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LOGON y el camino del UNO, parte 2

LOGON y el camino del UNO, parte 2

Un nuevo pensamiento puede ayudarnos, un pensamiento que se abre al núcleo de la humanidad.

 

Texto: Gunter Friedrich, País: Alemania, Imagen: Klint

Podemos abrirnos a la vida, a la única vida, podemos integrar las dimensiones del alma en nuestra percepción. “Cuando cifras y figuras dejen de ser las claves de toda criatura, cuando aquellos que al cantar o besarse sepan más que los sabios más profundos”, rimó Novalis hace 200 años. El Uno continúa teniendo su efecto. Los científicos explican el aspecto exterior de las cosas; para captar su interior y, en particular, la conciencia, es necesaria la percepción del alma. Podemos dedicarnos a su desarrollo.

Hace siglos, la gente sufría el lado espeluznante de la naturaleza. Hoy nos enfrentamos a los siniestros efectos de nuestras tecnologías. Antaño la “madre Tierra” era todopoderosa, ahora lo son nuestras propias creaciones. ¿Quién se atreve a pensar en los efectos de la radiactividad liberada artificialmente en la Tierra, los reinos naturales y la consciencia humana? ¿Quién puede comprender hasta qué punto los esfuerzos por unir a las personas y a las máquinas están afectando nuestra identidad?

Aquello que era demasiado grande para poder entenderlo, ha cambiado su rostro. Así, al hacerlo, ahora podemos tener una visión. Lo que hoy nos resulta tan aterrador es lo que hemos creado nosotros mismos; son los resultados y las consecuencias de nuestra mente. Nuestras motivaciones, nuestros deseos más profundos, se nos plantean en las redes mundiales de tecnología. A pesar de todo lo que nos permiten hacer, seguimos atrapados en ellos e incluso amenazados por ellos. ¿Es posible que nuestro deseo de autorrealización vaya en la dirección equivocada?
Nuestras creaciones se apoderan de nosotros. ¿No fue así como el espíritu original se sumió en su creación, el ser humano, que se apoderó de él para que el yo terrenal pudiese desarrollarse? Ahora sucede lo mismo en el ser humano: se hunde en su creación, en la tecnología, es absorbido por ella, y ésta adquiere rasgos humanos. De nuevo ha llegado el momento de la liberación, pero ahora va en otra dirección.

El Uno también nos ayuda en este caso y, en la situación de emergencia actual, surge de Él un impulso. La consciencia, con cierta valentía, puede volverse hacia Él. Puede asir la mano de lo que no es tangible, inclinarse ante lo que está más allá de la razón. El Logos sirve como mediador cuando se despierta en nosotros.

Estamos hablando de la era de las comunicaciones y de la información. Es posible un nuevo tipo de comunicación e información, también un nuevo tipo de pensamiento. Junto a las direcciones horizontal y vertical, puede surgir un nuevo pensamiento que se abra al núcleo más profundo del ser humano.

La comunicación resultante puede convertirse en una comunión, una comunidad, un acercamiento de los dos polos de nuestras vidas, uno efímero y otro imperecedero. Y la información interna que fluye en ella crea una nueva forma en el interior, una nueva forma de la consciencia, que es un proceso de transformación. Estamos despertando de lo que nos hemos hecho a nosotros mismos.

Evidentemente, hemos tenido que enfrentarnos de forma amenazadora al campo de la tecnología para poder finalmente ganar. Sí, somos “nosotros” en nuestro núcleo, y los órganos sensoriales pueden desarrollarse en el interior. Una mente triple nos lleva a un pensamiento instantáneo.

Goethe escribe sobre Johannes Kepler:

Kepler dijo: Mi mayor deseo es que el Dios que encuentro en todas partes al hablar, incluso en el interior, sea consciente dentro de mí por igual. “El noble hombre sintió, sin darse cuenta, que en ese momento, lo divino que había dentro de él estaba en contacto directo con lo divino del universo”.

(Máximas y reflexiones, punto 8)

Y en otro lugar, Goethe dice: “¡Qué es un Dios que sólo empuja desde fuera!”
Aquí hay un camino, una salida de nuestra situación actual. Lo divino dentro del hombre quiere conectarse con lo divino del universo. ¡O, dicho de otro modo, dejemos que suceda! El Logos dentro de nosotros hace posible lo imposible.

A LOGON le gustaría informarle continuamente al respecto.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

 

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo

La consciencia joven está por encima de la dualidad de lo nuevo y lo viejo.

Texto: Logon collaborators, País: Brasil, Imagen: Marion Pellikaan

Nuevo es lo que se encuentra al principio de un ciclo, algo que fue poco usado, que acaba de ser comprado, que no había sido pensado ni concretado antes. Reemplaza algo ya anticuado. Es algo cuya forma, estructura o apariencia se muestra modificada respecto a la anterior, pero también es aquello sin experiencia, bisoño, principiante, aprendiz, que no se ha desarrollado satisfactoriamente, que no está maduro.

Lo que es nuevo puede atemorizar por no ser comprendido aún, por alterar lo que era tenido por cierto sin aportar garantías. Es una posibilidad de evolución. Sin embargo, cada vez más rápidamente el modo de vida y el pensamiento tradicionales son alterados por lo moderno, traído por nuevas formas de entender la vida y el mundo. Es muy fácil encontrar graciosas las creencias y los comportamientos de nuestros abuelos, que fueron derribados por lo nuevo. Sin embargo, es muy difícil ser conscientes de que lo que creemos hoy, pronto, puede estar anticuado. Con lo nuevo traído en brazos de la globalización y la rapidez de los medios de comunicación actuales, la humanidad hace lo que puede para adaptarse al cambio de ideas y conceptos.

Desde principios del siglo XX se han hecho grandes logros en la ciencia cuestionando el conocimiento que fue ampliamente confirmado por los hechos más cercanos a los seres humanos. La famosa teoría de la relatividad general de Einstein, por ejemplo, salió a la luz a través del cuestionamiento de la teoría gravitatoria de Newton, que tenía un estatus casi sagrado en la comunidad científica de la época. En el núcleo de los cambios positivos traídos por lo nuevo a la sociedad —los avances en salud, transporte, comunicación, etc.— hay innumerables problemas, como el de armas atómicas, los alimentos industrializados y la destrucción de la naturaleza.

La mayoría de la humanidad sufre o disfruta de los efectos de los cambios, sin desempeñar un papel activo en ellos. Siendo bombardeados diariamente por miles de informaciones, y ante la imposibilidad de absorber todo, las personas se vuelven apáticas e incapaces de vislumbrar una luz diferente de la que ya conocen. En un intrincado juego de causas y efectos, el ser humano cree que tiene el poder de tomar decisiones, pero es difícil saber hasta qué punto él sólo es un engranaje en medio de incontables engranajes de la gran máquina del mundo, la que hace que el presente sea fruto del pasado, y el futuro,  consecuencia de lo que ya vivimos.

Hay una parte de la humanidad, sin embargo, que, para entender el presente, vuelve su mirada al pasado, cuando individuos excepcionales, movidos por una consciencia diferente de la corriente, propusieron ideas que promovieron cambios en el mundo de forma muy positiva, superando lo efímero de la vida cotidiana.  A esa consciencia, nueva en todas las épocas en que surge, le daremos el nombre de “consciencia joven”.

Si imaginamos una escala de consciencia y la comparamos con montañas, podríamos decir que algunas personas han alcanzado el pico del monte Everest. Y, por supuesto, ha habido y hay escaladores que no llegan a la cima, pero que también recorren el camino de la consciencia joven en alturas más bajas e incluso sin tener que convertirse en personas notables de acuerdo con los criterios comunes humanos.

La consciencia joven está por encima de la dualidad de lo nuevo y lo viejo. Encontrar lo nuevo, lo moderno, puede parecer una paradoja, como si la búsqueda siempre hubiese estado destinada a la consciencia joven pero, en el camino, la humanidad se hubiese distraído con las pequeñas novedades que encontró, sin nunca llegar a alcanzar su verdadero objetivo.

Es una consciencia a partir de la cual el ser humano tiene la capacidad de innovar, cuestionarse y, por fin, modificar el mundo que le rodea. Es independiente de la edad, credo, religión o posición política. Las personas dotadas con esa forma de ver el mundo tienen la capacidad de exponerse y pensar libremente, buscando la verdad en sí mismas y no solamente informaciones que corroboren sus opiniones.

Si a esa consciencia se le preguntara lo que ella quiere, probablemente respondería que le gustaría que la gente dijera la verdad, viviera libremente y fuera autónoma, liberando al mundo de sus ataduras y quitando los velos que los separan de la verdad. La idea de una vida así podría conmocionar a aquellos que creen que ciertos valores e ideologías nunca deberían ser cuestionados. Por otro lado, hay personas en el mundo con el impulso de romper paradigmas y dar una nueva dirección al curso de la historia. Estas personas pueden ser hitos en el viaje evolutivo de la humanidad o simplemente personas que marcan la diferencia en sus comunidades o familias.

Sin embargo, aunque la existencia de personas excepcionales sea realmente beneficiosa para la humanidad, siguen siendo legítimas las preguntas: ¿hasta cuándo las decisiones fundamentales para la vida de todos permanecerán bajo la sombra de la iluminación de terceros? ¿Es necesario que la consciencia joven se manifieste siempre con carácter excepcional?

Las respuestas a estas preguntas apuntan a la necesidad de un cambio fundamental en la actitud de todos. Para una verdadera transición de la consciencia habitual, con la que estamos acostumbrados, a la consciencia joven, se requiere autonomía sobre nuestras propias vidas, o al menos el deseo de desarrollarla. La autonomía, a su vez, proporciona la adquisición de una autoridad interior, que viene a disolver la tendencia humana de aferrarse a autoridades exteriores. ¿Y por qué la autoridad interior se hace necesaria? En cierto modo, se trata de distinguir los fenómenos externos de los internos, pues todo lo que se piensa o se vive hoy, probablemente ya fue pensado o vivido por alguien, pero ciertamente nadie, antes o después de nosotros, sabrá lo que se encuentra en lo íntimo de nuestro ser, quién somos realmente, y cuál es la fuente del verdadero cambio de vida: aquello a lo que no podemos dar nombre, pero que sabemos que existe dentro de nosotros.

 

Fuente: https://www.logon.media/es

Conferencia Online: La salud y La Enfermedad, (una perspectiva espiritual)

 

“Si ignoramos nuestro origen y vocación como seres humanos, o lo que es más grave aún, si los negamos pensando que somos fruto del azar cósmico sin una meta clara,

  • ¿cómo vamos a saber qué es lo que tenemos que hacer fundamentalmente aquí en la Tierra, y cómo hacerlo?
  • ¿qué sentido y orientación tendríamos que dar a nuestra existencia, para cumplir con el objetivo inicial para el cual fuimos llamados a la vida? y, sobre todo,
  • ¿no será que experiencias vitales como la enfermedad, la vejez y la muerte tengan mucho que ver con semejante ignorancia fundamental?”

Les invitamos a asistir a la conferencia online que impartirá El Doctor Vicente Gorris, colaborador de la Rosacruz Áurea el Miércoles 27 de Mayo a las 19:30h. de España

Narrador del Cielo

Narrador del Cielo

Imagina que estás viendo toda tu vida como si fuera una película

Texto: Krabbelton    Imagen: A. Bast

Imagina que todo lo que ves, sientes, piensas y escuchas, todo lo que experimentas conscientemente -incluso tu propio cuerpo- lo estás viendo como si estuvieras en una película. Imagina que tú eres el único observador. Una película única, en la que tienes el papel principal y el de todos aquellos que juegan un papel en esa película. Imagina, al mismo tiempo, que tú estás proyectando la película en la pantalla de tu conciencia.

La película empezó cuando tú aún eras muy joven y se sigue proyectando todos los días. Mientras la película se proyectaba, naturalmente, te acostumbraste a las cosas que te mostraba, cosas que continúa mostrándote y que son percibidas -por ti- como verdaderas.

Éste eres tú y nadie más, no hay nadie más como tú en todo el universo. Éste eres tú, un ser humano único, completa y absolutamente tú. Así, tu identidad está siendo creada al igual que la identidad de cada persona. Casi nadie piensa en esto.

Que la película sea una buena o mala, depende del guión de la historia que se está desarrollando, y también de la importancia que tú le des.

Un día surge la pregunta de si tú eres realmente esa persona que ves como tú mismo. Surge un sentimiento de duda, un sentimiento de que algo no está bien, de que falta algo. Todo esto, simplemente, no parece justo. Ocurren cosas que no puedes cambiar nada, cosas que no quieres que pasen; de hecho, sientes que podrían ser diferentes, que deben ser diferentes…

La consciencia se despliega desde tu interior y descubres que hay otro camino a seguir. Esta consciencia atrae tu atención y, sin importar lo que hagas, permanece contigo, en un segundo plano, como un verdadero amigo al que llegas a conocer más y más. A veces, este amigo es inquietante, pero es fiable. Se vuelve más y más natural querer estar con él.

El compañero en ti cambia tu panorama y tu forma de ver el mundo. Todo lo que ves ahora, lo ves junto con este amigo y ya no estás solo. Dos ven mejor que uno. Las mismas cosas toman otro significado, tú también estás tomando otro significado. Ya no te identificas tanto con los sucesos de la película. Tu compañero interior se acerca más a ti y te identificas con él. El irradia una nueva luz en tu vida.

Imagina que otras personas también encontraran a su compañero interior. ¡Y que todos tomaran conciencia de ser la pantalla, el proyeccionista, el observador y la luz, todo al mismo tiempo!

La luz del compañero interior dirige tu vista hacia la fuente, en la que todo se origina y a la que todo regresa. Percibes algo del camino espiral de las cosas al ser creadas y formadas. Y reconoces que todo está en ti, junto con lo demás. “Ésta es mi verdadera identidad”. El factor decisivo no es quién soy, sino qué soy: Una de las numerosas estrellas del pabellón de la conciencia, todas brillando con fuerza en el mismo cielo. Puedes verlas todas, pues cada estrella es más hermosa que la otra. Sientes un flujo de felicidad.

Imagina, entonces, que alguien te dice “yo soy la Luz del Mundo” e imagina que cada estrella transmite esto. Cada persona se reconoce en la luz de otra persona en un reflejo infinito.

El tesoro en cada uno es para que todos lo disfruten, ésta es nuestra herencia espiritual. Está, simplemente, esperando que tú la aceptes.

¡Imagínatelo!

Fuente: https://www.logon.media/es

Entrevista Alumn@ Rosacruz Áurea Parte 1

Parte primera de tres videos donde se muestran algunas respuestas a preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea planteadas al alumnado.

La evolución inevitable

La evolución inevitable

La eternidad en el hombre es una realidad. Está vinculada a través de él a la materia, a la realidad material de su ser, para que pueda dominarla. Debe darse cuenta, cambiando su propia realidad.

Text: C. M., País: Francia, Imagen: Alfred Bast

Cada uno de nosotros responde esta pregunta de una manera muy personal, pero la respuesta puede tener algo que ver con nuestra relación con la individualización y la libertad. Nuestra era es testigo del fuerte desarrollo de ambos, a expensas de las antiguas afiliaciones religiosas.

Tal vez sea hora de una espiritualidad esencialmente libre, libre de la manera más intensa. Libre de ser, libre de haber sido, libre de pasar después de un siglo o menos de experiencias personales, libre de ser. ¿Qué estamos experimentando durante este período de tiempo? ¿Es la ausencia de libertad?

Una visión gnóstica del ser humano podría expresarse como la libertad absoluta de hombres y mujeres para volverse libres y vivos. El ser humano entra en la vida con una conciencia que no puede considerarse absoluta. Inmerso en una vida en la que experimenta, en una realidad que comienza a comprender parcialmente, debe lidiar con su propia naturaleza compleja y sus sentidos imprecisos. Lo llevan al punto de crear su propia visión del mundo y de sí mismo, una visión personal e individual. Los seres humanos no comparten la realidad de manera absoluta. La forma más elaborada de compartir probablemente sigue siendo el lenguaje. “Hay otra realidad, más grande, trascendente, y espiritual”. Esas palabras crean en cada uno de nosotros una realidad interior que es diferente y la nuestra.
La libertad puede ser comprendida de diferentes maneras. Mientras el sentimiento de falta de libertad parezca estar relacionado con restricciones externas, a limitaciones inherentes al contexto de la vida, entonces esta falta de libertad se experimenta en un nivel básico, el de la vida cotidiana. Entonces, un día, de pronto aparecen rastros de una realidad diferente; una aspiración emerge con una intensidad que las palabras no pueden traducir.

Esta realidad está más allá de los sentidos corporales y más allá de la consciencia que se ha desarrollado. ¿Puede el pensamiento humano comprenderlo? Tomar consciencia de una realidad más amplia ya es un proceso que lleva tiempo y, a menudo, la consciencia solo emerge a través de crisis, eventos dolorosos de la vida y el cuestionamiento de sí mismo.

¿Puede el hombre definir esa parte de sí mismo que aún no está articulada o cumplida? ¿Puede afrontar su profunda aspiración a una vida más completa, más magnífica? La posibilidad en su vida de descubrir una posibilidad prevista se le ocurre de manera palpable. ¿Tiene éxito en ir más allá de su propio marco de referencia y encontrar respuestas más allá de este marco? Este marco de referencia se enriquece colectivamente a lo largo de la historia humana. Los últimos dos siglos han modificado profundamente cómo nos representamos a nosotros mismos. El marco social ahora tiene menos influencia sobre el individuo humano, por lo que ahora puede aceptar más libremente su propia singularidad, su libertad de elección en dominios esenciales de la vida como profesión, elección de parejas de amor, estilo de vida, lugar de vida, comida, etc. Más allá de la racionalidad cotidiana.

La consciencia y las realizaciones internas irrumpen como un nuevo amanecer en nuestra consciencia. Pero a menudo son seguidas por una negación escéptica. Es el conocido “principio de la realidad”, que puede ser la negación de la vida, lo que nos hace desconfiar de nuestra percepción e intuición. La racionalidad cotidiana puede excluir el descubrimiento que se ha hecho desde la conciencia. Pero si este espacio de conciencia abre la puerta a la verdad en nosotros, a una posibilidad trascendental, ¿Cómo, entonces, puede evaluar su propia precisión? ¿Con su propia percepción? “Siento que está bien”. ¿Con su propia consciencia? “Percibo que es lo correcto”. ¿Hasta qué punto la educación y las normas internas influyen en esas percepciones y sentimientos? ¿Puede el espacio de la conciencia responder de manera clara y precisa a la pregunta “¿Quién soy yo? ¿Puede la respuesta a esta pregunta ser definitiva?

A través de estas preguntas, a las que no se pueden encontrar respuestas definitivas e irrevocables, el hombre puede ampliar su campo de percepción, su campo de consciencia. Las resistencias internas son abundantes y, a menudo, son mucho más imperativas que las restricciones externas.

Es difícil aceptar que la humanidad se encierra en el infierno de una creación colectiva, que los individuos no corren el riesgo de abandonar sus construcciones mentales y emocionales, y que, por lo tanto, aspiren a una auto-confirmación. No se arriesgan a un descubrimiento interior que cuestione radicalmente su ser. Sin estar preparado para perder su imagen fija de lo que le gustaría ser, el hombre se queda solo con la monotonía de su existencia diaria. Pero, inevitablemente, a lo largo de los siglos lo impulsan mandamientos inmortales como “conócete a ti mismo y conocerás los universos y los dioses”.

El hombre termina cuestionando el significado de la libertad, el paradigma de su vida, su marco de referencia. Cuestiona los opuestos aparentemente irreconciliables dentro de él. Sí, dos realidades viven juntas dentro de él: una que percibe y capta con sus sentidos, su conciencia; y otra que entiende con sus átomos, su vibración y su sensibilidad interior, que atrapa con su propia luz. Y cada vez más consciente, más sensible a su propia luz, lo hace más brillante. Se convierte en una luz viviente, luchando con su propia oscuridad. Se vuelve más sensible a la luz de otras personas. Se vuelve sensible a la expresión de las verdades eternas. Su marco de referencia habitual ya no está cerrado. El universo le habla e  ilumina algo eterno en él.

Una nueva realidad.

La eternidad en el hombre es una realidad. Está vinculada a través de él a la materia, a la realidad material de su ser, para que pueda dominarla. Debe darse cuenta, cambiando su propia realidad. No hay otro camino hacia la divinización. El hombre debe entender y vencer las leyes del bien y del mal. Debe ir por el camino del conocimiento, luego de la transfiguración. Debe extraer lo eterno de lo temporal. El hecho de abrirse camino a través de los reinos del tiempo y la materia, le proporciona los medios para aprenderlo y, finalmente, trascenderlo. Aunque este proceso no es automático, el ser humano inevitablemente atravesará, en un momento dado, los velos de la ilusión, y descubrirá su verdadera naturaleza para cumplirla. Esto continuará hasta que cada ser humano haya encontrado el camino de la libertad absoluta.

Más allá del mundo material, la realidad espiritual es una vasta realidad unificadora y transformadora. Poseer un cuerpo es esencial para que el individuo siga este camino de autoconocimiento en unidad con esta naturaleza espiritual en su mayor expresión.

Pero si el proceso de divinización del individuo humano impacta inevitablemente en múltiples vidas humanas, ¿cómo puede reconciliarse con el hecho de que los humanos están cada vez más apegados a su propia singularidad como individuos? El hombre acepta la privación de libertad en el contexto profesional o por respeto a las obligaciones sociales que son necesarias para la vida comunitaria. La educación le ha enseñado a moderar la impulsividad de sus necesidades y deseos de respetar estas reglas, y cada individuo lo logra de una manera única. Si pertenecer y formar parte de un grupo puede infundir y nutrir su emocionalidad mística y abrirlo a través de su alma al sentimiento de comunidad, ¿no constituye esto también una alienación y una pérdida de libertades?

Siendo un individuo autónomo, libre …

¿Podemos transformarnos mientras ignoramos la progresión de los demás? Es una de las grandes paradojas de este camino. El individuo debe deshacer su falta de libertad desde el nudo más apretado. Él o ella pueden entonces responder a la pregunta de la libertad, descubriendo la octava superior de la libertad y la unidad. La unidad se convierte en una tonalidad viva y vinculante, que existe como un potencial en todos, pero que cada uno de nosotros está llamado a co-crear. Entonces el mundo ya no está separado ni está fuera de él.

Fuente: https://www.logon.media/es

Jornada sobre la educación: El arte de enseñar y aprender

El arte de enseñar y aprender

Sábado 10 de febrero 2018

Lugar: a celebrar simultáneamente en Barcelona, Gijón, Madrid, Málaga, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza. (Consultar Sedes)

Jornada sobre la educación

Enseñar, en sentido original, significa “señalar”. Consiste en mostrar, dar modelos para que alguien reconozca algo, que aun teniéndolo, no se había percatado de ello. Sirve sobre todo para desarrollar las cualidades innatas y adquirir las habilidades necesarias, para que el ser humano sea consciente de lo que le rodea dentro y fuera de sí mismo y que conecte con todo ello, como parte integrante del Todo.

La educación pretende que el ser humano encuentre su vocación, la realice y desarrolle su conciencia. Educar es más difícil que enseñar, porque para enseñar se precisa saber, pero para educar se precisa ser.

 

10:30h Bienvenida INFORMACIÓN

info@rosacruzaurea.org

 

 INSCRIPCIONES

Rellenando el formularío de inscripción

Fecha límite de inscripción: 5 de febrero

Coste 30€ (comida y material incluidos)

 

Enlace a Sedes de la Rosacruz Áurea

11:00h Primera conferencia en el Templo
11:45h Pausa
12:00h Presentación y coloquio
14:00h Comida ovo-lacteo-vegetariana
16:00h Taller / dinámica
17:30h Pausa
18:30h Segunda conferencia en el Templo
19:30h Conclusiones y entrega de material

Inscripción Jornada sobre Educación


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