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Canto de Alabanza de Hermes

Fuente: Corpus Hermeticum, Libro XIV , (discurso de Hermes a Tat)167195_493472731747_281610216747_6133905_6844698_n

Tat: Padre, me gustaría oír el canto de alabanza que, según me has contado, oíste cantar a las fuerzas, cuando hubiste alcanzado la Ogdóada.

Hermes: en concordancia con lo que Poimandres reveló en la Ogdóada, apruebo tu prisa por desmontar esta tienda, ya que ahora estás puro. Poimandres, el espíritu, no me ha manifestado más de lo que ha sido escrito por mí, sabiendo bien que por mí mismo sería capaz de comprender y oír todo y de ver todo lo que quisiera; y él me ordenó hacer todo lo que fuese bueno. Por eso, en todas las cosas, cantan las fuerzas que están en mí.

Tat: Padre, también yo quiero oír y conocer todo esto.

Hermes: entonces permanece en silencio, hijo mío y escucha el canto de alabanza que a esto se refiere, el himno al renacimiento.

No era mi intención darlo a conocer sin más, excepto a ti que has llegado al final de esta iniciación. Razón por la que este canto de alabanza no se enseña, sino que permanece oculto en el silencio. Así pues, sitúate en un lugar al aire libre, el rostro vuelto hacia el viento del mediodía, después de que el Sol se haya puesto, arrodíllate así y ora; y haz lo mismo a la salida del Sol, pero vuélvete entonces hacia el levante. Y así, ahora calla, hijo mío:

EL CANTO DE ALABANZA DE HERMES

¿Quién podría alabarte suficientemente y de acuerdo con tu valor?
¿Hacia dónde dirigir mis ojos para alabarte?
¿Hacia arriba? ¿Hacia abajo?
¿Hacia el interior o hacia el exterior?

No existe ningún camino, ningún lugar,
ninguna criatura que esté fuera de Ti;
todo está dentro de Ti y todo proviene de Ti.
Tú das todo y no recibes nada: pues Tú posees todo
y no existe nada que no Te pertenezca.

¿Cuándo cantaré tu alabanza?
Ya que es imposible comprender tu hora y tu tiempo.

¿Y por qué cantaré Tu alabanza?
¿Por lo que has creado? ¿Por lo que no has creado?
¿Por aquello que has revelado, por lo que mantienes oculto?

¿Y con qué cantaré tu alabanza?
¡Cómo si algo me perteneciera! ¡Como si poseyese algo propio!
¡Como si fuese alguien diferente a Ti!

Pues Tú eres todo lo que puedo ser,
Tú eres todo lo que puedo hacer,
Tú eres todo lo que puedo decir.
Tú eres todo y no existe nada fuera de Ti.

Tú eres incluso lo que no existe.
Tú eres todo lo que ha llegado a existir
y todo lo que no ha llegado a existir.
Tú eres Espíritu, cuando es el alma-espíritu quien Te contempla.
Padre, cuando das forma a todo el universo.
Dios, cuando Te revelas como fuerza activa universal.
El Bien, porque Tú has creado todas las cosas.

Lo más sutil de la materia es el aire,
lo más sutil del aire es el alma,
lo más sutil del alma es el espíritu,
lo más sutil del espíritu es Dios.

 

Servicialidad y corresponsabilidad

Servicialidad y corresponsabilidad

El espíritu cambiante del tiempo nos enseña y nos revela importantes posibilidades de cambio interior. Observamos que la gente ya no tiene el deseo ni la capacidad de unirse a largo término. Sin embargo, grupos espontáneos y de breve duración se forman con vistas a poner el acento sobre tal o cual tema. Pero tras haberse consagrado a un tema determinado, las personas se separan nuevamente. La individualización y también la atracción con relación hacia todo lo que es diferente ganan cada vez más importancia. La auto-responsabilidad remplaza progresivamente, o a veces también bruscamente, la orientación en el seno de un ambiente conocido, sobre una estructura fija o el liderazgo personal.

 Servicialidad y  corresponsabilidad

Estos ejemplos ilustran nuevos caminos de desarrollo. Aunque numerosas personas sienta ya la influencia de la era nueva, sus reacciones siguen siendo inconscientes y no se elevan aún por encima de la ignorancia. Todavía no son conscientes de la posibilidad de Salvación, de la Liberación que se ofrece. Todo buscador consciente, no obstante, se plantea un cierto número de preguntas:

¿Cuál puede ser el impacto del nuevo espíritu del tiempo, ahora y posteriormente, sobre un trabajo a la vez interior y exterior, emprendidos en común? ¿Percibimos ya qué antiguas estructuras no se han adaptado y desaparecerán al no corresponderse con la actualidad? ¿Acaso experimentamos los impulsos espirituales que quieren revelarse a través de nosotros? ¿Es que no nos damos cuenta que una fase cósmica de desmaterialización ha comenzado?

Semejantes preguntas serán frecuentes en el futuro. ¡Ellas exigen de todos los que están en camino un examen justo y honesto! Allí donde, hasta el presente, podíamos estar todavía atados a marcos muy fijos, acabaremos por abandonarlos como consecuencia de las nuevas circunstancias que rápidamente se propagan. La renovación en un sentido liberador descansa, por una parte, en el reconocimiento de una relación entre la estructura de nuestro ser y la profunda percepción de una misión de vida, por otra, en la comprensión de que la vida es movimiento y constante evolución.

El espíritu del tiempo, la mentalidad de hoy, coloca al ser humano moderno ante la tarea de desatarse de los marcos fijos opresores y participar en el nacimiento y en el crecimiento en él de lo que es del Espíritu. Desde entonces, ¡todo lo que es terrestre ya no es tanto de naturaleza ilusoria sino transitoria, con vista a comprender mejor, a mejor aprender a amar! ¡Exactamente tal cambio en el microcosmos es lo que implica la Transfiguración!

El proceso de deliberación de la influencia de la materia conlleva muchos niveles y matices:

– Abandonar un punto de vista obstinado, el esto «o» lo otro, por la no combatividad, y dejar el lugar al esto «y» lo otro, es decir, «tanto el sí como el no», por así decir, ambos:

– Abandonar todo saber pretendidamente mejor y adquirir humildad.

– Liberarse de toda forma de forcing (imposición), de instinto de conservación egoísta con el fin de que se desarrollen amor e inteligencia activa.

– Abandonar la conciencia inferior basada en la fórmula «ojo por ojo…» y reemplazarla por la conciencia superior: «Yo le presento igualmente la mejilla derecha».

Transmutar el plomo en oro constituye un proceso superior de transformación de nuestro ser interior. Esto sólo será posible si aniquilamos las ilusiones e imágenes que habíamos creado y si, más allá de nuestros límites, llevamos nuestra mirada sobre el Universo. Si lo conseguimos, en nuestra ‘cabaña’ se abrirán grandes ventanas y amplias puertas por las que se pueda entrar, pero también salir. El Espíritu podrá desde entonces soplar libremente.

Este cambio esencial que sobreviene en el camino y que experimentamos en nuestro ser, se reflejará inevitablemente en el exterior.

Así se explica el hecho de que la Escuela Espiritual abra ampliamente sus puertas y facilite los encuentros que, en nuestros días, son probablemente muy diferentes de los de ayer.

Esta nueva orientación necesita, de parte de todos los que trabajan en su vibración, una corresponsabilidad.

Ser corresponsable induce a la servicialidad. Ésta difiere del derecho de control o de poder del que nosotros, seres humanos, gustamos tanto de hacer uso para salvaguardar nuestros propios intereses.

El término ‘corresponsabilidad’ lo expresa claramente: implica que uno se encuentra en una comunidad, en una convivencia. Esto comporta algo delicado, sutil, prudente, protector. En el seno del conjunto, se requiere cierta sutilidad de espíritu para reconocer exactamente lo que se espera de nosotros y qué muro interior, qué estructura rígida, que nosotros debemos romper, pueden estar todavía presentes.

Corresponsabilidad significa igualmente que se reconoce el lugar y el papel de cada uno.

Esto sólo es posible si se trabaja a partir de la comprensión de la tarea y de la misión del conjunto del grupo. Quien quiere ser corresponsable dará a su tarea la forma que requiere, utilizará todas sus capacidades y, finalmente, ofrecerá los resultados al conjunto del grupo.

Pentagrama nº3-2014: Serviciabilidad y corresponsabilidad

Iniciación, Iluminación, Liberación

Iniciación, Iluminación, Liberación

Iniciación, Iluminación, Liberación. ¿Se puede llegar a la iluminación espiritual sin un proceso iniciático? La iluminación es un acontecimiento extraordinario en la vida de un ser humano, que cambia completamente su percepción de la realidad inmediata.
En su visita a Buenos Aires, Eduard Berga y Pedro Víctor Rodríguez, de la Fundación Rosacruz de España, nos introducen a los temas que tratarán en sus conferencias.

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