El viaje de Cristian Rosacruz

El conocimiento de Dios no consiste en palabras, ni en un conocimiento meramente especulativo y superficial, sino en un sentimiento vital, consolador y divino; en un placer puro e incontaminado, que se esparce suavemente hasta el corazón, y lo impregna de una indescriptible dulzura celestial.

Johann Arndt (Cristianismo auténtico)

Rosa y CruzEl viaje es el símbolo de un camino interior.

Y todo camino interior es un esfuerzo por volver a encontrar lo perdido, por recordar lo olvidado, por regresar de nuevo a la casa paterna. De ahí que la palabra “religión”, que etimológicamente hace referencia a “religar”, volver a unir, también exprese la idea de “releer”, es decir, volver a leer, recordar lo que hemos olvidado.

Para recorrer este viaje interior, existen tres vías fundamentales: la vía mística, la vía gnóstica, la vía mistérica. Estas tres vías son resumidas con claridad al final del libro T (Liber Theos, o Libro de Dios), que los hermanos encontraron en la mano de Cristián Rosacruz cuando hallaron su tumba:

Ex Deo nascimur

In Iesu morimur

Per Spiritum Sanctum reviviscimus

 

Rosa Robert Fludd250La vía mística es aquélla que encuentra la unión directa con Dios, que lo reconoce en cada ser, en cada criatura, o lo que es lo mismo, que puede expresar: De Dios nacemos.

La vía gnóstica es aquélla que establece un puente entre el aspecto divino y el aspecto humano. Atravesar este puente supone traspasar las puertas de Saturno, entregarte por completo a la naturaleza divina del ser: Morimos en Jesús.

La vía mistérica, la vía de la iniciación, es el aprendizaje que el candidato lleva a cabo en las Escuelas de Sabiduría, a través del cual adquiere el verdadero conocimiento de sí mismo que le capacita para una transformación real del ser: Por el Espíritu Santo revivimos.

Fuente:  Catálogo de la Exposición: 400 años de la Rosacruz en el mundo, (editado por Ediciones Fundación Rosacruz)