Alquimia

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Dimensiones de la Vida

Sobre los nuevos paradigmas de la realidad.

Los nuevos modelos de la Física reconocen la existencia de un campo de fuerza unitario que engloba y actúa sobre toda la materia, denominado “Campo unificado” o “Vacío cuántico”.

Un campo se define por la naturaleza de las fuerzas que lo forman, es como una red normalmente no perceptible con los sentidos, pero que se puede constatar su existencia mediante instrumentos y sobre todo por los efectos visibles y medibles que ejerce.

Según la teoría cuántica, a escalas muy pequeñas el espacio no es liso; no es plano ni siquiera en ausencia de materia, sino que está constituido por una “espuma cuántica” turbulenta.  A este espacio se le denomina vacío cuántico, un medio muy dinámico lleno de energía en fluctuación incesante. Se trata de la sustancia que genera todas las cosas sin que ella misma sea generada.

Esta imagen coincide con lo que en las diferentes tradiciones se ha conocido a lo largo de los tiempos como “Eter” “Chi” “Orgón” “Akasha”.

ERVIN LASZLO científico, músico y pensador de nuestros tiempos, (fundador del Club de Budapest e iniciador, junto con el matrimonio japonés Saionji, de la “Declaración de Fuji”) ha desarrollado un nuevo paradigma, el Paradigma Akáshico, armonizando los recientes descubrimientos de la ciencia con la Sabiduría Intemporal.

Laszlo considera el universo como un sistema integral que evoluciona en la interacción de dos dimensiones: una dimensión oculta y otra observable. Las dos están relacionadas entre sí como el cuerpo del agua que forma el océano y las olas que aparecen en su superficie.

Las partículas  y sistemas de partículas de la dimensión observable están influidas por ambas dimensiones,  cada partícula tiene un polo físico a través del cual se ve afectada por otras partículas y un polo mental  a través del cual se ve afectada por la dimensión oculta o Akáshica.

Según E. Laszlo la dimensión Akáshica genera e interconecta todas las cosas. Todas las cosas son parte de esa matriz, y son transmitidas en y por la matriz y por ello afirma que la existencia de las cosas no es una ilusión, que las cosas existen, lo que es una ilusión es considerarlas como separadas de la matriz, como procedentes de la nada.

Este concepto de fuerza matricial y de unidad, es conocido desde hace mucho tiempo por la corriente de saber que denominamos la “Gran Tradición” o la “Enseñanza Universal”.

Según dicha Enseñanza, el Universo entero es un Todo, un Único Cuerpo, un Organismo Universal en el que nada está inanimado, por tanto la Vida está plenamente establecida en los átomos,  y su origen está incluso más allá de lo subatómico, en tanto que Fuerza Vital que todo lo colma.

Ahora bien, ¿qué misterioso fluido o fuerza vital es el que otorga la vida y el movimiento a las formas inertes de los seres vivos, y de dónde procede, cuál es su origen?

Para el Gnosticismo la Vida proviene del Único, a su vez es Una y se manifiesta en la multiplicidad de las formas.

Es decir existe una Causa Primera, un antecedente de energía neutra que permanece en su supremo aspecto esencial, del que emanan innumerables Poderes Creadores que al manifestarse en el tiempo adquieren formas y cualidades finitas.

Todavía más allá de esta Causa Primera se considera la Causa sin Causa, lo Incognoscible, Parabrahman, Tao.

La vida existe dentro de un patrón coherente más allá de nuestros sueños y nuestras elucubraciones.

El universo visible es un sistema creativo en el que el orden y la belleza van más allá de las necesidades de supervivencia, este descubrimiento supone un estímulo para alejarnos de la visión mecanicista del mundo, que separa Espíritu y Materia, y abarcar el aspecto unificador de ambos, el aspecto Alma-Consciencia, eso que se despierta a menudo al estar en contacto silencioso con la Naturaleza.

Los sistemas vivos buscan la armonía a través de su viaje evolutivo.

Pero mientras que el inmenso cosmos, el gran universo, más allá de cualquier representación, prosigue su expansión eterna, la sociedad humana manifiesta una realidad muy compleja, fragmentada y perturbada.

En la ignorancia de las leyes Universales actuamos como una plaga destructiva.

Si queremos encontrar y realizar el verdadero significado de LA VIDA necesitamos tener en cuenta todas sus dimensiones, e integrarlas en la vivencia diaria.

Fuente: Rosacruz Áurea

Revista pentagrama 2017 – 4

NUEVO NÚMERO DE LA REVISTA PENTAGRAMA

Temática:

El mundo: diez mil caminos para expresar la necesidad de la vida.
Los hombres: a la búsqueda de los caminos para vivir.
Los corazones: a la búsqueda de una apertura para encontrar el camino.

Índice de temas:

• Imágenes del mundo
• El lenguaje de la liberación del corazón (Basado en un fragmento extraído del libro XIII del Corpus Hermeticum, Discurso secreto en la montaña)
• “Eleva tu corazón hacia la Luz y conócela”
• Nasiketas y el arte de morir
• Las razones del viaje de Cristián Rosacruz a Damcar y Fez (Ensayo)
• Lemniscata (Símbolo)

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3- Preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea

¿Por qué una escuela espiritual?

3- Preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea. from Rosacruz Aurea on Vimeo.

Aquilino Neto, Miembro del Colegio Directivo Internacional del Lectorium Rosicrucianum, nos responde en breves pinceladas algunas de las preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea.

2- Preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea

¿Cómo es el trabajo de la Rosacruz Áurea?

2- Preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea from Rosacruz Aurea on Vimeo.

Aquilino Neto, Miembro del Colegio Directivo Internacional del Lectorium Rosicrucianum, nos responde en breves pinceladas algunas de las preguntas esenciales sobre La Rosacruz Áurea.

Hermes y la Gnosis Hermética

Los textos del Corpus Hermeticum fueron escritos en Egipto al final del siglo III, o más bien transcritos por autores desconocidos. Estos textos son parte de una obra mucho más amplia atribuida al personaje mítico de Hermes Trismegistos, que habría vivido alrededor de tres mil años antes de Jesucristo. Los griegos le llamaban Trismegistos; los egipcios, Thot, el tres veces grande.

De hecho, esos textos tienen el mismo origen religioso y filosófico que el neoplatonismo, diversos comentarios de la sabiduría de Jesucristo y diferentes enseñanzas del «gnosticismo». Las múltiples relaciones entre los temas y la naturalidad con la que fueron tratados los contenidos muestran, una y otra vez, hasta qué punto la literatura de esa época forma un todo. Cada escrito aborda las grandes preguntas que preocupaban a los buscadores en la época, e intenta darles respuesta.

Los textos conocidos con el título de Corpus Hermeticum fueron reunidos en una obra en la época cultural del imperio bizantino (395 – 1453). Tras mil años de olvido –en Europa Occidental ya no se conocían estos escritos- en 1460 una copia cayó en manos de comerciantes al servicio de Lorenzo de Médicis. Marsilio Ficino, el animador de la recién fundada Academia de Florencia, debió dejar de traducir las obras de Platón para comenzar enseguida las del Corpus Hermeticum en latín, que fue publicado en 1463. Fue reeditado, al menos, veintidós veces en el siglo siguiente, siendo acogido con mucho entusiasmo.

Los libros fueron divididos en diferentes grupos. El Libro I, Poimandres, habla de una revelación de las cosas esenciales hecha a Hermes cuando Poimandres, el Alma-Espíritu, expresión del Espíritu Universal, se le aparece interiormente. Los ocho siguientes libros (del II al IX) se pueden clasificar con el título de Discurso general, son cortos diálogos o textos que transmiten algunos puntos fundamentales de la filosofía hermética. A continuación, el libro X, La Clave, da una breve idea de los textos del Discurso general. Los cuatro siguientes (libros XI a XIV) entran en los aspectos más místicos de la enseñanza de Hermes, El Espíritu habla a Hermes, El Espíritu que lo penetra todo, La conversación secreta en la montaña, y La carta de Hermes a Asclepios sobre la esencia del Todo. El conjunto se termina con los Aforismos. Una Carta de Asclepios al rey Amón, libro XVI, está probablemente compuesta por tres fragmentos de un escrito más largo.

EL DISCURSO GENERAL

«El discurso general», fue añadido en el año 1505 al Corpus Hermeticum, pero es de fecha anterior y nunca se perdió en Europa del Este. Ya en la Antigüedad fue traducido al latín por Lucio Apuleyo (125- 180, Madaura, Numidia, Norte de África). Su escrito más importante es Metamorfosis, muy difundida en la Edad Media con el título El asno de oro. El libro decimoprimero de esa obra contiene una de las mejores descripciones del culto a Isis en el mundo romano.

Agustín de Hipona cita ampliamente a Asclepios en su obra La ciudad de Dios, citas extraídas de la antigua traducción al latín, y en la Edad Media hasta el Renacimiento circulaban muchas copias de este escrito. Desgraciadamente se perdió el original en griego, aunque se encuentran citas de dicha obra en diferentes fuentes antiguas.

IMPORTANCIA DE LOS ESCRITOS HERMÉTICOS EN LA CULTURA EUROPEA

En el mundo de pensamiento filosófico y en los sistemas escolásticos de la Edad Media tardía de Europa, el Corpus Hermeticum cayó como una bomba. Los padres de las iglesias de los primeros siglos post-cristianos, que defendían con largos discursos su propio punto de vista basándose ampliamente en la literatura hermética, estaban convencidos de que Hermes Trismegistos era un sabio de la época de Moisés. También en el Renacimiento se estaba convencido de que el Corpus Hermeticum había influido en el pensamiento judío y griego, porque fragmentos de origen judío y griego aparecieron en textos herméticos.

En consecuencia se deducía que el Corpus Hermeticum sería la sabiduría más antigua de la humanidad. La filosofía hermética fue considerada como la propia tradición de la sabiduría del origen, y fue equiparada a la sabiduría de Egipto, la cual fue nombrada y elogiada en el segundo libro de Moisés, y en el Timaios de Platón. Por esto, la enseñanza de Hermes apoyó a todos aquellos pensadores que intentaban escapar de la mano del verdugo del pensamiento aristotélico –de la escolástica– que amenazaba con asfixiar el libre desarrollo del alma.

Por un lado, las autoridades espirituales de la época leyeron esas obras con diligencia, como el cardenal Patrizzi que se ocupó de que apareciera una edición completa en Ferrara en 1593, declarando muy alto que esperaba ver que esta enseñanza remplazara a la teología aristotélica de Tomas de Aquino en las escuelas y en los monasterios; por otro lado, un hermetista como Giordano Bruno no pudo escapar a una acusación de herejía y murió en la hoguera en 1600.

La enseñanza de Hermes contribuyó a reintroducir el pensamiento mágico en Europa, porque Hermes también fue conocido por otros caminos como la astrología, la alquimia y la magia. Se argumentaba que, como Hermes había sido un personaje histórico, los Padres de la Iglesia le citaban libremente y, sobre todo, se podía probar que estos escritos estaban en concordancia con las principales aserciones de la Iglesia y, por esto, se podría reconocer, sin ninguna duda, la enseñanza hermética como verdad, como autoridad. Las consecuencias son conocidas: los tiempos aún no estaban maduros. Incluso se puede avanzar que la sensibilidad a lo inexplicable de los hombres de los siglos XV y XVI, así como su auténtica receptividad a las doctrinas herméticas liberadoras, fueron más un inconveniente que una ventaja, por lo que enseguida aparecieron reacciones negativas.

Así pudo ocurrir que, en la nueva definición de cristianismo radical durante la Reforma y la Contrarreforma de los siglos XVI y XVII, fuesen quemados seres humanos por su forma de pensar, que dos siglos antes hubiera sido la más alta expresión de devoción y de fe.

A partir del siglo XVII, las concepciones del hermetismo fueron oficialmente relegadas y olvidadas por el público en general. Los racionalistas del Siglo de las Luces, y el rígido protestantismo, ajustaron sus cuentas tratándolas de supersticiones, y, hasta la mitad del último siglo, ningún universitario ha querido comprometerse ocupándose de estos pseudo-neoplatónicos anticristianos.

Pero, no obstante, el hermetismo no ha desaparecido nunca. Con la alquimia, la astrología y la magia, caminos tan desacreditados, Hermes Trismegistos siguió siendo, desde su descubrimiento en el Oeste, en todos los siglos, un punto de referencia en la búsqueda de una filosofía liberadora. Su presencia, en el universo de Jakob Böhme, en las tradiciones de la Rosacruz y de la Francmasonería, fue sacada a la luz por personalidades como H.P. Blavatsky y G.R.S. Mead.

COMO ES ARRIBA ES ABAJO

La Tabla Esmeralda, corazón de la filosofía hermética, contiene la clave de la antigua obra alquímica: «Lo que está abajo es como lo que está arriba». La interpretación podría ser: se exige que lo que está abajo –la naturaleza que sigue sus propios caminos– sea armonizado con lo que está arriba, el Espíritu.

El mundo de la naturaleza y del hombre está desorganizado, ya no es el reflejo de la armonía y de la belleza del Espíritu. Un proceso alquímico hace retroceder la antigua conciencia natural, despertándose completamente una nueva conciencia centrada en el Espíritu. La Tabla Esmeralda describe este proceso: es necesario esforzarse en extraer lo que es sutil de lo que es grosero.

Fuente: Revista Pentagrama, Rosacruz Áurea y La Gnosis Egipcia Original de Jan van Rijckenborgh

¿Es posible una Tierra sostenible?

planetatierraPoco antes de la segunda guerra mundial, el célebre historiador holandés Johan Huizinga, introdujo la noción de “Homo ludens” (hombre lúdico). Esta noción un tanto recuperada en todos los ámbitos, vuelve al primer plano en estos últimos años con la toma de consciencia de que el hombre es un ser juguetón que posee una creatividad que le es inherente.

El gato juega con el ratón hasta que este último muere exhausto, aun cuando se decepciona cuando lo ve inanimado y sabe que no podrá participar en su juego. Si nos causa placer jugar con otro a la manera del gato, sobrepasamos la medida, salimos de nuestra área de juego. Esto es lo que ocurre a escala planetaria, convertida en el área de juego del gato y el ratón, pues no tomamos en consideración la propia naturaleza de los materiales de juego.

Nuestro juego no es sostenible, pues es destructor. Podemos incluso decir que la noción de comunidad de vida se ha transformado en comunidad de muerte.

Cada año quinientos millones de animales son abatidos, es decir, tantos como habitantes hay en la Unión Europea. Llegaremos incluso a suprimir los bosques tropicales para incrementar todavía más el ganado. Queremos ser los carniceros y los lecheros del mundo. Agotamos los mares y recalentamos el clima con los gases de efecto invernadero, los cuales son producidos principalmente por las compañías ganaderas cuya industria consume la mitad de las reservas mundiales de trigo. Todas estas empresas comerciales tienen un efecto destructor de la vida planetaria, tanto más cuando, en su ceguera, todas se vuelven cada vez más competitivas para mantener una posición líder en el mercado, y así beneficiarse de mayores dividendos. La tierra es el único planeta que nos mantiene con vida y estamos ciegos respecto a nuestra conducta letal.

La cuestión que se plantea ahora es saber si una vida humana sin sufrimiento es posible y si podemos vivir sin que nosotros mismos nos causemos sufrimiento. Dicho de otra manera, convendría preguntarse si no es acaso nuestra propia vida la que frena la gran rueda cósmica.

Desde el punto de vista cósmico, deberíamos poder resonar con la tonalidad fundamental de la tierra absteniéndonos de toda violencia, sin hacer pagar al planeta y su entorno natural la renta exorbitada de nuestras ilimitadas necesidades, de nuestros hábitos nefastos, de nuestros derroches desconsiderados y de los sistemas que ponemos en marcha causando daños irremediables.

La maximización de los beneficios en detrimento de todo y de todos está llegando a un punto crítico. Esto nos fuerza a reflexionar, a gestionar de otra manera nuestro capital de energía vital, que no se realice en detrimento del bien común ni de otros.

¿Cómo se manifestaría en nuplanetatierra2estras almas el valor de una economía sin residuos? Teniendo en cuenta que el alma representa el ser que quiere expresarse en este mundo de manera creativa, con amor y sin dañar la tierra, ésta es una cuestión tan vieja como el mundo. La Antigüedad, Buda, el cristianismo y más recientemente los filósofos tales como Kant y Spinoza respondieron a esta pregunta. Pocas personas saben que los antiguos gnósticos de la tradición hermética dieron también sus respuestas. En el siglo pasado, el gnóstico Jan van Rijckenborgh resumió el proceso energético de forma lapidaria: “Recibirlo todo, abandonarlo todo y así renovarlo todo”.

Es evidentemente un punto de partida revolucionario si entendemos por revolución “renovarlo todo”. Cabe preguntarse si la Tierra espera eso. Los circuitos y los ciclos de la naturaleza virgen son autosuficientes en el equilibrio que mantienen por naturaleza. Esto es lo que sugería el famoso film de Philip Glass, Koyaanisqatsi.

¿Acaso no sería suficiente intentar restablecer el equilibrio? ¿De dónde vendrá la energía para una tal transformación del alma, de la consciencia?

¿No se da la energía vital a los seres humanos de una vez por todas al nacer?

Es difícil creer que se podrá restaurar el equilibrio inicial del planeta después de todos los atentados perpetrados en su contra, sin hablar de los procesos irremediables como la extinción de especies y de organismos. En el mejor de los casos, la mancillada tierra recuperaría su belleza, en cuanto a los hombres, serían colocados ante la deuda colosal de deber evacuar, limpiar o recuperar la gigantesca suma de residuos y objetos inservibles. Las generaciones futuras dirán lo que ocurre en materia de sostenibilidad.

La cuestión principal sigue siendo la del origen de la energía que es capaz de transformarnos.

Los gnósticos de hace dos mil años hablaban del “Pleroma” para evocar la plenitud de energía alma de un orden superior, cual fuente del cosmos, siempre presente y potencialmente accesible a todos. El alma puede beber de esta fuente de la plenitud. Ésta está por doquier siempre a su alcance. El hombre la recibe gratuitamente y, a su vez, tiene la posibilidad de transmitirla, de darla, sin apegarse a ella. Todo lo que se recibe sin contrapartida, bien sea energía, riquezas o amor, debe también transmitirse sin obtener beneficio alguno. ¡Nobleza de alma obliga!

Todo esto arroja una nueva luz, una luz hermética sobre la noción de la riqueza. La verdadera riqueza es la que puede ser ofrecida de manera ilimitada pues procede de una fuente inagotable.

¿Cómo podemos nosotros aproximarnos a esta fuente para conseguir energía? ¡Naturalmente no esperaremos obtenerla agotando los recursos de nuestro planeta! Lo maravilloso y que además no falla es utilizar de manera activa, en una actitud de acogida, el canal de recepción en el centro de nuestro ser, allí donde nuestra alma se conecta con nosotros.

El centro matemático de nuestra propia realidad cósmica, nuestro microcosmos, es también el punto central del cosmos, de la totalidad de nuestro sistema solar y por tanto de la tierra de la que forma parte.

El contenido de nuestra alma desempeña un papel primordial para la transformación de nuestra consciencia, que es la clave para la tierra santa.

Nuestra mentalidad, nuestro comportamiento y nuestra consciencia, nuestra total orientación, todo esto determina nuestra capacidad de recibir la energía de la plenitud, la energía de la renovación que podrá ser distribuida a otros.

Para encontrar la fuente, el Pleroma, hay que entrar en la quietud y así descender a través de nuestro centro hasta el ser más profundo. Desde allí la fuerza se derramará en nuestro corazón.

Ese centro de nuestro ser tiene proporciones cósmicas, y por medio de él somos unidos al planetatierra3sol interior, revelando así que la realidad del mundo es mucho más amplia e inclusiva de lo que podemos imaginar. Una vez que la corriente de energía fluye como el agua, según Hildegarde de Bingen, el cuerpo debe usarla. A Hidelgarde, esto le da una creatividad prolífica en la música, la literatura, la poesía y en muchas otras disciplinas.

Ofrecer a otros la energía del Pleroma tiene un efecto transformador y revolucionario sobre la consciencia. El donante obtiene una especie de consciencia cósmica, tal y como testimonian ciertas obras de esta visionaria mística que habla del carácter eterno y sagrado de la vida. Se percibe la Tierra de manera tan diferente que se puede hablar de la “Nueva Tierra”. La radiación de la vida divina es perceptible en cada cosa.

La visión parte del conjunto, de la integralidad de la vida, “sub specie aeternitas” (bajo su aspecto eterno) como lo expresaba Spinoza. Aun cuando no podamos observarlo con nuestros ojos, esta vida nueva es también una realidad en la Tierra siempre y cuando encontremos la fuente en nuestro ser denominada Tao, Brahma, Dios, etc.

El secreto es que esta fuente divina puede establecer su morada en nosotros y realizar su obra, siempre por intermediación del centro situado en nuestro corazón. Una vez que Tao traza su vía en nosotros y por nosotros, Krishna, el Señor del interior se despierta. Un nacimiento interior tiene lugar, simbólicamente representado como si se produjera en la gruta o el establo de la vida microcósmica. La actividad de este principio interior es purificadora y sostenible, sin ninguna pérdida de energía ni residuos. Pero, ¿podría esta creatividad salirse del área de juegos adaptado a la medida de lo humano?

Si conseguimos conservar lo material a la medida de lo humano, la materia y la Tierra en tanto que zona de juegos, seremos inmensamente ricos.

Fuente: Revista Pentagrama 2-2016, Fundación Rosacruz

El Nychthemeron de Apolonio de Tiana

1ª HoraPortada Nychthemeron_ FINAL

“En la unidad,

los demonios cantan las alabanzas de Dios,

 ellos pierden su maldad y su cólera.”

“Aquél que quiere recorrer el camino de la Gnosis universal debe comenzar por entrar en la Primera Hora. Ésta se refiere al camino de Juan, el que endereza los caminos para el dios en nosotros, el hombre-alma caído.

Los demonios a los que aquí se hace referencia no son los borrosos habitantes del más allá, sino los demonios que existen en cada ser humano. Lo demoníaco es lo malo y lo impuro, lo pecaminoso en el ser humano. Lo demoníaco es la suma negativa de todas las existencias vividas en nuestro microcosmos y que permanecen en nuestro subconsciente como un haz de determinadas tensiones magnéticas.

Así pues, el microcosmos contiene innumerables cargas magnéticas heterogéneas, absorbidas por él en el curso de sus interminables viajes a través de la naturaleza dialéctica; estas cargas provienen de las diversas situaciones vitales, de sentimientos, pensamientos, actos y experiencias. Como comprenderá, cada ser humano está ocupado continuamente en formar nuevas tensiones magnéticas negativas aún latentes.

Así pues, se puede comprender por qué los seres humanos que ven esto en su propio ser hablen de demonios. Son las imágenes de las tensiones magnéticas procedentes del subconsciente, son las tensiones del campo de respiración aural.

¿Por qué hablamos de “subconsciente”? Porque también hay otra conciencia: la conciencia-yo ordinaria. Esta conciencia-yo se desarrolla como la suma de todos los núcleos de conciencia, de todos los átomos que forman su sistema. Ella es alimentada por radiaciones directas de naturaleza sideral que proceden del cosmos que nos rodea. Las nubes demoníacas de las tensiones magnéticas que acabamos de describir no sólo se encuentran en su campo de respiración, sino que le atraviesan, pues forman parte de los cinco fluidos del alma sujetos a la naturaleza y, por consiguiente, también de cada átomo de su ser.

Se puede decir, pues, que en el ser humano no existe únicamente un principio de vida positivo que le hace decir «yo», sino también un apremiante subconsciente, un empuje hacia los abismos del pasado, la multiplicidad de voces de un principio vital negativo, del subconsciente.

Así es como, en todas las épocas, muchos investigadores de la psique humana llegaron a la conclusión de que en el ser humano existen dos yoes: el yo de la conciencia ordinaria y el yo del subconsciente; el yo de la naturaleza corriente y el yo de la naturaleza discordante y demoníaca. Indiscutiblemente todos los seres humanos viven de ambos yoes. En un momento dado, viven del yo ordinario y esto parece normal; en el siguiente instante viven del yo subconsciente, y entonces son considerados anormales. En este caso son empujados por las fuerzas elementales de los tiempos remotos a actos, pensamientos y sentimientos que el yo normal deplora.

Existen seres humanos, muchos seres humanos, que están hasta tal punto dominados por las tensiones magnéticas discordantes, que viven más en lo anormal que en lo normal.

Entonces están poseídos por el demonio y descienden frecuentemente por debajo de las normas de vida establecidas por la sociedad, pues su sistema nervioso ya no puede soportar las tensiones.

A estas personas se les considera como criminales. Aquéllos que les juzgan y condenan, así como quienes están como espectadores, todavía no son dominados por su propio subconsciente, ¡aún no! Su tipo subconsciente no se muestra aún al exterior; sin embargo, al abrigo de los muros de sus casas, tras las paredes de sus habitaciones, dan rienda suelta a sus instintos. Así, todavía pueden conservar un precario equilibrio, simulando ser en su vida pública un ser justo y honrado.

Aquel que, como nacido de la naturaleza, afirma que no proviene del pecado, miente. En esta lóbrega realidad aborda Apolonio de Tiana a sus alumnos.

Apolonio de Tiana coloca a sus alumnos ante la devastadora realidad de la dialéctica, a saber, que cada ser humano es el producto de la totalidad del pasado del microcosmos. El pasado y el presente se entremezclan en dos yoes, el consciente y el subconsciente.

¿Cómo debe comportarse ante esta desconcertante realidad?

¡Usted debe aceptarla! Debe esforzarse por colocar esta compleja maraña de tensiones de todo tipo ante la Gnosis y su luz cuando se eleva la Primera Hora del Nychthemeron.

De este modo, invoca los rayos consoladores y curativos de Belén, en la profunda fe de que solamente de la montaña de esa sublimidad vendrá su salvación. Así, en primer lugar, invoca las verdaderas fuerzas curativas. Y cuando invoca estas fuerzas auxiliadoras y se entrega a estas radiaciones magnéticas, entonces, naturalmente, deberá vivir enteramente de ellas. Junto con estas fuerzas, dice Apolonio de Tiana, debe esforzarse con la mayor seriedad para poder realizar algo de todo ello.

Primeramente, la Gnosis va con usted a juicio, lo que quiere decir que toda la vida y todo el campo de vida, en su complejidad, son atacados por las radiaciones gnósticas.

Esto permite al candidato, en segundo lugar, adquirir un profundo conocimiento de sí mismo. El consciente y el subconsciente son confrontados el uno con el otro. El alumno descubre entonces la causa de las extrañas y divergentes tensiones que dominan frecuentemente su vida, que le arrastran consigo y que frecuentemente adquieren formas tan gigantescas.

Así, el candidato irá superando, en tercer lugar, el desprecio que siente por sí mismo. Para superar esto, es necesario que discierna absolutamente la causa de esta fuerza diabólica paralizante. Pues desentrañar esta causa, a la luz de la Gnosis, significa al mismo tiempo su eliminación. Después de caer en este desprecio de sí mismo, el candidato se encuentra durante mucho tiempo envuelto en una especie de gran vacío donde sólo puede penetrar un frío glaciar. Es la “tierra de nadie” de la soledad.

Por ello, en cuarto lugar, los rayos gnósticos atraviesan este vacío del aislamiento, y la salvación gnóstica penetra finalmente en todos los rincones del microcosmos, de la personalidad y del campo de respiración. Así se van formando en todo el campo de respiración los focos de una nueva fuerza vital. Una nueva esfera magnética comienza a desplegarse.

Un nuevo estado de yo comienza a formarse. El nuevo yo es la síntesis, la unificación del consciente con el subconsciente.

La disonancia se transforma en armonía.

Entonces llega, en quinto lugar, el maravilloso y glorioso momento en que, en esa unificación, han desaparecido las viejas tensiones discordantes y, en la unidad recién nacida, todos los antiguos diablos y demonios cantan las alabanzas del Padre. Todas las resistencias han desaparecido y han perdido su antigua cólera y maldad.

Aquél que emprende esta tarea en la Primera Hora de su Día del Señor, no borra su pasado o su karma, como algunos lo suelen definir, sino que convierte el pasado en algo muy valioso, pues lo convierte en una cámara del tesoro permanente de sabiduría, experiencia y fuerza.

Las tensiones disonantes del pasado, que se agitan y bullen en el ser humano, no proceden tanto de hechos horribles y de pensamientos y actos espantosos sobrevenidos en los siglos pasados pues, en la mayoría de los casos, se trata de cosas, experiencias, problemas y procesos que aún no han sido solucionados, que aún están inacabados, que todavía no han encontrado su culminación. El ser humano se encuentra por tanto ante una tarea que sus ancestros y predecesores no solucionaron.

Cuando, estando en la vida del auto-descubrimiento del verdadero alumnado, deja que la atmósfera gnóstica penetre en todo su ser, entonces, armado con el saber extraído de la cámara del tesoro del pasado, endereza los caminos. Entonces, todo lo que se manifiesta de manera discordante entonará, con todo lo demás, los sonoros cantos de alabanza al dios en usted; todo el pasado se vuelve entonces una ganancia en el presente vivo y será la base de un futuro absolutamente seguro.

En la unidad de las fuerzas naturales, sobre la base del alma-espíritu, todas las fuerzas naturales cantan las alabanzas en honor a Dios. Ellas pierden su maldad y su cólera.

Fuente:El Nychthemeron de Apolonio de Tiana (Comentada por Jan van Rijckenborjh)

Puede acceder al libro aquí: http://tienda.fundacionrosacruz.org/66-el-nychthemeron-de-apolonio-de-tiana-9788487055683.html

Revista Pentagrama 2016 – 3

portada-3-2016Gustav Meyrink
El escritor de la travesía de los mundos

Los comienzos del siglo XX significaron para Occidente una época extraordinariamente fecunda en la búsqueda de una comprensión más profunda de los mundos invisibles. Una enorme sed por penetrar y conocer esos mundos impulsó a innumerables seres humanos. Surgieron numerosos movimientos y sociedades esotéricas que, de un modo u otro,
intentaron romper la cáscara dentro de la cual el materialismo había encerrado la realidad y abrieron su percepción al universo de lo oculto, lo misterioso y lo invisible.
En medio del bullicio de semejante tormenta espiritual, destaca un artista solitario, libre e independiente, cuya obra es capaz de plasmar con singular fascinación y objetividad las honduras de tales realidades suprasensibles.
Es Gustav Meyrink, a quien está dedicado este número de Pentagrama.

 
Indice de Artículos:
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  • Introducción a la obra y a la vida de Gustav Meyrink
  • El último límite
  • El no saber, el actuar y la alquimia. ¿Cómo vencer al destino?
  • La cadena de los vivos
  • El Ángel de la Ventana de Occidente. Resumen
  • El Relojero
 

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Conferencia OPEN “La Magia Gnóstica”

La Magia Gnóstica (Septiembre 2016)
ConcienciaGlobalizacion250

La Magia concebida en su esencia, no es otra cosa que la reconstrucción y la aplicación de una posesión original, de un poder original.
Es el “Ars Mágica”, la reconstrucción del Ser Original, el Arte Real.

 

Conferencia OPEN (La Magia Gnóstica)

Sábado 10 y Domingo 11 de Septiembre 2016

La Rosacruz Áurea organiza un evento “OPEN” (Abierto a todos los Interesados, Alumnos y Simpatizantes).
Este Encuentro tendrá lugar en nuestro centro de Conferencias “El Nuevo Mercurio”, situado en Villamayor de Gállego, Zaragoza, (ver mapa de situación), los días 10 y 11 de Septiembre de 2016.
Durante este fin de semana se realizaran conferencias, coloquios y talleres en torno al tema La Magia Gnóstica.
El precio de la actividad es de 65 euros, incluyendo comida (lacto-ovo-vegetariana) y alojamiento.
Para inscribirse enviar mail a: sede.central@rosacruzaurea.org

Ver programa detallado de la Conferencia

Magia-gnóstica, Conferencia Open from Rosacruz Aurea on Vimeo.

 

En el espacio creativo de nuestro Centro de Conferencias juntos tendremos la oportunidad de construir nuevos puntos de vista sobre las eternas cuestiones que interesan al alma humana en crecimiento.
Por medio de lecturas, talleres y coloquios, intentaremos acercarnos al misterio de la vida, estudiando las leyes que rigen los distintos procesos en el cosmos.
Trataremos de acercar a un lenguaje sencillo algunos planteamientos filosóficos y científicos sobre la inteligencia universal y su actuación en los diversos planos de la materia y el espíritu.
Ahondaremos en el papel del ser humano microcósmico en gestación, con su capacidad creativa, copartícipe en el devenir universal

 

Video- Conferencia “Enfermedad y Curación”


Conferencia a cargo de Vicente Gorrís Beltrán miembro de la Dirección de la Rosacruz Aurea España realizada en Buenos Aires, Argentina en el mes de Junio del 2016.

Agradecemos a CanalMantra su difusión.
“Generalmente estamos acostumbrados a usar teorías muy complejas para intentar explicar cualquier pequeña manifestación de la enfermedad. Pero en realidad, cuando se dice que la causa de una enfermedad es un virus, una bacteria u otro elemento patógeno, en realidad lo que se está queriendo decir es que, dentro de una “cadena causal en cascada”, el último eslabón visible ha sido dicho virus, dicha bacteria o dicho elemento patógeno. Deberíamos ser conscientes de dicha información, no nos aporta nada sobre cuál fue la primera causa que precipitó los hechos y la secuencia causal que llevó al agente patógeno a actuar como tal, y en consecuencia los tratamientos, necesariamente han de ser superficiales, parciales y transitorios.
Es fácil pensar que lo ideal sería aplicar un tratamiento causal, profundo y definitivo y así la enfermedad incluso podría ser erradicada del género humano. Pero está claro también que el estado actual en el mundo de la Medicina, a pesar de sus increíbles adelantos, dista aún de ese supuesto estado ideal. Por ello parecería ser, que la verdadera curación, la curación definitiva, solo puede provenir de nuestra apertura al Espíritu, por parte de un Alma renovada.”

“Aquel que se cura tiene razón” (Paracelso)

Extracto de artículo revista pentagrama 6-2015Paracelso800
Los grandes de espíritu hablaban generalmente a sus alumnos en parábolas. Ellos conocían la gran ley de la cohesión sobre la cual todo descansa.
El alma sensible y despierta del alumno recibía así el fluido de la verdad, por el cual era conducido a explorar más profundamente y a buscar la autoridad más elevada, el poder del Espíritu, que lleva todo a su manifestación, que nutre, calienta y cura. Karl von Eckartshausen denomina esta alma despierta como “el hombre interior”, un ser humano siempre joven, noble, el arquetipo del ser y el modelo del ser humano exterior. Es imposible hablar de forma directa de la Fuerza del Espíritu, de su fuego salvador y unificador. Y por esta razón vemos bibliotecas enteras repletas de libros sobre la curación por medio de fuerzas de nuestra naturaleza terrestre, pero pocos sobre la curación por medio de las fuerzas de la naturaleza superior.
Paracelso dice que la medicina de la vida verdadera está basada en un nuevo nacimiento. Esta medicina libera al ser humano del ciclo del nacimiento y de la muerte. La naturaleza terrestre no está adaptada a esta medicina y nunca ha constituido su campo de aplicación.
Él concluye que no existe lugar en esta tierra donde la medicina celeste pueda crecer y prosperar; sólo en un cuerpo renacido, sus remedios, sus medios terapéuticos adquieren y manifiestan poder y eficacia.
Paracelso exhorta seguidamente a sus oyentes a aplicar la medicina celeste con más estima y amor que la medicina corruptible. De sus escritos se deduce que era un hombre extremadamente práctico y concreto. “Aquel que se cura tiene razón” era uno de sus adagios favoritos; y también “El cuerpo nunca miente”.
MistCrist250El ser humano que se orienta hacia la naturaleza terrestre intenta encontrar lo natural que le es familiar, busca la “restauración”… del antiguo estado. El ser humano que se orienta hacia el Espíritu sabe que el síntoma viene para ayudarle a encontrar un orden superior, el de la armonía con el Espíritu y que debe renunciar
al orden anterior.
Tiene poca importancia que esta etapa sea la primera o la última en la vía de la armonía divina. La salud terrestre secundada por su auxiliar, la enfermedad, tiene un único objetivo: la unión perfecta del cuerpo y del alma con el espíritu. Esta es la curación definitiva y saludable.

Paracelso y La Luz de la Naturaleza

paracelso01¿Qué entiende Paracelso por «la luz de la naturaleza»? Para adquirir el conocimiento y la sabiduría tenemos necesidad de la luz. Así hablamos de la luz del conocimiento o del hecho de ser iluminado. Imagine que se encuentra en un lugar totalmente oscuro y necesita moverse. En cada movimiento tropieza y hasta puede caer porque no puede orientarse. Cuando se abre una ventana, la luz puede entrar en el lugar, e inmediatamente puede orientarse y, entonces, ve el camino que debe tomar. La luz de la naturaleza es un campo de radiación cósmica con el que nuestra alma puede entrar en resonancia. De ello surge un poder del alma que nos permite reconocer las relaciones ocultas entre el interior y el exterior, el hombre y la naturaleza, el alma y el cuerpo.
Ahora bien, los conocimientos científicos no se mantienen así en la luz de la naturaleza. En nuestra observación simbólica del espacio oscuro la actividad del intelecto sólo se puede comparar con el tantear de las manos. Los conocimientos científicos se limitan al conocimiento del lado externo de las cosas. Aunque nos hace reconocer la disposición y la forma de los objetos tanteados, nos es imposible descubrir las conexiones internas. A la luz de la naturaleza se puede ver y reconocer la esencia de las cosas, las relaciones entre diferentes fenómenos, incluso aunque no posean ninguna relación lineal-causal y temporal. En el conocimiento de la luz de la naturaleza participa la cabeza y el corazón. Es la sabiduría que proviene de la intuición del corazón.
Para que se despierte la luz de la naturaleza en nosotros, primero se debe ser consciente de la unidad de todas las cosas en el cosmos. Todo está unido a todo, nada existe por sí mismo. Pero, ¿es realmente todo uno? Si la conciencia se limita en el cuerpo, engendra más bien un sentimiento de separación. Nosotros experimentamos siempre de nuevo penosamente los límites y la soledad de nuestra existencia corporal.
Sólo se puede hablar de unidad cuando existe un principio del alma intermediaria. El cosmos, con sus luces, sus radiaciones y sus energías, une las diversas partes para hacer un todo superior, que responde a una sola ley. Él dirige todo, pone todo en movimiento, con las órbitas, las trayectorias y los ritmos de esas luces, radiaciones y energías y unifica todo.

flor de la vidaLOS TRE PLANOS DE TRABAJO DE PARACELSO
Los Grandes por el Espíritu a menudo dejan una obra filosófica, una construcción cuya estética nos reconforta hasta hoy. Esto no es así en el caso de Paracelso. Aparece bajo un aspecto demoledor e innovador. Paracelso inquietaba, removía; su mensaje contiene una carga explosiva aún apenas descubierta en nuestros días.
Paracelso es intemporal. Su mensaje franquea el tiempo. Tensaba un arco desde el pasado hacia el presente, hasta el futuro. Para muchos, Paracelso únicamente tiene un significado histórico. Para otros, es muy actual, pero para algunos su mensaje tiene una dimensión futura que ya comienza a aparecer. Esos tres aspectos temporales reflejan los tres planos de su trabajo. Paracelso daba nuevos impulso tanto en el plano corporal como en el plano del alma. Y, finalmente, nos guía para conducirnos al punto central divino que posee todo ser humano. En el plano material, Paracelso pedía una observación de los fenómenos libre de todo prejuicio. Pedía a los médicos y a los investigadores que se muestren críticos con las viejas hipótesis, y que ellos mismos realicen sus investigaciones y observaciones. Esta llamada es suscrita por las ciencias naturales exactas, la física y la química, aunque, para ellas, Paracelso sólo tiene un significado histórico en tanto que pionero de la investigación objetiva. Pero la biología y sobre todo la ciencia médica, con sus paradigmas mecanicistas, se enfrentan a límites. ¿Acaso uno no encuentra a la medicina oficial en una cierta desorientación y sin respuesta frente al gran número de enfermedades de la civilización? La razón es evidente: es imposible explicar la vida únicamente basándonos en el plano material. Para comprender la vida se debe incluir un nivel superior: un nivel energético sutil.
En las grandes civilizaciones seculares, el ser humano ha concebido la idea de que el cuerpo material recibía una fuerza que le daba la vida. Paracelso puso esta fuerza vital y el alma en una relación cósmica. Explicó que el cuerpo material recibe vida y vivificación gracias a una imagen reflejada y sutil del cosmos, el microcosmos. El microcosmos está imbricado, por una red de uniones complejas, en el macrocosmos.
Según Paracelso el médico debe tener en cuenta no sólo el cuerpo material sino considerar el ser humano como un microcosmos; y en su diagnóstico y su terapia también contempla la unión con el gran mundo. Este mensaje se ha vuelto hoy en día muy actual. Paracelso es considerado el pionero de la medicina integral, la cual tiene en cuenta el aspecto energético sutil. Una gran parte del mérito corresponde a Rudolf Steiner, fundador de la Antroposofía. Mediante la amplificación de la ciencia natural y de la medicina por las ciencias filosóficas espirituales, él ha profundizado y aplicado de manera práctica lo que Paracelso ha contemplado a vuelo de pájaro. Pero ésta no es toda la obra de Paracelso. Los dos planos hasta ahora mencionados forman sólo el fundamento que se necesita para propagar su pensamiento principal, su mensaje espiritual. Ese mensaje ofrece una perspectiva de futuro poderosa: el ser humano puede volver a encontrar su alto valor espiritual. Pero sólo algunos tienen la capacidad para comprender y realizar lo que anuncia ese mensaje fundamental de Paracelso.
El núcleo espiritual de su enseñanza consiste en que el ser humano no es sólo un ser mortal, físico-psíquico, que forma parte del cosmos, sino que también es potencialmente un ser espiritual eterno que está muy por encima del cosmos visible.
Llama mucho la atención que Paracelso subraye una y otra vez que el sistema de vida natural del ser humano, por tanto el cuerpo material y el cuerpo sutil-cósmico, son ambos mortales. Pero en el corazón del ser humano se encuentra el germen de un ser inmortal secreto, creado para siempre como portador de la divinidad.

Fuente: Revista Pentagrama nº6 2009  https://www.rosacruzaurea.org/e-pentagrama/