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II Sophia Perenne: Hermetismo

Fragmento del libro III del Corpus Herméticum de Hermes Trismejistos

Noche del alma

Noche del alma

¿Qué se supone que debo hacer?

Texto: Hugo van Hooreweghe, País: Belgium, Imagen: Olga Boiarkina

A plena luz del día, de repente, me sentí abrumado por la oscuridad. No la vi venir en absoluto, pero repentinamente todo pareció volverse en mi contra. Algunos me acusaban de algo y me hacían la vida difícil, al menos eso era lo que sospechaba. La vida misma se había vuelto contra mí y ni siquiera sabía por qué.

Y luego, de nuevo, me acechó una abrumadora duda y fui asaltado por pensamientos oscuros. Mis certezas adquiridas pacientemente se destruyeron una tras otra. El significado profundo de las cosas es ahora un misterio para mí, y sin fundamento me encontré a  mí mismo precipitado en las profundidades de la existencia y a merced de las fuerzas oscuras del destino. Me pregunté, ¿qué debía hacer?

¿Pero no es en eso donde se esconde el peligro? Tuve la tentación de reaccionar rápidamente para contrarrestar inmediatamente las inminentes adversidades y defenderme con todas mis fuerzas de las calamidades que se acercaban, afrontar resueltamente las causas y combatirlas enérgicamente.

Pero al hacerlo, solo estaba empeorando las cosas. De esta manera, fortalecí los poderes oscuros que se alimentan de la energía de mi oposición. Y todos mis pensamientos involuntarios formaron una red en la que me enredé cada vez más, hasta que finalmente el pánico me paralizó por completo. Estaba completamente bloqueado, no podía ver nada, y tenía miedo, estaba dando vueltas en la oscuridad.

En este estado, me resultaba imposible darme cuenta de que cada intento que hacía para liberarme me encerraba aún más. Al final, no tuve más opción que abandonar toda mi resistencia y mi lucha guiada por el instinto de supervivencia, manteniéndome como una caña flexible a merced del viento. Todo lo que tenía que hacer era permanecer tranquilo hasta que la tormenta se alejase, impotente contra todos estos casos de fuerza mayor que me impedían ejercer cualquier influencia significativa en mi vida. Esperar pacientemente, con la mirada dirigida hacia “las montañas de las que vendrá la ayuda”, como se dice en el Salmo 121.

Sé que esta ayuda siempre llega inesperadamente, pero tengo que confiar en ella. Al principio, la ayuda puede llegar en forma de una rendición de sí mismo que me permitirá soportar las circunstancias y afrontarlas. Entonces, de repente, tuve una visión de lo que me pasó y la consciencia de haberlo creado yo mismo. Y finalmente, me llegó la fuerza espiritual del centro que llena mi ser-alma y me eleva por encima de la lucha por la supervivencia. Esta fuerza me mostró definitivamente el camino para ser libre de mí mismo, allí donde ya no hay prosperidad o adversidad, ya no alguien que amenaza ni nadie que puede ser amenazado. La noche ha pasado y por fin ha llegado la mañana.

Fuente: https://www.logon.media/es

Diferente

Diferente

La nueva era quiere hacerlo diferente

Texto: Anneke Stokman-Griever, País: Países Bajos, Imagen: Daniel Burka via Unsplash

Se está produciendo un fenómeno gratificante: están teniendo lugar nuevas percepciones. La nueva era quiere hacerlo de forma diferente.

No usar productos de origen animal, pedir prestado un coche si lo necesitamos, deshacernos de cosas, ir más despacio, tomarnos nuestro tiempo, volar menos, cocinar lentamente, decidir por nosotros mismos qué nos ponemos y qué no, mantener solo contactos significativos, apagar el teléfono si queremos estar despiertos  ¡Verdaderamente … diferente!

Partimos de la idea: “para mejorar el mundo, comienza contigo mismo.”  
Y luego sigue el descubrimiento de: bueno, en realidad no necesito todas esas cosas en absoluto, qué descanso, cuánto espacio para ir a lo más profundo, para entrar en el silencio, preguntándome:

“¿Qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida y por qué?”

Desde luego, no quiero esta forma de transitar mi vida desde la cuna hasta la tumba sin más, pero ¿entonces qué puedo hacer?

Y, ¿por qué entonces esta pregunta nos causa malestar? ¿Qué tipo de malestar es éste que tenemos en medio del silencio conseguido?

La voz interior, a la que también podemos llamar conciencia, y a la que antes dejábamos de lado en la intoxicación de nuestra existencia, a la que llamamos  alma, ahora requiere atención. Miras los acontecimientos mundiales con otros ojos.

La sociedad parece haberse vuelto completamente loca, duele solo con pensarlo y sentirlo.

¿Puedes cambiar cualquier cosa, excepto a través de la minúscula vida que estás tratando de vivir ahora? ¿Cuál es tu labor? ¿Tienes la misión de influir en esta maraña inextricable de problemas y miserias?

La nueva era, o el ser humano de hoy en día, no puede salir del cenagal en el que se halla. Si no encuentra conexión con algo completamente diferente, algo que trasciende a sí mismo, la nueva era también envejecerá y el circuito continuará girando, no se romperá.

Considérelo: los grupos de acción persiguen algo y si tienen éxito, dejan que el equilibrio se mueva en la dirección opuesta. El resultado: nuevas miserias y problemas que hay que resolver. En esta esfera, simplemente, no hay fin a la ley eterna de los opuestos que rige la materia y todos los tiempos.

Así que hay que ser diferente. Un flujo del alma se está poniendo en marcha. El alma que habla en nuestro interior y en el de todas las personas que anhelan un tiempo nuevo. ¡Muchas personas ya viven en ese flujo!

Con la luz en tu corazón, así como con todo lo bueno que hay en ti —comprensión, ayuda, compasión, amor y percepción— busca una conexión con la Luz de arriba que, incluso, te eleve por encima de todo lo bueno.

Aspiración: evoca esa luz inspiradora continuamente, mantente en ella, hazte uno con ella. Dale a tu vida otro enfoque y con eso se lo darás a la vida de los demás. Esto es ser diferente. Y finalmente serás Amor. No porque alguien pueda ser tan bueno, sino porque no puede ser de otra manera.

Amor: lo único que se multiplica cuando lo regalas. Y también es magnífico que la frecuencia elevada del amor transforme la baja frecuencia del miedo en todo el mundo.

Tú podrías hacer eso.

Fuente: https://www.logon.media/es

LOGON y el camino del UNO, parte 2

LOGON y el camino del UNO, parte 2

Un nuevo pensamiento puede ayudarnos, un pensamiento que se abre al núcleo de la humanidad.

 

Texto: Gunter Friedrich, País: Alemania, Imagen: Klint

Podemos abrirnos a la vida, a la única vida, podemos integrar las dimensiones del alma en nuestra percepción. “Cuando cifras y figuras dejen de ser las claves de toda criatura, cuando aquellos que al cantar o besarse sepan más que los sabios más profundos”, rimó Novalis hace 200 años. El Uno continúa teniendo su efecto. Los científicos explican el aspecto exterior de las cosas; para captar su interior y, en particular, la conciencia, es necesaria la percepción del alma. Podemos dedicarnos a su desarrollo.

Hace siglos, la gente sufría el lado espeluznante de la naturaleza. Hoy nos enfrentamos a los siniestros efectos de nuestras tecnologías. Antaño la “madre Tierra” era todopoderosa, ahora lo son nuestras propias creaciones. ¿Quién se atreve a pensar en los efectos de la radiactividad liberada artificialmente en la Tierra, los reinos naturales y la consciencia humana? ¿Quién puede comprender hasta qué punto los esfuerzos por unir a las personas y a las máquinas están afectando nuestra identidad?

Aquello que era demasiado grande para poder entenderlo, ha cambiado su rostro. Así, al hacerlo, ahora podemos tener una visión. Lo que hoy nos resulta tan aterrador es lo que hemos creado nosotros mismos; son los resultados y las consecuencias de nuestra mente. Nuestras motivaciones, nuestros deseos más profundos, se nos plantean en las redes mundiales de tecnología. A pesar de todo lo que nos permiten hacer, seguimos atrapados en ellos e incluso amenazados por ellos. ¿Es posible que nuestro deseo de autorrealización vaya en la dirección equivocada?
Nuestras creaciones se apoderan de nosotros. ¿No fue así como el espíritu original se sumió en su creación, el ser humano, que se apoderó de él para que el yo terrenal pudiese desarrollarse? Ahora sucede lo mismo en el ser humano: se hunde en su creación, en la tecnología, es absorbido por ella, y ésta adquiere rasgos humanos. De nuevo ha llegado el momento de la liberación, pero ahora va en otra dirección.

El Uno también nos ayuda en este caso y, en la situación de emergencia actual, surge de Él un impulso. La consciencia, con cierta valentía, puede volverse hacia Él. Puede asir la mano de lo que no es tangible, inclinarse ante lo que está más allá de la razón. El Logos sirve como mediador cuando se despierta en nosotros.

Estamos hablando de la era de las comunicaciones y de la información. Es posible un nuevo tipo de comunicación e información, también un nuevo tipo de pensamiento. Junto a las direcciones horizontal y vertical, puede surgir un nuevo pensamiento que se abra al núcleo más profundo del ser humano.

La comunicación resultante puede convertirse en una comunión, una comunidad, un acercamiento de los dos polos de nuestras vidas, uno efímero y otro imperecedero. Y la información interna que fluye en ella crea una nueva forma en el interior, una nueva forma de la consciencia, que es un proceso de transformación. Estamos despertando de lo que nos hemos hecho a nosotros mismos.

Evidentemente, hemos tenido que enfrentarnos de forma amenazadora al campo de la tecnología para poder finalmente ganar. Sí, somos “nosotros” en nuestro núcleo, y los órganos sensoriales pueden desarrollarse en el interior. Una mente triple nos lleva a un pensamiento instantáneo.

Goethe escribe sobre Johannes Kepler:

Kepler dijo: Mi mayor deseo es que el Dios que encuentro en todas partes al hablar, incluso en el interior, sea consciente dentro de mí por igual. “El noble hombre sintió, sin darse cuenta, que en ese momento, lo divino que había dentro de él estaba en contacto directo con lo divino del universo”.

(Máximas y reflexiones, punto 8)

Y en otro lugar, Goethe dice: “¡Qué es un Dios que sólo empuja desde fuera!”
Aquí hay un camino, una salida de nuestra situación actual. Lo divino dentro del hombre quiere conectarse con lo divino del universo. ¡O, dicho de otro modo, dejemos que suceda! El Logos dentro de nosotros hace posible lo imposible.

A LOGON le gustaría informarle continuamente al respecto.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

 

¿Quién soy yo?

¿Quién soy yo?

Mi rostro en el espejo no me lo dirá

Texto: Kesy Bender Imagen: Valeria Maraun and Saschka from SPb

¿Quién soy yo? Mi rostro en el espejo no me lo dirá. ¿Puedo creer en realidad que quien está en el espejo soy verdaderamente yo, o quizá me he acostumbrado a esta apariencia? No me reconozco en mis fotografías de cuando era una joven.

Solo sé que alguna vez he tenido la apariencia que se ve en ellas. En este momento, me estoy fijando en los rostros asiáticos que hay a mi alrededor. Luego, un reflejo de mí misma aparece en un panel de vidrio. Veo a una mujer blanca, de cabello claro y ojos azules. ¿Soy yo? ¿Quién soy yo?

Nunca se le había rendido tanto culto al cuerpo como en estos tiempos. Pero no lo necesitamos como solíamos hacerlo en el pasado. Al menos no para alimentarnos de la manera como lo hacíamos antes. En este sentido, casi que se ha vuelto obsoleto. Ya no ara el campo como solía hacerlo, ni carga cosas pesadas como antes; ya casi ni necesita reproducirse. Sin embargo, a pesar de ser obsoleto, lo veneramos. Estado físico, nutrición, bienestar, moda y estilo. Casi todos los días se hace algo de esto por él.

Solo tenemos a mano un único medio de conexión con el mundo, a saber: nuestro cuerpo. Él es el vínculo, el punto de unión, por medio del cual podemos entrar en contacto con los demás. Nos ocupamos de él y nos expresamos con él; desde el color del cabello, pasando por nuestra figura, hasta llegar a las medias.

¡Mire lo que he hecho de mí! ¡Mire quién yo soy! Necesitamos este cuerpo para entrar en contacto con los demás. Por esta razón tratamos que parezca hermoso.

En nuestra consciencia, estamos aislados y no podemos saber, sin ayuda, lo que otro realmente siente o piensa. En mi ser interior, yo solo soy yo. Hay sentimientos que luchan unos con otros. También pensamientos que se arremolinan alrededor. Si hay un alma, entonces tiene que vivir allí en algún lado. Estas cosas no parecen estar muy ordenadas. Organizando este desorden, como en una especie de proceso de separación, tres cosas salen a la superficie, que parecen conformar mi yo, pero que pocas veces están en contacto entre sí. De este modo, buscando su unidad, encontramos los tan conocidos: Cuerpo, Alma y Espíritu.

Con nuestros cuerpos nos ocupamos, por ejemplo, de la nutrición, de los músculos y del cuidado de la piel. ¿Pero el alma realmente qué es? Se dice que los ojos son “la ventana del alma”, pero en lo relativo a la composición del alma, hay mucha controversia. Hay muchas descripciones al respecto: algunos hablan de materia etérica, otros de un campo de energía, y otros aún de poderes sobrenaturales. Cada quien tiene su propia definición. El alma parece ser algo que caracteriza nuestros sentimientos, nuestra mente y nuestra psique. Y además el alma parece ser capaz de transformar, de ser flexible como nuestro cuerpo. El entrenamiento del alma se hace hoy en día en seminarios para el desarrollo de la consciencia, retiros con voto de silencio o en clases de yoga. Allí nos ocupamos de ella, dependiendo de si tenemos o no tiempo para ello.

¿Y el espíritu? Respecto a él hay todavía más confusión. En inglés hay una diferencia entre “mente” y “espíritu”, intelecto y espíritu. Si permanecemos en el plano intelectual, nos encontramos como mínimo en el nivel mental. Con la ayuda del cerebro pensamos, reflexionamos y damos ideas. Allí hay un espacio de almacenamiento para nuestras experiencias y visiones, nuestras creencias e imágenes. Allí surge la consciencia. Alimentamos nuestro cerebro con conocimientos, tratamos de entender y organizar las cosas. Vamos al colegio y a la universidad, desarrollamos nuestras habilidades, proseguimos nuestra educación y dedicamos tiempo asistiendo a conferencias y seminarios.

La actividad intelectual es la que nos define en la actualidad. Así es como, hoy en día, la mayoría de la gente gana su dinero en la actual sociedad de la información. Pero el espíritu, sin embargo, se expresa de forma distinta.

Aparentemente parece venir más de afuera que del caos interior que emerge del ego. Parece provenir de alguna parte completamente diferente.

Si tuviéramos que representar al hombre como una casa, veríamos posiblemente al cuerpo como la planta baja, el primer piso como el alma y el segundo piso como la mente. La casa tendría las formas más inusuales. Algunas veces sería pequeña abajo y gigante arriba. Otras veces la base sería extremadamente amplia y la parte superior minúscula. En uno habría escaleras para conectar los pisos; en otro, éstas podrían haber sido olvidadas o se habrían desplomado sobre sí mismas. Uno habría construido su casa tan bien como hubiese podido, permitiendo a otros vivir en ella. Otro la configuraría de forma tan simétrica como fuera posible pero no sabría cómo debería llenarla. ¿Tiene mi casa proporciones armónicas y bien formadas? ¿Y quién vive allí? Ahora mismo me veo abriendo las puertas, una a una; la puerta del intelecto, la puerta del alma, la puerta del cuerpo. Con una clara percepción siento una gran expansión, como el “aire fresco”, una sensación espiritual.

¿Quién soy yo? Me miro de nuevo en el espejo. ¿Soy acaso la figura bien modelada que allí aparece, la angustiada y afligida alma, mi mundo intelectual?

¿O de hecho, a parte de una fracción de espíritu, un habitante transitorio de mi casa? ¿O soy justamente la visión con la que me he acostumbrado a crecer, una chica joven en una foto, a quien yo creo conocer, o una mujer blanca, de ojos azules, en medio de todos los rostros asiáticos?

Fuente: https://www.logon.media/es

Un tiempo para las almas

Un tiempo para las almas

Cuando nos enamoramos, estamos dotados con el brillo de las almas, que apenas percibimos y que naturalmente existen allí. Durante los años juntos el alma nunca impone. Está olvidado, oscurecido por todos esos proyectos.

Texto: Kesy Bender, País: Alemania, Imagen: StockSnap a través de Pixabay CCO

Íntimo. Tu cara tan cerca de la almohada. El azul de tus ojos. Las hebras de plata en tu cabello. La forma en que tu boca se curva cuando estás acostado de lado. Cada mañana, esto es lo que veo. Cada mañana siento tu olor. Cada mañana me despierto a tu lado. De hecho, de hecho.

Pero realmente no te veo. Con demasiada frecuencia te miré, te olí, escuché tu voz. Antes de hablar sé lo que vas a decir. Escucho lo que espero oír. Percibo lo que quiero que sea la verdad. Me encuentro a mí mismo, no a ti.

Esa es la forma en que está. Así es como la mayoría de las personas envejecen juntas. Siempre las mismas combinaciones de palabras, repitiendo como un reloj. Siempre las mismas cosas que tenemos en común, las mismas diferencias, los mismos conflictos. Bien ensayado durante años de familiaridad, algunas cosas se han convertido en rituales. Hábitos rígidos, sin vida. La forma en que es.

Volver al punto de partida. A la apertura incondicional de cuando nos estábamos conociendo. Cuando nuestros corazones se vieron unos a otros. Pero el comienzo sigue siendo el principio. Imposible de restaurar. Sigue siendo mágico, perteneciente al pasado. El punto de partida de nuestro viaje juntos. No hay “vuelta al cuadrado uno”.

Y sin embargo: algo más puede ser recuperado. La magia misma. El encuentro abierto. Reconocer al otro ser humano cuando las capas de la personalidad se están pelando. Algo se ilumina, frágil y brillante, y poderoso. El núcleo. El alma, en casa en la eternidad. Esto es lo que queda cuando miras a través de las prendas de la cultura.

Cuando nos enamoramos, estamos dotados con el brillo de las almas, que apenas percibimos y que naturalmente existen allí. Durante los años juntos el alma nunca impone. Está olvidado, oscurecido por todos esos proyectos. Y enterrado debajo de las banalidades cotidianas. La forma en que es.

O está reservado, exclusivamente a sí mismo. Entonces, sin embargo, perece. Su luminancia disminuye cada vez más hasta que se encapsula. El alma solo vive cuando es deseada y alimentada. Y cuando se encuentra con su propia especie. Entonces puede vibrar, resonar y comunicarse. Entonces comienza el diálogo. Verdaderamente encontrar al otro ser humano. Ese familiar tumbado entre las almohadas.

Es un encuentro sin palabras. Es un tiempo para nuestras almas.

 Fuente: https://www.logon.media/es

Encuentros en la casa de retiro

Encuentros en la casa de retiro

La eternidad puede irradiar a través del hombre. Puede volverse más intensivo cuando la de-mentia, el estado de la mente que no comprende, aparece en lugar de la mente que comprende.

Texto: Silke Kittler, País: Alemania , Imagen: Gundula Vogel a través de Pixabay CCO

El enigma dentro del hombre

En el festival de verano me senté al lado del hombre.

A pesar del ruido y el hecho de que apenas podía entender sus palabras silenciadas, soy consciente de su voz.

Soy consciente de sus ojos.

Siento que el alma de este hombre, que sufre mucho en el asilo de ancianos, se vuelve agresivo cuando se siente incomprendido por los demás, que a menudo es brusco y de mal humor, con la cabeza inclinada hacia abajo cuando está sentado, está llorando.

Él está actuando constantemente en contra de sus creencias internas. Él no puede hacer lo contrario.

Él es su propio prisionero.

Él es su propio oponente.

Puedo ver todo esto en la expresión de sus ojos, que son los espejos de su alma.

Su cuerpo también está sufriendo …

Y qué maravilloso es que siento una profunda conexión con este hombre.

Un sentimiento como el amor – inexplicable.

Estoy sentado frente a la computadora, él me está mirando.

El silencio es oro.

Cuando le hablo, no siempre es “dorado” y no puedo comunicarme con él con humor.

Las miradas que compartimos son suficientes, sin embargo, no hablar es más beneficioso.

Tal vez el hielo se derrita

y un milagro sucederá.

Creo en el cumplimiento de sus deseos, que volverá a estar sano.

Siembro amor, paciencia y perseverancia en su corazón.

Entonces ese algo indefinible se manifiesta en sí mismo*: el enigma dentro del hombre.                   

* Semanas o meses después, el hombre se volvió más educado y más sociable.

Reconocimiento de un alma

Sin pensarlo realmente, cuidé sin saberlo de un residente del asilo de ancianos con más intensidad que los otros residentes.

Con esta persona tuve la paciencia de un ángel, algo de lo que mis colegas carecían un poco.

Lo llevé a todas partes conmigo dentro del asilo de ancianos, ya fuera a las celebraciones del carnaval, a pasear, a comprar algunos dulces en la cafetería o al piano donde tocaba algo de música.

A pesar de su demencia, su alma leyó la mía.

Nos juntamos las manos.

Incluso más tarde, cuando mis deberes habían cambiado.

Yo iría a buscarlo entre esos “puestos en otro mundo”.

Su mirada estaba cansada pero me miró, sus ojos nunca dejaron los míos.  

” Te conozco desde hace una eternidad “, fueron sus palabras.

¿Es mi alma gemela?

¡Oh, esta gratitud!

El amor profundo es más fuerte que todo lo que está incompleto en esta tierra.

La eternidad puede irradiar a través del hombre.

Puede llegar a ser más intensivo cuando la demencia, el estado de la mente no comprensiva, aparece en lugar de la mente comprensiva, incluso si es causada por una enfermedad, como lo define la gente.

La esencia del alma puede pasar a primer plano.

como una profunda gracia.

****

La belleza interior puede brillar a través de las personas mayores.

La belleza interior puede irradiar no solo a través de los desesperados, sino también de los enfermos.

El alma se manifiesta a través de la mirada en nuestros ojos y por la vibración de nuestras voces.

El apretar las manos también puede revelar algo del enigma del hombre.

 Fuente: https://www.logon.media/es

La Divina Comedia (Dante y el Esoterismo Iniciático)

Video presentación Conferencia Pública en Oviedo

Conferencia Pública en Oviedo
LA DIVINA COMEDIA

Dante y el Esoterismo Iniciático
Ponente: Jesús Zatón
Fecha y Hora: Viernes 8 de Noviembre 19:00h.
Lugar: Biblioteca de Asturias, El Fontán, Oviedo
Entrada libre y gratuita

La Alquimia del alma

La Alquimia del alma

Ute Schendel

¿Sabes que eres un químico?

Los procesos químicos tienen lugar en nuestra digestión, pensamiento y muchas otras funciones corporales.

Los pensamientos también desencadenan muchas reacciones hormonales. Nuestra mente, con la que logramos tantas cosas, está dirigida principalmente por impulsos inconscientes. Sin embargo, ¡estamos llamados a transformarnos de químicos a alquimistas! El deseo de los grandes alquimistas de todos los tiempos era transformar el plomo en oro, lo cual significa extraer la luz de todas las experiencias oscuras de la vida, para que pueda formarse la piedra “filosofal” en el yo purificado. ¡Esto es a lo que se referían los verdaderos alquimistas con la producción de oro como metal!

Los alquimistas iban a las causas que son la base de todos los procesos; querían conseguir sabiduría y volverse trabajadores conscientes en el gran desarrollo del hombre y la naturaleza. Quienes se cuestionan las normas y los hábitos son pioneros. Un nuevo tipo de pensamiento deja huellas en el éter, en nuestro campo de vida. Estas huellas etéricas actúan como una brújula para otros. De esta forma el yo sirve como una realización de ideación colectiva.

El alma inmortal del hombre está prisionera en el cuerpo mortal como el núcleo en el átomo y el corazón de la célula en la célula misma. El método alquímico proporciona su liberación. Dicho método se divide en siete pasos, siete procesos. Cuatro de ellos tienen lugar en el nivel físico del alma; son los procesos de fuego, agua tierra y aire.

En primer lugar figura la Calcinatio, el proceso del fuego. En cada ser humano existe un espíritu del fuego. Si es activado en nuestro interior, nos conduce a un autoanálisis que no siempre es halagador. Entramos en el fuego del conocimiento de nosotros mismos, en la consciencia del fuego. Si somos capaces de permanecer en ella, podemos trabajar en la superación de nuestros problemas, aceptando nuestra vida y poniéndola bajo el liderazgo del alma inmortal. Esto nos llevará a un estado de calma y ecuanimidad.

El Segundo proceso es la Solutio, o proceso del agua. En él nos volvemos conscientes de los patrones con los que nos identificamos. Nuestros lados oscuros se nos vuelven visibles. Ahora podemos comenzar la purificación, que se hace posible cuando nuestro ego se convierte en un servidor voluntario del alma, capacitándonos para realizar los profundos procesos de la elevación del alma y entrar en nuestra consciencia. Entonces nuestra vida se volverá consciente del alma.

Tercer lugar está la Coagulatio, que construye la forma y es el proceso tierra. Nuestro esfuerzo constante por lograr el verdadero conocimiento, la vida en el presente y la pertenencia al amor omniabarcante nos conduce a la formación, a la manifestación de las fuerzas del alma nueva en nosotros. Lo que hacemos se refleja en el alma. El alma recibe un nuevo “cuerpo”, invisible a los ojos externos.

El cuarto proceso básico es la Sublimatio, el ascendente, el proceso del aire. Ahora los problemas, todos los asuntos, son considerados desde una perspectiva superior, y de esta forma pueden resolverse de una manera nueva. El alma, con su nuevo cuerpo invisible, se hace libre, lo que la capacita para entrar en contacto con el espíritu universal de una manera nueva y cumplir así los tres procesos alquímicos siguientes.

Estas cuatro operaciones alquímicas colocan a quien las recorre ante las siguientes preguntas:

¿Se convierte en ceniza el ego terrenal en el fuego del alma (Calcinatio)? ¿Puede el extracto disolverse en las aguas de la plenitud del alma (Solutio)? ¿Hay una nueva personalidad subordinada y una nueva estructura del alma formándose por la aplicación de las fuerzas del alma (Coagulatio)? ¿Tenemos una nueva perspectiva de observación en el alma (Sublimatio)?

La verdadera alquimia permite una armonía interna gracias a un balance equilibrado de los cuatro elementos; fuego, agua, tierra y aire. Es condición decisiva que nuestra percepción y fuerza de voluntad estén al servicio de fuerzas más elevadas. La meta consiste en alcanzar la transparencia para la Luz. Es posible llevar a cabo las Bodas Alquímicas, la unión del Alma y el Espíritu. Los tres pasos siguientes de la alquimia mencionados anteriormente no atañen ya a la personalidad terrenal, sino que contribuyen a hacer posible este secreto a través de los procesos de maduración, sirven para eso. Son la Mortificatio, Separatio y Conjunctio, que, en terminología Cristiana, son también conocidos como crucifixión (del aspecto inferior), para que pueda liberarse el aspecto superior, resurrección (de un cuerpo glorificado) y ascensión (la cohesión del ser recién nacido con el Alma Nueva y el Espíritu).

Fuente: https://www.logon.media/es

Todo permaneció en su sitio

Todo permaneció en su sitio

Silke Kittler

En mi universo interno hay constelaciones que no puedo cambiar

Una noche, el contexto me fue revelado

En una noche distante lo había estado reflexionando…

«Todo permaneció en su sitio».

Esta fue mi percepción; esta es mi nueva comprensión…

la percepción del alma.

Días antes, mi ego había sufrido mucho.

Tenía que liberar algo que amaba.

El ego se aferraba a aquello que le daba seguridad

y, aunque desapareció lo que retenía, el ego sufría.

Otra autoridad en mí, que es el alma, reconoció:

Todo ser humano todavía tiene un lugar en mi corazón, en mi

interior.

Soy un pequeño universo.

Todo ser humano, es un pequeño universo, en lo más profundo del Ser.

Y, al mismo tiempo, somos “planetas”.

Cada uno de nosotros, tiene algún tipo de relación con otro ser humano,

está en con-stelación [1] con alguien.

Con significa ‘con’ y stela, ‘estrella’.

Las estrellas en el cielo cambian sus órbitas

Aun así, se siguen manteniendo en un cierto contexto las unas con las otras.

A su vez, los seres humanos recorren sus caminos, que ellos mismos crean,

estando conectados los unos con los otros.

Y, en lo más profundo de mi ser, me reconozco en constelación con ellos.

La fidelidad a un camino determinado significa quedarse quieto.

Esto causa el primer sufrimiento —el sufrimiento del alma—

La liberación de uno mismo causa el segundo sufrimiento

el sufrimiento del ego.

Mirando a través de los ojos del alma veo:

Todo permaneció en su sitio.

El ego, tenaz, había intentado cambiar la constelación.

Ahora, este fallo, me ayuda a descubrir la pura y

genuina constelación dentro del sistema:

la relación entre los «planetas»,

en el cosmos de las almas.

Maravilloso.

La relación entre nosotros:

ya no estará com-prometida nunca más,

nunca más se mantendrá debido a algún tipo de coacción,

sino que se basará en la libertad,

al percibir la belleza del alma del Otro.

[1] La estelación, es un proceso para construir nuevos polígonos (en dos dimensiones), poliedros (en tres dimensiones), o en general politopos de “n” dimensiones.

Fuente: https://www.logon.media/es

 

Carta a un joven, buscador espiritual

Carta a un joven, buscador espiritual

Al igual que tú, otros jóvenes sienten en sí un profundo anhelo espiritual

Gente de más edad, puede creer que es una suerte que te hagas, tan pronto en tu vida, esas preguntas fundamentales. ¿Pero en qué modo es eso una suerte? Estar desde muy joven unido a una dimensión espiritual, puede resultar difícil de integrar en tu vida. Puede a veces parecer complicado. Y no existe al respecto una respuesta intelectual estándar.

Hay en nosotros miles de millones de pensamientos. Miles de millones de “yoes”, enredados en una bola amorfa de pensamientos “yo”. Detrás de esos miles de millones de pensamientos, que cubren el verdadero ser, hay algo tan magnífico que es imposible describirlo.

¿Por qué piensan algunos que tienes suerte? Eso es porque creen que estas conectado a ese ser real; ese magnífico, feliz ser, que vierte en ti su alegría, su poder, su amor y su inmensidad.

Algunos preveían esta posibilidad, y la sintieron aún con más fuerza, cuando por primera vez entraron en un campo etérico puro, tal como el del templo de una verdadera Escuela Gnóstica. Ellos han aprendido a recibir esa fuerza que revela y abre la puerta al verdadero ser interior. Para ellos, hay una vida “antes” y otra vida “después” de esa experiencia, pues han reconocido la acción interior de esta fuerza y lo que ella transforma. Pero ellos ven también que ese camino requiere esfuerzo, y se imaginan que las cosas son más fáciles para ti.

Para otros, es justamente lo contrario. Ellos creen que los jóvenes no pueden tener experiencias internas de naturaleza espiritual.

¿Y tú, como puedes diferenciarte, a ti mismo, del lazo activo con la inmensa eternidad? ¿Cómo puedes distinguir la dimensión lineal, del inmenso universo que se encuentra detrás de todas las cosas y que se refleja en tu ser interior? Todo está entrelazado. ¿Acaso el compararte con algo te ayuda a saber quién eres?

Podría resultar más fácil actuar como si no hubiera eternidad ni núcleo espiritual, y así no tenerlos en cuenta en la vida diaria. Pero en realidad nunca escogemos. El Alma llama o no llama. Ella vibra y conecta…o no lo hace.

Puedes ciertamente actuar, como si no hubiera en ti una abertura para la gran fuerza que llama. Está llamando para la alegría más intensa, más unificadora, más magnífica. Pero siente también el dolor de la separación y la incapacidad de comprender que esta vida no es lo que anhela. Y eso no siempre es fácil de aceptar. Podemos experimentar esto, no como una percepción del alma, sino como un sufrimiento interior. Cuando esta fuerza nos llama desde dentro, podemos escucharla; no con nuestros oídos, sino como una sensación. Puede ser vista; no con los ojos, sino que la luz del alma irradia de tu ser y produce una vibración particular que puede ser percibida por aquellos que son sensibles a ello.

Incluso cuando te dices a ti mismo “no, yo no puedo ver nada, no puedo sentir nada”, eres confrontado con situaciones de vida particulares. Tus amigos, incluso sin darse cuenta, pueden ser tocados por esa luz que hay en ti. Y también, tú puedes sentirte mejor cuando estás con otros jóvenes que portan esa misma luz. Pues no se trata de ser algo o no serlo; se trata de la calidad del alma dentro de cada uno de nosotros; se trata de claridad, profundidad, sutilidad, magia.

Crecemos con una magia interna que no siempre es fácil de manejar. Puede producir la sensación de que es difícil de llevar. Si eliges confiarte a esa magia, sucederán cosas maravillosas, cosas tan magníficas que no pueden ser descritas con palabras. Pero aunque eso resulte extraño, se necesita cierto tiempo. También descubrirás que no estás tan solo, tan separado, como a veces has podido sentirte.

Intenta algo: cuando no seas feliz, cuando en ti crezca la conciencia de tu imperfección, intenta no sentirte insatisfecho por ello. O simplemente, intenta no proyectar esa sensación en los que te rodean. Mejor intenta tomarte el tiempo para percibir aquello que te guía desde el interior, y así encontrar el camino hacia esa compañía interior; descubrir el hilo mágico dentro del silencio. Cuando así puedas sentir la esperanza infinita, intenta no proyectarla sobre alguien en concreto, sino permite que su poder se despliegue dentro de ti. No te desanimes si, aún, no puedes “ver”.

El propósito del ego es ser el capitán de tu barco en la vida diaria. Pero tu ego no puede ayudarte en las cosas de tu Alma, en las cosas de la magia que se despierta en tu interior.

Esta magia le es entregada al Alma para liberarse y volverse de nuevo consciente y para actuar en esa verdadera realidad, esa vasta y feliz realidad. Esto le es entregado al Alma para que pueda actuar con otros en las fuerzas de esa realidad.

Eso no te impide vivir tu vida diaria, tener éxito o no tenerlo, tener amigos. Bien al contrario, esto te aporta una energía más satisfactoria. Y la alegría de aquello que se está tejiendo.

Entonces caminarás en la senda de la vida transfigurada. Porque, poco a poco, otros aspectos se despertarán, desvelarán, conectarán, y modificarán tus relaciones contigo mismo y con los otros. Esto creará la posibilidad de una nueva relación interior hasta entonces inimaginable, y dará respuesta a un posible anhelo no identificado.

Te deseo esa alegría que ha de venir.

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