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Revista pentagrama 4 2017 (Octubre-Diciembre)

NUEVO NÚMERO DE LA REVISTA PENTAGRAMA

Temática:

El mundo: diez mil caminos para expresar la necesidad de la vida.
Los hombres: a la búsqueda de los caminos para vivir.
Los corazones: a la búsqueda de una apertura para encontrar el camino.

Índice de temas:

• Imágenes del mundo
• El lenguaje de la liberación del corazón (Basado en un fragmento extraído del libro XIII del Corpus Hermeticum, Discurso secreto en la montaña)
• “Eleva tu corazón hacia la Luz y conócela”
• Nasiketas y el arte de morir
• Las razones del viaje de Cristián Rosacruz a Damcar y Fez (Ensayo)
• Lemniscata (Símbolo)

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2- Preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea

¿Cómo es el trabajo de la Rosacruz Áurea?

2- Preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea from Rosacruz Aurea on Vimeo.

Aquilino Neto, Miembro del Colegio Directivo Internacional del Lectorium Rosicrucianum, nos responde en breves pinceladas algunas de las preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea.

¿Es posible una Tierra sostenible?

planetatierraPoco antes de la segunda guerra mundial, el célebre historiador holandés Johan Huizinga, introdujo la noción de “Homo ludens” (hombre lúdico). Esta noción un tanto recuperada en todos los ámbitos, vuelve al primer plano en estos últimos años con la toma de consciencia de que el hombre es un ser juguetón que posee una creatividad que le es inherente.

El gato juega con el ratón hasta que este último muere exhausto, aun cuando se decepciona cuando lo ve inanimado y sabe que no podrá participar en su juego. Si nos causa placer jugar con otro a la manera del gato, sobrepasamos la medida, salimos de nuestra área de juego. Esto es lo que ocurre a escala planetaria, convertida en el área de juego del gato y el ratón, pues no tomamos en consideración la propia naturaleza de los materiales de juego.

Nuestro juego no es sostenible, pues es destructor. Podemos incluso decir que la noción de comunidad de vida se ha transformado en comunidad de muerte.

Cada año quinientos millones de animales son abatidos, es decir, tantos como habitantes hay en la Unión Europea. Llegaremos incluso a suprimir los bosques tropicales para incrementar todavía más el ganado. Queremos ser los carniceros y los lecheros del mundo. Agotamos los mares y recalentamos el clima con los gases de efecto invernadero, los cuales son producidos principalmente por las compañías ganaderas cuya industria consume la mitad de las reservas mundiales de trigo. Todas estas empresas comerciales tienen un efecto destructor de la vida planetaria, tanto más cuando, en su ceguera, todas se vuelven cada vez más competitivas para mantener una posición líder en el mercado, y así beneficiarse de mayores dividendos. La tierra es el único planeta que nos mantiene con vida y estamos ciegos respecto a nuestra conducta letal.

La cuestión que se plantea ahora es saber si una vida humana sin sufrimiento es posible y si podemos vivir sin que nosotros mismos nos causemos sufrimiento. Dicho de otra manera, convendría preguntarse si no es acaso nuestra propia vida la que frena la gran rueda cósmica.

Desde el punto de vista cósmico, deberíamos poder resonar con la tonalidad fundamental de la tierra absteniéndonos de toda violencia, sin hacer pagar al planeta y su entorno natural la renta exorbitada de nuestras ilimitadas necesidades, de nuestros hábitos nefastos, de nuestros derroches desconsiderados y de los sistemas que ponemos en marcha causando daños irremediables.

La maximización de los beneficios en detrimento de todo y de todos está llegando a un punto crítico. Esto nos fuerza a reflexionar, a gestionar de otra manera nuestro capital de energía vital, que no se realice en detrimento del bien común ni de otros.

¿Cómo se manifestaría en nuplanetatierra2estras almas el valor de una economía sin residuos? Teniendo en cuenta que el alma representa el ser que quiere expresarse en este mundo de manera creativa, con amor y sin dañar la tierra, ésta es una cuestión tan vieja como el mundo. La Antigüedad, Buda, el cristianismo y más recientemente los filósofos tales como Kant y Spinoza respondieron a esta pregunta. Pocas personas saben que los antiguos gnósticos de la tradición hermética dieron también sus respuestas. En el siglo pasado, el gnóstico Jan van Rijckenborgh resumió el proceso energético de forma lapidaria: “Recibirlo todo, abandonarlo todo y así renovarlo todo”.

Es evidentemente un punto de partida revolucionario si entendemos por revolución “renovarlo todo”. Cabe preguntarse si la Tierra espera eso. Los circuitos y los ciclos de la naturaleza virgen son autosuficientes en el equilibrio que mantienen por naturaleza. Esto es lo que sugería el famoso film de Philip Glass, Koyaanisqatsi.

¿Acaso no sería suficiente intentar restablecer el equilibrio? ¿De dónde vendrá la energía para una tal transformación del alma, de la consciencia?

¿No se da la energía vital a los seres humanos de una vez por todas al nacer?

Es difícil creer que se podrá restaurar el equilibrio inicial del planeta después de todos los atentados perpetrados en su contra, sin hablar de los procesos irremediables como la extinción de especies y de organismos. En el mejor de los casos, la mancillada tierra recuperaría su belleza, en cuanto a los hombres, serían colocados ante la deuda colosal de deber evacuar, limpiar o recuperar la gigantesca suma de residuos y objetos inservibles. Las generaciones futuras dirán lo que ocurre en materia de sostenibilidad.

La cuestión principal sigue siendo la del origen de la energía que es capaz de transformarnos.

Los gnósticos de hace dos mil años hablaban del “Pleroma” para evocar la plenitud de energía alma de un orden superior, cual fuente del cosmos, siempre presente y potencialmente accesible a todos. El alma puede beber de esta fuente de la plenitud. Ésta está por doquier siempre a su alcance. El hombre la recibe gratuitamente y, a su vez, tiene la posibilidad de transmitirla, de darla, sin apegarse a ella. Todo lo que se recibe sin contrapartida, bien sea energía, riquezas o amor, debe también transmitirse sin obtener beneficio alguno. ¡Nobleza de alma obliga!

Todo esto arroja una nueva luz, una luz hermética sobre la noción de la riqueza. La verdadera riqueza es la que puede ser ofrecida de manera ilimitada pues procede de una fuente inagotable.

¿Cómo podemos nosotros aproximarnos a esta fuente para conseguir energía? ¡Naturalmente no esperaremos obtenerla agotando los recursos de nuestro planeta! Lo maravilloso y que además no falla es utilizar de manera activa, en una actitud de acogida, el canal de recepción en el centro de nuestro ser, allí donde nuestra alma se conecta con nosotros.

El centro matemático de nuestra propia realidad cósmica, nuestro microcosmos, es también el punto central del cosmos, de la totalidad de nuestro sistema solar y por tanto de la tierra de la que forma parte.

El contenido de nuestra alma desempeña un papel primordial para la transformación de nuestra consciencia, que es la clave para la tierra santa.

Nuestra mentalidad, nuestro comportamiento y nuestra consciencia, nuestra total orientación, todo esto determina nuestra capacidad de recibir la energía de la plenitud, la energía de la renovación que podrá ser distribuida a otros.

Para encontrar la fuente, el Pleroma, hay que entrar en la quietud y así descender a través de nuestro centro hasta el ser más profundo. Desde allí la fuerza se derramará en nuestro corazón.

Ese centro de nuestro ser tiene proporciones cósmicas, y por medio de él somos unidos al planetatierra3sol interior, revelando así que la realidad del mundo es mucho más amplia e inclusiva de lo que podemos imaginar. Una vez que la corriente de energía fluye como el agua, según Hildegarde de Bingen, el cuerpo debe usarla. A Hidelgarde, esto le da una creatividad prolífica en la música, la literatura, la poesía y en muchas otras disciplinas.

Ofrecer a otros la energía del Pleroma tiene un efecto transformador y revolucionario sobre la consciencia. El donante obtiene una especie de consciencia cósmica, tal y como testimonian ciertas obras de esta visionaria mística que habla del carácter eterno y sagrado de la vida. Se percibe la Tierra de manera tan diferente que se puede hablar de la “Nueva Tierra”. La radiación de la vida divina es perceptible en cada cosa.

La visión parte del conjunto, de la integralidad de la vida, “sub specie aeternitas” (bajo su aspecto eterno) como lo expresaba Spinoza. Aun cuando no podamos observarlo con nuestros ojos, esta vida nueva es también una realidad en la Tierra siempre y cuando encontremos la fuente en nuestro ser denominada Tao, Brahma, Dios, etc.

El secreto es que esta fuente divina puede establecer su morada en nosotros y realizar su obra, siempre por intermediación del centro situado en nuestro corazón. Una vez que Tao traza su vía en nosotros y por nosotros, Krishna, el Señor del interior se despierta. Un nacimiento interior tiene lugar, simbólicamente representado como si se produjera en la gruta o el establo de la vida microcósmica. La actividad de este principio interior es purificadora y sostenible, sin ninguna pérdida de energía ni residuos. Pero, ¿podría esta creatividad salirse del área de juegos adaptado a la medida de lo humano?

Si conseguimos conservar lo material a la medida de lo humano, la materia y la Tierra en tanto que zona de juegos, seremos inmensamente ricos.

Fuente: Revista Pentagrama 2-2016, Fundación Rosacruz

“Aquel que se cura tiene razón” (Paracelso)

Extracto de artículo revista pentagrama 6-2015Paracelso800
Los grandes de espíritu hablaban generalmente a sus alumnos en parábolas. Ellos conocían la gran ley de la cohesión sobre la cual todo descansa.
El alma sensible y despierta del alumno recibía así el fluido de la verdad, por el cual era conducido a explorar más profundamente y a buscar la autoridad más elevada, el poder del Espíritu, que lleva todo a su manifestación, que nutre, calienta y cura. Karl von Eckartshausen denomina esta alma despierta como “el hombre interior”, un ser humano siempre joven, noble, el arquetipo del ser y el modelo del ser humano exterior. Es imposible hablar de forma directa de la Fuerza del Espíritu, de su fuego salvador y unificador. Y por esta razón vemos bibliotecas enteras repletas de libros sobre la curación por medio de fuerzas de nuestra naturaleza terrestre, pero pocos sobre la curación por medio de las fuerzas de la naturaleza superior.
Paracelso dice que la medicina de la vida verdadera está basada en un nuevo nacimiento. Esta medicina libera al ser humano del ciclo del nacimiento y de la muerte. La naturaleza terrestre no está adaptada a esta medicina y nunca ha constituido su campo de aplicación.
Él concluye que no existe lugar en esta tierra donde la medicina celeste pueda crecer y prosperar; sólo en un cuerpo renacido, sus remedios, sus medios terapéuticos adquieren y manifiestan poder y eficacia.
Paracelso exhorta seguidamente a sus oyentes a aplicar la medicina celeste con más estima y amor que la medicina corruptible. De sus escritos se deduce que era un hombre extremadamente práctico y concreto. “Aquel que se cura tiene razón” era uno de sus adagios favoritos; y también “El cuerpo nunca miente”.
MistCrist250El ser humano que se orienta hacia la naturaleza terrestre intenta encontrar lo natural que le es familiar, busca la “restauración”… del antiguo estado. El ser humano que se orienta hacia el Espíritu sabe que el síntoma viene para ayudarle a encontrar un orden superior, el de la armonía con el Espíritu y que debe renunciar
al orden anterior.
Tiene poca importancia que esta etapa sea la primera o la última en la vía de la armonía divina. La salud terrestre secundada por su auxiliar, la enfermedad, tiene un único objetivo: la unión perfecta del cuerpo y del alma con el espíritu. Esta es la curación definitiva y saludable.

Paracelso y La Luz de la Naturaleza

paracelso01¿Qué entiende Paracelso por «la luz de la naturaleza»? Para adquirir el conocimiento y la sabiduría tenemos necesidad de la luz. Así hablamos de la luz del conocimiento o del hecho de ser iluminado. Imagine que se encuentra en un lugar totalmente oscuro y necesita moverse. En cada movimiento tropieza y hasta puede caer porque no puede orientarse. Cuando se abre una ventana, la luz puede entrar en el lugar, e inmediatamente puede orientarse y, entonces, ve el camino que debe tomar. La luz de la naturaleza es un campo de radiación cósmica con el que nuestra alma puede entrar en resonancia. De ello surge un poder del alma que nos permite reconocer las relaciones ocultas entre el interior y el exterior, el hombre y la naturaleza, el alma y el cuerpo.
Ahora bien, los conocimientos científicos no se mantienen así en la luz de la naturaleza. En nuestra observación simbólica del espacio oscuro la actividad del intelecto sólo se puede comparar con el tantear de las manos. Los conocimientos científicos se limitan al conocimiento del lado externo de las cosas. Aunque nos hace reconocer la disposición y la forma de los objetos tanteados, nos es imposible descubrir las conexiones internas. A la luz de la naturaleza se puede ver y reconocer la esencia de las cosas, las relaciones entre diferentes fenómenos, incluso aunque no posean ninguna relación lineal-causal y temporal. En el conocimiento de la luz de la naturaleza participa la cabeza y el corazón. Es la sabiduría que proviene de la intuición del corazón.
Para que se despierte la luz de la naturaleza en nosotros, primero se debe ser consciente de la unidad de todas las cosas en el cosmos. Todo está unido a todo, nada existe por sí mismo. Pero, ¿es realmente todo uno? Si la conciencia se limita en el cuerpo, engendra más bien un sentimiento de separación. Nosotros experimentamos siempre de nuevo penosamente los límites y la soledad de nuestra existencia corporal.
Sólo se puede hablar de unidad cuando existe un principio del alma intermediaria. El cosmos, con sus luces, sus radiaciones y sus energías, une las diversas partes para hacer un todo superior, que responde a una sola ley. Él dirige todo, pone todo en movimiento, con las órbitas, las trayectorias y los ritmos de esas luces, radiaciones y energías y unifica todo.

flor de la vidaLOS TRE PLANOS DE TRABAJO DE PARACELSO
Los Grandes por el Espíritu a menudo dejan una obra filosófica, una construcción cuya estética nos reconforta hasta hoy. Esto no es así en el caso de Paracelso. Aparece bajo un aspecto demoledor e innovador. Paracelso inquietaba, removía; su mensaje contiene una carga explosiva aún apenas descubierta en nuestros días.
Paracelso es intemporal. Su mensaje franquea el tiempo. Tensaba un arco desde el pasado hacia el presente, hasta el futuro. Para muchos, Paracelso únicamente tiene un significado histórico. Para otros, es muy actual, pero para algunos su mensaje tiene una dimensión futura que ya comienza a aparecer. Esos tres aspectos temporales reflejan los tres planos de su trabajo. Paracelso daba nuevos impulso tanto en el plano corporal como en el plano del alma. Y, finalmente, nos guía para conducirnos al punto central divino que posee todo ser humano. En el plano material, Paracelso pedía una observación de los fenómenos libre de todo prejuicio. Pedía a los médicos y a los investigadores que se muestren críticos con las viejas hipótesis, y que ellos mismos realicen sus investigaciones y observaciones. Esta llamada es suscrita por las ciencias naturales exactas, la física y la química, aunque, para ellas, Paracelso sólo tiene un significado histórico en tanto que pionero de la investigación objetiva. Pero la biología y sobre todo la ciencia médica, con sus paradigmas mecanicistas, se enfrentan a límites. ¿Acaso uno no encuentra a la medicina oficial en una cierta desorientación y sin respuesta frente al gran número de enfermedades de la civilización? La razón es evidente: es imposible explicar la vida únicamente basándonos en el plano material. Para comprender la vida se debe incluir un nivel superior: un nivel energético sutil.
En las grandes civilizaciones seculares, el ser humano ha concebido la idea de que el cuerpo material recibía una fuerza que le daba la vida. Paracelso puso esta fuerza vital y el alma en una relación cósmica. Explicó que el cuerpo material recibe vida y vivificación gracias a una imagen reflejada y sutil del cosmos, el microcosmos. El microcosmos está imbricado, por una red de uniones complejas, en el macrocosmos.
Según Paracelso el médico debe tener en cuenta no sólo el cuerpo material sino considerar el ser humano como un microcosmos; y en su diagnóstico y su terapia también contempla la unión con el gran mundo. Este mensaje se ha vuelto hoy en día muy actual. Paracelso es considerado el pionero de la medicina integral, la cual tiene en cuenta el aspecto energético sutil. Una gran parte del mérito corresponde a Rudolf Steiner, fundador de la Antroposofía. Mediante la amplificación de la ciencia natural y de la medicina por las ciencias filosóficas espirituales, él ha profundizado y aplicado de manera práctica lo que Paracelso ha contemplado a vuelo de pájaro. Pero ésta no es toda la obra de Paracelso. Los dos planos hasta ahora mencionados forman sólo el fundamento que se necesita para propagar su pensamiento principal, su mensaje espiritual. Ese mensaje ofrece una perspectiva de futuro poderosa: el ser humano puede volver a encontrar su alto valor espiritual. Pero sólo algunos tienen la capacidad para comprender y realizar lo que anuncia ese mensaje fundamental de Paracelso.
El núcleo espiritual de su enseñanza consiste en que el ser humano no es sólo un ser mortal, físico-psíquico, que forma parte del cosmos, sino que también es potencialmente un ser espiritual eterno que está muy por encima del cosmos visible.
Llama mucho la atención que Paracelso subraye una y otra vez que el sistema de vida natural del ser humano, por tanto el cuerpo material y el cuerpo sutil-cósmico, son ambos mortales. Pero en el corazón del ser humano se encuentra el germen de un ser inmortal secreto, creado para siempre como portador de la divinidad.

Fuente: Revista Pentagrama nº6 2009  https://www.rosacruzaurea.org/e-pentagrama/

Conferencia OPEN “ALQUIMIA” Julio 2015

“¡Es verdad! ¡Es cierto! ¡Es la verdad plena!alquimia

Lo que está abajo es igual a lo que está arriba, y lo que está arriba es igual a lo que está abajo, para que se cumplan los milagros del Único.

De la misma manera que todo fue engendrado del Único por un solo intermediario, de igual manera todo ha nacido del Único por transmisión.

Su Padre es el Sol, su Madre la Luna, el Aire lo ha llevado en su seno, la Tierra es su nodriza.

El Padre de todos los Talismanes del mundo es omnipresente.

Su Fuerza, cuando es utilizada en la Tierra, permanece inmaculada.”

De la Tabla Esmeralda de Hermes Trismegistos

Conferencia OPEN Julio-2015  “LA ALQUIMIA”

La Rosacruz Áurea organiza un evento “OPEN” (Abierto a todos los Interesados, Alumnos y Simpatizantes).

Este Encuentro tendrá lugar en nuestro centro de Conferencias “El Nuevo Mercurio”, los días 24-25 de Julio de 2015.
Durante este fin de semana se realizaran conferencias, coloquios y talleres en torno a la ALQUIMIA.
El precio de la actividad es de 65 euros, incluyendo comida (lacto-ovo-vegetariana) y alojamiento.
Para inscribirse enviar mail a: sede.central@rosacruzaurea.org

Ver programa detallado de la Conferencia

Revista Pentagrama 2-2015

REVISTA PENTAGRAMA nº 2 2015 (Marzo-AbPortada 2-15ril)

Es cierto que para morir hace falta un valor “exterior” y para vivir un valor “interior”. También es cierto que es más fácil morir por nuestras convicciones que vivirlas…
Pero también es cierto que estamos lejos de ponernos de acuerdo sobre el hecho de que la vida real presenta dos aspectos, a saber que vivir significa cambiar, evolucionar, transformarse día a día hasta el momento de la muerte e incluso en ese momento. El precio de la vida se paga con el rescate de la muerte. Una vez que hemos obtenido esta sabiduría y que la hemos hecho nuestra plenamente, el significado de la vida experimenta una revolución de 180º.
En efecto, por esa toma de consciencia cada día se llena de la grandeza que está en nuestro interior: dicha, comprensión y serviciabilidad nos impregnan, nos atraviesan, nos penetran.
Vivir y morir son entonces como inspirar y expirar. Sabemos entonces que la presión que se ejerce sobre nosotros está destinada a hacer de nosotros mejores observadores, más fuertes, más valiosos. Por increíble que esto pueda parecer,las circunstancias actuales nos ofrecen la mejor oportunidad para que, con toda nuestra alma y con todo nuestro corazón, colaboremos siguiendo armoniosamente la corriente de la vida. Los alquimistas clásicos comprendían así la vida, así practicaban su arte y observaban atentamente los procesos relativos a la preparación de la tintura.
Este número contiene la transcripción de los textos del simposio “La muerte y la alquimia” que tuvo lugar el pasado octubre en Noverosa. En la base están las “Fórmulas alquímicas” extraídas de un libro de 2002, Alchemical Psychology.

INDICE DE ARTÍCULOS

– Símbolos, portadores de verdad (Pag.3)
– La muerte alquímica: disuelve y coagula, muere y deviene (Pag.6)
– La sanación por la transformación, curación y alquimia según C.G. Jung (Pag.12)
– Consuelo, fuerza, clemencia, intercambio de experiencias en el acompañamiento al final de la vida  (Pag.22)
– La montaña del Espíritu  (Pag.27)
– Las asas de jade  (Pag.30)
– El redescubrimiento de la Gnosis (II),G.S. Mead  (Pag.34)
– ¿Pensamos o recordamos?  (Pag.38)
– Fórmulas alquímicas:  (Pags.2, 10, 11, 20, 21, 26, 43, 44)

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Realidades Autocreadas

gotas2REALIDADES AUTOCREADAS
Los seres humanos construimos la realidad, al igual que todos los seres vivos, y esto es así ya que las células sensoriales están «ciegas» para la calidad de los estímulos y responden únicamente a su intensidad. De manera que lo que transmiten es sólo un «cuánto», una cantidad, pero no un «qué».
Por ejemplo, nuestros ojos no proyectan imágenes al cerebro, tal y como lo hace una lente fotográfica sobre la película. Los millones de células sensoriales sensibles a la luz en la retina únicamente son estimuladas a partir de las diferencias de intensidad en las ondas electromagnéticas, y el cerebro es el que calcula formas claras y oscuras y colores.
Fuera de nuestra percepción no hay ni luz ni color, sólo hay ondas electromagnéticas; no hay ni sonido, ni música, sino sólo fluctuaciones periódicas de la presión del aire; «ahí fuera» no hay ni calor ni frío, sino sólo moléculas que se mueven a mayor o menor velocidad. Es el cerebro el que crea la variedad imponente de un mundo multicolor. El cerebro «calcula» su realidad basándose en impresiones sensoriales y recuerdos.
Todo lo que creemos encontrar o haber descubierto en la naturaleza podríamos decir que lo hemos inventado, pero no somos conscientes de ello. Creemos haber encontrado algo ajeno a nosotros y, sin embargo, sólo encontramos lo que corresponde a nuestra manera de percibir y ver la realidad que, supuestamente, existe de manera objetiva «ahí fuera», aproximándonos a ella siempre con prejuicios que se consideran también, objetivamente ,reales.
La consciencia del yo está continuamente forjando llaves que le abren las puertas de la percepción el mundo y, ciertamente, esto se debe a su fe en las regularidades en la repetición de los fenómenos y sucesos, por lo que la forma de plantear una pregunta suele determinar el camino en el que encontrar una respuesta.
Así, vivimos esforzándonos continuamente por mantener nuestra realidad en un proceso que cuesta mucho tiempo y energía, y en ese continuo esfuerzo por mantener el equilibrio entre el mundo exterior e interior, se desencadenan conflictos.
Consideramos que no solo se trata de desenmascarar nuestras pequeñas construcciones cotidianas del yo, sino también las grandes, las que son vitales. Esto significa, por ejemplo, no aferrarse a los sistemas de enseñanza espiritual del pasado y desenmascarar un apego ciego a ellas. Se puede aceptar el trabajo de los Grandes con respeto y agradecimiento, pero sus sistemas ya están construidos, como los antiguos templos. Ahora de lo que se trata es de que el ser humano construya el nuevo templo en su propio microcosmos. Sin la transformación y adaptación de la sabiduría antigua al momento actual, los esfuerzos serían vanos, ya que el ser humano , si se estanca en su evolución, es incapaz de comprender la manifestación divina del tiempo que le corresponde vivir. Entonces es como una estatua de sal en medio de la manifestación universal.
Si comprendemos, cada vez con más profundidad, que nuestra realidad la creamos nosotros mismos hasta el último detalle, dejamos de hacer elucubraciones respecto a la realidad y vivimos en el presente. No tenemos que buscar suerte, perfección, unidad, armonía, o Dios, porque sabemos que todas ellas son creaciones humanas. En este momento se puede manifestar, en y por nosotros, la REALIDAD .

Fuente: Revista Pentagrama 4-1994