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Los caminos de este mundo

Los caminos de este mundo

¿Qué camino conduce a la verdadera liberación?

Texto: Pam Wattie, País: Australia, Imagen: Picxabay CC0

Vivimos en un mundo que no solo son caminos (calles, carreteras, autopistas), sino también trayectorias de pensamiento, de sensaciones, de acción. Se nos puede sugerir un camino a seguir o podemos elegir seguir nuestro propio camino. Dar rienda suelta a nuestras emociones, o reprimirlas firmemente. Tenemos la libertad de pensamiento y, en cierta medida, la libertad de acción, ¿pero son realmente libertades? ¿No nos hacen girar en redondo? Tomemos el ejemplo de los sentimientos. Nuestros sentimientos, nuestras emociones pueden tomar diferentes aspectos. Existen miles de formas de expresarlos y los representan numerosos colores. Piense en el rojo de la cólera, en los azules de un humor cambiante («moody blues»), en los amarillos vivos de la dicha y de la alegría, en las tonalidades sombrías del miedo y de la depresión. Cada uno de nosotros tiene una expresión diferente y podemos exteriorizarlos por los cambios del corazón cada vez que una emoción nos invade.

Nuestros pensamientos también pueden ser observados de esta manera –las emociones ligeras y dichosas generan pensamientos  despreocupados, mientras que las emociones sombrías dan lugar a pensamientos negros y sórdidos. La gama de pensamientos es amplia y sin fin, y podemos recurrir a todo un sistema complejo para expresar una infinidad. ¡Lo que siempre hacemos!

Si nos atrevemos a mirar más profundamente en nosotros mismos, descubrimos que nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestras acciones dimanan los unos de los otros, están relacionados entre sí, y que esto conduce a menudo a un conflicto interior. Nuestro corazón responde de una manera, nuestros pensamientos de otra, suscitando acciones confusas: así nace todo conflicto interior. Pero, ¿quién puede realmente ver esto en sí mismo? ¿Quién se toma el tiempo para reflexionar y ver qué pasa entonces? ¿No estamos todos generalmente corriendo, demasiado preocupados para encontrar el tiempo y mucho menos el deseo de poner la situación en «pausa», de observarla y preguntarnos por qué? ¿Por qué sentimos, pensamos, actuamos como lo hacemos? ¿Qué efecto tiene esto sobre nosotros, sobre los demás, sobre el mundo que nos rodea? ¿Cuáles son nuestras propias formas de caminar en este mundo?

Supongamos un momento que pueda haber otro camino diferente que todavía no se nos hubiese presentado o que no hubiésemos visto aún…

Está de moda hablar de “otra vía” – de otra ruta hacia la paz interior. Existen muchas, muchas propuestas de caminos hacia una pretendida paz –una multitud de maneras de pensar, de sentir y de actuar. ¿Pero acaso estas formas no pertenecen también a los caminos de este mundo, vías de las que dependemos para mantener una apariencia de paz interior? Una vez que abandonamos una de estas prácticas, todos los esquemas de pensamiento, tal o cual técnica de meditación… entonces nos volvemos a encontrar allí donde habíamos comenzado, perdidos en los senderos, en los caminos del mundo.

Debe de haber otra vía, si verdaderamente la paz interior debe ser encontrada, si existe una libertad absoluta. Y en efecto: ¡hay otro “camino” a recorrer! Y esta otra manera de caminar depende de una sola cosa: ¡de nosotros!
En este nuevo camino, siempre estaremos pensando, sintiendo y actuando, pero esta vez de una manera totalmente diferente, sobre una base completamente nueva. Esta nueva base tiene como punto de partida la constatación hecha anteriormente sobre nuestros condicionamientos de pensamiento, de sentimiento y de actuación; se trata de un punto de insatisfacción, de desilusión. Esta desilusión reside en la adquisición de consciencia de que las vías de este mundo no hacen otra cosa que mantenernos atados al mismo: ¡ni un pequeño sendero, ni una sola salida hacia la libertad! Quizá hayamos probado las numerosas alternativas mencionadas en nuestra búsqueda de una paz interior, pero todas ellas se ha revelado como caminos de imitación, que nos conducen al punto de partida. Ese mismo punto de la desilusión.

Entonces, ¿podemos encontrar esa otra verdadera “vía”, la vía que conduce a una paz interior duradera?

Hemos buscado tanto, exteriormente, esta libertad escurridiza hacia la paz absoluta. Hemos probado de numerosas maneras y nos hemos dado cuenta de que nada aquí abajo, ninguno de esos caminos es capaz de satisfacernos, de satisfacer el deseo interior que se hace sentir incansablemente. Entonces, ¿en qué dirección dirigir ahora nuestra mirada? ¿Qué piedra no habríamos aún volteado?
¿Por qué no ponerse en camino hacia el interior de nosotros mismos, único camino inexplorado? Si nos atrevemos a hacer esto, ¿qué podríamos encontrar? ¿Podría haber un deseo ardiente, una profunda aspiración a cualquier otra cosa -invisible, indescriptible, no identificable- sin embargo algo que existe desde hace mucho, mucho tiempo? En este nuevo camino, lentamente, discernimos una realidad diferente, otro camino que no habíamos reconocido antes. ¡Y, entonces, descubrimos que no estamos solos!

En cada uno de nosotros, este descubrimiento tomará un aspecto diferente, las cosas que descubriremos serán únicas para cada persona. Pero cuanto más proseguimos este camino, más nos encontraremos compañeros de viaje, yendo todos ellos en la misma dirección, hacia la misma paz interior, pero individualmente, a su propia manera, sobre su camino de vida personal. Como los semejantes atraen a los semejantes, se forman comunidades de almas y en todo tiempo se pueden encontrar tales grupos de mujeres y de hombres.

Todos somos individuos, pero nuestro camino común, el mismo camino de liberación que seguimos, nos mantiene juntos, construye una unidad. Y cuando un grupo de seres unidos en este camino se reúne, comparte juntos verdaderos tiempos de intercambio y de reunión, en un mismo impulso de esfuerzos interiores sinceros, algo se desarrolla, algo irradia sobre toda la humanidad.

Se abre un nuevo camino para la humanidad, un camino que se practica en el mundo y que, sin embargo, está por naturaleza fuera del mundo. Se trata de una extraordinaria vibración superior, capaz de tocar a cualquiera que esté cansado de los viejos esquemas, de los accionamientos sin salida.

¿Le tocará a usted esta vibración?

¡Sea valiente! ¡Siga este nuevo camino y vaya adónde le lleve!

Fuente: https://www.logon.media/es

Canto de Alabanza de Hermes

Fuente: Corpus Hermeticum, Libro XIV , (discurso de Hermes a Tat)167195_493472731747_281610216747_6133905_6844698_n

Tat: Padre, me gustaría oír el canto de alabanza que, según me has contado, oíste cantar a las fuerzas, cuando hubiste alcanzado la Ogdóada.

Hermes: en concordancia con lo que Poimandres reveló en la Ogdóada, apruebo tu prisa por desmontar esta tienda, ya que ahora estás puro. Poimandres, el espíritu, no me ha manifestado más de lo que ha sido escrito por mí, sabiendo bien que por mí mismo sería capaz de comprender y oír todo y de ver todo lo que quisiera; y él me ordenó hacer todo lo que fuese bueno. Por eso, en todas las cosas, cantan las fuerzas que están en mí.

Tat: Padre, también yo quiero oír y conocer todo esto.

Hermes: entonces permanece en silencio, hijo mío y escucha el canto de alabanza que a esto se refiere, el himno al renacimiento.

No era mi intención darlo a conocer sin más, excepto a ti que has llegado al final de esta iniciación. Razón por la que este canto de alabanza no se enseña, sino que permanece oculto en el silencio. Así pues, sitúate en un lugar al aire libre, el rostro vuelto hacia el viento del mediodía, después de que el Sol se haya puesto, arrodíllate así y ora; y haz lo mismo a la salida del Sol, pero vuélvete entonces hacia el levante. Y así, ahora calla, hijo mío:

EL CANTO DE ALABANZA DE HERMES

¿Quién podría alabarte suficientemente y de acuerdo con tu valor?
¿Hacia dónde dirigir mis ojos para alabarte?
¿Hacia arriba? ¿Hacia abajo?
¿Hacia el interior o hacia el exterior?

No existe ningún camino, ningún lugar,
ninguna criatura que esté fuera de Ti;
todo está dentro de Ti y todo proviene de Ti.
Tú das todo y no recibes nada: pues Tú posees todo
y no existe nada que no Te pertenezca.

¿Cuándo cantaré tu alabanza?
Ya que es imposible comprender tu hora y tu tiempo.

¿Y por qué cantaré Tu alabanza?
¿Por lo que has creado? ¿Por lo que no has creado?
¿Por aquello que has revelado, por lo que mantienes oculto?

¿Y con qué cantaré tu alabanza?
¡Cómo si algo me perteneciera! ¡Como si poseyese algo propio!
¡Como si fuese alguien diferente a Ti!

Pues Tú eres todo lo que puedo ser,
Tú eres todo lo que puedo hacer,
Tú eres todo lo que puedo decir.
Tú eres todo y no existe nada fuera de Ti.

Tú eres incluso lo que no existe.
Tú eres todo lo que ha llegado a existir
y todo lo que no ha llegado a existir.
Tú eres Espíritu, cuando es el alma-espíritu quien Te contempla.
Padre, cuando das forma a todo el universo.
Dios, cuando Te revelas como fuerza activa universal.
El Bien, porque Tú has creado todas las cosas.

Lo más sutil de la materia es el aire,
lo más sutil del aire es el alma,
lo más sutil del alma es el espíritu,
lo más sutil del espíritu es Dios.

 

Servicialidad y corresponsabilidad

Servicialidad y corresponsabilidad

El espíritu cambiante del tiempo nos enseña y nos revela importantes posibilidades de cambio interior. Observamos que la gente ya no tiene el deseo ni la capacidad de unirse a largo término. Sin embargo, grupos espontáneos y de breve duración se forman con vistas a poner el acento sobre tal o cual tema. Pero tras haberse consagrado a un tema determinado, las personas se separan nuevamente. La individualización y también la atracción con relación hacia todo lo que es diferente ganan cada vez más importancia. La auto-responsabilidad remplaza progresivamente, o a veces también bruscamente, la orientación en el seno de un ambiente conocido, sobre una estructura fija o el liderazgo personal.

 Servicialidad y  corresponsabilidad

Estos ejemplos ilustran nuevos caminos de desarrollo. Aunque numerosas personas sienta ya la influencia de la era nueva, sus reacciones siguen siendo inconscientes y no se elevan aún por encima de la ignorancia. Todavía no son conscientes de la posibilidad de Salvación, de la Liberación que se ofrece. Todo buscador consciente, no obstante, se plantea un cierto número de preguntas:

¿Cuál puede ser el impacto del nuevo espíritu del tiempo, ahora y posteriormente, sobre un trabajo a la vez interior y exterior, emprendidos en común? ¿Percibimos ya qué antiguas estructuras no se han adaptado y desaparecerán al no corresponderse con la actualidad? ¿Acaso experimentamos los impulsos espirituales que quieren revelarse a través de nosotros? ¿Es que no nos damos cuenta que una fase cósmica de desmaterialización ha comenzado?

Semejantes preguntas serán frecuentes en el futuro. ¡Ellas exigen de todos los que están en camino un examen justo y honesto! Allí donde, hasta el presente, podíamos estar todavía atados a marcos muy fijos, acabaremos por abandonarlos como consecuencia de las nuevas circunstancias que rápidamente se propagan. La renovación en un sentido liberador descansa, por una parte, en el reconocimiento de una relación entre la estructura de nuestro ser y la profunda percepción de una misión de vida, por otra, en la comprensión de que la vida es movimiento y constante evolución.

El espíritu del tiempo, la mentalidad de hoy, coloca al ser humano moderno ante la tarea de desatarse de los marcos fijos opresores y participar en el nacimiento y en el crecimiento en él de lo que es del Espíritu. Desde entonces, ¡todo lo que es terrestre ya no es tanto de naturaleza ilusoria sino transitoria, con vista a comprender mejor, a mejor aprender a amar! ¡Exactamente tal cambio en el microcosmos es lo que implica la Transfiguración!

El proceso de deliberación de la influencia de la materia conlleva muchos niveles y matices:

– Abandonar un punto de vista obstinado, el esto «o» lo otro, por la no combatividad, y dejar el lugar al esto «y» lo otro, es decir, «tanto el sí como el no», por así decir, ambos:

– Abandonar todo saber pretendidamente mejor y adquirir humildad.

– Liberarse de toda forma de forcing (imposición), de instinto de conservación egoísta con el fin de que se desarrollen amor e inteligencia activa.

– Abandonar la conciencia inferior basada en la fórmula «ojo por ojo…» y reemplazarla por la conciencia superior: «Yo le presento igualmente la mejilla derecha».

Transmutar el plomo en oro constituye un proceso superior de transformación de nuestro ser interior. Esto sólo será posible si aniquilamos las ilusiones e imágenes que habíamos creado y si, más allá de nuestros límites, llevamos nuestra mirada sobre el Universo. Si lo conseguimos, en nuestra ‘cabaña’ se abrirán grandes ventanas y amplias puertas por las que se pueda entrar, pero también salir. El Espíritu podrá desde entonces soplar libremente.

Este cambio esencial que sobreviene en el camino y que experimentamos en nuestro ser, se reflejará inevitablemente en el exterior.

Así se explica el hecho de que la Escuela Espiritual abra ampliamente sus puertas y facilite los encuentros que, en nuestros días, son probablemente muy diferentes de los de ayer.

Esta nueva orientación necesita, de parte de todos los que trabajan en su vibración, una corresponsabilidad.

Ser corresponsable induce a la servicialidad. Ésta difiere del derecho de control o de poder del que nosotros, seres humanos, gustamos tanto de hacer uso para salvaguardar nuestros propios intereses.

El término ‘corresponsabilidad’ lo expresa claramente: implica que uno se encuentra en una comunidad, en una convivencia. Esto comporta algo delicado, sutil, prudente, protector. En el seno del conjunto, se requiere cierta sutilidad de espíritu para reconocer exactamente lo que se espera de nosotros y qué muro interior, qué estructura rígida, que nosotros debemos romper, pueden estar todavía presentes.

Corresponsabilidad significa igualmente que se reconoce el lugar y el papel de cada uno.

Esto sólo es posible si se trabaja a partir de la comprensión de la tarea y de la misión del conjunto del grupo. Quien quiere ser corresponsable dará a su tarea la forma que requiere, utilizará todas sus capacidades y, finalmente, ofrecerá los resultados al conjunto del grupo.

Pentagrama nº3-2014: Serviciabilidad y corresponsabilidad

Iniciación, Iluminación, Liberación

Iniciación, Iluminación, Liberación

Iniciación, Iluminación, Liberación. ¿Se puede llegar a la iluminación espiritual sin un proceso iniciático? La iluminación es un acontecimiento extraordinario en la vida de un ser humano, que cambia completamente su percepción de la realidad inmediata.
En su visita a Buenos Aires, Eduard Berga y Pedro Víctor Rodríguez, de la Fundación Rosacruz de España, nos introducen a los temas que tratarán en sus conferencias.

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