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Lo Femenino y lo Masculino

Lo Femenino y lo Masculino  son arquetipos universales, principios  presentes en todo el Universo, en todo lo vivo y en cada ser humano.

En el cap. 28 del Tao Te King de Lao Tse los reconocemos como la Omnipotencia y el Amor:

Quien conoce su fuerza masculina y, sin embargo, conserva su mansedumbre femenina, es el valle del reino”

“El valle del reino” es una antigua expresión china que hace referencia a la paz de la realización  perfecta. Y  Lao Tse indica la necesidad de que ambos principios caminen juntos si se quiere alcanzar ese estado de perfección.

Lo Masculino, como principio,  es la fuerza activa, fecundadora,   lo Femenino es lo  receptivo, la fuerza  engendradora;  lo Masculino busca realizar, lograr, alcanzar retos y lo Femenino recrear, sostener y  permitir  que los retos se alcancen de manera digna, sin dañar la vida sino más bien enriqueciéndola. Lo Masculino representa el mundo de la razón, lo Femenino el mundo del sentimiento y la intuición.

Si tenemos  en cuenta esta somera aproximación a los valores que cada principio representa, podemos  entender  que ambos aspectos han de estar equilibrados tanto en cada individuo como en la sociedad. Pues cuando un aspecto se desarrolla en exceso separadamente, ignorando al otro, se pervierte  de forma importante porque actúa ciegamente. La fuerza degrada en violencia, la mansedumbre en pasividad.

En todo acto creativo ambos aspectos son igualmente necesarios y han de trabajar en unidad.

La sociedad actual da muestras de  un gran desequilibrio entre lo femenino y lo masculino, lo cual explica la situación social de la mujer.

Tanto las formas como los valores de nuestra sociedad conservan el sello de siglos de predominio masculino, representado fundamentalmente por hombres, en los que han prevalecido la productividad, la explotación, el dogmatismo religioso, los totalitarismos,  la autoridad sin amor, la competitividad, etc…. Ello ha dado lugar a una gran decadencia en los valores humanos, a ciudades frías y funcionales, al uso y abuso de la  violencia, a experimentar la  soledad en medio de la multitud, la indiferencia, la prisa,  la tristeza y el vacío que se intenta compensar con la búsqueda de placer fácil y a toda costa. Y ante todo, a una gran degradación planetaria.

Lo femenino, representado fundamentalmente por las mujeres,  relegado al ámbito del  hogar, sumiso, negado y vapuleado, no ha podido desempeñar su función de manera saludable, plena, no ha defendido  las condiciones que la intuición y el  amor podrían haber puesto a los impulsos masculinos. O incluso  ha ejercido su influencia desde la sombra dando muestras de un poder insano.

Y así, a pesar de que  lo femenino  emerge y busca ocupar su lugar desde hace decenios, a pesar de que parecen estar presentes en el  fundamento de nuestras sociedades las ideas de democracia, de bienestar social, de libertad de expresión en la cultura, de ayuda al desfavorecido, todas ellas  con un importante aspecto femenino, , la realidad es que el poder se encuentra en manos de las potencias económicas, la banca, los políticos corruptos enfrentados entre sí … y los valores femeninos siguen en la sombra.

Acostumbramos a identificar a la mujer con lo femenino y al hombre con lo masculino, pero en realidad, lo esencialmente masculino y lo esencialmente femenino se encuentran en ambos géneros, como los dos polos complementarios de una misma realidad. La polaridad dominante es la que se exterioriza, mientras que la otra permanece en el mundo interior, en la sombra, oculta incluso para uno mismo.

La violencia de género es en muchas ocasiones una expresión clara de la no aceptación del propio mundo interior, del miedo y el rechazo a los propios valores internos por causas culturales, emocionales o por  programas del inconsciente. El valor femenino interno llevado a lo consciente puede contener, frenar  la tendencia instintiva y brutal  a la violencia. Cuentos como “La Bella y la Bestia” lo ilustran a la perfección.

En el mundo interior está la verdadera riqueza, el potencial a descubrir y a desarrollar por cada ser humano.

Ciertamente lo Femenino ha sido negado, degradado, relegado en todos los niveles de la vida y como consecuencia de ello la mujer ha sido y sigue siendo maltratada, desconsiderada, utilizada, explotada. Todos deseamos eliminar y sanar el profundo dolor que acarrea todo ello. Nuestro corazón está en ello.

Pero, no podemos olvidar que todas y todos tenemos un reto importante: conocer y liberar nuestro lado oculto, los potenciales latentes en nuestro  ser más profundo.

La grandeza del momento actual es que ya hay muchas, muchísimas personas que comprenden que  no se trata de que lo femenino se vengue o arrebate el sitio a  lo masculino, sino de tomar consciencia cada una y cada uno  de nosotros de los condicionantes con los que nos identificamos  consciente y  sobre todo  inconscientemente, que no permiten que lo  femenino y lo masculino universales, la Fuerza y el Amor se manifiesten en y a través de nosotros.

Ambos principios en su pureza y autenticidad están en cada persona, mujer u hombre, pero al haber sido relegados a la sombra, aparecen a la consciencia disfrazados de las máscaras que nuestros prejuicios y nuestra ignorancia les han adjudicado.

No obstante, detrás de esas máscaras  late  nuestra libertad.

Fuente: Rosacruz Áurea

 

EL SILENCIO, MATRIZ DEL ENTENDIMIENTO

El Entendimiento, la Inteligencia, es la percepción de la Conciencia del Alma, el ejercicio del sentido intuitivo, la apertura del oído interior; solamente él puede revelar el sentido vital de toda cosa.

El Silencio es tan necesario al Entendimiento como la matriz al embrión. Su sede está en el espacio cercano al corazón y es el verdadero corazón solar de nuestro cuerpo. Allí es donde hay que escuchar y gestar lo que el Silencio manifieste.

Hay que “escuchar” el Silencio, aunque nada hable  o responda, aunque todo parezca inerte y estúpido.

El Silencio es siempre fecundo, pero su fruto se revela a menudo más allá  del propio Silencio, en los momentos más inesperados.

El Silencio es el pozo en el que “cae” el Universo, el vacío que atrae al Espíritu. Pero la conciencia despertada en esos instantes puede permanecer oscura algún tiempo; el Conocimiento que resulta de ello espera, en el fondo del corazón, su hora para ascender a la superficie; durante esta espera las preocupaciones fútiles corren el riesgo de ahogarlo.

Es necesario aprender a incubar este tesoro, sería excesivo exigir la comprensión inmediata de lo que se concibe durante el corto momento arrancado a los quehaceres diarios.

El sordo presentimiento de alguna verdad será su primer resultado. Reconócela y acógela, pues la duda y la ingratitud frenan todo progreso. Espera pacientemente a que las tenues claridades lleguen a hacerse evidencias; no busques retener mediante  conclusiones mentales prematuras lo que se te presenta, pues dificultarán el desarrollo de la intuición.

Todo conocimiento concebido por el Corazón afluye a la superficie como la crema en la leche, sin ningún esfuerzo de pensamiento: este es el verdadero conocimiento intuitivo.

Posteriormente la inteligencia cerebral puede apropiárselo y enriquecerlo con nociones ya conocidas; éste es el trabajo de traducción de las concepciones intuitivas.

Pero esta traducción exige el hábito de ejercitar el oído interior para escuchar con neutralidad y una dócil impersonalidad las correcciones aportadas por el Conocimiento del Corazón.

Los obstáculos a los progresos del conocimiento intuitivo son:

  • la prisa por los resultados.
  • la imaginación cerebral o emotiva.
  • la intrusión de los pensamientos en la concentración meditativa.
  • la ingratitud o la duda en cuanto a las percepciones intuitivas que no pueden ser todavía comprendidas cerebralmente.
  • la autosatisfacción y la resistencia a constatar los propios errores.

Hay que impregnarse de esta Verdad:

“Todo está en el hombre”, no hay nada en la naturaleza que no esté representado en él; pero además de esta naturaleza contiene dentro de sí, por su condición humana, una semilla de Luz divina que le es dada para hacerla fructificar.

El genio no es más que un desgarro momentáneo en el velo que oculta esta Luz. Este velo es tejido por nuestras rutinas y nuestros prejuicios, nuestras ambiciones, nuestra voluntad personal, nuestras repugnancias, nuestros gustos particulares, la vanidad de nuestra ciencia racional.

La voz de esta Luz es la  Consciencia del Universo. No hay ninguna cuestión que ella no pueda resolver para el hombre que ha roto la cáscara de su Yo.

La percepción de esa voz es proporcional a la sencillez y transparencia de aquél que la escucha.

                        Traducido del libro “L’ouverture du chemin” de Isha Schwaller de Lubicz

Dimensiones de la Vida

Sobre los nuevos paradigmas de la realidad.

Los nuevos modelos de la Física reconocen la existencia de un campo de fuerza unitario que engloba y actúa sobre toda la materia, denominado “Campo unificado” o “Vacío cuántico”.

Un campo se define por la naturaleza de las fuerzas que lo forman, es como una red normalmente no perceptible con los sentidos, pero que se puede constatar su existencia mediante instrumentos y sobre todo por los efectos visibles y medibles que ejerce.

Según la teoría cuántica, a escalas muy pequeñas el espacio no es liso; no es plano ni siquiera en ausencia de materia, sino que está constituido por una “espuma cuántica” turbulenta.  A este espacio se le denomina vacío cuántico, un medio muy dinámico lleno de energía en fluctuación incesante. Se trata de la sustancia que genera todas las cosas sin que ella misma sea generada.

Esta imagen coincide con lo que en las diferentes tradiciones se ha conocido a lo largo de los tiempos como “Eter” “Chi” “Orgón” “Akasha”.

ERVIN LASZLO científico, músico y pensador de nuestros tiempos, (fundador del Club de Budapest e iniciador, junto con el matrimonio japonés Saionji, de la “Declaración de Fuji”) ha desarrollado un nuevo paradigma, el Paradigma Akáshico, armonizando los recientes descubrimientos de la ciencia con la Sabiduría Intemporal.

Laszlo considera el universo como un sistema integral que evoluciona en la interacción de dos dimensiones: una dimensión oculta y otra observable. Las dos están relacionadas entre sí como el cuerpo del agua que forma el océano y las olas que aparecen en su superficie.

Las partículas  y sistemas de partículas de la dimensión observable están influidas por ambas dimensiones,  cada partícula tiene un polo físico a través del cual se ve afectada por otras partículas y un polo mental  a través del cual se ve afectada por la dimensión oculta o Akáshica.

Según E. Laszlo la dimensión Akáshica genera e interconecta todas las cosas. Todas las cosas son parte de esa matriz, y son transmitidas en y por la matriz y por ello afirma que la existencia de las cosas no es una ilusión, que las cosas existen, lo que es una ilusión es considerarlas como separadas de la matriz, como procedentes de la nada.

Este concepto de fuerza matricial y de unidad, es conocido desde hace mucho tiempo por la corriente de saber que denominamos la “Gran Tradición” o la “Enseñanza Universal”.

Según dicha Enseñanza, el Universo entero es un Todo, un Único Cuerpo, un Organismo Universal en el que nada está inanimado, por tanto la Vida está plenamente establecida en los átomos,  y su origen está incluso más allá de lo subatómico, en tanto que Fuerza Vital que todo lo colma.

Ahora bien, ¿qué misterioso fluido o fuerza vital es el que otorga la vida y el movimiento a las formas inertes de los seres vivos, y de dónde procede, cuál es su origen?

Para el Gnosticismo la Vida proviene del Único, a su vez es Una y se manifiesta en la multiplicidad de las formas.

Es decir existe una Causa Primera, un antecedente de energía neutra que permanece en su supremo aspecto esencial, del que emanan innumerables Poderes Creadores que al manifestarse en el tiempo adquieren formas y cualidades finitas.

Todavía más allá de esta Causa Primera se considera la Causa sin Causa, lo Incognoscible, Parabrahman, Tao.

La vida existe dentro de un patrón coherente más allá de nuestros sueños y nuestras elucubraciones.

El universo visible es un sistema creativo en el que el orden y la belleza van más allá de las necesidades de supervivencia, este descubrimiento supone un estímulo para alejarnos de la visión mecanicista del mundo, que separa Espíritu y Materia, y abarcar el aspecto unificador de ambos, el aspecto Alma-Consciencia, eso que se despierta a menudo al estar en contacto silencioso con la Naturaleza.

Los sistemas vivos buscan la armonía a través de su viaje evolutivo.

Pero mientras que el inmenso cosmos, el gran universo, más allá de cualquier representación, prosigue su expansión eterna, la sociedad humana manifiesta una realidad muy compleja, fragmentada y perturbada.

En la ignorancia de las leyes Universales actuamos como una plaga destructiva.

Si queremos encontrar y realizar el verdadero significado de LA VIDA necesitamos tener en cuenta todas sus dimensiones, e integrarlas en la vivencia diaria.

Fuente: Rosacruz Áurea

3- Preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea

¿Por qué una escuela espiritual?

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Aquilino Neto, Miembro del Colegio Directivo Internacional del Lectorium Rosicrucianum, nos responde en breves pinceladas algunas de las preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea.

2- Preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea

¿Cómo es el trabajo de la Rosacruz Áurea?

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Aquilino Neto, Miembro del Colegio Directivo Internacional del Lectorium Rosicrucianum, nos responde en breves pinceladas algunas de las preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea.

¿Es posible una Tierra sostenible?

planetatierraPoco antes de la segunda guerra mundial, el célebre historiador holandés Johan Huizinga, introdujo la noción de “Homo ludens” (hombre lúdico). Esta noción un tanto recuperada en todos los ámbitos, vuelve al primer plano en estos últimos años con la toma de consciencia de que el hombre es un ser juguetón que posee una creatividad que le es inherente.

El gato juega con el ratón hasta que este último muere exhausto, aun cuando se decepciona cuando lo ve inanimado y sabe que no podrá participar en su juego. Si nos causa placer jugar con otro a la manera del gato, sobrepasamos la medida, salimos de nuestra área de juego. Esto es lo que ocurre a escala planetaria, convertida en el área de juego del gato y el ratón, pues no tomamos en consideración la propia naturaleza de los materiales de juego.

Nuestro juego no es sostenible, pues es destructor. Podemos incluso decir que la noción de comunidad de vida se ha transformado en comunidad de muerte.

Cada año quinientos millones de animales son abatidos, es decir, tantos como habitantes hay en la Unión Europea. Llegaremos incluso a suprimir los bosques tropicales para incrementar todavía más el ganado. Queremos ser los carniceros y los lecheros del mundo. Agotamos los mares y recalentamos el clima con los gases de efecto invernadero, los cuales son producidos principalmente por las compañías ganaderas cuya industria consume la mitad de las reservas mundiales de trigo. Todas estas empresas comerciales tienen un efecto destructor de la vida planetaria, tanto más cuando, en su ceguera, todas se vuelven cada vez más competitivas para mantener una posición líder en el mercado, y así beneficiarse de mayores dividendos. La tierra es el único planeta que nos mantiene con vida y estamos ciegos respecto a nuestra conducta letal.

La cuestión que se plantea ahora es saber si una vida humana sin sufrimiento es posible y si podemos vivir sin que nosotros mismos nos causemos sufrimiento. Dicho de otra manera, convendría preguntarse si no es acaso nuestra propia vida la que frena la gran rueda cósmica.

Desde el punto de vista cósmico, deberíamos poder resonar con la tonalidad fundamental de la tierra absteniéndonos de toda violencia, sin hacer pagar al planeta y su entorno natural la renta exorbitada de nuestras ilimitadas necesidades, de nuestros hábitos nefastos, de nuestros derroches desconsiderados y de los sistemas que ponemos en marcha causando daños irremediables.

La maximización de los beneficios en detrimento de todo y de todos está llegando a un punto crítico. Esto nos fuerza a reflexionar, a gestionar de otra manera nuestro capital de energía vital, que no se realice en detrimento del bien común ni de otros.

¿Cómo se manifestaría en nuplanetatierra2estras almas el valor de una economía sin residuos? Teniendo en cuenta que el alma representa el ser que quiere expresarse en este mundo de manera creativa, con amor y sin dañar la tierra, ésta es una cuestión tan vieja como el mundo. La Antigüedad, Buda, el cristianismo y más recientemente los filósofos tales como Kant y Spinoza respondieron a esta pregunta. Pocas personas saben que los antiguos gnósticos de la tradición hermética dieron también sus respuestas. En el siglo pasado, el gnóstico Jan van Rijckenborgh resumió el proceso energético de forma lapidaria: “Recibirlo todo, abandonarlo todo y así renovarlo todo”.

Es evidentemente un punto de partida revolucionario si entendemos por revolución “renovarlo todo”. Cabe preguntarse si la Tierra espera eso. Los circuitos y los ciclos de la naturaleza virgen son autosuficientes en el equilibrio que mantienen por naturaleza. Esto es lo que sugería el famoso film de Philip Glass, Koyaanisqatsi.

¿Acaso no sería suficiente intentar restablecer el equilibrio? ¿De dónde vendrá la energía para una tal transformación del alma, de la consciencia?

¿No se da la energía vital a los seres humanos de una vez por todas al nacer?

Es difícil creer que se podrá restaurar el equilibrio inicial del planeta después de todos los atentados perpetrados en su contra, sin hablar de los procesos irremediables como la extinción de especies y de organismos. En el mejor de los casos, la mancillada tierra recuperaría su belleza, en cuanto a los hombres, serían colocados ante la deuda colosal de deber evacuar, limpiar o recuperar la gigantesca suma de residuos y objetos inservibles. Las generaciones futuras dirán lo que ocurre en materia de sostenibilidad.

La cuestión principal sigue siendo la del origen de la energía que es capaz de transformarnos.

Los gnósticos de hace dos mil años hablaban del “Pleroma” para evocar la plenitud de energía alma de un orden superior, cual fuente del cosmos, siempre presente y potencialmente accesible a todos. El alma puede beber de esta fuente de la plenitud. Ésta está por doquier siempre a su alcance. El hombre la recibe gratuitamente y, a su vez, tiene la posibilidad de transmitirla, de darla, sin apegarse a ella. Todo lo que se recibe sin contrapartida, bien sea energía, riquezas o amor, debe también transmitirse sin obtener beneficio alguno. ¡Nobleza de alma obliga!

Todo esto arroja una nueva luz, una luz hermética sobre la noción de la riqueza. La verdadera riqueza es la que puede ser ofrecida de manera ilimitada pues procede de una fuente inagotable.

¿Cómo podemos nosotros aproximarnos a esta fuente para conseguir energía? ¡Naturalmente no esperaremos obtenerla agotando los recursos de nuestro planeta! Lo maravilloso y que además no falla es utilizar de manera activa, en una actitud de acogida, el canal de recepción en el centro de nuestro ser, allí donde nuestra alma se conecta con nosotros.

El centro matemático de nuestra propia realidad cósmica, nuestro microcosmos, es también el punto central del cosmos, de la totalidad de nuestro sistema solar y por tanto de la tierra de la que forma parte.

El contenido de nuestra alma desempeña un papel primordial para la transformación de nuestra consciencia, que es la clave para la tierra santa.

Nuestra mentalidad, nuestro comportamiento y nuestra consciencia, nuestra total orientación, todo esto determina nuestra capacidad de recibir la energía de la plenitud, la energía de la renovación que podrá ser distribuida a otros.

Para encontrar la fuente, el Pleroma, hay que entrar en la quietud y así descender a través de nuestro centro hasta el ser más profundo. Desde allí la fuerza se derramará en nuestro corazón.

Ese centro de nuestro ser tiene proporciones cósmicas, y por medio de él somos unidos al planetatierra3sol interior, revelando así que la realidad del mundo es mucho más amplia e inclusiva de lo que podemos imaginar. Una vez que la corriente de energía fluye como el agua, según Hildegarde de Bingen, el cuerpo debe usarla. A Hidelgarde, esto le da una creatividad prolífica en la música, la literatura, la poesía y en muchas otras disciplinas.

Ofrecer a otros la energía del Pleroma tiene un efecto transformador y revolucionario sobre la consciencia. El donante obtiene una especie de consciencia cósmica, tal y como testimonian ciertas obras de esta visionaria mística que habla del carácter eterno y sagrado de la vida. Se percibe la Tierra de manera tan diferente que se puede hablar de la “Nueva Tierra”. La radiación de la vida divina es perceptible en cada cosa.

La visión parte del conjunto, de la integralidad de la vida, “sub specie aeternitas” (bajo su aspecto eterno) como lo expresaba Spinoza. Aun cuando no podamos observarlo con nuestros ojos, esta vida nueva es también una realidad en la Tierra siempre y cuando encontremos la fuente en nuestro ser denominada Tao, Brahma, Dios, etc.

El secreto es que esta fuente divina puede establecer su morada en nosotros y realizar su obra, siempre por intermediación del centro situado en nuestro corazón. Una vez que Tao traza su vía en nosotros y por nosotros, Krishna, el Señor del interior se despierta. Un nacimiento interior tiene lugar, simbólicamente representado como si se produjera en la gruta o el establo de la vida microcósmica. La actividad de este principio interior es purificadora y sostenible, sin ninguna pérdida de energía ni residuos. Pero, ¿podría esta creatividad salirse del área de juegos adaptado a la medida de lo humano?

Si conseguimos conservar lo material a la medida de lo humano, la materia y la Tierra en tanto que zona de juegos, seremos inmensamente ricos.

Fuente: Revista Pentagrama 2-2016, Fundación Rosacruz

Naturaleza y Conciencia

“Ve la vida que llena todo28

Tan profundamente oculta en el secreto.

¿Quién puede entender ese secreto, quién puede sondearlo,

en qué lengua expresar su esencia?

Nadie lo ha visto.

Ningún oído lo ha oído.

Sólo el alma puede percibirlo

Cuando oir   y ver permanecen en silencio.

                          Bhagavad  Gita

Al reflexionar sobre las causas del progresivo deterioro de nuestro planeta, encontramos que la actividad humana, especialmente en el último siglo, ha tenido una influencia decisiva

El desarrollo industrial y tecnológico y la concentración de la población en grandes ciudades han jugado, indudablemente, un importante papel al respecto, sin embargo,  en el trasfondo de esta realidad existen factores ideológicos, éticos y religiosos referentes a la forma de acercarse a lo natural, es decir, a lo vivo.

Las  visiones del mundo proyectadas por la ciencia y la religión dominantes en los últimos siglos han impregnado nuestras  mentes  de la idea de una separación absoluta entre materia y espíritu.

Con ello, del temor y el respeto  de antaño a nuestra nodriza,la Madre Tierra y a las criaturas que en ella habitan, hemos pasado a su explotación y vejación, llegando a considerar la naturalezacomo desprovista de vida, de alma  y de objetivo en sí misma.

En general, el ser humano,el mayor explotador de los recursos naturales, tiende a buscar el entorno natural como destino en sus vacaciones, para restablecer su equilibrio físico-anímico y el reencuentro consigo mismo. ¿No es esto la  muestra palpable  de un estado de consciencia dividido?

Explotar la naturaleza durante los días laborables y acudir a ella el fin de semana, formar parte de la naturaleza y menospreciarla, sugieren una inmensa distancia entre cabeza y corazón que nos lleva a sentirnos divididos interiormente.

Es muy necesario un comportamiento respetuoso con el medio ambiente y con las leyes de la naturaleza, por parte de cada uno de nosotros y de los gobiernos, pero quizá esto no sea suficiente, quizás los poderes de auto-restablecimiento atribuidos a Gaia requieran de una nueva actitud por parte de la humanidad: reconocer en cada una de sus manifestaciones  el alfabeto sagrado.

inagen_83Y  más aún, reconocer que como ser vivo en constante transformación no podemos limitar su destino a nuestros antojos.

El sabio alquimista del s. XV,  W. Teofrastus Paracelsus,  expresó que,     “sólo llegaremos al verdadero conocimiento al desvelar la Luz que la Naturaleza oculta en su seno“.

Somos naturaleza y esa Luz misteriosa está concentrada en nuestro interior, gracias a ella podemos percibir la unidad de todas las cosas, y que todo proviene de ese eterno flujo que denominamos Vida.

La Vida que se expresa en la constante generación y disolución de las formas es Una,  y procedente del Fuego Primordial del Espíritu se mantiene unida a Él, fiel  a sus propósitos, que con toda seguridad  la humanidad en su conjunto no  conoce.

Esa Vida, esa Luz puede ser reconocida por la  inteligencia del corazón, por la intuición más profunda y a la vez más sencilla en el ser humano,  la única que puede fusionarse y experimentar, a través del amor, que objeto y sujeto son uno.

Esa consciencia unificadora nos lleva a  comprender que el ser humano es el representante en la materia  de un microcosmos divino, inmerso a su vez en un macrocosmos también divino.

Toda la materia, la naturaleza, cobra entonces un nuevo sentido para nosotros: desvelar y manifestar el misterio de la realidad divina subyacente a ella.

Puesto que lo exterior es reflejo de lo interior, el estado actual del planeta Tierra y la consciencia que está tomando de ello gran parte de la humanidad es una  oportunidad magnífica para emprender un profundo cambio desde lo interior, un cambio que permita liberar la Luz oculta en nosotros y así comprender  los misterios de la  Vida y a nosotros mismos en su fluir.

Fuente: Carmen Silla (miembro del equipo de Atrio-España, Rosacruz Áurea)