repente, un pensamiento solitario entró en mi mente infantil: la razón por la que la humanidad (incluido yo mismo) era tan infeliz y por lo que el mundo, en general, era tan miserable (pensé, por ejemplo, en los niños que mueren de hambre en África) es, simplemente, porque la gente (incluyéndome a mí mismo) no conoce lo que está detrás de cada cosa, de cada situación. Porque no conoce el secreto de la Eternidad. Repentinamente comprendí, y me sentí profundamente compasivo con todos los que anhelan ser felices, pero aún buscan en lugares incorrectos, sin darse cuenta de ello.

Recuerdo contarles a mis padres sobre mi descubrimiento, pero ellos no supieron qué hacer al respecto y tampoco parecía ser importante para ellos.

Durante el resto de mi infancia y adolescencia esta experiencia se retiró a lo más profundo de mi subconsciente.

Hoy creo que, en ese momento, algo me “llamó” desde el pasado, intentando mostrarme un camino. Mucho más tarde, ya adulto, algo me “llamó” nuevamente, y comencé a buscar el significado de mi vida.

Había olvidado, posiblemente suprimido, casi todo sobre mi temprana niñez. Pero recordando ese momento, podía todavía sentir claramente su santidad.

He llegado a la creencia de que los seres humanos dedican cantidades increíbles de energía, soportan el dolor y la tristeza, invierten mucha esperanza, amor y dedicación para crear algo bueno y encontrar la realización, y aun así ellos fracasan una y otra vez, a menudo creando miseria, destrucción, dolor y desesperación. Simplemente porque no conocen al Único Fundamental, que no es de este mundo, y nos espera en el silencio de la Eternidad.

Por esto, creo que el Espíritu llama a cada ser humano.

Fuente: https://www.logon.media/es